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CHÁRTERES. Vuelos más flexibles y personalizados

TEXTO Á. M.
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Vuelos deportivos

Tan antiguos como la aviación comercial, los chárteres son una opción dinámica y que se adapta muy bien a las necesidades del cliente. Vuelos de ocio, deportivos, de emergencia y, por supuesto, de reuniones y eventos… Flexibilidad de horarios, personalización, independencia… Y todo con los niveles de seguridad y protección del viajero de la aviación convencional. En su contra, quizá su excesiva dependencia de los niveles de ocupación.

 

La cara y la cruz de los vuelos chárter. La cara: a inicios de septiembre obtuvo todos sus permisos Leav, una nueva compañía de vuelos chárter alemana. Conectará Colonia y Múnich con Mallorca, tres destinos griegos (Cos, Rodas y Creta) y Arvidsjaur, en Laponia (Finlandia), gracias a sus dos A320. Más conexiones y destinos para el viajero. La cruz: en esas mismas fechas el aeropuerto de Córdoba se quedó sin dos vuelos chárter a Estambul y Roma cuya salida estaba programada para el último trimestre del año. ¿Los motivos? Ausencia de control de pasaporte (necesario para volar a Turquía) y que el aeropuerto abre a las 10:00 (el vuelo a la capital italiana estaba programado a las 8:00).

Estos dos casos ejemplifican la realidad de la industria del vuelo chárter. Se trata de una sector tremendamente dinámico, eventual, operado por agencias y turoperadores, que ocupa los vacíos de horario y rutas de la aviación convencional y que depende de la demanda concreta del vuelo para ser rentable, pero que operativamente necesita los mismos procedimientos que la aviación convencional. De hecho, cuando se contrata uno de estos vuelos, el cliente contrata un avión listo para operar, con tripulación, mantenimiento, seguros y tasas y costes operacionales. Por desgracia, el excesivo número de cancelaciones vividos en los últimos años ha obligado a reforzar su aseguramiento y cobertura.

El concepto

El vuelo chárter, ideado como un vuelo sujeto a la demanda, es decir, en el que el avión se fleta en concreto para un servicio puntual, ha existido siempre desde que la aviación comercial surca los cielos. Triunfaron en los inicios, cuando no había tantas compañías regulares como las conocemos ahora, pero sobre todo tuvieron su momento a partir de la década de los sesenta. Fueron una de las herramientas que contribuyó y se benefició del boom del turismo de masas. Solo un dato: a inicios de los setenta, 7 de cada 10 turistas que aterrizaron en aeropuertos españoles venían en uno de ellos.

Aunque estas cifras ya quedan lejos, este tipo de vuelos tienen mucha importancia, porque ofrecen servicios adaptados al máximo a las necesidades del cliente. Son prácticamente aviones a la carta que dan cobertura a grupos con casuísticas tan dispares como los viajes de ocio, pero a veces también de negocio, de carácter deportivos, humanitarios, de emergencia para dar servicio al segmento mice.

La ‘mala fama’ que siempre han cargado, sobre todo por sus cancelaciones o la idoneidad de sus servicios, se ha visto relegada por la presencia de grandes aerolíneas de bandera, como Iberia o Lufthansa (aunque temporalmente no ofrece) y, sobre todo, por la legislación. El reglamento europeo 261 es aplicable tanto a los vuelos convencionales como a los chárteres y a los combinados que tengan parte de estos. Esto incluye indemnizaciones entre 250 y 600 euros, reembolso del precio del billete o transporte alternativo, en función de las circunstancias, por ejemplo, si el turoperador cancela el viaje.

Chárteres y turoperadores

Las opciones de contratación son muy variadas: compañías de vuelos chárteres que solo se dedican a ellos, otras que en ocasiones contratan un determinado número de plazas charteadas dentro de un vuelo convencional para aprovechar alguna franja horaria… Las agencias de viajes y turoperadores son los principales generadores de negocio, que comercializan los paquetes y desplazamientos concretos.

Incluso, en ocasiones el propio turoperador cuenta con una división de vuelos chárter. Entre los grandes nombres del sector un caso paradigmático y mediático fue el de Pullmantur, compañía con una división dedicada al 100 % a este tipo de operación, que en 2011 comenzó a funcionar como una aerolínea convencional. Posteriormente se convertiría en Wamos Air, una compañía de referencia, especialmente en vuelos transatlánticos, y que opera en los principales destinos.

Frente a las compañías especializadas y a las convencionales que también ofrecen este servicio surgió hace ya tiempo la figura del bróker aéreo, que vende vuelos privados y en muchas ocasiones, también chárteres de gran tamaño. Air Charter Service, LunaGroup Charter, Gestair, Europair, Privilege Style o NetJets son algunos de los principales que operan en España.

Incentivos

Los vuelos chárteres son ideales para viajes de incentivos y grupos MICE, pues permite una flexibilidad de horarios y una adaptación a las necesidades del cliente impensable en la aviación comercial. Estas necesidades pueden ir desde rotulación por transportar un equipo deportivo o medicalizar el espacio para un caso de emergencias, pasando por personalización de distintos espacios en cabina para los invitados a una convención, por ejemplo.

Para grandes grupos Iberia ofrece aviones de entre 141 y 348 asientos, tanto para corto y medio radio como para largo recorrido. Además, entre sus opciones de personalización destacan cabezales individualizados, voces de bienvenida adaptadas, libertad de franquicia de equipaje o elección de catering entre distintas opciones, así como posibilidad de conexión desde otros aeropuertos nacionales con el punto de salida y llegada del vuelo chárter. Por su parte, Wamos Air propone desde la configuración de interiores, hasta el menú adaptado, pasando por librea, entretenimiento y mensajes a bordo, así como un kit business en caso de que el objetivo del viaje sea laboral. En el chárter casi todo es posible.