Atlanta / CARLOS SAGASETA

Atlanta / CARLOS SAGASETA

«En Atlanta se cumplen todos los estereotipos del modo de vida norteamericano»

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La ciudad donde nació la Coca-Cola, capital del estado de Georgia, es una de las grandes urbes de Estados Unidos, con una vida universitaria y empresarial muy potente. Carlos, estudiante y trabajador en prácticas en el campo de la física cuántica y la tecnología, se ha adaptado rápidamente a un entorno al que —reconoce— le faltan muchas cosas que ofrecen las ciudades españolas, como un transporte público de calidad o, por qué no, más locales de ocio y restauración.

 

Cuando Carlos (Murcia, 2001) estaba a punto de marcharse a Estados Unidos para realizar sus estudios y prácticas laborales, llevaba en la mente los estereotipos habituales. «Tenía la imagen de que era el país con las mejores universidades, líderes en investigación, pero sin sanidad pública, con un alto índice de obesidad y que, además, sufre el problema de las armas… Y, sí, ha coincidido con la realidad». Como anécdota, lo más chocante para él fue la suscripción al sistema que alerta, vía SMS, de tiroteos en la ciudad.

Pero Estados Unidos es un destino de destinos. “De Atlanta, la capital del estado de Georgia, no conocía mucho; sabía que acogió las Olimpiadas de 1996, que fue donde nació la Coca-Cola y la sede de la CNN, así que me imaginaba una ciudad grande con mucho que hacer y visitar», confiesa. No obstante, reconoce que esta ciudad le ha parecido menos interesante de lo que imaginaba, en parte debido a que la vida estudiantil le ha obligado a pasar mucho más tiempo en el campus que en la ciudad propiamente dicha.

Carlos, que tuvo su primer contacto con el mundo anglosajón en un periodo de residencia en Dublín, estudia el tercer curso del grado de Ingeniería Física en el Georgia Institute of Technology (Georgia Tech). Además, realiza prácticas en un laboratorio de física cuántica, en la parte electrónica. Como él mismo reconoce, se adaptó bien. «Si bien el inicio del cuatrimestre fue abrumador en cuanto a conocer todas las oportunidades que ofrece una institución como Georgia Tech y encontrar tu sitio, me adapté rápidamente. Llegué una semana antes del inicio de clases y, poco después ya estaba trabajando en las primeras entregas y probando para entrar en distintos clubes deportivos».

Lo mismo le sucede en su trabajo de prácticas. «En mi caso, las prácticas son muy flexibles, trabajo un número de horas en el tiempo que mejor me venga. En general, he podido comprobar que los estudiantes en Estados Unidos realizan prácticas en el sector más de una vez durante el grado y en cursos anteriores, algo que no ocurre en España», explica, a la vez que destaca la cercanía de sus responsables académicos y laborales.

LA VIDA EN ATLANTA

No cabe duda de que la capital de Georgia es una de las principales ciudades norteamericanas. Otra cosa son sus luces y sus sombras, como explica Carlos: “Por ejemplo, en Atlanta no hay cultura de transporte público, únicamente hay dos líneas de metro que forman una cruz, y el autobús no es muy popular. También se echa de menos más densidad de bares, tal y como los conocemos en España, o zonas de la ciudad frecuentadas por universitarios más allá del campus”. Este joven murciano destaca las zonas verdes, como Piedmont Park y Belt Line, el paseo alrededor de la ciudad. Además, entre otros atractivos culturales destacan los museos, como el de Coca-Cola o la casa de Martin Luther King Jr.

Eso sí, su punto fuerte son sus equipos deportivos: los Braves de béisbol, flamantes campeones nacionales; los Hawks de baloncesto, con su estrella Trae Young; los Falcons de fútbol americano, y el Atlanta United de soccer. Según Carlos, «es toda una experiencia acudir a un partido de los muchos equipos deportivos que tiene la universidad, como fútbol americano, baloncesto, voleibol, etc., de donde salen los futuros jugadores de las ligas profesionales ». Y de nuevo los estereotipos hacen acto de presencia: «No faltan la mascota, la banda de música y las animadoras. También están las fraternities y las sororities, de chicos y chicas, respectivamente. Sus comunidades hacen sus propios eventos, pero también organizan fiestas para el resto de estudiantes al estilo americano», asegura. Como él mismo explica, el campus constituye una miniciudad en sí misma dentro de Atlanta y es allí donde hace su vida: practicar deporte, quedar con amigos, alimentarse en los comedores universitarios, acudir a las bibliotecas, hacer fiestas en apartamentos de amigos, etc.

Afortunadamente, a estas alturas el conocimiento mutuo de ambas sociedades —la española y la norteamericana—, está más que extendido y es positivo. «Nos ven como personas más sociables, que siempre intentamos hacer planes y pasar tiempo con amigos. ¡Quien sabe un poco de España siempre dice que quiere ir a conocerla!», destaca. Y allí sucede lo mismo, hay cercanía. «Atlanta tiene un ambiente bastante multicultural. Los estudiantes latinoamericanos nos han recibido a los españoles como parte de su grupo».

CULTURA VIAJERA

Para vuelos internos en Estados Unidos, Carlos siempre vuela con Frontier o Spirit, aerolíneas de bajo coste de ese país, eso sí, «con una mochila como equipaje, pues te cobran por todo». Si se tiene que quedar con alguna para sus desplazamientos transoceánicos, apuesta por Delta Airlines. Y en lo que respecta a aplicaciones específicas de viajes y alojamiento, además de las usuales como Booking.com, usa «una aplicación muy útil llamada Radical Storage. Por seis dólares por maleta puedes dejar durante todo el día tu equipaje en un comercio asociado para no cargar con él por una ciudad después de haber dejado el hotel». También usa Tricount para dividir los gastos compartidos de un viaje entre varias personas. En cuestión de aplicaciones las hay para todos los gustos.

Todas las personas expatriadas, desplazadas por trabajo o estudios, tienen sus propias motivaciones y nostalgias, algunas muy comunes. «Por supuesto, echo mucho de menos a mi familia y amigos, aunque es verdad que aquí también tengo amigos españoles y, en cierto modo, eso me ha ayudado a sentirme más como en casa. También se echa en falta nuestra gastronomía…». Todo un clásico. Por el contrario, Carlos sí ha notado un cambio en su transición académica: «Definitivamente, lo que menos echo de menos es el campus de Leganés UC3M como tal ni los exámenes de allí, pues la forma de evaluación en Estados Unidos, por entregas y parciales, beneficia mucho al estudiante. No obstante, extraño el buen rollo en las aulas y la ayuda de los compañeros, pues en Estados Unidos no sueles coincidir con la misma gente en todas las clases». En definitiva, en cuestión de buen ambiente, dentro de clase se queda con España y fuera, en el campus, gana Georgia Tech. Nadie es perfecto.