
El aeropuerto de Córdoba, a menos de seis kilómetros del casco urbano, es un buen ejemplo del esfuerzo titánico que han de hacer los aeródromos de capitales de provincia de mediano tamaño por ser competitivos frente a otras opciones de transporte y frente a la estacionalidad turística. Una nueva terminal inaugurada el pasado año refrenda la apuesta de la Administración por una infraestructura con orígenes simbólicos en Al-Ándalus.
En el año 875, el científico y humanista Abbás Ibn Firnás construyó el primer planeador de transporte humano y tuvo un vuelo exitoso. Ahí empezaba, de forma simbólica, la historia de la aviación en suelo cordobés, aunque el primer vuelo como tal lo haría un piloto llamado Bernier en 1910. Tras ser base militar, utilizada por ejemplo en la Guerra Civil, el proyecto y aprobación de un aeropuerto civil cristalizaría en 1958. Son casi setenta años de historias con luces y muchas sombras, siempre lastrados por la escasa demanda y las idas y venidas de distintas compañías.
Tras un periodo de parón importante, un hito para su historia moderna se produjo hace tan solo dos años. En diciembre de 2023 despegó, tras 15 años de ausencia, un vuelo comercial con 179 pasajeros a bordo. Se trataba de un vuelo chárter del turoperador Mapa Tours con destino Praga operado por Czech Airlines. Nuevos aires para unas instalaciones que lo necesitaban, y que están diseñadas también para servicios complementarios a los comerciales, como agrícolas, de instrucción, transporte de órganos, etc.
Verano clave
El de 2024 será recordado como un verano fundamental para este aeropuerto que, no hay que olvidar, compite de forma directa con el AVE más antiguo de España. Fue cuando se inauguró una terminal de más de 1.000 m2. La inversión de AENA rondó los 2,2 millones de euros y el objetivo era duplicar su tamaño con la construcción de un edificio adosado y comunicado con la original por la fachada norte. Ahora, con las principales áreas redimensionadas —las salas de embarque y recogida de equipajes, por ejemplo— y la optimización de los medios asignados, el aeropuerto ha ganado en agilidad y confort.
Entre las mejoras puestas en marcha por el operador aeroportuario, destacan la instalación de un tercer mostrador de facturación, o de un equipo de Rayos X adicional en el control de seguridad. También hay dos lectoras automáticas de tarjetas de embarque. Gracias a esta ampliación y a la reforma del edificio que se llevó cabo en 2022, el Aeropuerto de Córdoba tiene actualmente capacidad para atender a 180 pasajeros a la hora, frente a las 50 de antes.
Según AENA, en 2024 acogió 8.629 viajeros, un 45 % más que en 2023, aunque menos que otros años. A esto contribuyó que en verano el aeropuerto contó con el retorno de líneas regulares gracias a los enlaces fijados por Air Nostrum para volar desde Córdoba a Palma de Mallorca y Gran Canaria durante esos meses, 36 vuelos en total. No obstante, las cifras han vuelto a decrecer después del periodo estival, donde el tráfico se sostiene por las actividades complementarias, como la formación de pilotos, así como algunos vuelos chárter. Además, el horario limitado no contribuye precisamente a atraer vuelos.
Para llegar a la ciudad, además del vehículo propio, el viajero cuenta con el taxi, con una tarifa algo superior a los 18 €, y el autobús. La línea Oeste 2 une el aeropuerto con la plaza de la República Argentina, en el centro de la ciudad, con un recorrido circular y un precio muy asequible. La parada del aeropuerto se encuentra en el cruce con la carretera N-437 y el trayecto dura una media hora. Dado su tamaño y la cercanía a la ciudad, los hoteles y espacios para reuniones más cercanos se encuentran en la propia capital cordobesa, todo un lujo de ciudad.











