
El mayor aeropuerto de España afronta una transformación histórica con una inversión cercana a los 4.500 millones de euros. El proyecto contempla la construcción de un nuevo edificio procesador que reorganizará el acceso a las T1, T2 y T3 y, sobre todo, la ampliación de la T4 y la T4S. Coincidiendo con el 20º aniversario de estas últimas en 2026 —que marcaron un antes y un después en la infraestructura—, Adolfo Suárez Madrid-Barajas encara una nueva fase de crecimiento tras superar los 68 millones de pasajeros en 2025, a la que se sumará la conexión con la alta velocidad, prevista para 2027.
En el próximo lustro, las infraestructuras aeroportuarias españolas recibirán cerca de 10.000 millones de euros de inversión. De ellos, un total de 4.477 millones irán destinados al Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas, el principal aeródromo del país y uno de los grandes hubs internacionales, especialmente para la conexión entre los continentes americano y europeo. El objetivo es lograr que el antiguo Aeropuerto Nacional de Madrid, inaugurado en 1931, pueda crecer de los cerca de 70 millones de pasajeros actuales a 90 millones. El plan pasa ineludiblemente por modernizar y ampliar sus terminales.
Según los datos del Ministerio de Fomento, la inversión se destinará a reforzar la posición del aeropuerto madrileño como gran punto de conexión internacional. Una de las propuestas es la construcción de un nuevo edificio procesador en las terminales T1, T2 y T3, pero la mayor parte del presupuesto se dirigirá a la T4 y a la T4S, su terminal satélite.
Precisamente en 2026 se cumple el vigésimo aniversario de la inauguración de estos espacios, que marcaron un punto de inflexión en la evolución del aeropuerto. Concebida desde el inicio como base de la alianza Oneworld, con Iberia como principal operador, la terminal se prepara ahora para una nueva etapa de transformación. Si entonces supuso un salto cualitativo en términos operativos, económicos y de diseño, hoy el reto pasa por adaptarse a un crecimiento sostenido y a nuevas exigencias de capacidad y servicio.
Novedades
El proyecto presentado por el Gobierno plantea una prolongación significativa del procesador de la T4, que crecerá un total de 144 metros. En la terminal diseñada por Antonio Lamela y Richard Rogers también está incorporada la ampliación de los diques para incrementar el número de puertas de embarque. Según fuentes de Fomento, el dique norte crecerá 360 metros y el sur cerca de 36 metros.
Por su parte, la T4S, el edificio satélite al que se accede por un tren subterráneo directo, crecerá más de 400 metros. Además, se incluirán un total de 13 nuevas pasarelas flexibles para el acceso a las aeronaves. En conjunto, entre ambas terminales el incremento será de casi 200.000 m².
Y esto no es todo. La inversión en Madrid incluye la construcción de otras infraestructuras complementarias: una sede de AENA junto a la T4 y la creación de una Ciudad Aeroportuaria para actividades logísticas, de carga, oficinas, hoteles y servicios asociados.
Pero, sin duda, uno de los grandes revulsivos de esta remodelación es la intermodalidad, ya que se producirá la esperada conexión del aeropuerto con la red de alta velocidad a través de la estación de Chamartín. Además, contará con dos líneas más de metro: la 5 y la 11, que se unirán a la ya existente, la 8, que soporta una elevada presión de viajeros desde su conexión con el sistema de transportes en Nuevos Ministerios. También existe en la actualidad una línea de Cercanías que une Atocha con el aeródromo.
Esta actuación global tiene especial prioridad para las autoridades, ya que el aeropuerto madrileño concentra un peso económico insustituible. Por citar algunas de sus magnitudes, genera 350.000 empleos, de los cuales 48.000 son directos, a través de unas 700 empresas. Además, supone el 10 % del PIB de la Comunidad de Madrid, que a su vez es el principal motor económico del país.
En lo que respecta a la actividad aérea propiamente dicha, opera alrededor de 1.200 vuelos al día, con unos 200.000 pasajeros de media. Sus instalaciones acogen a unas 90 compañías que vuelan a 232 destinos de todo el mundo. Por supuesto, su principal activo es constituir el gran hub de Europa con América. De hecho, por sus pistas pasa uno de cada tres vuelos entre ambos continentes. Esta conexión se verá aún más reforzada en los próximos cinco años.










