NUEVOS MEDIOS DE PAGO. Todo por la pasta

NUEVOS MEDIOS DE PAGO. Todo por la pasta

Fernando Sagaseta

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Puede que el dinero sea lo que realmente mueve el mundo, pero de lo que no cabe duda es de su facilidad para circular por él. Si los medios de pago constituyen una de las piedras angulares en las políticas de viaje de las empresas que buscan seguridad, control y ahorro, las nuevas tecnologías están revolucionando la forma en que se realizan estas transacciones. Los medios online, los sistemas peer-to-peer o las tarjetas contactless han entrado con fuerza en el gran consumo y pronto llegarán al business travel.

 

Antes de entrar de lleno en el proceloso territorio de las mil y una soluciones de pago, una explosión de posibilidades imposible de glosar al completo, conviene darse una vuelta de recuerdo por lo que, hoy por hoy, es la realidad de las empresas viajeras.

De momento, la tarjeta de crédito es el medio más utilizado. En su favor, la automatización de los procesos, la integración en la contabilidad, la comodidad de uso, los informes de las transacciones realizadas, la posibilidad de financiación y los seguros asociados de accidente, asistencia o robo. No está mal. Las debilidades empiezan por el hecho de que no todas concilian igual y siguen por los problemas de seguridad o el fraude en su utilización, así como por el hecho de que el control de gastos se realice a posteriori.

Aunque parezca mentira, el efectivo o el bono de hotel aún no están desterrados del mapa de los viajes de negocios. En el primer caso, los pequeños gastos siguen liquidándose en muchas ocasiones en dinero contante y sonante. Al menos no tiene comisiones bancarias. Tampoco obliga a identificarse, es rápido y lo aceptan en todos los sitios, pero claro, hay riesgo de robo o pérdida, pierde valor como divisa y complica los procesos contables y administrativos.

En cuanto al bono, qué decir de él. Se resiste a desaparecer, sobre todo en España, donde sigue utilizándose con cierta frecuencia. Sus defensores aducen que los viajeros pueden despreocuparse, que las reservas se canalizan por una vía única y que incluyen en un solo documento los servicios extras contratados, como el wifi o el parking. También es una forma de financiación para la empresa, que paga a la agencia a final de mes o cuando tenga acordado. Junto a los casos de prepago o las líneas de crédito con ciertos proveedores, esto es todo lo que tenían las empresas a su disposición hasta hace bien poco.

NUEVAS TECNOLOGÍAS

Todos estos medios van camino de las obsolescencia o se enfrentan a un claro replanteamiento ante la explosión tecnológica en el sector del fintech. Según Jessica Püttmann, directora de Marketing de Diners Club Spain, “las nuevas modalidades incluyen posibilidades como el online payment, el peer-to-peer o el contactless. Aunque son tres opciones que hoy en día aún no están muy extendidas en los viajes corporativos, es algo que tarde o temprano llegará”.

En el mundo de los pagos online, la gran referencia es Paypal, con una larga trayectoria. En España comenzó a operar en 2005, un sistema vinculado a una cuenta bancaria o a una tarjera de crédito y que también permite recargar el saldo del usuario. Desde hace tiempo es todo un estándar de las compras por Internet.  Amazon Payments apareció por aquí mucho más tarde, en 2013, y basa su éxito en la descomunal cartera de usuarios del portal que vende casi todo lo que se puede comprar.

Una iniciativa muy reciente entre las herramientas de pago online es la plataforma Masterpass, lanzado en nuestro país hace un año de la mano de Caixabank. Está vinculado tarjetas como Mastercard, Maestro, American Express, Diners Club, Discover o Visa y se conecta directamente a la entidad bancaria emisora. Para realizar los pago, el cliente utiliza la contraseña de la aplicación del banco.

Entre las propuestas peer-to-peer, pensadas para las transacciones entre particulares, las alternativas son muchas, desde Google Wallet, aunque no disponible en España, que permite enviar dinero introduciendo el número de teléfono o la dirección de correo del receptor, hasta Twyp, ligada a ING, pero que no requiere ser cliente de esta entidad para usarla porque funciona con la modalidad de recarga. La versión Cash permite incluso sacar dinero en efectivo en comercios. Un proyecto que involucra a casi toda la banca española es Bizum, ideado en principio para pequeños pagos y cobros entre particulares de forma rápida. La solución se integra en las apps de los bancos asociados y vincula directamente el número de móvil al de la cuenta bancaria.

CONTACTLESS

La integración de la tecnología contactless en muchos de estos medios es el siguiente paso, tanto para las tarjetas físicas como del smartphone mediante el protocolo NFC que ya llevan incorporado la mayoría de los terminales de alta y no tan alta gama. Su conexión con el terminal de punto de venta (TPV) del comercio se realiza simplemente acercando ambos dispositivos.

En este terreno, España va a la cabeza de Europa, tanto por número de terminales adaptados como por tarjetas contactless en circulación. El sistema operativo Android es abierto, por lo que permite a cada banco desarrollar su sistema. En cuanto a iOS, sólo es a través de Apple Pay. Tanto Movistar, como Vodafone y Orange ofrecen una tarjeta SIM NFC en la que se guardan los datos financieros de forma segura. “Y es que el móvil ha impactado en la industria de los pagos más que cualquier otro dispositivo, tanto que nos preocupa mucho más perder nuestro teléfono que la cartera”, comenta Michael Kent, CEO y cofundador de Azimo.

Los comercios también se apuntan al carro de gestionar los cobros. Ahí están los casos de InWallet, del grupo Inditex, o el del Club Vips, por citar un par de ejemplos, que funcionan con códigos QR. Es una buena manera de eliminar los recibos en papel, gracias a los justificantes electrónicos. Sus aplicaciones asociadas incluyen programas de fidelización. Entre los proveedores que han desarrollado plataformas de pago en las aplicaciones para gestionar sus servicios se encuentran también Mytaxi o La Nevera Roja, que además generan facturas consolidadas para la deducción del IVA.

La gran batalla por el control de los pagos se libra en el campo de los teléfonos móviles. Tras el lanzamiento de Samsung Pay, a continuación vinieron Apple Pay y Android Pay. La idea no es del todo nueva. Ya en 2013, la compañía Vodafone presentó su aplicación Vodafone Wallet, asociada a las tarjetas Visa y Mastercard.

Android Pay ha llegado a nuestro país gracias a la alianza entre Google y el BBVA y se puede utilizar tanto en las tiendas con TPC contactless como en las apps y webs que lo aceptan. Lo mismo ocurre con Apple Pay, casado con el Banco Santander y Samsung Pay, que lo está con Caixabank. Es de prever que otras entidades financieras se suban al carro. Por otra parte, Samsung está “condenada” a entenderse con Google, en la medida en que todos sus terminales emplean el sistema Android.

La guerra del fintech está abierta. Como apunta Fabrice Méndez, director de ventas para Iberia de SlimPay, “los bancos deben empezar a pensar en nuevas estrategias para atender las necesidades de la exigente generación digital en la era de Google, Apple, Facebook, Amazon y Bitcoin”. La clave para complacer a los millennials es “primar en la experiencia del cliente, es decir, proporcionar un servicio completamente integrado que se pueda llevar a cabo a través de múltiples canales, con un alto nivel de seguridad”, añade Méndez.

A estos amantes de la tecnología les encantará la reciente iniciativa de la compañía aérea Level, la primera a nivel mundial en introducir Pair & Pay. Con este sistema, los viajeros pueden conectar sus dispositivos móviles a la pantalla de su asiento y proceder comprar de forma rápida y cómoda bebidas, comida, bonos de wi-fi, amenity kits o productos duty free.

PAGOS VIRTUALES

Volviendo a los viajes de empresa, el sistema más avanzado hoy por hoy y el que mejor se ajusta a sus necesidades es el pago virtual. En realidad actúa como una tarjeta de crédito digital con un parámetro de uso único que puede ser emitida inmediatamente y permite centralizar la facturación. Al tratarse de una modalidad de prepago, tienen un límite de gasto: la cantidad de su saldo. Carecen de soporte físico y toda la gestión se realiza de forma online.

Las ventajas de esta alternativa han llevado a una agencia global especializada en Business Travel como Carlson Wagonlit Travel a publicar un libro blanco sobre el asunto. El informe analiza el cambio de los requisitos provocado por la digitalización de los viajes a medida que los viajeros de negocios optan cada vez más por el pago virtual.

“Las transacciones del pago virtual utilizan una identificación única, algo que permite que sea más fácil reconocer y rastrear una transacción. Además, son más prácticas a la hora de atajar el abuso fraudulento”, señala Clive Cornelius, director de Productos de Tarjetas de CWT. En su opinión es muy atractiva para las empresas que busquen centralizar los pagos y reducir las ineficiencias, responsabilidades o abusos potenciales a la hora de utilizar las tarjetas corporativas.

El pago virtual resuelve numerosos problemas y retos que surgen cuando se utilizan programas tradicionales de tarjetas de crédito. Por un lado la disponibilidad, dado que no todos los empleados que viajan poseen una tarjeta empresa. Por otro lado, la seguridad: el dinero de plástico a veces se pierde, es robado o clonado. Con el pago virtual se personalizado los parámetros de uso, como el límite de crédito, o cuándo y dónde pueden usarse. Todo ello redunda en un mejor cumplimiento de la política de viajes, gracias también a los informes que generan.

La oferta de pago virtual de CWT, que utiliza la tecnología de Conferma, ha aumentado nada menos que un 35 % en el último año. Esta alternativa digital de pago funciona con múltiples divisas y es cada vez más aceptada por los proveedores de viajes.

Otra opción interesante es la que propone Amadeus B2B Wallet Prepaid, una tarjeta de débito virtual que permite a las agencias de viajes obtener un reembolso por el gasto realizado al pagar a sus proveedores, automatizar los procesos operativos y mejorar la conciliación. Además simplificar las transacciones y mejora el flujo de caja.

Como concluía Jessica Püttmann en un artículo de opinión publicado en estas mismas páginas, “se están observando grandes transformaciones en el sector de medios de pago, con tendencia a integrarse en los nuevos desarrollos tecnológicos para dar un servicio más efi.ciente y automatizado. Puede que desaparezca la tarjeta de crédito en formato de plástico, pero continuará siendo la base como herramienta de liquidación. En última instancia, los clientes seguirán requiriendo un medio que les garantice seguridad, financiación e información”.

 

DE LAS CRIPTODIVISAS A LOS PAGOS B2B

Si hay algo virtual en el complicado ecosistema de los cobros y los pagos son las criptodivisas, esas anotaciones contables que están fuera del control de los gobiernos, las instituciones o las entidades financieras y cuyo valor se calcula por un algoritmo que mide la cantidad de transacciones e intercambios P2P (peer-to-peer) en tiempo real. Hoy por hoy, las más extendidas son Bitcoin y Litecoin. Una ventaja: no se pueden falsificar. Un inconveniente: son muy inestables. ¿Su evolución? Es difícil de predecir, aunque paradójicamente se están volviendo reales. Un dato: la empresa española Bit2Me ha negociado un acuerdo con 4.500 establecimientos (restaurantes, gasolineras, cadenas comerciales…) donde poder comprar  bitcoins con euros en cajeros físicos.

La innovación en este campo no se detiene. Un proyecto muy reciente es el de la llamada Open Payment Alliance (OPA), que se acaba de presentar en el mercado español con el objetivo de “revolucionar” las transacciones entre los proveedores turísticos. Se trata de un canal de pagos B2B específico para el sector que atiende a sus peculiaridades. El sistema —que involucra a numerosos socios tecnológicos, desde emisores de tarjetas virtuales, hasta especialistas en transferencias bancarias o recuperadores internacionales del IVA—, centraliza y automatiza todos los procesos gracias a su conectividad con cualquier medio de pago.