REPÚBLICA DOMINICANA. La ley del deseo

REPÚBLICA DOMINICANA. La ley del deseo

Miriam González

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¿Qué tendrá este pequeño país que nos vuelve locos solo con pronunciar su nombre? Será por el contagioso ritmo del merengue y la bachata, que suena como a música celestial, o por el carácter de sus gentes, casi tan dulces como los kilómetros de plantaciones de caña de azúcar que colorean los campos. República Dominicana lo tiene todo (incluido) para poder disfrutar de esa estancia ideal, en la que la línea entre trabajo y placer se desdibuja en las aguas del Caribe.

 

Es inevitable caer un tanto en el postureo cuando alguien pregunta el destino del viaje y la respuesta es República Dominicana: al que se va se le dibuja inmediatamente una sonrisa en la cara —a ritmo de merengue— y el que se queda, pide meterse como sea en la maleta.

Cristóbal Colón no sabía muy bien dónde iba —o más bien, dónde llegaba— cuando encalló en 1492 en aquella isla a la que llamó La Española. Seguramente la fascinación por aquel lugar hizo que en casi todos sus viajes al Nuevo Mundo tocó tierra en lo que hoy es República Dominicana. Sería su hermano Bartolomé Colón, cuatro años después de ese primer avistamiento, quien fundara La Nueva Isabela, el primer asentamiento hispano en lo que supuestamente eran Las Indias. Más tarde, y por devoción a su padre Doménico, la ciudad pasó a llamarse Santo Domingo.

Desde entonces se considera a la capital, y por extensión al país entero, la puerta de entrada al Caribe. Lo que viene a ser una perita en dulce en términos estratégicos y militares. Los españoles se olvidaron durante una temporada de esta joya de la Corona, por lo que piratas británicos —incluido el famoso Drake— y franceses aprovecharon la ocasión para intentar hacerse con el trofeo. Más tarde serían los haitianos y después los españoles de nuevo. En cuestión de veinte años, los dominicanos se independizarían dos veces. Ya en el siglo XX, el país pasó por unos cuantos vaivenes más, invasión estadounidense incluida, que dejaron la economía nacional bastante mareada. Hasta que llegó el turismo, el bendito invento que en parte ha sido la tabla de salvación para las inestabilidades políticas.

Según datos de julio de este año, República Dominicana cuenta con algo más de 82.000 habitaciones de hotel y ya está cerca de alcanzar el mágico número de diez millones de turistas anuales, casi el mismo número de habitantes que tiene el país. Si en un futuro a medio plazo esas cifras vienen a sostener una gran burbuja está por ver. Pero los dominicanos cuidan mucho y muy bien de su gran reclamo: turismo de calidad en un entorno de lujo.

SANTO DOMINGO HAY QUE VIVIRLO

Hay quien puede tener la tentación de pasarse por alto la capital para irse directo a la costa. Error. Santo Domingo es una ciudad viva, con un imán tan potente que hace que su visita sea indispensable,  además de contar con bastantes posibilidades para los organizadores de eventos. Y también imprescindible para los que vayan a República Dominicana con sed de turismo cultural.

En líneas generales se podría decir que la familia Colón se entusiasmó con Santo Domingo, por lo que la ciudad lleva el título de “primera” o “primada” de muchos aspectos en América. Fue la primera ciudad en tener una catedral, la primera también en tener un castillo, un monasterio,  una universidad y hasta la primera vía pública del continente. Lo que queda de todo aquello se puede ver en la Ciudad Colonial, un conjunto que en 1990 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad.

Simplemente pasear por las calles adoquinadas —e ir descubriendo los estilos renacentista, plateresco y barroco de sus edificios— ya es un ejercicio que teletransporta a los tiempos en los que en España no se ponía el sol. En el parque de Colón se puede palpar la vida de esta zona de la ciudad, ya que las principales calles dan a parar aquí. Es un espectáculo sentarse en alguna de las terrazas que rodean la plaza para, simplemente, ver la vida pasar. Y admirar desde distintos ángulos la catedral primada de América. Aquí dicen que están los restos de Cristóbal Colón quien, por cierto, hizo más viajes muerto que vivo.

Con mejor aspecto se levanta la estatua del Almirante que preside la plaza, cómo no, señalando posiblemente a su clon de Barcelona. No muy lejos, la plaza de España ofrece un lugar único para eventos de grandes grupos, con capacidad para 1.200 personas. Aquí está además la casa que ocupó su hijo Diego y que hoy alberga el Museo Alcázar Colón. Así hasta doscientos lugares que guardan entre sus muros parte de la historia colonial de Santo Domingo. Para los menos dados a caminar, pueden hacerse una idea en el recorrido de 45 minutos del trenecito Chu Chu Colonial.

Más allá de Ciudad Colonial la capital dominicana tiene también vida, que se concentra a lo largo del Malecón, la plataforma ideal para ese viaje en el tiempo que lleva a una ciudad moderna con la vista puesta en el mar Caribe. Aquí, y a lo largo del bulevar, es donde se aglutina la mayor parte de los hoteles de negocios, así como los venues más solicitados por los organizadores de eventos, dadas las prestaciones y capacidades de sus salones. Por poner un ejemplo, el Dominican Fiesta Hotel & Casino, del grupo Palladium, cuenta con un centro de conferencias con capacidad para más de 2.800 personas.

Pasando el río Ozama se alza el megaproyecto urbanístico Sans Souci, que incluye la remodelación de la terminal de cruceros, la construcción de hoteles, viviendas, oficinas y un centro de convenciones. A la terminal ya están llegando los cruceros internacionales y el palacio de congresos se ha convertido en una de las referencias para la celebración de grandes eventos en la capital dominicana. Con una capacidad máxima para 8.000 personas, su estructura se distribuye en dos niveles, con superficies que van de los  1.800 m² a casi 7.000 m². También ofrece un salón VIP para presentaciones un tanto más modestas, de hasta 325 personas.

Los amantes del shopping tienen muchas opciones en Santo Domingo, donde no faltan los grandes centros comerciales tipo mall estadounidenses. Y sí, se puede aprovechar la visita para fundir la tarjeta de crédito o bien celebrar un evento en sus instalaciones. El centro comercial Sambil, por ejemplo, dispone de un espacio de casi 1.500 m² para organizar exposiciones, banquetes, conciertos o cualquier otro tipo de evento.

GLAMUR Y LUJO EN LA ROMANA

Ya con la maleta cargada de compras y buenos recuerdos es el momento de empezar a pisar arena fina y blanca. Porque el mar Caribe no lo hemos perdido de vista ni un momento. Hay pocos rincones en el mundo tan exclusivos como el resort Casa de Campo. Lo habitual sería encontrarse por allí con milmillonarios o incluso bimilmillonarios que están pasando unos días de descanso en este apacible rincón del país. Aunque, no nos engañemos: cuando van no suelen dejarse ver fuera de sus villas o yates de lujo. O se puede tener suerte y codearse con ellos en los campos de golf Teeth of the Dog y DyeFore, diseñados en exclusiva por Peter Dye.

Casa de Campo ocupa una extensión de 28.000 m² en la costa sureste de República Dominicana. Su historia está muy ligada a los campos de caña de azúcar, al igual que la de La Romana —cuyo nombre hace referencia a la balanza que se usaba para pesar el azúcar—, ya que hasta finales de los años 60 toda la zona vivía por y para la industria azucarera. Entonces Álvaro Carta emprendió un gran proyecto turístico para atraer a gentes pudientes que  empezó con el diseño de los campos de golf de Dye. Después vendrían las villas para los trabajadores de Golf+Western (en ese momento, la entidad propietaria del recinto), las pistas de polo, las de tenis y la construcción de Altos de Chavón, una villa de estilo mediterráneo para “celebrar la cultura dominicana”.

Al complejo no le podía faltar su propio aeropuerto, el internacional de La Romana, que se construyó ya en la década de los 70, especialmente acondicionado —cómo no— para la llegada de jets privados. En los 80 la propiedad cambió de manos y fue adquirida por Central Romana Corporation, o lo que es lo mismo, la entidad de los Fanjul, propietaria de la mayor parte de los campos de caña de azúcar del país. Y así hasta nuestros días, Casa de Campo atrae a la crème de la crème de los vips mundiales. Alguno se ha hecho tan asiduo, como el rey Juan Carlos I, que hasta le han dedicado una de las avenidas principales.

No hace falta comprarse una villa para disfrutar de un entorno tan exclusivo. El recinto cuenta con un hotel, de 165 habitaciones, cuyos huéspedes disponen de un carrito de golf para moverse tranquilamente. También para los que quieran organizar un evento o una reunión de empresa el exclusivo resort dispone de dos centros de conferencias, con capacidades para 500 y 350 personas. Los eventos más multitudinarios se pueden derivar al anfiteatro de estilo griego de Altos de Chavón que inauguró en su día Frank Sinatra, con un aforo de 5.000 personas. Y si hay que relajarse después de tanto trajín, el resort dispone de un maravilloso spa e instalaciones para hacer yoga.

EN BUSCA DEL TESORO DOMINICANO

Pero el auténtico tesoro dominicano son las playas. Esas en las que la mirada se pierde entre el azul verdoso del mar y la arena blanca. La región de Punta Cana, al este de la república tiene 64 km de litoral para quienes buscan, simple y llanamente, tumbarse bajo el sol del paraíso. ¡Ojo! Muchos, cuando llegan allí, se piensan que están bañándose en el Caribe y, aunque el azul siga siendo tan bonito que en el fondo da igual, técnicamente no es así. Punta Cana recibe su nombre por ser el sitio donde confluyen el idolatrado mar con el Océano Atlántico y por la variedad de palmeras que abundan en la zona.

Porque el fenómeno de Punta Cana es parecido y casi paralelo al de Casa de Campo y La Romana. Hasta hace relativamente dos días era una extensa zona de palmerales con un par de pueblos pesqueros. En los años 70, a otro iluminado —en el mejor sentido de la palabra— llamado Frank Rainieri se le ocurrió la idea de convertir todo aquello en un gran centro turístico. Y lo consiguió, con aeropuerto internacional incluido. De hecho, el de Punta Cana recibe al 60% de los turistas que llegan a República Dominicana, superando con creces al de Las Américas de Santo Domingo.

Hoy en día Punta Cana es una de las referencias mundiales del “todo Incluido” de calidad, un reconocimiento que llega tras la hilera de resorts y cadenas hoteleras que han ido asentándose en sus playas y que suman más de 40.000 habitaciones. El secreto del éxito reside en la amplísima oferta hotelera, con muchas opciones de 4 y 5 estrellas para todos los presupuestos y que ofrecen todo el abanico de actividades que se pueden hacer en el destino. Es decir, el lugar ideal para los organizadores de eventos y viajes de incentivo, ya que en un mismo lugar se tiene todo… incluido. Es el reino de la pulserita que ponen en recepción nada más llegar y que implica, en la mayoría de los establecimientos, el acceso a todos los servicios, bebidas y comida. También por supuesto, a los bailes de merengue y bachata de las discotecas. ¿Quién puede resistirse a un plan semejante?

Si en la ecuación del disfrute se incluye algo de trabajo, tampoco importa tanto. El resultado va a ser igual o parecido a una satisfacción elevada al infinito, porque el buen rollo empieza desde el momento en que se pone el pie en el aeropuerto.

Con tantas opciones también las hay para los que rehúyen de las distintas variantes de los bailes latinos. Sí, hay un lugar en Punta Cana para los que prefieran ponerle un punto de rock´n´roll  a la estancia caribeña. Es el Hard Rock Café Hotel & Casino, que recibe a sus huéspedes con la enorme y emblemática guitarra luminosa a la entrada del resort. Muy al american way of life, aquí todo es a lo grande, más bien a lo enorme.

Con sus 1.775 habitaciones, cuando está lleno alberga más personas que muchos pueblos de Soria o Burgos. Y para tanta gente hay 10 restaurantes, 23 bares, 13 piscinas, el mayor casino del Caribe, una de las discotecas más selectas de la zona —al estilo Las Vegas o Miami—, un spa, un fitness center y tiendas varias, incluida la de souvenirs marca de la casa. El resort se hizo, con premeditación y alevosía, para no tener que salir ni siquiera a por el imán de recuerdo de “I love Punta Cana” y para que los mitómanos disfruten con los recuerdos de estrellas del panorama artístico internacional.

También está muy pensado para grupos. Hasta cuenta con un lobby específico para facilitar el check in/out de quienes asisten a un congreso en el hotel. Porque, como no podía ser de otra forma, cuenta con un centro de convenciones de 19.000 m² de superficie en el que pueden reunirse hasta 4.000 personas y se divide en 42 salones en función del aforo que se requiera. Para el programa social, la playa, las piscinas o las distintas terrazas y restaurantes ponen el encuadre perfecto para una foto de familia con los de la oficina.

Se dice que el gobierno dominicano considera a la playa de Bávaro como “tesoro nacional” por su variedad de flora y fauna, así como por la belleza de sus paisajes. Es la más extensa de Punta Cana y aquí precisamente es donde se ubica el Barceló Bávaro Grand Resort. Puede ser la opción para quienes sí quieran un estilo caribeño sin estridencias, con un ligero acento español.

El complejo está formado por dos hoteles, el Barceló Bávaro Palace y el Barceló Bávaro Beach —este último sólo para adultos— que suman un total de 1.991 habitaciones, lo que viene a ser otra pequeña ciudad. Además, dispone del Barceló Bávaro Convention Center, con una capacidad máxima para 5.000 personas. Más cifras mareantes: 13 salas para eventos, que se pueden dividir en 24 salones, en una superficie de 5.000 m². Por su parte, el Barceló Bávaro Palace cuenta también con 8 salones, convertibles en 13, con una capacidad máxima de 1.300 personas. Es decir, el resort puede albergar eventos o congresos que congreguen a 6.300 almas. Eso ya sí que son dos o tres pueblos de Teruel.

RECOMENDADOS

ISLA SAONA Y CATALINA, EL AUTÉNTICO CARIBE

Para volver a casa con el móvil a reventar de fotos con auténtico postureo caribeño, el destino sin duda es Saona. La isla, de 110 kms², se encuentra frente a las costas de Bayahíbe, en la costa sureste de República Dominicana y la excursión hasta allí es casi de obligado cumplimiento.

El modus operandi de las agencias turísticas es siempre el mismo: recogida en el hotel y trayecto hasta la playa de embarque, con parada intermedia por el camino en la que suele haber una gran tienda de souvenirs. Después hay dos opciones para llegar hasta isla Saona (según la disponibilidad): bien en lancha rápida o en un catamarán cargadito con “vitamina R” y mucho ambiente a bordo a ritmo de merengue y bachata. Si el trayecto de ida se hace en lancha, el regreso es en catamarán y viceversa.

Antes de llegar a la isla hay otra parada en medio del mar Caribe en la que, dicen, es la piscina más grande del mundo. Se trata de una zona donde los arenales han modelado un área en la que no cubre más de un metro, por lo que no solo es una delicia chapotear allí, sino también muy seguro. Desde la embarcación proveen de ron para tomarse una copita mientras se “buscan” estrellas de mar. Casualmente, la tripulación siempre encuentra dos o tres y entonces empieza el momento foto. Unas instantáneas que suelen ser tan bonitas que inflan el ego viento en popa a toda vela, por lo que se llega a isla Saona casi a al borde del éxtasis. Y es el punto de partida de una jornada de playa, con almuerzo incluido, para disfrutar de las bondades de un mar Caribe, que rara vez se sale del modo balsa. No es exagerar si se afirma con rotundidad que el paisaje es de ensueño, por lo que la jornada es de esas que te dejan la sonrisa permanente en la cara.

La experiencia en isla Catalina es similar en cuanto al disfrute, aunque con el encanto de poner un pie en una porción de tierra de tan solo 10 kms², lo que implica que no hay tantas hordas de turistas que puedan estropear la foto en la playa. Además, es el lugar indicado para que los fans del buceo y del snorkel puedan sumergirse entre corales, esponjas y peces de colores.

 

MÁS ALLÁ DE LAS PLAYAS

Aunque las playas son uno de los mayores reclamos, también existen opciones para los que no aprecian tanto pasar el día bajo el sol con el mojito/ron en mano. Además del recorrido casi obligado por Santo Domingo, la ciudad de Higüey —municipio al que pertenece Punta Cana— es una alternativa de ocio cultural.

El monumento más visitado, no solo de esta localidad sino de todo el país, es la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona de la República Dominicana. Después de visitar el edificio, con su peculiar estilo, y el recinto que comprende también un museo, exposiciones y hasta un auditorio, es el momento de darse al auténtico shopping. Lo que viene a ser ir a la busca y captura de artesanías, café, ron y puros a un precio mucho más moderado que en otros centros turísticos.

República Dominicana se ha convertido también en una referencia mundial para los amantes del golf, ya sean expertos o del nivel “no sé cómo agarrar el palo”. Cuenta con 26 campos diseñados por figuras como Pete Dye, Jack Nicklaus, Robert Trent Jones Sr., Gary Player, Tom  Frazio, Nick  Faldo, Nick Price y Greg Norman.

El clima también influye, ya que permite practicar sobre el green durante todo el año. Y por supuesto, las vistas y el entorno; nada menos que 86 hoyos frente o a la orilla del mar suponen todo un desafío para los amantes de un buen swing. Solo en el área de Punta Cana/Bávaro hay casi una docena de campos, la mayoría de ellos con entrada directa desde los resorts, que suelen organizar campeonatos y cursos para iniciarse o perfeccionar el golpe. En La Romana se concentran los fairways de los campos más prestigiosos y exclusivos de Casa de Campo y La Estancia.

INTERCONTINENTAL REAL SANTO DOMINGO *****
Situado en el distrito financiero de la capital, es uno de los hoteles de más reciente apertura. Según se entra se respira lujo a raudales. Cuenta con 227 habitaciones decoradas con un estilo moderno, funcional, con mucha clase y muy preparadas para quienes viajan por trabajo. Desde el piso superior, que alberga un espacio exclusivo de desayuno para las habitaciones del Intercontinental Club, se puede disfrutar de una de las mejores panorámicas de Santo Domingo. No hay que olvidarse de llevar el traje de baño: se agradecerá para hacer un par de largos en la infinity pool de la tercera planta o para relajarse en el mayor spa urbano de la ciudad. Tres restaurantes y más de 800 m² disponibles para eventos distribuidos en 8 salones completan su oferta.
Av. Winston Churchill, esq. Porfirio Herrera.
Ensanche Piantini. Santo Domingo
Tel. +1 809 683 6060
https://www.ihg.com/intercontinental

REINASSANCE SANTO DOMINGO JARAGUA HOTEL & CASINO *****
Remodelado en 2015, es el único resort urbano de lujo en Santo Domingo. Situado frente al mar Caribe, en el Malecón, dispone de 300 habitaciones, incluidas dos suites presidenciales, que se distribuyen en dos edificios. El recinto cuenta además con más de 2.000 m² de espacio para eventos y reuniones.
Av. George Washington, 367. Santo Domingo
Tel. +1 809 221 2222
www.espanol.marriott.com

SANCTUARY CAP CANA BY ALSOL *****
En una de las zonas más exclusivas de Punta Cana, este establecimiento garantiza la paz y el relax, ya que se encuentra apartado del mundanal ruido y es solo para adultos. Ideal para los que no quieran echar nada en falta. Las 174 habitaciones se distribuyen en tres estilos arquitectónicos: español colonial, villas caribeñas y las suites del castillo. Los bares, restaurantes y tiendas se agrupan en el denominado Sanctuary Town. Próximo al campo de golf Punta Espada, considerado uno de los mejores del Caribe, los huéspedes cuentan con transporte al club de golf y un caddie por grupo incluido. Además, ofrece diversos espacios para reuniones y eventos, con una capacidad máxima de 500 personas.
Boulevard Zona Hotelera, Playa Juanillo. Cap Cana
Tel. +1 844 296 8725
www.sanctuarycapcana.com

GRAND BAHÍA PRÍNCIPE BÁVARO *****
En el área de Macao de Punta Cana se levanta este inmenso complejo formado por seis hoteles: Grand Bahía Príncipe Punta Cana, Grand Bahía Príncipe Bávaro, Luxury Bahía Príncipe Turquesa, Luxury Bahía Príncipe Fantasía y los Luxury Bahía Príncipe Ambar (Green y Blue). Es decir, una pequeña ciudad con 3.684 habitaciones que tiene en una plaza —así tal cual, como en los pueblo—, una zona de tiendas y espacios comunes. El complejo está diseñado con un estilo caribeño, con colores alegres y vivos, así como amplios espacios abiertos con restaurantes y terrazas. Hay opciones para todos los gustos y presupuestos, incluyendo la oferta de “solo adultos”. El recinto también dispone de espacios para reuniones y eventos, con capacidad máxima para 1.000 personas.
Crta. Arena Gorda. Macao
Tel .+1 809 552 1444
www.bahiaprincipe.com

PARADISUS PALMA REAL GOLF & SPA RESORT *****
Paradisus es la marca de Meliá Hotels International para los resorts de lujo, en este caso en la playa de Bávaro. Su concepto del “todo incluido” va más allá de lo imaginable. Dispone de una piscina de  3.500 m² con 6 hidromasajes, mientras que los huéspedes del Servicio Real (solo adultos) tienen su propia piscina en exclusiva. Además, el chef 7 estrellas Michelin Martín Berasategui firma la carta del restaurante Passion. Cuenta también con un YHI Spa (marca de la casa) y green fees ilimitados en el Cocotal Golf & Country Club. Para quienes viajan por trabajo el resort dispone de un centro de negocios con 2.300 m² y salas para acoger hasta 1.400 personas.
Playa de Bávaro. Punta Cana
Tel. +1 809 688 5000
www.paradisus.com

EL CONUCO
Este restaurante debería estar en todos los tours para entender bien el temperamento dominicano, sus tradiciones y cultura, algo que se percibe nada más entrar, con sus vivos colores vivos y el diseño puramente criollo. Sobre la mesa, una carta con variedades tradicionales de la gastronomía local: tostones rellenos, ceviche taíno o pinchos de churrasco. Y sobre todo, el tener la suerte de encontrarse con un show en vivo. Simplemente con entrar en la web, escrita en “dominicano” ya se puede prever que no se va a allí para tener un almuerzo o cena cualquiera.
Casimiro de Moya, 152. Santo Domingo
Tel. + 1 809 686 0129
www.elconuco.com.do

EL MESÓN DE LA CAVA
El nombre de este establecimiento no es casual, ya que se ubica en una gruta de roca caliza, en pleno Santo Domingo. Sus fogones se encendieron por primera vez en 1967 y desde entonces se ha posicionado como una referencia en el panorama gastronómico dominicano. Simplemente por las características del local, en lo que una vez fueron acantilados al borde del mar, ya merece la pena pasar a probar algo de una carta en la que la langosta suele ser protagonista. El recinto dispone además de una terraza, por lo que ambos espacios resultan bastante singulares para organizar una cena de trabajo o cualquier otro evento.
Av. Mirador Sur, 1. Santo Domingo
Tel. +1 809 533-2818
www.elmesondelacava.com

THE MARKET
Para los que echen de menos una buena hamburguesa, la opción es este restaurante que se ubica en el hotel Intercontinental Real Santo Domingo. El lugar que se ha puesto de moda porque es de esos sitios para ver y dejarse ver. El truco para tener una buena velada es saber elegir bien los ingredientes, ya que las hamburguesas, pizzas y sándwiches son totalmente personalizadas al gusto del consumidor. También se puede disfrutar de una gran variedad de carpaccios, ceviches y ensaladas, por lo que lo que también es el local para quienes busquen una opción más ligera.
Av. Winston Churchill, esq. Porfirio Herrera.
Ensanche Piantini. Santo Domingo
Tel. +1 809 683 6060
www.ihg.com/intercontinental/hotels/us/en/santo-domingo

ACCESOS
Cada vez hay más facilidades para llegar en avión desde España. El país cuenta con ocho aeropuertos internacionales. El de Punta Cana (PUJ) es el que tiene más tráfico de pasajeros. Este año, la aerolínea de bajo coste Level, del grupo IAG, se ha estrenado con vuelos cuyos precios en ocasiones no llegan a los 200 €/trayecto. El aeropuerto Las Américas de la capital es el segundo en importancia del país, y por autopista está a dos horas de las playas de Punta Cana y a una hora de La Romana, que también tiene aeropuerto internacional. Los cruceros llegan cada vez con más frecuencia a las terminales de La Romana y Santo Domingo.

TRANSPORTE POR CARRETERA
Los autobuses y furgonetas son la modalidad más común para el transporte de grupos. Otra opción es el alquiler de coche, muy popular sobre todo desde la apertura de la Autopista del Coral. No es muy conveniente tomar taxis fuera del aeropuerto o de los hoteles. Para empezar no llevan taxímetro, por lo que hay que regatear a fondo el precio de la carrera antes de arrancar.

DOCUMENTACIÓN
Los españoles y ciudadanos de la UE no necesitan visado para entrar en la República Dominicana. Para estancias inferiores a 30 días solo es necesario el pasaporte en vigor. Eso sí, a la llegada hay que pagar una tarjeta turística cuyo importe es de 10 dólares o 10 euros, y que se tiene que efectuar en billetes, dado que no admiten monedas, tarjetas o cheques de viajes. También se puede adquirir online en www.dgii.gov.do/tarjetaturistica.

MONEDA
La moneda oficial es el peso dominicano (RD$). A fecha 1 de septiembre de 2017, 1 € equivalía a 56,25 pesos dominicanos. Es recomendable acudir a las casas de cambio oficiales, como las que están en las terminales de llegada de los aeropuertos, y a los bancos (cierran a las 17h). Otra opción es sacar dinero directamente en los cajeros automáticos, ya que prácticamente todos los resorts disponen de alguno. En casi todos los comercios aceptan dólares y euros.

PROPINAS
Aunque en las zonas de costa impera el régimen de “todo incluido”, hay algunos establecimientos que ofrecen servicios extra donde es habitual dejar de propina, entre un 10 o 15% del importe de la factura.

CLIMA
Por su situación, el clima es tropical, lo que quiere decir que durante todo el año se mantiene temperaturas agradables, que oscilan entre los 18º y los 27ºC. Lo que marca la diferencia es la humedad, que puede llegar a ser sofocante en algunos momentos del día, sobre todo en verano (junio a septiembre). No hay una temporada de lluvias establecida, ya que las precipitaciones pueden aparecer en cualquier momento. Duran poco y, en general, se agradecen, porque refrescan el ambiente.

HORARIO
Entre España y República Dominicana hay una diferencia horaria de 6 horas menos. (GMT -4)

AGUA
No es recomendable beber agua del grifo o aquella que no esté embotellada.

ELECTRICIDAD
En el país se utiliza el mismo tipo de clavija que en Estados Unidos, es decir puntas planas. La corriente es de 110 voltios, por lo que se recomienda llevar un adaptador.

SEGURIDAD
En líneas generales, tanto en la Ciudad Colonial como en el Malecón de Santo Domingo no hay ningún problema durante el día, pero por la noche hay que tomar las precauciones habituales. No es recomendable salir de las zonas turísticas si no se va acompañado de alguien de la zona. En la costa, los resorts están muy pensados para que no haya que salir de ellos, pero tampoco hay problema en ir más allá de los setos con las debidas precauciones. Si puede ser, mejor de día y nunca solos ni ostentando maneras de turista.