Storytelling, también en eventos / ALBERTO MESTRE. Director de American Express Meetings...

Storytelling, también en eventos / ALBERTO MESTRE. Director de American Express Meetings & Events

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Rezaba una frase que “el Universo está hecho de historias, no de átomos”. Este probablemente sea el enfoque de aquellos profesionales, fundamentalmente del ámbito del marketing y la comunicación, que en los últimos años han aplicado el denominado storytelling, o el arte de contar historias, a su forma de crear ideas, conceptos y estrategias para sus clientes. Cada compañía tiene una visión, cada directivo tiene un sueño, cada empleado tiene un motivo de inspiración en su día a día y eso, al fin y al cabo, son historias. Todos tenemos una historia y eso es lo que nos hace diferentes.

Y, siendo precisamente la diferenciación uno de los valores “rey” en nuestro sector y uno de los adjetivos más recurrentes en los briefings de cliente, ¿qué puede aportarnos el storytelling en el área de eventos?

Los tiempos han cambiado y los asistentes, cada vez más, buscan participar en eventos que les transporten, que les hagan sentir emociones reales, que se conviertan en experiencias y que, en definitiva, se articulen en torno a un concepto creativo que nos permita contar una historia, más allá de elegir una localización adecuada o gestionar el componente logístico de forma brillante.

Un buen storytelling aplicado a eventos hace que cada asistente recree la historia de forma individual en su mente, haciéndole sentir una experiencia única que, por tanto, será memorable en el tiempo. Y es que cuando contamos una historia se crea una conexión más profunda y emocional, diferente a los argumentos puramente funcionales que podamos estar dando en una junta general de accionistas, en una convención, en un programa de incentivo o, incluso, en una reunión interna de equipo. Y es ahí donde reside realmente la diferenciación.

No obstante, no basta con articular una buena historia. La principal clave del storytelling reside en que el asistente formeparte activa de esa experiencia, como pilar indispensable para diferenciar y posicionar un evento y que parte de una buena estrategia previa. Por ejemplo, puede ayudarnos a generar expectativas entre los asistentes y a iniciar un “diálogo interno” con ellos, a través de acciones teaser, como un vídeo que solo desvela algunos detalles o una invitación que despierta la curiosidad. Asimismo, ser capaces de crear una comunidad en torno al evento, favoreciendo la interacción y la comunicación entre los asistentes, es otra de las premisas fundamentales a la hora de darle forma a nuestra historia.

Pero si, a día de hoy, hay un elemento que puede ayudarnos a “dar voz” al asistente y hacerle partícipe a todos los niveles, ese es, sin duda, la tecnología. En este sentido, las apps móviles se perfilan como una de las tendencias que marcarán el sector de eventos corporativos de forma decisiva, así como la manera de relacionarnos con nuestro público objetivo antes, durante y después del evento. A través de ellas se facilita información actualizada, personalizada y en tiempo real a cada asistente; se establecen espacios virtuales para la interacción entre los participantes; se da la posibilidad de compartir contenidos en social media; e, incluso, la capacidad para evaluar diferentes elementos relacionados con el evento.

En definitiva, se crean los canales necesarios y se personalizan todos aquellos elementos que puedan reforzar la participación activa del usuario para que se sienta parte de un relato que también será el suyo y que, siendo parte de él, “dejará huella” en su mente. Y es que a todos nos gusta una buena historia. Una buena historia siempre es fácil de recordar.