El Palacio de Congresos de Palma aborda su recta final sin mirar...

El Palacio de Congresos de Palma aborda su recta final sin mirar atrás

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El Palacio de Congresos de Palma ha pasado por todo tipo de vicisitudes hasta llegar al punto actual, en el que el grupo Meliá ha ganado el concurso para hacerse cargo de su gestión. Con su inauguración, el próximo mes de abril, la ciudad estrenará una infraestructura largamente esperada que va a proporcionar nuevos alicientes para el turismo MICE. Hablamos con Joana Mª Adrover, regidora de Turismo del Ayuntamiento.

 

¿Cómo valora un proceso tan largo y tortuoso?
A estas alturas preferimos no entrar en temas del pasado. Ya no tiene sentido preguntarse por qué ha pasado tanto tiempo, de quién es la culpa o qué se podía haber hecho mejor. Se trata de una infraestructura pública que pertenece a la ciudad y lo que queremos es recibirla en positivo. Durante 15 meses nos hemos dedicado a resolver todos los problemas que nos encontramos y darles solución en el menor tiempo posible y con la máxima seguridad jurídica.

¿Qué tal han funcionado las visitas realizadas hasta ahora?
Muy bien. En el último año han pasado por el palacio más de 4.000 personas. He sido testigo personal de muchas de estas visitas y puedo decir que entraban con una idea negativa, por su situación al lado de la playa, por su estructura tan chocante, pero al verlo por dentro cambiaron totalmente de opinión. Ha sido algo muy gratificante, porque ven que es un beneficio directo por los ingresos que va a generar y por los congresistas que van a llegar a la ciudad en temporada baja, que consumirán en restaurantes, hoteles, comercios y centros de ocio.

¿Por qué tenían esa visión tan negativa, debido al proceso administrativo o por la propia fisonomía del edificio?
Por todo en general. Ha habido cuestiones muy polémicas. Al principio se iba a pagar parte con dinero privado y parte con dinero público. El capital privado salió y se quedó la administración sufragando la inversión. Se han sucedido concursos frustrados. Ha sido complicado. Cuando llegué al cargo hace año y medio la Prensa abordaba el tema desde un punto de vista muy negativo y yo me empeñé en darle la vuelta y en valorar las oportunidades que ofrecía el proyecto.

¿Cómo se las ha apañado la ciudad en todo este tiempo para acoger grandes congresos o eventos?
Teníamos alternativas. Hay un buen auditorio, un palacio de congresos privado y más sitios… Pero es cierto que vamos a mejorar mucho con los espacios del nuevo palacio, que además cuenta con un hotel anexo, con la comodidad de alojar a los grupos sin necesidad de desplazarse.

¿Qué es lo que más ha pesado para decidir la concesión a favor de Meliá?
El concurso público es el que marcó las bases a través de la mesa de contratación, con personal técnico del Ayuntamiento y del Govern de Baleares, ya que el palacio pertenece a ambas administraciones públicas. Había una parte técnica y otra económica, y Meliá ganó en ambos aspectos para un periodo de 15 años, prorrogables por otros 3.

¿Qué objetivos se han marcado?
Los pliegos de adjudicación ya prevén un mínimo de congresistas y estoy segura de que se van a sobrepasar porque, además, Meliá va a realizar una inversión de 4,6 millones de euros en mobiliario y equipamientos. Esperan recibir 38.000 congresistas en 2017 y 77.000 a partir del quinto ejercicio, 27.000 más de los que exigía el pliego.

¿Con qué se van a encontrar los congresistas?
El edificio cuenta con dos auditorios, uno muy grande y otro más pequeño, que suman casi 2.500 butacas. También ofrece varios espacios de exposiciones y para realizar reuniones, con posibilidades de modulación, despachos para comisiones y un restaurante en la parte de arriba con unas vistas impresionantes de la bahía. También ha una zona de spa. El hotel, de categoriái cuatro estrellas superior, tiene 250 habitaciones y está conectado al palacio de congresos mediante una pasarela interior. Es una infraestructura muy completa.