
En el corazón del distrito 9º de París, junto a los majestuosos bulevares hausmanianos, se alzan las cuatro imponentes fachadas del Intercontinental Paris Le Grand. Con vistas privilegiadas a la Ópera Garnier es mucho más que un hotel icónico del centro de la capital francesa. Desde su apertura en 1862, inaugurado por la emperatriz Eugenia de Montijo, ha sido testigo del París más distinguido y elegante, pero también se ha adaptado a las exigencias del viajero actual y del sector corporativo.
La renovación monumental de sus espacios más emblemáticos, finalizada en 2021, ha dado brillo a sus más de 400 habitaciones a las que se han sumado las elegantes Signature Suites, con vistas a la Ópera, y las nuevas áreas, como su centro de fitness y el Club Lounge, un espacio privado reservado para clientes alojados en habitaciones ejecutivas o suites para trabajar o reunirse de forma informal con catering durante todo el día.
El diseño ha sido liderado por Pierre Yves Rochon, quien ha sabido combinar con magistral acierto el estilo Segundo Imperio con líneas contemporáneas, convirtiéndolo en uno de los hoteles más solicitados para acoger eventos, reuniones y encuentros de alto nivel. Cuenta con más de 2.000 m² de espacios en un marco histórico con un servicio excelente. El equipamiento técnico incluye desde sistemas audiovisuales de última generación hasta soluciones híbridas, como el estudio con pantalla LED curva para eventos presenciales y virtuales.
Pero uno de sus salones más atractivos es, sin duda, el Ballroom Opéra, con una capacidad apta para 600 personas y un escenario inigualable para presentaciones y cenas de gala. Su atmósfera histórica aporta un carácter distintivo y lo convierten en un lugar único en París. La sala Ravel es otra de sus joyas, muy valorada para eventos, conferencias, reuniones ejecutivas o almuerzos corporativos. Además, dispone entre otras, de las salas Chopin, Debussy, Charpentier, Lulli, Berlioz, Gounod o Bizet, versátiles y con luz natural, idóneas para reuniones íntimas con capacidad de 20 a 70 personas, dotadas con lo último en tecnología audiovisual y son adaptables a cualquier tipo de evento.
El establecimiento condensa lo mejor del estilo parisino con experiencias que incluyen visitas privadas a la Ópera Garnier, que celebra sus 150 años o a las galerías Printemps, sin olvidar las exquisiteces del Café de la Paix, célebre por su sopa de cebolla o el icónico pastel Ópera, dirigido bajo la batuta del reputado chef Laurent André.











