AVILÉS. Ver para creer

AVILÉS. Ver para creer

Miriam González

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Avilés sorprende al que llega con calles medievales muy cucas y un entorno donde la vista se pierde entre el verde asturiano y el azul intenso del Cantábrico. Es de esas ciudades a las que hay que ir con los ojos bien abiertos para sacudirse ciertos prejuicios estéticos derivados de su pasado industrial. Sin complejos, la ría ha sido el motor del desarrollo económico de la ciudad y su presencia es tan importante como la del centro Niemeyer, referencia cultural y vanguardista de toda la región.

 

A falta de capitalidad y de playa, Avilés es el vértice más desconocido del triángulo que forma con Oviedo y Gijón, pero ya algunos en el Paleolítico descubrieron que esta ciudad —como dirían en Asturias— presta y mucho.

Lo más fácil para llegar desde Madrid o Barcelona es en avión, ya que el aeropuerto está a escasos diez minutos de la ciudad y ofrece conexiones tanto con Iberia y Vueling como con Air Europa. Y al estar a veinte minutos por carretera de Oviedo y Gijón, la comunicación por tren es bastante sencilla. También se puede llegar allende los mares, ya que Avilés dispone de puerto comercial en la ría.

En cuanto al clima —de tipo atlántico— y por su situación en el centro de la costa asturiana, las temperaturas de Avilés suelen ser templadas. Eso sí, casi siempre paraguas en mano. Aunque los avilesinos —y los asturianos en general— se quejan de que en el mapa del tiempo les ponen las nubes por defecto, en muchas ocasiones el orbayu es compañero de viaje y, afortunadamente, responsable del intenso verde que rodea todo el entorno.

TODO PASA POR LA RÍA

La historia de este enclave (y por ende, la de su desarrollo económico), corre tan paralela a la de la ría que lleva su nombre que son casi como un matrimonio bien avenido; no se puede entender lo uno sin lo otro. La ría dio a Avilés, en tiempos medievales, el muy honroso título de puerto más importante de la región y la convirtió en la segunda ciudad asturiana de más relevancia, después de Oviedo.

Todo pasaba por la ría. La creciente actividad comercial supuso que floreciera la villa con un trazado urbano que, en parte, aún se puede ver y pasear por el centro histórico. De aquellos tiempos es la iglesia de San Nicolás de Bari —cómo no, patrón de los comerciantes— y el aspecto medieval de las calles del centro. Hasta hubo una muralla. Esto es solo parte del relato que cuentan, mucho más detallado y documentado, en el Museo de Historia Urbana de Avilés, un buen comienzo para entender y saber más de la primera villa que surgió al borde del Cantábrico, allá por los tiempos prehistóricos.

Y así se descubre la razón de que las calles del centro, declarado Conjunto Histórico Artístico, estén jalonadas de palacetes de diversos estilos. También que el descubridor de La Florida americana fuera un avilesino; o cómo los indianos, en su viaje de ida y vuelta a Cuba, le dieron una nueva etapa de esplendor en el siglo XIX. Y sobre todo, lo que supuso la llegada en los años 50 de la compañía Ensidesa a la localidad, y por extensión, a Asturias.

La Empresa Nacional Siderúrgica cambió no solo la vida avilesina y su economía; también el desarrollo de la ciudad y su fisionomía, con las chimeneas de los altos hornos apuntando al cielo. Después vendría la crisis de la siderurgia y llegaron otras industrias —ArcelorMittal entre otras— que han seguido la estela de la situación estratégica de la ría y que han dejado un poso en Avilés de ciudad próspera con mucha actividad industrial y comercial: la vuelta de tuerca a los inicios medievales.

Una vez conocido el relato, no hay nada mejor que salir a la calle a disfrutarlo. Patear por el centro histórico es una delicia, incluso los días de lluvia. En estos casos, los soportales vienen como anillo al dedo. Así se llega a uno de los ejemplos de la pompa del XIX y de principios del XX llegada a Avilés desde las Américas. Se trata del teatro Palacio Valdés, un recinto con aires neobarrocos italianos y varios pisos de palcos que alberga una parte importante de la programación de música y danza que pasa por aquí. Con un aforo para 747 personas, el teatro es uno de los sitios con más glamur para celebrar eventos en el patio de butacas, ya que puede utilizarse como un espacio exento.

LA REVOLUCIÓN NIEMEYER

En 1989 el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer recibió el premio Príncipe de Asturias de las Artes. Años después quiso honrar al Principado con la donación de un proyecto. En 2011 abrió sus puertas la única obra del artista en España y, desde entonces, ejerce como nuevo símbolo de la ciudad. Es más, la apertura del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer ha difuminado los humos de la industria para perfilar un nuevo Avilés con la vista puesta en la innovación y la cultura. Según sus propias palabras, Niemeyer concibió este espacio como “una plaza abierta a todo el mundo, un lugar para la educación, la cultura y la paz”. Ahí es nada. Y para Avilés, casi todo.

Quizá la definición de este espacio es la versatilidad, ya que en cuanto a medidas y posibilidades para congresos y eventos, todo es posible y a lo grande. Efectivamente, el recinto cuenta con una gran plaza para actividades lúdicas y culturales, con 22.000 m² y espacio para 10.000 personas. El auditorio tiene un aforo de 950 personas, con la particularidad de que el escenario, que puede abrirse hacia la plaza, también puede usarse para eventos, con una capacidad añadida de 250 invitados en formato de banquete. El foyer y la antesala se pueden usar para cócteles o presentaciones con capacidad para 1.000 personas. Además, dispone de otra sala para otras 200 más. Calculadora en mano, la zona del auditorio puede dar cabida a 2.400 personas utilizando sus recursos al completo.

Uno de los iconos del centro Niemeyer es la cúpula, con sus 4.000 m² de espacio diáfano que se suele usar para exposiciones, conciertos (por su impresionante acústica) o diversas presentaciones. Dispone de dos plantas en las que caben hasta 1.300 invitados de pie para un cóctel, por ejemplo. Además, el recinto dispone de un edificio polivalente —dos salas de reuniones con aforos de 130 a 175 personas— y un Film Centre, para 96 que se puede usar como apoyo para grandes congresos.

Cómo no, el otro icono del centro es su gran torre panorámica, un mirador de 18 m de altura donde se ubica el restaurante. Más que las magníficas vistas de Avilés y de la ría, lo que marea es quizá la capacidad de este centro para albergar grandes eventos. Siguiendo con la calculadora, el recinto puede llegar a acoger aproximadamente 14.000 personas.

HÁBLAME DEL MAR

A una ciudad con la actividad comercial e industrial de Avilés no le podía faltar un venue como el Pabellón de Exposiciones y Congresos de La Magdalena. Dispone de una superficie expositiva de 10.000 m² y es el lugar ideal para ferias y muestras de todo tipo. Además, cuenta con un auditorio con capacidad para 500 personas, así como varias salas de reuniones y conferencias, cafetería y restaurante.

Para quienes busquen un evento con un toque diferente, la propuesta va un poco más allá de Avilés, en la cercana villa marinera de Luanco. Y claro, una localidad en la que según se pone el pie ya huele a mar, es el lugar ideal para ubicar el Museo Marítimo de Asturias. Ya de por sí, la visita de la colección merece la pena para conocer todas las curiosidades de las artes marineras, así como de la flora y fauna y la historia de la navegación. Y así, entre aparejos de pesca de diversas lides se puede organizar un evento diferente en la nave central del recinto, con capacidad para 200 personas. Asimismo, el recinto dispone de un salón de actos con aforo de 90 participantes.

También mirando al mar está el Castillete y Mina de Arnao, otro de los símbolos de una de las actividades asturianas más arraigadas: la minería. Fue el primer pozo vertical de Asturias, que sirvió para explotar una mina de carbón submarina desde mediados del siglo XIX a principios del siglo XX. La visita hace un recorrido por la historia de esta actividad, así como los usos y costumbres de la época. Además, el recinto cuenta con una sala para pequeños eventos, con capacidad para unas 100 personas.

Aunque lo mejor, es la experiencia de bajar a la mina y caminar por sus túneles y hacerse una idea de cómo era el trabajo (y sus penurias). El recorrido termina saliendo a un mirador sobre el mar, por lo que la sensación de respirar aire fresco es la mejor forma de admirar la fortaleza que tuvieron los mineros.

RECOMENDADOS

QUESERÍA LA PERAL
Con los pastos tan verdes que tiene Asturias, lo más natural es tener unos quesos reconocidos en todo el mundo y que van ganando premios en casi todos los certámenes en los que se presentan. Es el caso de los que se elaboran en la quesería La Peral que, a pesar de su proyección internacional, conserva el carácter familiar de la empresa que fundó Antonio León Álvarez allá por 1923. En la visita solo faltan las vacas y las cabras; el resto de la elaboración del queso lo enseña Esther, la nieta del fundador. Es tanta pasión por el producto y por el trabajo bien hecho que al final del recorrido es inevitable llevarse un par de piezas de cada tipo.
Forcón, 60. La Peral, Illas
Tel. 985 506 044
www.quesoslaperal.com

CABO PEÑAS Y FARO DE SAN JUAN DE NIEVA
El cabo Peñas es el punto más septentrional de la Península Ibérica. Con esta presentación ya se puede evocar lo hay por allí: verdes prados que terminan en unos acantilados de impresión que van a dar con sus rocas en el mar Cantábrico, una panorámica que hace que las cámaras echen humo. Para completar la excursión, nada como el faro de San Juan de Nieva, el que sedujo Woody Allen hasta tal punto de cambiar el guion de “Vicky, Cristina, Barcelona” para incluirlo en la película. Tomarse una caña con esas vistas al atardecer, sin duda, incita como mínimo a escribir una poesía. Además, cuenta con un espacio para organizar eventos de pequeño tamaño.

NH COLLECTION PALACIO DE AVILÉS *****
Un antiguo palacete del siglo XVII alberga este hotel de cinco estrellas situado en la plaza de España. Más céntrico, imposible, en pleno casco histórico. Imponente su gran escalera de piedra, así como los amplios ventanales. Dispone de 78 habitaciones y seis salones para eventos que pueden llegar a acoger hasta 300 personas. El toque más exclusivo son las suites decoradas con muebles del siglo XVII del palacio, sin olvidar el desayuno que se sirve en la antigua capilla.
Plaza España, 9. Avilés
Tel. 985 129 080
www.nh-collection.com/es

SILKEN VILLA DE AVILÉS ****
Con una situación inmejorable, a pocos minutos andando del casco antiguo y del centro Niemeyer, este establecimiento cuenta con 71 habitaciones decoradas con estilo funcional y muy pensadas para el cliente de negocios. Como curiosidad, las habitaciones Silken Sport están equipadas con una bici elíptica, para que las fabes no pasen factura. Además, cuenta con tres salones para eventos como complemento perfecto a quienes vayan a asistir a algún congreso en la ciudad.
Calle del Prado, 3. Avilés
Tel. 985 526 116
www.hoteles-silken.com

URH ZEN BALAGARES ****
Hotel-golf-spa. Así se define este hotel del que no hace falta salir para tener las tres opciones en el mismo sitio. Está situado en Corvera, a diez minutos en coche de Avilés y cuenta con 147 habitaciones, un centro termal para desconectar después del trabajo y seis salones, con un aforo máximo de 1.000 personas en formato teatro. Quienes quieran mejorar su swing, el campo Balagares Golf está a tres pasos andando. Con 18 hoyos, ofrece descuentos para los huéspedes.
Avenida de los Balagares, 34. Corvera
Tel. 985 535 157
www.zenbalagares.com

40 NUDOS ***
En una ciudad con la vista puesta en el puerto de la ría, no podía faltar un establecimiento en el que, desde el nombre hasta –en cierto modo— las habitaciones sigan la estética marinera. El hotel está situado en el casco histórico de Avilés, a pocos metros de la plaza de España. Cuenta con cuatro espacios para pequeñas reuniones.
Calle de la Fruta, 9. Avilés
Tel. 985 525 754
www.hotel40nudos.com

SIDRERÍA YUMAY
“La buena mesa en el mejor ambiente”. Así se presenta este restaurante donde encontrar lo más típico de Asturias. Buen comer y buen beber a buen precio. Por supuesto, el lugar ideal para disfrutar de una espicha: sidra acompañada de huevos cocidos, tortilla de patata, empanada, lacón, queso y bacalao rebozado.
Rafael Suárez, 7. Avilés
Tel. 985 570 826
www.sidreriayumay.com

EL GALEÓN
Es el restaurante del hotel Silken Villa de Avilés. Para los que buscan algo más que las típicas fabes, en El Galeón dan el toque innovador a la cocina asturiana. La tentación es tanta que es difícil escoger entre sus opciones, ya sea de la carta o, incluso, del menú del día. Una opción muy recomendable tanto para almuerzos como cenas de trabajo.
Calle del Prado, 3. Avilés
Tel. 985 52 61 16
www.hoteles-silken.com/es/hotel-villa-de-aviles

CASA TATAGUYO
Se ubica en uno de los lugares con más encanto de Avilés y desde luego tiene experiencia en el arte del buen yantar: los fogones del establecimiento se encendieron por primera vez ¡en 1845! Hoy en día, la buena materia prima reina sobre la mesa, especialmente pesca del Cantábrico. No son pocas las celebrities internacionales y patrias se dejan caer por aquí. Dicen que cuando Brad Pitt visitó Avilés no pudo resistirse a la deliciosa longaniza.
Plaza Carbayedo, 4. Avilés
Tel. 985 564 815
www.tataguyo.com