REUNIONES DE EMPRESA EN ENTORNOS RURALES. Al campo a trabajar…

REUNIONES DE EMPRESA EN ENTORNOS RURALES. Al campo a trabajar…

Álvaro Martín

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Pasito a pasito, el mundo rural se abre camino en el segmento MICE. Moda o no, las infraestructuras han mejorado notablemente en los últimos años. Aunque la oferta es aún pequeña, el aislamiento del mundanal ruido, unido a una oferta complementaria de actividades y gastronomía verdaderamente atractiva en muchos casos, estimulan un cierto auge de los agromeetings. ¿A quién le estorba un poco de aire puro?
El sonido de los pájaros, el olor de la hierba, el aire limpio… Buenas condiciones para descansar, pero también, por qué no, para trabajar o reunirse. «El entorno natural hace que se reduzca el estrés y que se cree un ambiente más relajado y distendido para que las cosas fluyan mejor», explica Isabel Llorens, socia fundadora de Rusticae, una auténtica referencia en comercialización de pequeños hoteles rurales y que siempre ha apostado por este tipo de servicios. «Desde nació la empresa a finales de 1996, hemos apostado por comunicar al mundo de la empresa que los hoteles rurales, y en concretos los comercializados por nosotros, son el marco ideal para desarrollar reuniones», afirma. Rusticae, que se centra en la gama alta de este segmento, cuenta con más de 200 hoteles en España, Portugal, Marruecos y Argentina.

Y no son los únicos, todo lo contrario. Operadores especializados como Escapadarural.com, con cerca de 15.000 establecimientos rurales de todo tipo, apuestan por este tipo de oferta. Incluso existe una asociación especializada —con su marca— cuyo germen está en Cataluña: Rural Meeting.  Este colectivo agrupa establecimientos rurales que ofrecen espacios exclusivos para eventos corporativos y familiares ubicados en Cataluña, Aragón, País Vasco Asturias, y Castilla-La Mancha. Varias instalaciones de Madrid, Valencia y Andalucía han mostrado también interés por el proyecto. No obstante, como asegura Isabel Llorens, de Rusticae, «en general, todas las zonas de la geografía española cuenta con una oferta interesante».

Unas cuantas cifras

Una de cada cuatro casas rurales españolas apostó en 2015 por el turismo mice. En concreto, el porcentaje fue del 25,3 %, según Rural Meeting y el Observatorio de Turismo Rural, una iniciativa investigadora del agente especializado Escapadarural.com. Esta cifra supuso un incremento del 7 % con respecto a 2014, aspecto que certifica que se trata de una tendencia al alza en el mercado español. «Este crecimiento en la demanda se debe en gran medida a los beneficios que aporta realizar reuniones en un entorno rural. Además, de proporcionar un ambiente que se desvincula de lo habitual, ofrece un espacio de trabajo enmarcado en la tranquilidad y el silencio, lo que estimula la concentración y la conexión entre empleados», explican desde Escapadarural.com. En el caso de Rusticae, el porcentaje de establecimientos preparados para reuniones de trabajo alcanza el 90 %.

No obstante, el peso del mice en el conjunto del turismo rural sigue siendo muy muy bajo. Según datos del mencionado Observatorio de Turismo Rural, «de los casi 15.000 alojamientos que se anuncian en Escapadarural.com solo un 8 % indica que cuenta con una sala de convenciones y conexión a internet, requisitos mínimos para organizar cualquier reunión de este tipo», explica Ana Alonso, representante de este operador.

«Aunque en el turismo rural cada vez se tiene más presente la oportunidad de negocio de los eventos particulares (bodas, bautizos y celebraciones), no se contempla a la empresa como un cliente potencial, y por ello tampoco está bien preparado para atenderla correctamente. Por eso, para los organizadores encontrar un espacio que responda a todas sus necesidades se convierte en un ejercicio de investigación minucioso y arriesgado, además de mucho más complejo que la oferta que propone la hotelería urbana», razona.

Por comunidades, Madrid (42,7 %), País Vasco (38,8 %), Galicia (31,35 %), Murcia (29,7 %) o la Comunidad Valenciana (29,4 %) son las que más apuntan hacia la segmentación de clientes de perfil empresarial. En el otro extremo se hallan Asturias, Canarias y Baleares.

 ¿Y qué pasa con el transporte?

¿Pueden organizar estos espacios grandes encuentros empresariales? En líneas generales, no, y esto elimina la que a priori podría ser la principal traba: el transporte. «Los hoteles Rusticae no están destinados acoger grandes grupos. De media, el número de habitaciones oscila entre 10 y 20, por lo que los grandes grupos son un target fura de lugar», afirma Isabel Llorens.

Lo mismo sucede con Rural Meeting: «los grupos más habituales van de 20 a 50 personas, por lo que el transporte no representa un hándicap. Por otra parte, nos damos cuenta de que todo depende del punto de vista con que se enfoque. El approach o acercamiento al lugar se configura en los slow meetings como un ingrediente más del propio evento diferente, puesto que permite ya una inicial desconexión del día a día al ir entrando en contacto con la naturaleza y el silencio», afirma Anna Cano. Incluso, como explican desde Escapadarural.com, para pequeñas reuniones «muchos propietarios de establecimientos también están dispuestos a aportar soluciones y acercarse a recoger a sus clientes a las estaciones de tren o autobuses más cercanas».

Además del transporte, el otro caballo de batalla es el equipamiento. Puede ser un lugar precioso y con unas vistas maravillosas, pero para una reunión de trabajo, un curso o un taller se necesitan salas confortables, conexión, periféricos… y sobre todo Internet, algo de lo que adolecen un importante número de alojamientos rurales por su ubicación alejada de los centros urbanos. Esto es básico. A partir de ahí, tienen mucho que ofrecer. Además de pantallas, proyectores o wi-fi, algunos alojamientos rurales ofrecen actividades detox, como talleres de mindfulness y coaching o sesiones de tai chi, yoga y meditación.

Difusión de la oferta

Event planners y travel managers son los principales clientes intermediarios a los que dar a conocer la oferta actual, pero hay mucho que andar en este camino. Esta es una de las principales preocupaciones del sector, como se puso de manifiesto en el reciente II Fórum de Turismo de Reuniones celebrado en Barcelona, organizado por Catalunya Convention Bureau. En este sentido, el trabajo de instituciones como ésta resulta vital. Pero también el trabajo de colectivos empresariales como Rural Meetings, así como de las instalaciones y sus comercializadores. Desde Rusticae, consideran que se puede hacer todavía más trabajo en este sentido y su compañía, por ejemplo, está llegando a acuerdos con entidades como Gebta para la difusión de su oferta.

En definitiva, la oferta rural para el segmento mice está creciendo, aunque todavía queda mucho para que se consolide. Como explica Ana Alonso, de Escapadarural.com, los propietarios de alojamientos rurales todavía han de crecer profesionalmente y darse cuenta de que pueden diversificar la orientación de su negocio hacia esta vertiente. El caso contrario lo constituyen las bodegas que, como ella misma explica, al partir de un proyecto netamente empresarial (aunque no estuviese relacionado con el turismo) tuvieron más fácil ver las posibilidades que les brindaba la diversificación de su oferta hacia el enoturismo en general y las reuniones de empresa en particular.

Frente a esto, afirma, el segmento de turismo rural está en pañales y muchos empresarios todavía tienen que hacer una lectura del nuevo escenario al que se enfrentan después de la crisis. «El reto es salir de una zona de confort fruto de los tiempos en que el cliente venía solo y entender que están obligados a buscar alternativas más allá de un sitio donde dormir en un lugar bonito». Y el turismo mice puede ser una oportunidad…

 

ANNA CANO
RURAL MEETING

¿Qué valor aportan los entornos rurales frente a los urbanos para reuniones de empresa?
Al tratarse de establecimientos de tamaño mediano y pequeño, ubicados en medio de la  naturaleza, hay diversos elementos diferenciales, como la exclusividad del espacio para un solo evento, la personalización absoluta, el ambiente de silencio y calma y, por supuesto, el entorno, el paisaje que cambia totalmente de un espacio a otro en función de su ubicación. La diversidad en la oferta, es por tanto, otro de los factores de peso, que diferencian los rasgos característicos de los establecimientos urbanos. Estos entornos son propicios para lo que podríamos denominar los slow meetings, que permiten alcanzar unos resultados excelentes mediante un ritmo y un ambiente pausados que fomentan la máxima concentración de los asistentes. También son espacios ideales para realizar trabajos en equipo, especialmente por la posibilidad de combinar las reuniones de empresa con actividades al aire libre: motivación, formación, team building, outdoor training…

¿Y cuál es su punto débil?
Si hemos de ser honestos, la pernoctación. Normalmente, los hoteles y casas rurales disponen de un número más bien limitado de habitaciones. Este factor requiere de una mente abierta y adaptable por parte del intermediario y del cliente final. La diversidad es notoria, con muchas alternativas, y no tan homogéneas como las que ofrecen los establecimientos de ciudad. Hemos observado que algunas tipologías de cliente, como las start-ups lideradas por empresarios y emprendedores jóvenes, no presentan rechazo al encontrar una oferta de alojamiento también “diferente”, mientras que algunas empresas más conservadoras no han querido arriesgarse en este sentido.

¿Qué evolución se espera para el negocio?
En general, desde Rural Meeting hemos detectado una tendencia al alza indudable de esta tipología de eventos. El concepto de turismo de reuniones diferentes en espacios singulares ya está presente en muchas de las jornadas, congresos y foros del sector MICE. Estamos en vías de consolidación, como también corroboran las diferentes instituciones con las que estamos en contacto.

 

UN DÍA DE TRABAJO ENTRE BARRICAS
Si hay un sector turístico que ha sabido fusionar mundo rural con la organización de eventos y reuniones es el enoturismo. Bodegas de todos los tamaños y ubicadas especialmente en el medio rural o en pequeñas poblaciones detectaron hace años su potencial. Además de visitas, actividades y muestra de las labores propias de la producción vitivinícola, muchos bodegueros han reformado sus instalaciones para acoger específicamente reuniones de empresa. España es un país de vino, y este tipo de espacios se extienden por toda la geografía nacional. Algunas de las más destacadas son: Marqués de Riscal (Rioja Alavesa), Vivanco y Campo Viejo (Rioja Alta), Portia y Finca Torremilanos (Ribera de Duero), Codorníu y Freixenet (Empordá), Tío Pepe y Barbadillo (Jerez) y Sommos (Somontano).