CHINA. El dragón en 4×4

CHINA. El dragón en 4×4

Gustavo Cuervo

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Los viajes de incentivo buscan nuevos horizontes con una oferta cada vez más atrevida y especializada. Después de las Olimpiadas de Pekín 2008, China sigue su camino hacia el futuro abriendo a Occidente las murallas para mostrar los escondidos secretos que, desde tiempos de Marco Polo, hacen soñar a los más intrépidos.

China ha sido en los últimos años un destino muy deseado debido a la singularidad de su cultura milenaria y los muchos y variados alicientes que ofrece, pero hasta ahora resultaba muy difícil, cuando no imposible, salir del tradicional triangulo Pekín-Shanghai-Xiam.

Un grupo de empresarios y aventureros españoles con amplia experiencia en expediciones y recorridos en grupo han sido de los primeros en ofrecer viajes de incentivo al corazón del gigante asiático. Sus rutas recorren lugares tan recónditos y, hasta ahora, cerrados a Occidente que en algunos de los pueblos y aldeas por los que pasan los nativos nunca han visto a un hombre blanco.

China, Tierra de Aventura es una empresa española con sede en Shanghái que organiza viajes en vehículos todo-terreno y motos, así como escaladas a muchos de los picos más salvajes e inexplorados de China. La ruta de la Seda, el desierto de Taklamakan o el Tíbet son algunos de los escenarios que ofrece. Se trata de viajes para grupos reducidos de la mano de expertos catedráticos, naturalistas o aventureros que convierten el turismo en experiencias difíciles de borrar.

En el caso de los itinerarios en automóvil se viaja siempre en caravana, con un máximo de cuatro vehículos y 16 viajeros, sin contar con los miembros de la organización y los ayudantes, que utilizan otro coche de apoyo. Todos van permanentemente comunicados por radio para garantizar la seguridad y la cohesión del grupo.

La mayor parte del trayecto se realiza por carreteras asfaltadas, aunque en condiciones muy variadas, donde largas autopistas se alternan con tramos de cerradas curvas y firme irregular. Pese a su incomodidad, las pistas de tierra también son necesarias a veces para acceder a lugares nunca antes visitados por extranjeros, a pueblos perdidos devorados por las arenas del desierto, a puntos de la Gran Muralla completamente desconocidos para el turista, a templos budistas olvidados del mundo…

Viajar por la Ruta de la Seda y el Tibet en 4×4 es una experiencia difícil de olvidar. El apoyo de nativos bilingües buenos conocedores de su país y cultura ayudan a comprender aspectos que de otra forma resultarían completamente inaccesibles. Son viajes de aventura y cultura con riesgos controlados, aunque sin olvidar el reto personal.

En un país tan extenso, las posibilidades son innumerables: las ciudades más evocadoras de la legendaria Ruta de la Seda; el poder magnético de Lhasa, la capital del Tibet; el sagrado monte Kailash; el campamento base del Everest; el desierto del  Gobi; las montañas Altum, el lago Qinghai… Pero la aventura no está reñida con el confort. Todas las noches se pernocta en hoteles de alta categoría, aunque algunas jornadas están reservadas para disfrutar de la naturaleza en estado puro en campamentos sobre las dunas.

Compartir vivencias con los pastores nómadas de yaks o disfrutar del folklore singular de los tibetanos en algunas de sus ciudades más tradicionales también forman parte de estas rutas en la que se descubren muchos aspectos mágicos de una región tan desconocida para los turistas occidentales.

 

 LA AVENTURA DEL COACHING

Viajar a países y culturas lejanas coloca al turista de incentivo en una excepcional situación de apertura mental, además de facilitar procesos de crecimiento y desarrollo bajo un común denominador: el cuidado del lado más humano del individuo.

Fomentar el espíritu de trabajo en equipo en su verdadero valor y crear el espacio y ambiente adecuados contribuye a refrescar la mente y ampliar la forma de ver y percibir la realidad de los participantes.

Además, en este tipo de viajes suele aflorar el potencial latente que hay en cada persona, propiciado por un escenario de motivación. Es la situación perfecta para realizar simultáneamente  un proceso de coaching individual y de equipo que antes, durante y después del viaje favorece la cohesión del grupo.