¿Tiene futuro la tarjeta de crédito? / JESSICA PÜTTMANN. Marketing manager de...

¿Tiene futuro la tarjeta de crédito? / JESSICA PÜTTMANN. Marketing manager de Diners Club Spain

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Cuando Frank McNamara inventó en 1950 la primera tarjeta de crédito del mundo para solventar el pago de las comidas en restaurantes de los viajeros de negocios norteamericanos (de ahí el nombre de Diners), empezó emitiéndose como una cartulina dirigida a un grupo selecto de usuarios (explicación para Club, la segunda palabra). En realidad, McNamara se había servido de algo que ya existía. Los grandes almacenes y estaciones de servicio ofrecían este sistema para conceder crédito a los clientes y mantener una vinculación con ellos.

La novedad de este emprendedor consistió en abrir el closed loop y establecerse como intermediario entre el titular de la tarjeta y el establecimiento para poder extender el modelo a otros comercios, en lugar de uno solo.

Desde su aparición, la tarjeta de crédito ha ido evolucionando. Han surgido más esquemas de pago y se ha popularizado su uso, con numerosas variantes, desde las tarjetas para consumidores, hasta las corporativas, pasando por el cobranding de las emitidas por una entidad de pago en colaboración con un proveedor de productos o servicios, y las tarjetas duales, con dos marcas de aceptación para el mismo titular. También se pueden distinguir las tarjetas de plástico y las sin plástico, en las que sólo se emite una numeración y una fecha de validez para el pago centralizado; por ejemplo, en la agencia de viajes.

La tecnología también ha ido avanzando. El cartón dio paso al plástico, y de ahí a la banda magnética y al chip integrado, que acotaron al máximo el fraude. Más recientemente nos encontramos con el contactless y el pago vía smartphone, pensados para mejorar la experiencia de uso de los titulares.

Al mismo tiempo, los aparatos de aceptación en los establecimientos han ido transformándose. Primero apareció elimprinter (también conocido como “bacaladera”), que calcaba los números en relieve de la tarjeta de crédito. Luego surgieron los terminales de punto de venta, que estaban conectados con los emisores para autorizar las operaciones de pago on line con una notable reducción del riesgo. Hace sólo unos años empezaron a aparecer diferentes dispositivos que se pueden conectar al móvil y que funcionan como terminales de punto de venta para pequeños comercios.

La tecnología digital ha propiciado interesantes iniciativas en el sector de pagos. El contactless por tarjeta se está implantando a pasos agigantados en España y este año está previsto el lanzamiento de Samsung Pay. Tanto Android Pay como Apple Pay seguirán sus pasos en breve. Tarde o temprano, estas formas de pago, dirigidas en principio al sector de consumidores, se impondrán en el circuito corporativo. Por su parte, el pago por Internet, otra modalidad card-not-present, requiere de medidas de seguridad para evitar el pirateo de numeraciones. En este campo se han impuesto intermediarios como PayPal o las tarjetas de prepago.

Otra alternativa que está ganando popularidad son los pagos con códigos de transacción única, ligados a una tarjeta real, que se generan exclusivamente para una operación específica y que, por tanto, ayudan a prevenir el fraude y a identificar los flujos. Su uso no solo se circunscribe a internet, sino también a las aplicaciones para los dispositivos móviles.

Cabe que recordar que las cuentas de viaje basadas en tarjetas de crédito sin plástico, y que se emplean para el pago centralizado de los desplazamientos de los empleados de una compañía, no precisan de modalidades contactless ni de integración en un smartphone, dado que están en la categoría de card-not-present, por lo que solo se genera un número de tarjeta.

Sin embargo, aquí también se están divisando cambios. Los clientes de empresa han descubierto las aplicaciones que centralizan el abono de servicios que tradicionalmente cubrían los propios viajeros. Aplicaciones de parking, taxi y restaurantes garantizan las transacciones y además de ofrecer facturas consolidadas para la deducción del IVA. Una opción cada vez más utilizada por las empresas.

En definitiva, se están observando grandes transformaciones en el sector de medios de pago, con tendencia a integrarse en los nuevos desarrollos tecnológicos para dar un servicio más eficiente y automatizado. Puede que desaparezca la tarjeta de crédito en formato de plástico, pero continuará siendo la base como herramienta de liquidación. En última instancia, los clientes seguirán requiriendo un medio que les garantice seguridad, financiación e información.