TÚNEZ. Mosaico de luz y color

TÚNEZ. Mosaico de luz y color

Fernando Sagaseta

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Todo el sabor, el color y el olor del Mediterráneo se concentran en este pequeño país, un ejemplo de aperturismo y tolerancia en el mundo musulmán actual. Fue el primero que encendió la llama del cambio en la Primavera Árabe y el que más rápido y de forma menos cruenta ha conducido la transición. Ahora recupera poco a poco su esplendor turístico, repleto de atractivos, desde los bosques de alcornoques del norte hasta las dunas del desierto, pasando por una extraordinaria costa donde las playas vírgenes se alternan con una infraestructura hotelera de gran nivel.

Lo primero que deben saber los que tengan algún tipo de reticencia por el convulso momento político-social que están viviendo algunos países árabes es que Túnez es un país tranquilo. La llamada Revolución de los Jazmines, iniciada a finales de 2010, culminó en apenas un mes con la caída del expresidente Ben Alí. Desde entonces, la transformación política no ha sido fácil, pero se ha realizado sin violencia en las calles. Además, la estabilidad se ha afianzado con la reciente aprobación de la nueva Constitución, que pasa por ser la más progresista del mundo árabe al consagrar, entre otros aspectos, la igualdad ante la ley de hombres y mujeres, sin discriminación. El texto instituye también la libertad de culto y no se refiere a la sharia  (ley islámica) como primera fuente del derecho.

Estos principios, aunque indudablemente innovadores, son el reflejo de una sociedad que siempre ha mirado hacia Occidente y donde los valores laicos tienen un peso especial, de un país en el que el sufragio universal femenino está reconocido nada menos que desde 1956, el mismo año en que se abolió la poligamia. Ya quisieran muchos. Toda esta introducción no es más que para recalcar que en Túnez se respira tolerancia, sobre todo en la capital y en los destinos turísticos de la costa, donde no es raro ver a las chicas locales en los bares sin necesidad de compañía masculina y donde el alcohol y la marcha nocturna están asegurados.

No por ello deja de ser un destino exótico y con enorme atractivo para los europeos, sobre todo para franceses, italianos y españoles, que se encuentran a unas dos horas de avión. Desde nuestro país, Túnez es el punto más cercano en tiempo para vivir una auténtica experiencia en las dunas del desierto. Además, la oferta turística de la costa une resorts de gran calidad con poblaciones de enorme encanto e interés histórico. Las grandes culturas del Mediterráneo han dejado aquí su huella, desde los fenicios hasta los romanos, bizantinos, turcos y árabes, sin olvidar a los cartagineses, cuya República nació a 17 km de la capital.

TÚNEZ CAPITAL

La ciudad, contando toda su área metropolitana, concentra la quinta parte de los cerca de 11 millones de habitantes del país. Extendida y bien ordenada, desprende el inconfundible sabor mediterráneo de sus fachadas bien encaladas, con todo el bullicio de la intrincada medina, Patrimonio de la Humanidad desde 1979, que muestra la cara más tradicional y el tipismo local. A la vez con vocación urbanita, Túnez acaricia el proyecto de recuperar el puerto antiguo. Aunque las fechas aún no están muy claras, la idea es construir en torno a él todo un conglomerado de edificios de oficinas y espacios para el ocio, con hoteles, restaurantes y también lugares para celebrar eventos.

La avenida Habib Bourguiba, algo así como los Campos Elíseos tunecinos, es la columna vertebral. Fiel reflejo del pasado colonial francés, alberga unos cuantos hoteles que pasan por ser los mejor situados de la ciudad, numerosos cafés, comercios de cierto nivel y el teatro municipal, con su fascinante fachada modernista, que los tunecinos conocen como “el caramelo”. También se encuentra aquí una rara avis en el mundo árabe: la catedral católica de San Vicente de Paúl, mucho más visible por situación y envergadura que la mayoría de las mezquitas. El papa Juan Pablo II le rindió tributo en una visita realizada al país en 1996 y que solo duró 10 horas, pero visita al fin y al cabo. En Túnez apenas se cuentan 20.000 católicos.

La capital cuenta con un palacio de congresos que en los últimos tiempos ha sido escenario de importantes encuentros políticos para abordar la delicada reforma del régimen, pero no parece un espacio que las autoridades turísticas tengan especial interés en promocionar para otros fines. En la guía “Tunisia Incentives & Meetings 2012-2013” ni siquiera aparece mencionado. Sí que cita en cambio el Parque de Exposiciones de El Kram, más orientado a ferias. De arquitectura tradicional árabe, el complejo cuenta con tres pabellones que suman 25.000m2, un enorme business center y amplios espacios exteriores rodeados de 10 hectáreas de zona verde.

En plena medina, una de las mejores opciones para cócteles y banquetes más sofisticados es Diwan Dar El Jeld, un antiguo palacete que cuenta con su propio servicio de restauración. En la capital se pueden encontrar unos cuantos caserones dotados con patio y entroncados con la cultura tunecina que se ofrecen para eventos en busca de algo de sabor local. Ya en las afueras, el excelente palacio Kobbet Ennhas-La Manouba responde a este criterio, con el añadido de unos exteriores de ensueño.

CARTAGO

Los ecos milenarios de Cartago han dado paso hoy en día a una prolongación de la capital para las clases más pudientes, incluido el presidente, cuyo palacio y residencia oficial se encuentra en sus inmediaciones, casi acariciando el mar. Entre villas y buganvillas se alza la colina de Byrsa, punto neurálgico de la ciudad fundada por los fenicios en el s. IX a.C.

Sobre las ruinas de la época púnica, la que fuera catedral de San Luis, construida por Francia durante el periodo colonial, está consagrada a usos culturales, ya que desde 1964 no se celebra culto alguno en su interior. Actualmente ha cambiado su denominación por la de Acropolium y sus gestores están abiertos a la celebración de cualquier evento que se les proponga. Son 1.800 m2 diáfanos rodeados de una columnata con arcadas y rematada por un artesonado de madera policromada. Quizá uno de los escenarios más singulares del todo el país.

Junto a él hay un modesto museo, con algunos mosaicos y restos arqueológicos romanos que sirve para conocer algo de los 3.000 años de historia de la ciudad. Las vistas del Mediterráneo desde la balconada exterior, justo donde estaba la biblioteca que solía frecuentar San Agustín, son deliciosas. También romano es el teatro al aire libre, que se encuentra un poco más abajo, donde son frecuentes los conciertos de música. Verdaderas figuras, como James Brown, Ray Charles o Paco de Lucía han pasado por su escenario.

SIDI BOU SAID

A escasos kilómetros de Cartago, en el mismo golfo de Túnez, aparece otro punto de parada obligatoria. Sidi Bou Said es sin duda el pueblo más pintoresco del país, en el sentido  fotogénico del término. Primorosamente conservado, puede resultar agobiante por la cantidad de turistas que se mueven por sus callejuelas empedradas. Quizá sea un efecto óptico, pero aquí el azul del cielo parece más intenso aún, casi tanto como el de las características puertas de las casas, tan bien conservadas, en permanente contraste con el blanco inmaculado de las fachadas.

Aunque lo que hay que hacer en Sidi Bou Said es pasear y pasear, lugares como el restaurante Dar Zarrouk también se prestan a la organización de pequeñas reuniones o eventos que pueden terminar con una copita en su patio-jardín o en la extraordinaria terraza con vistas al mar.  Para recepciones originales también es recomendable Dar el Annabi, una bella casa familiar realmente acogedora. Yendo en grupo o no, sería un pecado abandonar la localidad sin tomarse algo en el café El Alia, más conocido como café de las esteras, porque es lo que colocan los dueños a lo largo de la escalinata de acceso para que la gente se siente a charlar o a pasar la tarde en plan existencialista, como hacían en sus tiempos Simone de Beauvoir o Albert Camus.

SUSA

De vuelta a la capital se puede tomar la autovía A1, también conocida como la Transafricana, para recorrer la costa, donde se suceden destinos muy orientados al turismo de sol y playa, pero con importantes infraestructuras también para el MICE. El más interesante desde el punto de vista cultural y monumental es Susa, tercera ciudad del país. Otra forma de llegar es cogiendo un avión hasta el aeropuerto de Monastir, a unos 20 km. Bulliciosa plaza universitaria, con un recinto amurallado del s. IX muy notable y las catacumbas más importantes del mundo después de las de Roma, su oferta es muy variada y va de la playa al golf, pasando por los museos, el shopping o la diversión nocturna.

Con los debidos permisos se pueden organizar eventos en el Ribat, antigua sede de monjes guerreros, la construcción del periodo árabe más antigua de la ciudad. Si da tiempo no hay que rechazar una visita al Museo Arqueológico, remodelado en 2012. Moderno y bien ordenado, expone extraordinarios mosaicos que rivalizan con toda una institución como El Bardo, en la capital, que atesora la mejor colección mundial de estas piezas. También merece la pena darse una vuelta por la Gran Mezquita, una antigua fortaleza bizantina.

Para el alojamiento en Susa, lo mejor es dirigirse a Port El Kantaoui, a unos 10 km, que congrega resorts para todos los gustos, muy bien equipados y la mayoría con playa privada. Después de una jornada de trabajo y de ocio, que también es cansado, es recomendable darse un tratamiento de talasoterapia, ofrecida por muchos hoteles. De hecho, Túnez es de las grandes potencias en esta especialidad del wellness.

HAMMAMET

No tan grande, pero más turística aún que Susa es Hammamet, sobre todo la localidad satélite de Yasmine Hammamet que, al igual que Port El Kantaoui, está colonizada por complejos turísticos orientados al descanso y el disfrute del mar y del clima mediterráneo, aunque por la noche no faltan sitios para beber, bailar o lo que se tercie. En Túnez se fabrican tres marcas de cerveza y el vino nacional no es difícil de encontrar.

Uno de los lugares más curiosos de Yasmine es la Medina Mediterránea. Construida al estilo del Pueblo Español de Barcelona o Palma de Mallorca, pero con fisonomía árabe, claro está, no deja de ser un complejo artificial, pero a los grupos les puede dar muchísimo juego, porque aquí la gente está más o menos controlada y puede hacer de todo, desde darse un baño turco en el hamman, hasta irse de compras al bazar o comer en las decenas de restaurantes abiertos aquí y allá. También cuenta con hoteles y un casino.

Pensando en las reuniones, ofrece un centro de conferencias realmente singular. Con diez accesos desde diferentes puntos de la medina, más de 11.000 m2 de extensión, espacios de restauración modulables con capacidad para 3.000 personas y tres hoteles que suman 740 habitaciones, prácticamente no hay convocatoria que no pueda albergar. El lugar es laberíntico por momentos, hortera en alguno de sus rincones decorados en plan selva con plantas artificiales, pero ofrece innumerables salas, entre ellas dos anfiteatros para 350 y 600 asistentes, y puede dar servicio hasta 5.000 personas a la vez contando con todas sus dependencias. El complejo, al igual que toda la medina, es propiedad del millonario Abdelwahab Ben Ayed, el Amancio Ortega tunecino.

Pero aún hay más, Medina Events, la agencia que explota esta ciudad en miniatura, organiza cenas en la playa, desde 100 hasta 2.000 comensales, con música, bailarinas, tambores y lo que pida el cliente. También puede montar una descomunal jaima bereber para degustar un agneau à la gargoulette, el plato tradicional tunecino, o privatizar la Plaza Errahba, centro neurálgico del pueblo, donde caben 3.000 personas. Para disfrutar en los alrededores, este receptivo ofrece actividades de team building tipo la búsqueda del tesoro, olimpiadas o sesiones de paintball, así como la práctica de deportes náuticos en grupo.

Túnez tiene más atractivos porque es pequeño, diverso, manejable, abierto, tranquilo, auténtico y cercano. Muchos puntos a su favor. Solo hay que buscar el momento en el que no achuche demasiado el calor y elegir escenario de playa, montaña o desierto. O los tres a la vez.

EL MOURADI AFRICA (5*)
Con 12 hoteles repartidos por todo el país, la cadena El Mouradi ofrece en la capital una ubicación inmejorable, en la arteria principal y a diez minutos caminando de la medina. Visible desde cualquier parte, con sus 22 plantas, es un establecimiento muy business que ofrece 212 habitaciones; 6 salas, la mayor de ellas para 350 personas en formato teatro; 3 restaurantes y 2 bares.
50, Avenue Habib Bourguiba
Tel. +216 71 347 477 /
infoafrica@elmouradi.com

TUNIS GRAND HOTEL (5*)
En las afueras de la ciudad y a 10 min del aeropuerto. Estilo afrancesado, un tanto clásico y heterogéneo en decoración, para un hotel independiente, pequeño (63 habitaciones) y acogedor. Con bonita piscina exterior y uno de los mayores espacios de reuniones de la capital, compuesto por 10 salas de entre 23 y 130 m2 y un centro de conferencias que puede acoger hasta 1.500 asistentes.
Monastir Avenue. El Menzah VII. Ariana
Tel. +216 71 235 700 /
contact@tunisgrandhotel.com

SHERATON TUNIS HOTEL & TOWERS (5*)
Sobre una colina del distrito financiero y empresarial, una atalaya de tranquilidad con hermosas vistas de la capital. En proceso de remodelación desde mayo de 2013, es el único establecimiento del grupo Starwood en todo el país. A finales de este año terminará el resto de las 285 habitaciones, todas ellas con balcón. Planta ejecutiva, 9 salas de reuniones, centro de conferencias con entrada propia, aparcamiento con 400 plazas, spa y piscina.
Avenue de la Ligue Arabe
Tel. +216 71 782 100 /
sheraton.tunis@sheraton.com

Tozeur

PALM BEACH PALACE (5*)
Un auténtico oasis a pocos kilómetros de la ciudad antigua de Tozeur, con todos los servicios necesarios para emprender la aventura del desierto. Ideal para incentivos, tiene vistas a los espléndidos palmerales de la ciudad. Renovado en 2009, dispone de 128 habitaciones y una amplia carpa para eventos.
Route Touristique. Avenue Habib Bourguiba
Tel. +216 76 453 111

Costa de Cartago

THE RESIDENCE (5*)
El preferido de los políticos: Sarkozy se deja caer por él de vez en cuando para estancias privadas. Elegante y muy distinguido, es miembro de The Leading Hotels of the World. Dispone de 6 restaurantes, club beachprivado, business center, centro de talasoterapia y un campo de golf de 18 hoyos firmado por Robert Trent Jones II. Entre sus 6 salas destaca Chick Khan, alicatada con azulejo antiguo recuperado.
La Marsa. Les Côtes de Carthage
Tel. + 216 71 910 101 /
info-tunis@theresidence.com

REGENCY TUNIS (5*)
Maderas nobles, largas alfombras y obras de arte por doquier para un hotel refinado con planta ejecutiva separada. El mayor de los salones, de 540 m2 y capacidad para 700 personas, se puede dividir en dos. Completan la oferta varias salas adyacentes, despachos en cada piso para pequeñas reuniones y cinco restaurantes, uno de ellos con espectáculos en directo. Tiene piscina exterior y cubierta y un spa.
La Marsa. Les Côtes de Carthage
Tel. +216 71 910 900 /
sales.dept@regencytunis.com.tn

CARTHAGE THALASSO RESORT (5*)
En sus tiempos adscrito a la cadena Barceló, presume de albergar el reconocido Festival de Jazz de Cartago. Muy bien equipado de salas y espacios para reuniones y eventos, en los que se pueden reunir hasta 1.000 personas, alberga además un importante centro de talasoterapia.
Gammarth. Les Côtes de Carthage
Tel. +216 71 910 111

GOLDEN TULIP CARTHAGE (5*)
Con aire de clasicismo romano y mosaicos de imitación, es de los pocos de la zona que no tiene playa privada. Dispone de dos plantas ejecutivas, una gran carpa para eventos de hasta 800 asistentes y varias salas de pequeño y mediano tamaño, sin luz natural. Estupenda terraza para cócteles, almuerzos o cenas al aire libre.
Avenue de la Promenade. Gammarth
Tel. + 216 71 913 000 /
info@goldentulipcarthage.com

Susa / Port El Kantaoui

HASDRUBAL THALASSO (4*)
Su centro de talasoterapia es de los pioneros del país, una referencia. Dispone de 230 habitaciones y dos salas para 100 y 130 personas. Con todo el equipamiento de un resort de playa.
Zone Touristique Port El Kantaoui
Tel. + 216 73 348 944 /
kantaoui@hasdrubal-thalassa.com

RIADH PALMS (4*)
Muy animado y con casino anexo que abre esta misma temporada, es un gigante de 650 habitaciones, 33 de ellas suites, con acceso directo a una estupenda playa. Ofrece un total de 12 salas de reuniones algo básicas, para grupos de 20 a 90 participantes. Cuenta también con un salón polivalente para 200 personas.
Avenue du 14 Janvier. Susa
Tel. + 216 73 225 700 /
info@hotelriadhpalms.com

EL MOURADI PALACE (5*)
Buena opción para conferencias y eventos tirando a grandes, gracias a sus 500 habitaciones y al excelente salón plenario, con luz natural, que puede acoger hasta 750 personas sentadas, así como cuatro salas más que suman otras 350 plazas. El establecimiento cuenta con una academia de golf.
Zone Touristique Port El Kantaoui
Tel. 216 73 246 500 /
info.palace@elmouradi.com

Hammamet / Yasmine Hammamet

LE ROYAL (5*)
En una tranquila zona de Yasmine Hammamet, sorprende el espléndido lobby, con su exquisito artesonado y grandes cristaleras. El hotel, de 266 habitaciones, ofrece 4 salas, la mayor de ellas con capacidad para 400 personas. Gestiona además un centro de conferencias, justo enfrente, elegante y bien equipado, con dos salas para 400 y 600 asistentes, y tres más para 80, 100 y 120.
Yasmine Hammamet
Tel. +216 72 244 999 /
comercial@leroyal.hammamet.com

COMPLEJO AZUR
Integra los hoteles Royal Azur (5*), Sol Azur Beach (4*) y Bel Azur (3*), que suman 825 habitaciones. La oferta del complejo Orangers, de los mismos propietarios, añade 425 más. Con business center, zonas de exposición, cinco restaurantes, centro de talasoterapia, galería comercial, discoteca y casino, puede con cualquier grupo que se le presente, por numeroso que sea. Se anuncia como palacio de congresos, con 750 plazas de capacidad en el salón principal.
Hammamet
Tel. + 216 72 279 470 /
belazurhotels@orangers.com.tn

AU BON VIEUX TEMPS
Visita obligada en Sidi Bou Said. El lugar por donde han pasado los estómagos de Nelson Mandela, Alberto de Mónaco, Claudia Cardinale, Boutros Ghali, John McCain o Irene de Grecia, entre otros muchos personajes. En una casa pintoresca con ventanales y ambiente íntimo, destapa las esencias de la gastronomía tunecina con un toque afrancesado.
56, rue Heidi Zarrouk. Sidi Bou Said
Tel. +216 71 744 788 /
aubonvieuxtemps@planet.tn

DAR ZARROUK
Toda una experiencia probar las delicias locales en su impresionante terraza, que parece suspendida sobre el Mediterráneo. El interior es elegante y distinguido y los platos, generosos y bien cocinados. Las cenas se pueden prolongar con una copa en el patio, montado en plan chill out. También cuenta con espacios para celebrar reuniones hasta 60 personas.
Rue Hédi Zarrouk. Sidi Bou Said
Tel. +216 71 740 591 /
restaurant@darzarrouk.tn

LA DAURADE
Excelentes pescados y mariscos, sin hacer ascos a la carne, en el corazón de la Marina de Port El Kantaoui, con un servicio esmerado y atento que justifica su categoría de 3 tenedores.
Port El Kantaoui
Tel. + 216 73 348 893

INCENTIVO
Montaña rusa de arena

Pocos lugares tan a mano como Túnez para vivir una auténtica aventura cabalgando con las ruedas sobre las dunas de finísima arena. Vértigo y vientos de libertad para la extensión de un programa profesional o un incentivo puro y duro en el que la estimulante precariedad de flotar entre la tierra y el cielo se puede aderezar con música, silencio o el calor de una hoguera. Es como estar en otro planeta con la compañía ocasional de seres de otra galaxia, como Darth Vader o C3PO.

Volar hasta Tozeur, a menos de una hora de la capital, es plantarse ante las mismas puertas del desierto. La apacible ciudad del sur, conocida por sus palmeras e incrustada en las tradiciones más profundas del país, ofrece un excelente punto de partida para cualquier actividad en la que los 4×4 se erigen por derecho y necesidad en protagonistas de la aventura. Con algunos excelentes hoteles en su haber, no hay temor de quedarse sin una buena ducha a la vuelta.

De momento no hay dunas a la vista. Habrá que cruzar la inmensa planicie de Chott el Djerid, el lago salado más extenso del Sahara, con un aspecto seco la mayor parte del año, para llegar hasta Douz, donde  ya se huele el mar de arena. Un poco más allá comienza el Parque Nacional de Jbel. Los conductores de los todoterrenos se frotan las manos. Empieza la diversión. Hay que sacar toda la pericia para navegar por las imposibles ondulaciones sin quedar atrapados. No todos lo consiguen y las paradas son continuas. Toca empujar.

Puede que las montañas rusas descorchen más adrenalina, pero el sube y baja por estos terrenos vivos y cambiantes, donde hay que improvisar la ruta a cada momento, pellizca más dentro del corazón. El descanso del guerrero llega con una buena comida en el Café de la Tente. Parece mentira que alguien haya tenido las ganas y el valor de montar un negocio en medio de este erial.

Aún quedan más de dos horas para llegar a Camp Mars, una instalación básica de 34 tiendas de campaña, pero con cama y colchón que se agradecen después del cansancio de la jornada. Aquí, en mitad del Gran Erg Oriental, espera un cóctel mientras la luna va asomando por el horizonte y la caída de la temperatura anuncia que la noche no siempre es apacible en los dominios donde apenas crece la vegetación. En el recuerdo de la expedición aún suena el silencio envuelto en música del concierto acústico que unos músicos locales han brindado en el anfiteatro natural que forma la montaña de Timbaine.

El campamento se anima después de la cena en una amplia jaima donde el catering alcanza detalles de exquisitez, como cocinar el cordero en la tradicional vasija de barro que es necesario romper antes de servirlo en el plato. La hoguera espera fuera. Antes ha habido ocasión de abrir boca con una riquísima hogaza de pan horneado bajo la ceniza caliente. Los músicos enlazan un buen repertorio, muy rítmico, y los demás dan palmas o agitan su sombra ante las llamas. Quién piensa en irse a dormir.

Túnez también es punto de peregrinaje para la legión de seguidores que se saludan con aquello de “may the force be with you”. Hablamos de Tatooine, el planeta desértico de La guerra de las galaxias cuyos escenarios reales se encuentran en Oung Jemel. Los decorados de cartón piedra aún se mantienen para arropar los eventos que se organizan para grupos, con cena y actuación, y en la que uno se puede codear con el mismísimo Darth Vader o el androide C3PO. No es el único lugar del país magrebí que ha acogido al equipo de George Lucas. En Matmata, con sus cuevas trogloditas habitadas, o en la isla de Djerba también se han rodado escenas muy conocidas de la saga.