APARTAMENTOS PARA VIAJEROS DE NEGOCIOS. Trabajar como en casa

APARTAMENTOS PARA VIAJEROS DE NEGOCIOS. Trabajar como en casa

Á. M.

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 El tsunami de los alojamientos turísticos privados ha disparado la demanda de apartamentos y era cuestión de tiempo que el segmento corporate se subiese a esa enorme ola. Apartahoteles y apartamentos ofertados a viajeros de negocios siempre han existido, pero ahora ha crecido y se ha diversificado la oferta. Con seguidores y detractores, lo cierto es que después de un duro día de trabajo en un ciudad extraña hay quien prefiere estar como en casa y cerca del lugar de trabajo. Divisiones específicas de compañías hoteleras y plataformas de economía colaborativa compiten duramente por ofrecer un modo de alojamiento diferente.

Algunos datos: en los últimos dos años, ocho millones de personas se han alojado en un apartamento (de todo tipo) solo en España, tres millones más que en el bienio anterior; compañías hoteleras de primera fila como Accor, Derby, Room Mate o Majestic han creado divisiones específicas de apartamentos; Airbnb, plataforma para alojamientos turísticos privados, es una de las compañías con mayor crecimiento internacional y ha lanzado recientemente un producto específico para viajeros de negocios;  Tripadvisor compró hace unos años el operador Niumba… Aquí está sucediendo algo.

«Es una manera de viajar cada vez más extendida entre los españoles, no solamente estacionalmente, sino durante todo el año. De hecho, según nuestro último balance anual, la demanda nacional de alquiler vacacional creció un 39 % en 2015, 14 puntos porcentuales por encima de lo que creció en 2014, y una clara muestra de la buena salud de la que goza el sector». Son palabras de Juan Carlos Fernández, director general para el sur de Europa de HomeAway, una de las marcas internacionales de referencia en el alquiler de apartamentos.   

La comercialización y expansión de este tipo de alojamiento, ya sea de una cadena o de particulares, ha convulsionado el mercado alojativo en los últimos años. Están especialmente indicados para estancias largas, aunque cada vez se contratan para fines de semana o, en el caso de viajes de negocios, días labores sueltos, incluso uno solo). Ascott, Adagio, Frasers Hospitality, HomeAway, Pierre & Vacances, BridgeStreet, Extender Stay, TAS Alliance, CityBae, Airbnb… son algunos de los pesos pesados en el mundo en apartahoteles, apartamentos y plataformas de comercialización de los mismos.

En España, además de algunos de los mencionados, operan también, ya sea asociados a insignias hoteleras o con oferta de particulares, compañías como Aspasios, Be Mate (de Room Mate), Barcelona Apartments (de Derby Hotels Collection), Murmuri (de Majestic Hotel Group), Suitehotel Novotel (del Grupo Accor)… Incluso se han abierto hueco comparadores, como Hundredrooms o Homelidays.

Las diferencias

¿Realmente qué ofrecen? Obviamente, depende de si se trata de apartamentos con servicios hoteleros o no. En líneas generales, los clientes contratan estancias más largas que las que se suelen realizar en un hotel y se benefician de equipamientos añadidos, especialmente la cocina, así como espacios y mobiliario que permitan algo más que dormir y asearse.

Muchas cadenas hoteleras son conscientes del potencial de esta oferta. «Nuestra compañía pone al servicio del cliente las mejores ubicaciones de apartamentos en Barcelona, con una oferta de mayor independencia y privacidad, perfectas para viajes laborales o de ocio, desde profesionales a grupos de amigos», afirma Joaquim Clos, director de Explotación de Derby Hotels Collection. Esta cadena cuenta con Barcelona Apartment, una división específica de apartamentos y estudios con más de 200 alojamientos en 11 edificios.

Otro caso similar es el de Suitehotel Novotel, en el que el Grupo Accor ha apostado por grandes suites en las que se ofrece equipamiento tecnológico de uso ilimitado, restauración e, incluso, pensando en sus clientes de larga duración, gimnasio. Al final, cada cadena pone su impronta. Es el caso de Be Mate, la división de apartamentos de Room Mate, en la que disponen de una figura llamada City Mate, un asistente que ayuda a los viajeros cuando llegan al apartamento, les entrega las llaves, les hace el check in y queda disponible para cualquier cuestión.

«En Be Mate pensamos que viajar tiene que ser como quedarte en casa de un amigo y, creemos que la mejor forma de generar ese sentimiento es proporcionar servicios personalizados en todo momento a través de nuestros City Mates», según Kike Sarasola, su máximo responsable. Be Mate está ahora presente en Madrid, Barcelona, Málaga, Florencia, Estambul, Ámsterdam, Nueva York y Miami, y su intención es expandirse a París y Londres. Su apuesta es tan alta que han sido pioneros en comercializar su producto a través de las agencias de viaje…  Un ejemplo más de las buenas perspectivas.

No obstante, pese a su crecimiento, no hay que olvidar que el segmento business es solo una pequeña porción de este gran pastel, y que hay compañías que ni poseen productos específicos ni por ahora deciden apostar por él, como el caso del gigante vacacional Homeaway, que se confiesa centrado en el turismo convencional, donde ocupa una importante cuota de mercado en el mundo.

Necesidades específicas

Airbnb cifra en el 10 % el volumen de alquileres que realizan las empresas en su plataforma, porcentaje que se dispara hasta el 50 % en el caso de Barcelona Apartments, la marca especializada de Derby Hotels. Todos los profesionales consultados coinciden en señalar las buenas perspectivas de la vertiente corporate, y estudios como el realizado por la prestigiosa consultora hotelera Horwarth HTL inciden lo confirman.

Pero, realmente, ¿qué necesita el viajero de negocios? ¿Tiene demandas específicas? «Normalmente las estancias del viajero de negocios son más largas que las del resto, por lo que dan mucha importancia al confort y la comodidad. También buscan ubicaciones en el centro de la ciudad, con buena conexión de transportes», explica Joaquim Clos, de Derby Hotels, quien también hace hincapié en el w-fi, como «elemento indispensable».

La clave está en el equilibrio trabajo-descanso. «El viajero de negocios demanda soluciones alternativas a la impersonalidad del hotel, un entorno amable, en el que pueda descansar y trabajar a la vez. Para ello, un interiorismo cuidado y un wi-fi de alta velocidad son básicos», apunta Alex Ros Valls, managing director de Aspasios, una de las compañías pioneras en el corporate housing o alquiler de apartamentos para empresas.

Sus huéspedes suelen permanecer de dos a tres días, «aunque algunas veces vienen por proyectos de meses de duración, para lo cual disponemos de las áreas de mid y long term», añade Ros. Aspasios («bienvenido» en griego), además intermediar, se ocupa de todo el mantenimiento y la organización, lo que incluye limpieza, conexión a internet, servicio de llaves, asistencia y hasta el traslado entre el aeropuerto y la ciudad.

Business travel colaborativo

En 2014 aterrizaba en el mercado la francesa MagicEvent.com, la primera plataforma de alojamiento colaborativa especializada en viajeros de negocio. Y tiene demanda, pues actualmente dispone de más de 20.000 estudios, apartamentos y casas en más de 60 ciudades. Sus clientes, que según fuentes de la compañía, se alojan una media de tres días, basan su elección, además de por el equipamiento, por la ubicación, muy importante cuando se tiene una agenda apretada.

Entre sus grandes propuestas (con las que, según ellos, el cliente puede ahorrarse hasta un 60 % en alojamiento), ofrecen una app de consejería para reservar numerosos servicios durante su estancia en determinadas ciudades. Antes o durante el viaje, los huéspedes pueden acceder al servicio de habitaciones o de lavandería, así como a toda la información práctica. Junto a ello ofrecen servicios orientados a empresas, como su herramienta de optimización y control de gastos o el programa de fidelidad. También comercializan el producto a través de agencias de viajes.

El mejor reclamo viene siempre por la parte vacacional. «Cada vez son más los viajeros de negocios que han probado el alquiler de apartamentos en sitios web de alojamiento sin intermediarios para sus viajes personales y desean beneficiarse de las mismas ventajas en los viajes de negocio», explicaba en la pasada Business Travel Show de París Valéry Linÿer, CEO y confundador de MagicEvent.com.

 Airbnb for Business

Y con él llegó el escándalo. La irrupción de Airbnb en el mercado de los alojamientos turísticos privados ha supuesto un vendaval que incluso ha cambiado los hábitos de los consumidores. Fundada en 2008 y con sede en San Francisco (EEUU), tiene ya clavada su bandera en 34.000 ciudades de 190 países… Y a inicios de este año ha desembarcado en el segmento corporate con Airbnb for Business.

Según la propia compañía, en los seis primeros meses de vida de este servicio especializado, «más de 5.000 empresas han reservado alojamiento para cerca de 50.000 trabajadores a través de Airbnb. Un solo ejemplo: en el pasado Mobile World Congress de Barcelona, unas 200 compañías de todo el mundo usaron sus servicios para empresas.

Airbnb facilita el proceso de reserva porque optimiza el sistema de pago. Además, a través de él los gestores de viajes tienen la posibilidad de ofrecer una mayor variedad de alojamientos a sus empleados que se amolden a sus necesidades. Es más, el pasado mes de junio la compañía lanzó una nueva herramienta que permite que una tercera persona —por ejemplo, el travel manager de una empresa— pueda hacer una reserva para otra persona —un trabajador—. En todo caso, ambos pueden ver los detalles de la reserva, hacer cambios e incluso contactar con el anfitrión. Además, ofrece un método de facturación corporativo, gracias al cual el huésped puede cargar directamente los viajes a la cuenta de la empresa.

Entre los requisitos que un alojamiento ha de cumplir para formar parte de Airbnb for Business están, además de determinados tamaños, buena conexión de internet, espacio para trabajar con portátil, prohibición de fumar, control de mascotas y capacidad para recibir la llegada del huésped a cualquier hora del día, entre otros.

Airbnb cifra en un 30 % el ahorro que para la empresas supone usar sus establecimientos y en el doble la duración de la pernoctación del viajero de negocios. «Su estancia media alcanza unos 6,8 días por viaje. Esto denota que los viajero business aprovechan unos días antes y después de sus compromisos laborales para conocer la ciudad que visitan», explican fuentes de Airbnb. Se refiere a una práctica que se está poniendo de moda, el denominado bleisure (business + leisure), es decir, ocio y negocio. Pero eso es otra historia…

 

UN SECTOR NO EXENTO DE POLÉMICA

La imparable expansión de los apartamentos y alojamientos turísticos, comercializados directamente por compañías o a través de plataformas colaborativas, ha corrido paralela al aumento de la tensión con otros sectores «afectados». Del mismo modo que sucedió (y sucede) entre plataformas como Uber y los taxistas de medio mundo, su desorbitado crecimiento ha pillado en fuera de juego a los legisladores y autoridades, lo que ha añadido más gasolina al fuego, al no haber una reglas de juego claras.

En España es CEHAT, la confederación hotelera, la más beligerante con lo que consideran competencia ilegal. Según sus representantes, plataformas como Airbnb no cumplen la legalidad vigente, especialmente en lo que se refiere a obligaciones fiscales. Esto genera, según ellos, bolsas de economía sumergida y competencia desleal, algo que los acusados niegan. En este sentido, la asociación Exceltur, que agrupa a los principales operadores turísticos, entre ellos los hoteleros, critica el poco trabajo hecho por el Gobierno, que a su vez alega que las competencias de turismo están en manos de las comunidades autónomas.

Los propios empresarios no se ponen de acuerdo, como demuestran las duras críticas que ha recibido de sus colegas el presidente de Room Mate Hotels, Kike Sarasola, tras la creación de Be Mate, el servicio de apartamentos de particulares comercializado por las agencias de viajes, y que, según ellos, se aprovecha del vacío legal existente.

¿Y qué hacen las autoridades? Madrid y Cataluña son las ciudades que con más intensidad están tratando de poner coto y ordenar el sector. La comunidad madrileña lo intentó prohibiendo alquilar apartamentos de uso particular menos de cinco días, pero dicha ley ha sido tumbada por los tribunales. Mientras, la Generalitat de Cataluña decretó que todos los alojamientos estén registrados debidamente. Por incumplir dicha norma ha multado ya a Airbnb con 300.000 euros. En lo que respecta a las ciudades, Barcelona se está mostrando como la más combativa, capitaneada por su alcaldesa, Ada Colau, que se ha propuesto darle un vuelco a la realidad turística de la ciudad. A la polémica moratoria de construcción de hoteles se ha unido una auténtica cacería contra los apartamentos ilegales, invitando incluso a los vecinos a denunciarlos.

 

 

Y AHORA… LOS COMPARADORES

Con cientos de miles de apartamentos en alquiler en todo el mundo y decenas de empresas especializadas, era cuestión de tiempo que surgieran los comparadores, a imagen y semejanza de los específicos de hotel o billetes de avión. Es más, pesos pesados de estos sectores, como Kayak, Booking.com, Trivago, Easyviajar o el genérico Rastreator, han creado divisiones o pestañas segmentadas en sus webs para dar cabida a una demanda que no deja de crecer.

Homelidays, Likibu, Apartum…, pero especialmente Hundredrooms, poco a poco se han ido haciendo un hueco en el mercado de la comparación de precios. Precisamente Hundredrooms, la compañía presidida por José Luis Martínez Rodríguez —que ya dirigió otras marcas tecnológicas turísticas, como Kayak o Edreams—, está en proceso de dar el salto transatlántico con los ojos puestos en los clientes estadounidenses y mexicanos. Sus ingresos, más que de la contratación final del producto, provienen, como en la mayoría de comparadores de internet, por el tráfico de visitas que conducen hacia las empresas que aparecen en su propia web. El cliente ahorra dinero y tiempo, la compañía recibe clientes ya interesados y susceptibles de adquirir su producto y el comparador percibe una comisión por el trabajo realizado. Tan sencillo y tan complicado a la vez.