«Para liderar a largo plazo hay que ser buena persona»

«Para liderar a largo plazo hay que ser buena persona»

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Adela Balderas
Adela Balderas -c- Jose S Gutiérrez

Doctora en administración y dirección de empresas por la Universidad de Deusto, con varios masters y cursos de coaching en las universidades del País Vasco, Nueva York, Stanford y Harvard, así como en el Saint Martins College de Londres, entre otros centros, Adela Balderas es profesora en la Deusto Business School y en el Basque Culinary Center.

Consultora y conferenciante en áreas de marketing, habilidades, leadership coaching, motivación y pitch training, Balderas se considera una profesora con alma, profesión que adora. El título de su última obra no puede ser más significativo: Reinventa tu liderazgo.

 

Cocina y moda, los dos sectores en los que te has movido profesionalmente. ¿Qué es lo que te ha aportado cada uno?

Es cierto que he estado relacionada con muchos sectores, incluido el industrial. Sin duda, del sector de la gastronomía y la moda me apasiona la importancia de la creatividad y la innovación, la importancia de mirar al entorno, entenderlo y casi adelantarse. También me gusta especialmente sentir el papel crucial que juegan las personas que dan el servicio, más allá del producto. Marcan la diferencia, son las verdaderas generadoras de experiencias y de historias. Me interesa mucho ver la evolución y cómo el foco está ahora en la sostenibilidad, en cuidar nuestro planeta enfermo. Es ya una necesidad del presente, no del futuro.

¿De dónde sacas la energía para abordar proyectos y, sobre todo, cómo consigues mantenerla cada día?

Precisamente, de los propios proyectos. Adoro lo que hago, adoro mi trabajo y adoro transmitirlo a mis alumnos y alumnas. Me siento profesora de alma, y eso hace que mis ganas de aprender crezcan cada día. Dedico mucha energía precisamente a eso, a seguir aprendiendo para poder enseñar.

¿Cuáles son las claves para liderar un equipo profesional con éxito?
Creo que clave fundamental es que te gusten y te preocupes por las personas de manera genuina, desde la integridad, la humildad, la empatía; un liderazgo humanista que pone el foco en el potencial de los demás.

Pienso firmemente que hay que ser buena persona para liderar. A corto plazo, no serlo puede tener resultados; a largo plazo el talento se escapa, huye de jefes ingratos, de personas que no tratan bien a los demás. El camino del liderazgo implica una mirada hacia adentro, sincera y honesta. A partir de ahí comienza la evolución y casi la revolución.

Y en estos tiempos convulsos, en los que vemos ya la luz, pero también las sombras, precisamente la reflexión es el primer peldaño para avanzar, con la agilidad que se necesita en tiempos veloces y el equilibrio de las grandes decisiones.

Buscamos cada vez más trabajar junto a personas que nos inspiren, a las que admirar, de las que aprender… ¿Cómo no ser los primeros, como líderes, en realizar el ejercicio sano y quizás un tanto complejo de pensar cuál es nuestra misión, nuestro propósito?

¿Qué errores cometen los directivos con más facilidad?
Pienso que uno de los errores es pensar que no se puede compaginar bondad y liderazgo. Uno tiende a repetir esquemas y patrones de conducta. De ahí que hacer una parada técnica y plantearse qué y sobre todo cómo se quiere liderar es esencial. Dar las herramientas y los recursos para que el foco no esté en una sola persona es esencial.

¿Cuál es la mejor forma de fidelizar el talento dentro de las empresas?
El talento se fuga si no le cuidas, huye de ti, de tu organización.  No se trata de “retener” el talento, que me suena casi negativo, más bien de mimarlo, de cuidarlo y fidelizarlo. Entender que a veces no son grandes acciones las necesarias, sino la magia de los detalles es clave para alguien que lidera. Interesarse de manera genuina por cómo están las personas del equipo es el primer paso que abrirá puentes y dará pistas para acciones concretas: necesidad de apoyo, de formación, de tiempo, de cambio de tarea. Del conocimiento llega el hacerse preguntas y de ahí comenzarán los primeros pasos a plantear soluciones y situaciones.

Todo el mundo asegura haber aprendido algo durante la pandemia, pero las cosas se olvidan rápido…

No puedo estar más de acuerdo. Creo que ahora el trabajo y el foco está en hacer esa reflexión de las cosas que no quieras olvidar y grabarlo en la memoria. Sí creo que hay personas que sacarán enormes aprendizajes, y también personas que olvidarán o decidirán olvidar. La vida es una cuestión de actitud, y la pandemia no es una excepción.

Tres argumentos a favor y tres en contra del teletrabajo….

Desde luego, el teletrabajo nos ha dado la oportunidad de estar más con nuestras familias, de optimizar más el tiempo en cuanto a los desplazamientos, reducir la contaminación y poder contar con talento a nivel global. Pero, pese a esas ventajas en cuanto a mayor conciliación y flexibilidad, es esencial la disciplina, precisamente para desconectar y conectar de nuevo con nuestra vida familiar.

Sin embargo, puede haber una mayor desconexión y desvinculación a nivel emocional. También puede generar más estrés si el teletrabajo no es cuidado y ordenado en cuanto a la gestión del tiempo y, por supuesto, perdemos la vinculación con los compañeros y compañeras. Creo que todos hemos echado de menos el café, las conversaciones que surgen de manera espontánea, las miradas, el cruce de pasillos, la complicidad.

Nos hemos arreglado en casa casi de cualquier manera, haciendo auténticos juegos de malabares para que nuestro fondo parezca casi el diseñado por un gran equipo de interioristas. Quizás, una vez más, la clave está en el equilibrio y, por supuesto, en que las organizaciones cuiden la manera y proporcionen los recursos para trabajar, no más, sino mejor.