FRIBURGO / ALTA SELVA NEGRA. Campeona de los green meetings

FRIBURGO / ALTA SELVA NEGRA. Campeona de los green meetings

Fernando Sagaseta

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Existe un lugar al sur de Alemania donde a Heidi no le importaría jubilarse. Friburgo se ha ganado a pulso una bien merecida fama como ejemplo de sostenibilidad en el país con más conciencia verde de Europa… y con el mejor clima. La puerta de la densa y exuberante Selva Negra es además el centro neurálgico de una región vitivinícola de prestigio y punto de concentración de compañías que apuestan por la tecnología y la innovación. El cóctel no puede ser más sugestivo para la actividad MICE de mediano formato.

 

“¡Hacer congresos donde otros hacen vacaciones!”. Es el reclamo del convention bureau que, desde hace tres años, está poniendo a Friburgo en el mapa de las reuniones de mediano tamaño, con mención especial a España, que se ha convertido en el tercer mercado turístico para el destino.

Argumentos no le faltan. En la “ciudad verde” se nota que alguien ha pensado con la cabeza y no con el bolsillo, mirando hacia el futuro en lugar de parchear sin criterio los retos a los que se enfrentan las urbes modernas. En Friburgo de Brisgovia la bicicleta es la reina de sus ordenadas calles, el transporte público funciona como un reloj, las distancias son razonables y muchos de sus edificios y hoteles se autoabastecen de energía solar.

Apenas conocen el desempleo en la cuarta ciudad de Baden-Württemberg, uno de los Estados más prósperos de Alemania. Sus habitantes viven en un entorno natural envidiable, enmarcado por la Selva Negra y la cuenca superior del Rin, y disfrutan de una climatología cálida y templada fuera de las zonas montañosas que da un estupendo olor, color y sabor a sus excelentes vinos.

La región es pionera en el sector de medicina y salud, con auténticos referentes, como la Clínica Universitaria de Friburgo, el Centro Coronario Bad-Krozingen o el Resort de la Salud. También lo es en investigación de energías alternativas, y por ello se está consagrando como lugar de acogida de eventos y convenciones sobre medio ambiente. Desde luego, ideal para todo tipo de greenmeetings.  Algunos de sus proyectos están en la vanguardia, desde el heliotropo giratorio, hasta las casas pasivas del barrio de Vauban o el primer estadio de fútbol del mundo con instalación solar.

Por si fuera poco, la concentración de empresas de carácter tecnológico es única en el país, sin olvidar las llamadas “ciencias de la vida”, a las que prestan especial interés instituciones como la Asociación BioValley, la propia Universidad o el Instituto Internacional FRIAS de estudios avanzados.

Para las comunicaciones cuenta con el llamado Euroairport, que da servicio a tres ciudades de otros tantos países: Basilea (Suiza), Mulhouse (Francia) y Friburgo, esta última a unos 45 minutos por carretera. Comparado con las mastodónticas infraestructuras que proliferan por todo el continente, aterrizar en este pequeño y funcional aeródromo, donde das cuatro pasos y estás en la calle, ya sirve para eliminar cualquier asomo de estrés. Al salir, hay que tener la precaución de pasar el control por el lado francés.

FRIBURGO

Apacible y coqueta, Friburgo es para caminarla de forma despreocupada. La mayoría de las calles del centro histórico son semipeatonales y todavía conservan en algunos de sus tramos las singulares acequias (conocidas como Bächle), cuyo origen se remonta a la edad media. Con el tiempo se han convertido en una atracción turística, sobre todo cuando aprieta el calor y los visitantes se refrescan los pies en sus aguas cristalinas. También son populares entre los niños, que hacen navegar sus barquitos de madera atados con un cordel por los pequeños canales.

En la “ciudad” de los que compraron su “libertad” —de ahí Freiburg— por 15.000 marcos de plata en el s. XIV para caer bajo la soberanía de los Habsburgo austríacos, aún se mantienen en pie tres de las puertas que tuvo la muralla, entre ellas la de Martin, la más antigua. Es la que cierra el paso a Kaiser Joseph Strasse (coloquialmente “Kajo”), la arteria principal, que cruza el casco viejo de norte a sur a lo largo de casi un kilómetro con una sucesión de tiendas y locales de ocio, y frecuentemente animada por músicos callejeros y variados performers.

Una de las joyas de la parte antigua, además del Viejo Ayuntamiento, con su llamativa fachada roja y su reloj de color dorado, es la catedral, construida entre los siglos XII y XIII, aunque su consagración definitiva se retrasase hasta el XVI. La mezcla de estilos, con preponderancia del gótico, y su excepcional torre de 116 m de altura adornan la plaza central de la ciudad, muy popular por el mercado diario al aire libre que circunda el templo a partir de las 7,30h de la mañana, excepto los domingos. Todas las delicias badenses de los productores locales  se pueden encontrar aquí, incluido el famoso Käsekuchen, un pastel de queso con cierta dosis de adormidera que venden en el puesto de Stefans y que se acaba irremediablemente en pocas horas.

VENUES

En la misma Münsterplatz se encuentra el venue más interesante de Friburgo, al menos desde el punto de vista patrimonial. Se trata del llamado Almacén Histórico (Historisches Kaufhaus), una especie de cámara de comercio que era el punto de reunión de la inteligencia cultural y económica de la ciudad y cuyo origen se remonta nada menos que a 1520.

Tan vistoso en su tonalidad granate como el ayuntamiento, la azarosa trayectoria y sucesivas restauraciones por las que ha atravesado desembocan en lo que es hoy: un espacio verdaderamente singular para organizar reuniones de tamaño medio, cócteles, banquetes y eventos en general. Entre las estancias de este edificio del gótico tardío destacan el Kaisersaal, o gran salón, para unas 300 personas en montaje de teatro, y la sala Rococó (Rokokosaal), para 60 invitados, que parece como de muñecas.

Si la reunión se alarga y hay que hacer un receso, según la época del año no hay nada como acercarse a Alte Wache, en la misma plaza, donde elaboran un original granizado de vino, el Kalte Sofie, con marca registrada y todo, en versión blanco y rosado. Curioso invento. En el primer piso de este edificio del s. XVIII, que fue un antiguo centro de seguridad, hay una sala de catas que se puede alquilar para algún encuentro pequeño. La zona de tienda está surtida de una generosa selección de los caldos de la zona.

Las convocatorias de trabajo más convencionales o con necesidad de servicios añadidos suelen optar por la Konzerthaus, el centro de congresos y casa de conciertos de Friburgo, un moderno edificio de 1996 junto a la estación central. Desde aquí, Zúrich está a una hora de tren; Fráncfort, a dos y París, a poco más de tres en el TGV. Otra ventaja es su conexión con el Novotel anexo, sin necesidad de salir a la calle. El establecimiento cuenta con 220 habitaciones.

Tras sus altas cristaleras y amplias paredes blancas se disponen un total de 12 estancias, entre las que destaca en auditorio principal, que concentra 1.744 butacas. Lo más llamativo es su avanzada maquinaria, que permite realizar distintas configuraciones ocultando los asientos, subiendo y bajando el suelo o retrayendo el escenario. Aquí se pueden celebrar cenas de hasta 800 comensales. Otro de los espacios es la Sala Redonda, con un aforo de 350, inundada de luz natural. El resto tiene tamaños bastante más pequeños.

Una opción para eventos más reducidos, en torno a las 100 personas, es la sala Humboldt, en el último piso de un edificio antiguo de oficinas. Su reforma concede importancia a las ventanas y lucernarios, que crean un ambiente cálido y funcional a la vez. Cuenta además con una pequeña terraza con estupendas vistas desde el mismo centro de la ciudad.

También en las alturas, en la colina a la que se accede por un ascensor, al otro lado de la Puerta de los Suabos, se encuentra el popular restaurante Greiffenegg Schlöessle, dotado con espacios para reuniones y un mirador donde contemplar el horizonte es todo un placer. Otro restaurante, Degusto, situado en la estación central (Hauptbahnhof), ofrece una sala en el noveno piso de la torre acristalada del complejo, pionera en incrustar paneles solares en su fachada. Las vistas también son muy buenas. Abajo tienen una tienda delicatesen donde abundan productos españoles, desde el jamón serrano hasta la sal de Mallorca.

El destino aún reserva más posibilidades para el segmento MICE. Ahí está la Feria (Messe Freiburg), el Conservatorio Estatal de Música, la Casa de Jazz, el Centro Cultural Seepark o la Vorderhaus, una antigua fábrica donde ahora se programan espectáculos y eventos.

Mención aparte merece la montaña de Schauinsland, muy cerquita de la ciudad. El trayecto del teleférico —de unos 20 minutos— sobre los imponentes abetos que cubren las laderas lleva hasta la Estación Alta, en la que los grupos también tienen su hueco. De hecho, ofrece dos salas, para 80 y 30 personas, respectivamente, por supuesto con extraordinarias vistas. En el restaurante se pueden organizar almuerzos o cenas para 200 comensales. Las terrazas son ideales para cócteles si el tiempo acompaña. En días claros se distinguen los Alpes.

En los alrededores se puede completar la jornada con una visita al Museo de la Mina, a 10 minutos a pie, o con diversas propuestas de incentivo, desde una excursión para identificar las plantas medicinales de la zona (3 horas en la versión larga y 2h en la corta) o para descubrir los secretos de la energía renovable (2 h), hasta la llamada Culinary Cable Car, que sirve un menú gourmet en la cabina durante el ascenso. Se contrata con un mínimo de 12 participantes. En fechas señaladas el teleférico abre también por la noche. Fuera de ello hay que prever transporte alternativo a partir de las 18h, que es cuando efectúa la última bajada. Para los más atrevidos hay patinetes especiales con los que bajar por los caminos del bosque.

ALTA SELVA NEGRA

El nombre de Friburgo va casi indisolublemente unido al de la Alta Selva Negra o Hochschwarzwald, como dicen los germanos. Tal es la densidad de abetos concentrados en la zona que, según algunas teorías, los romanos acuñaron esta denominación por la oscuridad que reina en su interior. Tenebrismos aparte, lo cierto es que el entorno hace cobrar a la palabra idílico todo su esplendor, entre otras cosas por un puñado de pueblecitos de esos de postal, por sus bellos lagos y por las suaves cadenas montañosas coronadas por el Felderg, el más alto del lugar, con sus 1.493 m.

El transporte privado siempre es una opción, por supuesto, pero resulta muy cómodo coger el tren que en apenas 40 minutos llega hasta la coqueta localidad de Titisee, junto al lago del mismo nombre, cuya orilla se alcanza perfectamente desde la estación sin más logística añadida que un par de piernas. Todo muy a mano. Durante el trayecto se dejan atrás parajes tan espectaculares como el Valle del Infierno (Höllental) y su punto más estrecho: el Hirschsprung o Salto del Ciervo.

Aquí o en otros puntos de la Alta Selva Negra hay mucho que hacer: paseos en barco, excursiones por los mil kilómetros de senderos señalizados, subidas al Monte Felderg en teleférico, deportes de invierno —como el esquí— y no tan invierno —golf—, rutas culturales y gastronómicas, tratamientos termales… Y, encima, de lo más económico: al pasar dos noches en uno de los 380 alojamientos adheridos, desde hoteles de 5* hasta granjas o habitaciones en casas particulares, se obtiene gratuitamente la tarjeta de la Alta Selva Negra para realizar un centenar de actividades sin coste alguno. La variedad es tan grande que hay hasta talleres para montar relojes de cuco, todo un icono de la zona, con permiso de los suizos que, al parecer, se atribuyen erróneamente el mérito de su invención. También da derecho a utilizar los coches eléctricos estacionados en varios puntos estratégicos.

Entre tanto caramelo de incentivos parece mentira que vaya gente a trabajar, pero la hay, y en creciente proporción. La paz y la tranquilidad también invitan a ello, por qué no. El convention bureau (www.tagung-hochschwarzwald.de), constituido hace tres años, cuenta ya con 24 miembros, y entre los numerosos hoteles que salpican tan fantástica naturaleza, siete de ellos están especializados en congresos y convenciones. Además, cuenta con varios venues singulares y tres centros de conferencias, localizados en Titisee, Hinterzarten y Schluchsee.

Un apunte más: desde hace cinco años, los artesanos de la región montan un mercado de Navidad en el Barranco Ravenna, un entorno natural único bajo un viaducto iluminado. Fuera de los fines de semana se ofrece en exclusiva para grupos de más de cien personas. En el cercano pueblo de Drubba Village se multiplican las posibilidades: desde elaborar las célebres tartas de cerezas hasta construir una canoa. Todo natural, natural.

MÁS INFO
Freiburg Convention Bureau

www.messen-kongresse-events.freiburg.de
conventionbureau@fwtm.de

RECOMENDADOS

El sol de Baden mima a sus viñas y las bodegas de la región miman a sus visitantes. Así es el ciclo. Las oportunidades de catar buenos caldos y aprender algo más de las tradiciones y gastronomía locales son muchas: Adelshauser  (www.aws-freiburg.de), Alte Wache o Casa de los Vinos Badenses  (www.alte-wache.com), Fundación de la Explotación Vinícola de Friburgo (www.wp.stiftungsweingut-freiburg.de), Propiedad Vinícola Estatal de Friburgo (www.staatsweingut-freiburg.de), Palacete del Vino Weinschloesschen (www.weinschloesschen-freiburg.de)… Por posibilidades de elegir que no quede. Tampoco hay que dejar de lado a la cerveza. En Ganter (www.ganter-brauerlebnis.de) se sigue todo el proceso de fabricación artesanal paso a paso hasta el premio final: un gran tanque para servirse uno mismo acompañado del típico bretzel. Garage Deker (www.deckerbier.de) es otra de las marcas clásicas cerveceras que ofrece toda una experiencia sensitiva en sus instalaciones. Pero las degustaciones de tapas y bebida también se realizan en movimiento. ¿Cómo? A bordo de un tranvía privado que se alquila para grupos y que recorre las principales calles de la ciudad (www.vag-freiburg.de).

Los amantes de la cultura tienen a su disposición una buena oferta, especialmente el Museo de los Agustinos, actualmente en remodelación, pero que pronto abrirá sus puertas con su excelente colección de arte, desde la Edad Media hasta el Barroco. También merece la pena el Museo de la Naturaleza y el Hombre, entre otros (www.freiburg.de/museen). Hablando de naturaleza, el Recinto Mundenhof (www.oekostation.de) presenta la reserva de animales más grande de Baden-Württemberg, con sus 38 hectáreas. Para centros de ocio, pero más relacionados con el vértigo y la adrenalina, es indispensable una visita a Europa-Park (www.europapark.de), en la localidad de Rust, a 40 km de Friburgo, uno de los más grandes del continente, ¡con 13 montañas rusas! y más de un centenar de atracciones. ¿Quién da más? Algo más tranquilos son los ferrocarriles nostálgicos, con su locomotora de vapor y sus bancos de madera originales, para saborear —sin prisa, pero sin pausa— algunos de los tramos más fascinantes de la región. Ahí están el Rebenbummler (info@rebenbummler.de), por la zona vitivinícola de Kaiserstuhl; el Sauschwaenzle-Bahn (www.sauschwaenzlebahn.de), a lo largo del valle de Wutach; o el Kandertalbahn (www.kandertalbahn.de), que circula por el valle de Kander.

COLOMBI *****Sup
Rebosa clasicismo por los cuatro costados, con detalles tan entrañables como el indicador de aguja del ascensor, pero su concepto del lujo no resulta recargado. Este miembro de The Leading Hotels of the World ofrece 112 habitaciones y se sitúa en el casco antiguo de Friburgo. Desde su mejor suite las vistas de la catedral son excelentes. Cuenta con 5 salas de reuniones de gran solemnidad, con alfombras, tapices y maderas nobles, así como 3 restaurantes, uno de los cuales recrea una casa tradicional de la Selva Negra. No hay que perderse su magnífico spa.
Rotteckring, 16. Friburgo
Tel. +49 761 21060
www.colombi.de

BEST WESTERN PREMIER VICTORIA ****
Un modelo de sostenibilidad en una ciudad ya de por sí sostenible y en un edificio de 1870. De hecho, los paneles solares montados en el año 2000 generan más energía de la que consume el hotel. Se respira aire clásico, pero con todos los adelantos. Dispone de 65 habitaciones y una pequeña sala para 12 invitados que luego pueden pasar a tomar una copa en el famoso Club Hemingway, donde hay zona de fumadores (of course). Su carta de cócteles ha recibido varios premios.
Eisenbahn Strasse, 54. Friburgo
Tel. +49 761 207 340
www.hotel-victoria.de

PARK HOTEL POST ****
Kultur & Literatur es el lema de este establecimiento familiar preferido, claro está, por escritores, músicos y pintores. De hecho, cada una de sus 45 habitaciones está dedicada a un artista que ha sido cliente en alguna ocasión. El mimo en el trato se nota nada más entrar, como bien refleja el libro de invitados. Hay un puesto de book sharing en cada planta. Destaca también por su excelente ubicación.
Eisenbahn Strasse, 35. Friburgo
Tel. +49 761 385 480
www.park-hotel.post.de

ALEMANNENHOF ****
Encantador hotel-boutique a los pies del lago Titisee propiedad de la familia Drubba, la que mueve buena parte de la economía de este enclave de la Alta Selva Negra. Los padres lo construyeron hace 30 años, en principio como lugar de residencia, por lo que transmite todo el calor del hogar. Hablar con Thomas, uno de los cuatro hijos implicados en la dirección del grupo de empresas, es hacer un curso acelerado de economía sostenible. Y predican con el ejemplo: los huéspedes tienen derecho a dos horas de coche eléctrico gratis al día. Cuenta también con modernos apartamentos a pocos minutos a pie.
Bruderhalde, 21. Hinterzarten am Titisee
Tel. +49 765 29118
www.hotel-alemannenhof.de

STADT ****
Quizá el mejor preparado de su categoría en Friburgo para el turismo de reuniones, tanto por capacidad, con sus 178 habitaciones, como por la infraestructura, compuesta por 5 salas. Hay un proyecto de centro de convenciones para 300 personas cuya construcción comenzará en breve. Los dueños del Colombi lo cogieron en estado semiruinoso y ahora, después de varias remodelaciones, es uno de los favoritos de los viajeros de negocios.
Breisacher Strasse, 84. Friburgo
Tel. +49 761 89680
www.hotel-stadt-freiburg.de

CLARION HIRSCHEN ****
Tranquilo y coqueto, con cierto aspecto rústico. Se encuentra en las afuera de la ciudad, aunque a diez minutos del centro en tranvía. Representa otra de las propuestas familiares, con sus 70 habitaciones, que se notan sobre todo en el trato exquisito al cliente. Los jardines merecen la pena para organizar eventos y en verano aún da para un baño en la piscina. Cuenta además de tres pequeñas salas de reuniones para un máximo de 60 personas.
Breisgauer Strasse, 47. Friburgo
Tel. +49 761 897 769
www.hirschen-freiburg.de

LOKATION
En un antiguo almacén de mercancías junto a las vías del tren se encuentra este espacio multiusos que organiza talleres gastronómicos bajo el concepto de cooktaintment, o sea, puro entretenimiento. A partir de 10 participantes se puede contratar la actividad, una excelente ocasión para conocer la cocina badense en primera persona: ensalada de fiambre, lentejas de los montes suavos, embutidos con gelatina… Cada uno prepara un plato y luego se comparten con un buen vino o cerveza de la tierra.
Neunlinden Strasse, 35. Friburgo
Tel. +49 761 2928 0865
www.ide-lokation.de

OBERKIRCH
A su perfecta ubicación, en la plaza de la Catedral, añade un ambiente típico y tradicional, forjado a lo largo de 250 años, en el que degustar platos de la cocina regional y especialidades de temporada como los espárragos (primavera) o la carne de caza con setas del bosque (otoño).
Münsterplatz, 22. Friburgo
Tel. +49 761 202 6868
www.hotel-oberkirch.de

 

MARTIN’S BRÄU
Una local del casco viejo perfecto para grupos numerosos donde disfrutar de buena cerveza de producción propia y de la cocina tradicional alemana, especialmente su cochinillo asado, en un ambiente distendido y desenfadado.
Kaiser Joseph Strasse, 237. Friburgo
Tel. +49 761 387 000
www.martinsbräu-freiburg.de