Abriendo puertas / CATALUÑA

Abriendo puertas / CATALUÑA

M. G.

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Barcelona. Fira Montjuïc
Barcelona. Fira Montjuïc

CATALUÑA. Innovar por tradición


Tiene mar y tiene montaña. Tiene pueblos en los que el tiempo se ha quedado escondido, sin llegar a pasar. Y ciudades que se reinventan a ritmo de innovación y creatividad. Así es Cataluña, una tierra de contrastes que ofrece la mejor cara al que llega y que se define por el emprendimiento y la tradición. El lugar ideal para hacer negocio y disfrutar de un entorno de paisajes, cultura y gastronomía del que no apetece despedirse nunca.

 

Cataluña para el sector MICE es sinónimo de experiencias de éxito avaladas por la garantía de que ‘todo va a salir bien’. No solo porque Barcelona suela aparecer en el top de los rankings internacionales en organización de eventos, sino porque la capital es el puntal de referencia de una región que no para de reinventarse, donde todo está tan alcance de la mano que en una hora se puede pasar de la playa a la montaña.

Un mix tan sugerente que permite organizar un evento en una smart city y en pocos minutos tener como telón de fondo el mar de la Costa Brava y los arenales de la Costa Daurada, los viñedos del Penedés o los volcanes de la Garrotxa. O tener en la palma de mano los picos de los Pirineos, los arrozales del Delta del Ebro, la montaña sagrada de Montserrat y los frutales del valle del Segre. Sin olvidar la gastronomía, con chefs en lo más alto del firmamento Michelin.

Y todo ello con una climatología que, con 300 días de sol al año y una temperatura media de 17 grados, permite la celebración al aire libre casi en cualquier ocasión. Algo que en tiempos poscovid-19 ofrece una amplia versatilidad para los eventos en espacios que se han adaptado a las nuevas medidas y protocolos que garanticen el distanciamiento social. La apuesta de Cataluña gira además en torno a la sostenibilidad, la responsabilidad social corporativa y la incorporación de nuevas tecnologías.

REFERENCIA INTERNACIONAL

El Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB), por ejemplo, prepara la vuelta para septiembre adaptando los 100.000 m² de su superficie con nuevos planes de limpieza y desinfección de salas, así como el refuerzo de los sistemas de ventilación y filtración de aire. Asimismo, se han implementado sistemas para controlar el aforo y el flujo de personas en el interior de sus 39 salas y en el auditorio, con capacidad para 3.000 personas, así como en los accesos.

El mismo mes y tras una intensa actividad en los picos de la pandemia —ya que se ha utilizado como albergue para los sintecho y para preparar menús solidarios— Fira de Barcelona vuelve también, blindada con medidas antivirus y con el asesoramiento del hospital Clínic de la Ciudad Condal. El recinto ferial suma 400.000 m² de superficie distribuidos en dos espacios, Montjuïc y Gran Vía, que cuentan con un total de 16 pabellones. Ya ha anunciado que habrá control de aforo y de la temperatura de los asistentes.

El Poble Espanyol es uno de los recintos al aire libre más singulares para la organización de eventos. En este caso, la cuestión sería elegir en qué parte de España se quiere celebrar: desde la plaza de Riaza (Segovia) o el ayuntamiento de Valderrobres (Teruel) o el monasterio de Sant Miquel. Todo con la postal de Barcelona a los pies del Montjuïc. Además, en un pueblo con calles, iglesias, fuentes y plazas no podía faltar un teatro, en este caso con capacidad para 200 personas.

La facilidad para pasar de un entorno urbano y cosmopolita como Barcelona a uno rural en un chasquido de dedos es uno de los ases de Cataluña. A tan solo 40 minutos de la capital catalana, en medio de un mar de viñedos, se alza Codorníu, gestionada por la empresa familiar más antigua de España, con más de 450 años de historia. Las bodegas diseñadas por Puig i Cadafalch son todo un referente de la arquitectura modernista. Para la organización de eventos disponen de ocho salones interiores y de una gran variedad de espacios outdoor: jardines exuberantes, pérgolas, terrazas con vistas espectaculares y un bosque mediterráneo en el que no faltan rincones con encanto.

SABOR A MAR Y CAMPO

En los entornos rurales, el protagonismo del sector MICE se lo llevan las masías. Mas Terrats, por ejemplo, en el corazón de l’Empordà, cerca del mar, pero rodeada de prados y montañas, es para olvidarse de las prisas. El olor a lavanda y los campos de girasoles hacen el resto. Además, ofrece la posibilidad de alojamiento para grupos pequeños.

Y de aquí, a la Costa Daurada, hasta un Edén que recrea las vivencias de un noble catalán en la Cuba del siglo XIX. Al volver, Salvador Samà encargó a Josep Fontserè i Mestres la construcción de una villa de descanso rodeada de jardines, un proyecto en el que también colaboró Gaudí. Los sucesores del marqués de Marianao continuaron dibujando el parque con especies tropicales y aves exóticas, una original puesta en escena para eventos al aire libre. Tan solo unas muestras de las inmensas posibilidades que ofrece Cataluña.