SANTIAGO DE CHILE. La caja de Pandora

SANTIAGO DE CHILE. La caja de Pandora

Miriam González

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Santiago desde el cielo

Resguardada por varias cordilleras y bajo la atenta mirada de los Andes, casi hay que mirar en la otra punta del mapa para encontrarla. Y quizá porque es así, como los buenos amantes, que van descubriéndose poco a poco, la capital de Chile es una de esas ciudades que cautiva más cuanto más se conoce. Una seducción que empieza sorprendiendo en los rincones pintorescos de sus calles y que, como si fuera una sesión continua de cine, sigue a tiro de piedra en las laderas de las estaciones de esquí o en las playas del Pacífico.


Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas…
Quién sabe si Pablo Neruda estaba pensando, no en la luna, según sigue el verso, sino en Santiago y los cerros que la vigilan, el de San Cristóbal y Santa Lucía. Desde cualquiera de los dos puede disfrutarse de la panorámica de esta gran urbe, y casi la vista ni alcanza. El área metropolitana de la capital de un país tan largo como estrecho tiene algo más de 6 millones de habitantes, es decir, la quinta urbe más poblada de Latinoamérica.

Y es que, a la chita callando, la capital de Chile se ha ido posicionando como una de las ciudades más interesantes y que más tiene que ofrecer en el subcontinente americano. Por seguir con los rankings, en el de ICCA se mantiene en el podio del Top 5 sudamericano año tras año y subiendo posiciones, ya que cada vez más la ciudad da cabida a reuniones y eventos de carácter internacional. Otros estudios señalan a Santiago como la tercera ciudad donde mejor se vive en Sudamérica… ¿Qué es lo que tiene Santiago para que esté enganchando tanto?

Para empezar, por aminorar el tema de la distancia, la capital está muy bien conectada vía aérea con el resto del mundo. Y al llegar, sobre todo para los que vienen del otro hemisferio, el clima es bastante parecido. Aunque, eso sí, con el pequeño detalle de que al pasar el Ecuador, las estaciones se trasponen, por lo que si aquí es invierno, allí se busca la sombra como agua de mayo. Lo del sentido del agua en el desagüe, sin embargo, es una leyenda urbana.

Así que entre el clima y el carácter de los chilenos, que procuran facilitar todo, es llegar y sentirse como en casa. De hecho, la ciudad tiene mucho más pinta de europea que latinoamericana, ya que el auténtico desarrollo de la misma se dio en el siglo XX. No hay más que dar un paseo por las calles del centro para darse cuenta de que, si no es por el cachai de la gente que pasa por allí, cualquiera pensaría que está en medio de Madrid o Barcelona.

GRAN SANTIAGO

Hay una fecha marcada en el calendario de la ciudad, no a fuego, pero sí en placas de diversa índole: 12 de febrero de 1541, el día de su fundación a cargo de Pedro de Valdivia y los suyos. Y, como suele pasar en estos casos, el botín conquistado se repartió en forma de propiedades o espacios por construir. De aquellos tiempos queda el trazado en forma de perfecta cuadrícula que aún se conserva en el centro histórico de la ciudad.

Lo que queda del pasado colonial es la articulación de la ciudad de entonces en torno a la Plaza de Armas. Aquí está el señor Pedro de Valdivia a lomos de su caballo que, como toda la estatua, está hecha con el mismo bronce de los cañones hispanos, los mismos o similares a los que ayudaron al sitio de la ciudad, la entonces Santiago del Nuevo Extremo. Cosas de la historia, la misma Plaza de Armas fue el escenario principal de los inicios de la independencia chilena en 1810.

Siguiendo la mirada de Valdivia, nos topamos con la Catedral Metropolitana de Santiago, enclavada en el mismo sitio que ideó el conquistador. Aunque a fuerza de terremotos e incendios, su aspecto es el de finales del siglo XIX, puro eclecticismo y ornamentación. Como curiosidad, parte de la fachada de la catedral se refleja en los ventanales de un edificio de acero y cristal de la acera de enfrente, todo un símil de lo que es Santiago, tradición casi mimetizada con la vanguardia más actual.

La zona donde casi todo empezó está plagada de edificios imponentes de estilo historicista, a su vez cargados de historias, alguna que otra para olvidar. Como la de un 11 de septiembre de 1973, que tuvo como escenario la Casa de la Moneda, sede de la Presidencia del Gobierno y residencia del jefe del Estado, ahí mismo, casi a pie de calle. A menos de 20 metros, casi junto a las vallas que impiden curiosear más de la cuenta, un Salvador Allende impertérrito desde su pedestal observa todo lo que se mueve.

Una de las caras de ‘La Moneda’ no queda lejos de la principal avenida de la ciudad, la del Libertador O´Higgins. Aquí se encuentra el Centro Cultural Gabriela Mistral, más conocido como centro GAM. Con aspecto muy modernete por fuera, como si fueran una suerte de naves industriales bien ensambladas, cuenta con un recinto de 22.000 m² distribuidos en dos edificios en los que se puede celebrar eventos de todo tipo. Incluso al aire libre, ya que el recinto dispone de tres explanadas techadas y abiertas. Y para los que prefieran la comodidad de las butacas, el centro cultural cuenta con cuatro salas de distintas capacidades, la mayor con 288 butacas.

VENUES CON HISTORIA

Muy cerca, pero con una estética totalmente distinta, el Club de la Unión es uno de esos sitios en los que parece que el tiempo se ha parado; casi se respira el humo de los puros de los primeros años del siglo XX. No en vano, se lleva utilizando desde 1864 para reuniones y tertulias con lo más granado de la sociedad santiaguina. Para eventos que merezcan el empaque de un palacete de estilo francés, el club dispone de 6 salones, 5 comedores, un amplio hall, tres bares… En todos ellos se intuye que sus paredes han sido testigo de importantes encuentros.

Y todo esto en el centro de Santiago. Para hacerse una idea de esta zona y de un poco más, merece la pena subir al cerro de Santa Lucía, un pequeño montículo en medio de la ciudad que se ha convertido en uno de sus miradores emblemáticos. Muchos santiaguinos le tienen cariño —o no, según les haya ido—, ya que aquí vienen a pololear, es decir, dejarse atrapar por las flechas de Cupido.

En lo alto está Castillo Hidalgo. Desde su construcción en tiempos de la colonia hasta ahora, convertido en centro de eventos sociales, ha pasado por albergar un museo y una bodega. En el interior nada recuerda que el edificio fuera en su día una torre de vigilancia, ya que ha sido totalmente remodelado. Cuenta con dos salones, uno de ellos totalmente acristalado, que se usan principalmente para celebrar la unión de los que ya llevan tiempo pololeando.

DE TRENES Y CABALLOS

Una forma peculiar pero muy interesante de descubrir la vida de una ciudad es una incursión en algún mercado. El Central tiene los ingredientes básicos para disfrutar de una experiencia así, aunque con un poco de postureo de cara al turista. Hay que perderse por los pasillos laterales y atreverse a comer alguna delicia local, o bien dejarse llevar por los restaurantes de la zona central, muy preparados para los foráneos.

Eso para reponer fuerzas antes de llegar al siguiente punto: el Centro Cultural Estación Mapocho. Con los planos del arquitecto Emilio Jacquier, que había tomado buenos apuntes en la Francia de Eiffel, la principal estación ferroviaria de la ciudad se construyó entre 1905 y 1912. Guarda bastantes semejanzas con sus contemporáneas en Europa, con un gran espacio diáfano limitado por arcadas metálicas, al que se accede por un hall con cúpulas y columnas tan de estilo beaux arts como su fachada.

En 1987 se dejó de utilizar como estación de tren y a principios de los 90 y tras su rehabilitación, se ha  convertido en un centro cultural de divulgación de la cultura chilena. Impresiona por las dimensiones y no es difícil imaginar cuántos abrazos de bienvenida o despedida han campeado por estas instalaciones que hoy pueden llenarse con eventos. En total, el Centro Cultural Estación Mapocho dispone de 33 espacios, con superficies que van desde los 1280 m² de la Gran Nave hasta los 70 de la sala más pequeña. Y aquí cabe de todo, desde encuentros corporativos o deportivos, hasta ferias y congresos.

Otro de los sitios donde se respira poderío es en el Club Hípico. Fundado en 1869, se construyó a imagen y semejanza del de Longchamp de París y ha recibido la visita de las élites de la sociedad chilena de antaño y también más de un royal  europeo. Las puertas que dan acceso a sus 80 hectáreas reproducen las entradas de los castillos ingleses. Como tarjeta de visita, la elegancia de sus instalaciones, que le ponen un punto de distinción a los eventos que tengan lugar en algunos de sus siete salones, con aforos que van hasta las 500 personas.

Además, para los que quieran algo a lo grande, conservando a la vez conservar la exclusividad, el recinto cuenta con el Sector 2200, que se define como un espacio “místico y romántico” para dar cabida a 1.500 personas. Y suma y sigue. El llamado Espacio Polo, con sus 7 hectáreas,  las mismas por las que vuelan los jamelgos, se adapta a todos los estilos de eventos: ferias, grandes fiestas y cómo no, espectáculos deportivos.

‘SANHATTAN’

Más allá del barrio de Concha y Toro, con sus calles empedradas y casonas de principios del siglo XX, o del bullicio bohemio-moderno de Bellavista, hay otro Santiago que no hace mucho ha empezado a apuntar hacia el cielo. Aquí reinan las torres de acero y cristal, aunque la gran jefa es la que se conoce como la torre Costanera, aunque su nombre real sea el de Gran Torre Santiago, con sus 300 m de altura que se alcanzan en alguno de sus 24 ascensores, la más alta de Latinoamérica.

Arriba, por supuesto, un mirador, y abajo, el centro comercial Costanera Center. Desde que se concluyera en 2012, la foto más típica de la ciudad es la del skyline presidido por esta torre con los Andes nevados al fondo. En cierto modo es un icono del nuevo Santiago. Ese que llaman ‘Sanhattan’, que comienza en el sector de Providencia y que es donde hay más oficinas y hoteles de lujo por metro cuadrado de toda la ciudad. Es decir, el caldo de cultivo ideal para sembrar los grandes negocios.

Este distrito financiero abarca hasta Vitacura, donde se ubica uno de los centros de congresos y eventos por excelencia de Santiago: Casa Piedra. Nada menos que 7 hectáreas para recrear cualquier idea. Las dimensiones hablan por sí mismas: para grandes congresos, el recinto cuenta con 60.000 m² de áreas verdes y parques, así como un gran salón para dar cabida a 2.000 personas.

Pero no todo tiene que ser a lo grande, ya que cuenta con espacios con paneles móviles que permiten dar flexibilidad a los que necesiten salas de 30 personas. Como plus, cuenta con un servicio propio de restauración que combina lo mejor de la gastronomía chilena —y ya es decir— con las tendencias más innovadoras del panorama gastronómico internacional. Y si faltan ideas o se necesitan más para ambientar el evento, Casa Piedra también dispone de un servicio de decoración integral para que no se escape ni un solo detalle.

De traca final es el considerado como el centro de congresos y convenciones más grande de Chile: Espacio Riesco, con una superficie de 160.000 m² y unos 27.000 m² dedicados a salones y pabellones. Hasta ahí las cifras, a partir de aquí, infinitas posibilidades. El Centro de Convenciones es el edificio principal de esta venue. Hasta 11 salones de distintas capacidades distribuidos en sus 10.000 m² en tres niveles. Por su parte, Expocenter es un gran espacio de 5.000 m² para quienes tengan pensado un evento multitudinario.

Si a la cena en cuestión se ha invitado a un pueblo entero, entonces el lugar ideal es el Pabellón Ferial, con 12.000 m², que es también la ubicación perfecta para organizar una feria. Y además, zonas al aire libre con otros tantos miles de metros cuadrados, que se pueden usar para lo que la imaginación aguante. Y es que en una ciudad como Santiago, donde todo puede suceder, sólo hace falta unas dosis de quimeras y dejar que la propia ciudad sorprenda con sus propuestas.

SHERATON SANTIAGO & CONVENTION CENTER
Ganador del premio “Mejor hotel de conferencias” en los World Travel Awards 2015 de Sudamérica, casi podría decirse que el establecimiento lo tiene todo. A 12 minutos del aeropuerto, en el barrio de Providencia, está cerca de la zona de comercial, del centro de la ciudad y hasta de la Chascona, la casa de Pablo Neruda. Ofrece tantas comodidades que es de esos lugares donde no apetece mucho salir a la calle, ya sea por los menús de sus restaurantes —El Cid, El Bohío…, nombres para sentirse como en casa— o por los espacios comunes, como la piscina o el gimnasio. Además de sus 386 confortables habitaciones, algunas de ellas con vistas a Los Andes, cuenta con un completo centro de convenciones, dotado con 15 salones, para de hasta 1.500 personas. Anexo al hotel están las instalaciones de San Cristóbal Tower, de la gama Luxury de Sheraton, con elegantes habitaciones de estilo clásico, muy top. Y en el piso 21, el TwentyOne Lounge es el espacio ideal para pequeños eventos, pero con mucha clase.
Santa María, 1742. Providencia
Tel. +56 2 2233 5000
www.sheraton.com/santiago

NH COLLECTION PLAZA SANTIAGO
Este hotel tiene todo lo que ofrece la gama premium de NH Hotel Group: exclusividad, comodidad y unas habitaciones (159 en total) ideales para el descanso y también para rematar en el ordenador lo que ha quedado pendiente. Dispone de 6 salones para eventos, además del espacio con el que cuenta la suite presidencial para pequeñas reuniones.
Avenida Vitacura, 2610. Las Condes
Tel. +56 2 2433 9000
www.nh-collection.com

SANTIAGO MARRIOTT
En el exclusivo barrio de Las Condes, cerca del distrito financiero de Santiago. Ofrece 280 habitaciones y suites de estilo contemporáneo con el carácter inconfundible de Marriott. Desde la entrada, ya impresiona mirar hacia arriba en el lobby sobre el que se abre una torre diáfana semicircular que deja intuir las vistas de las que se disfruta en las habitaciones.
Presidente Kennedy, 5741. Las Condes
Tel. +56 2 2426 2000
www.espanol.marriott.com

CROWNE PLAZA SANTIAGO
En el centro de la ciudad, a un corto paseo del barrio de Lastarria y el cerro Santa Lucía. Las instalaciones se renovaron en 2010, aunque han mantenido el estilo clásico del hotel. Cuenta con 290 habitaciones y un centro de negocios para reuniones y eventos, con aforo hasta 1.000 personas.
Sc  (Andina) Inc. Av. Libertador Bdo. O’Higgins, 136
Tel. +56 2 2638 1042
www.crowneplaza.com

BORAGÓ
Elegido como segundo mejor restaurante de Latinoamérica, es uno de esos sitios a los que hay que ir sí o sí. Rodolfo Guzmán ofrece una carta basada en productos de temporada en la que se puede hacer un recorrido por lo mejor de la gastronomía chilena. No sólo eso, sino que tiene detrás de su establecimiento, situado en Vitacura, a unas 200 personas en comunidades recolectoras y pequeños productores que surten su despensa. Aunque los menús de maridaje son escandalosamente buenos, no hay que desdeñar el agua que se sirve: llega directamente desde Patagonia. El plus son los espacios para hacer reuniones y eventos. Ni que decir tiene que hay que reservar con tiempo.
Nueva Costanera, 3467. Vitacura
Tel. +56 2 2953 8893
www.borago.cl

GALINDO
Situado en pleno barrio de Bellavista, el que se ha puesto de moda para salir a cenar por Santiago. Aunque pueda parecer un poco tasca, es un clásico que lleva a sus espaldas 41 años de cocina popular. Sentarse en la terraza y simplemente ver lo que pasa ya merece la pena. Y si se acompaña de las delicias chilenas tipo chorrillana o pastel de choclo, la experiencia es realmente buena, con una cerveza Galindo —de elaboración artesanal— en la mano. Más aún si se redondea con uno de sus más que estupendos postres: el almendrado.
Dardignac, 098. Providencia
Tel. +56 2 2777 0116
www.galindo.cl

DE PABLO A VIOLETA
El restaurante hace honores a Pablo Neruda y a Violeta Parra. Con el lema “lo escribió Pablo, lo cantó Violeta”, este restaurante es todo un homenaje a la cultura gastronómica chilena. Y no sólo en el plato. Porque la cena está amenizada con un espectáculo que hace un recorrido por las principales corrientes folclóricas de Chile, con historias del altiplano o de los mapuches. Imprescindible probar el cordero magallánico asado allí mismo.
Purísima, 251. Recoleta
Tel. +56 9 9998 2895
www.depabloavioleta.com

CASA LASTARRIA
Lastarria es otro de esos barrios de moda en Santiago por su ambiente cultureta y hasta cierto punto bohemio, a los pies del cerro de Santa Lucía. Uno de los buques insignia de esta zona es este restaurante que por fuera parece un castillo. Tiene tres niveles, cada uno con lo mejor en su campo: coctelería, una carta con algunos de los mejores representantes de la gastronomía chilena, y en la azotea, una terraza para disfrutar un poco más de Santiago.
José Victorino Lastarria, 70
Tel. +56 2 2638 3236
www.casalastarria.cl     

GIRATORIO
No tuvieron muchos quebraderos de cabeza para ponerle el nombre a este restaurante, ya que tiene un sistema que hace girar literalmente todo el establecimiento 360º. En poco menos de dos horas da una vuelta completa, lo que sumado a los 16 pisos de altura, permite tener una panorámica completa de Santiago. La música del piano acompaña las propuestas de una carta en la que no faltan platos típicos chilenos con un toque internacional, especialmente pescados y mariscos. Además, tiene menús para grupos.
Av. 11 de septiembre, 2250. Providencia
Tel. +56 2 2232 1827
www.giratorio.cl

DE LOS ANDES A LA PLAYA

Llegar hasta Santiago ya es en sí un aliciente por todo lo que tiene que ofrecer. Pero para quienes quieran aprovechar aún más la estancia en la capital de Chile, tiene opciones que van desde las cumbres de Los Andes hasta la playa. Y todo bien regado de vino. Es decir, si la climatología lo permite, se puede estar esquiando por la mañana, darse un baño por la tarde en la playa y por la noche tomarse una buena parrillada en la capital.

Tener de telón de fondo una cordillera tan majestuosa como la andina es ya un privilegio. Más aún si hay posibilidad de deslizarse por sus pistas de esquí, algunas a menos de 40 km de la ciudad. Hay bastante donde elegir, desde esquiar por la noche en La Parva (www.laparva.cl) hasta atreverse con el heliski (www.andesheliboarding.com) en Puma Lodge  y así ver desde el aire los 5.500 m² con los que cuenta este resort.

Bajarse de los esquís y llegar frente a las aguas del Pacífico —ojo, de tranquilo sólo tiene el nombre— es tan fácil como recorrer otra hora y media desde Santiago hasta la costa del Algarrobo, por poner un ejemplo, ya que hay muchas. En esta zona, hay playas de esas que dejan con la boca abierta. Como curiosidad, el resort de San Alfonso del Mar tiene la piscina más grande del mundo, con algo más de 1 km de largo, ahí es nada, para nadar e incluso practicar deportes náuticos.

Hay playas que nos suenan más como las de Viña del Mar —y no solo por el festival— a la que llaman Ciudad Jardín. Desde principios del siglo XX se ha convertido en el centro turístico por excelencia de Chile. Aunque ya no hay tanta exclusividad —viene siendo un Benidorm a la chilena— merece la pena darse una vuelta por allí y avistar manadas de argentinos y lobos de mar tomando el sol en las rocas.

En Valparaíso —Valpo para los amigos— tuvo una casa Pablo Neruda: La Sebastiana. Tanto él como otros artistas y poetas se inspiraron en los pintorescos cerros y la vida bohemia de la ciudad, hoy reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Hay que perderse por los laberintos de calles llenas de casas de colores, subir los cientos de escalones de las escaleras, descubrir el grafiti más artístico… Porque llegar a Santiago y saltarse Valpo es de esas cosas que a la vuelta, sientan mal.

Hasta allí se llega por el valle de Casablanca, una de las principales zonas vinícolas del país, donde se puede degustar sobre todo caldos blancos. Recomendable seguir una ruta (www.rutadelvinodecasablanca.cl) para no perderse las mejores bodegas. Si se prefiere un poco más de cuerpo, uno de los centros de producción con más entidad es la de Concha y Toro (www.conchaytoro.cl), a sólo 80 km de Santiago. De hecho, casi es imperdonable estar en Chile y no probar El Casillero del Diablo.

Y para los que quieran actividades más movidas que permitan soltar adrenalina a chorros, el destino es el Cajón del Maipo, un río que corre entre Los Andes. Trekking, rafting y todas las “ing” de riesgo que se ocurran; paseos a caballo; picnics en pozas cristalinas… En el pulmón verde de Santiago (www.cajondelmaipo.com) todo es posible.

Más info
www.chile.travel/turismo-de-reuniones/incentivos