
Con nuevas infraestructuras, mejoras en conectividad aérea y un proyecto específico para la creación del Convention Bureau de Luanda, Angola trabaja para posicionarse como sede competitiva de congresos, convenciones y eventos corporativos en África. Márcio de Jesus Lopes Daniel, ministro de Turismo, detalla los próximos pasos para reforzar la propuesta del destino.
Angola está apostando por grandes infraestructuras para reforzar su posicionamiento. ¿Qué impacto tiene, en concreto, el nuevo aeropuerto internacional de Luanda en su estrategia turística?
Contamos con uno de los mejores aeropuertos de la región, y forma parte del conjunto de infraestructuras de apoyo que necesitamos para ganar ventaja en el turismo de negocios. Además, Luanda es una de las ciudades mejor interconectadas de África. Desde Angola se puede volar a Europa, Sudáfrica, América, Oriente Medio… a muchos destinos.
¿Y la política de visados? Para el viajero internacional y para los grupos MICE es un punto determinante.
Sin duda. En nuestra política de visados tenemos exención para cerca de 100 países —occidentales, africanos, Oriente Medio…— y, en los casos donde no existe esa exención, contamos con visado a la llegada. Es muy fácil viajar y llegar a Angola.
¿Cuál es la ambición del país dentro del segmento MICE?
Nuestra ambición es muy clara: queremos transformar Luanda en la gran sala de reuniones del continente. Buscamos un equilibrio entre el turismo vacacional y el turismo de negocios, pero con una visión estratégica de futuro.
¿Y cuál es el equilibrio actual entre ambos segmentos?
Ahora mismo estamos aproximadamente en un 80/20: un 80% de turismo de negocios y un 20% de turismo de ocio. Es justo al revés que en muchos destinos. Pero también es cierto que todavía no tenemos un volumen muy grande de turistas: estamos alrededor de 200.000 visitantes extranjeros al año.
¿Cuál es el objetivo a medio plazo?
La ambición —y también lo que recogen los documentos estratégicos— es alcanzar el millón de visitantes internacionales en 2027. Es un objetivo muy ambicioso, pero creemos que es alcanzable porque tenemos visión, medios y estrategia. Tenemos condiciones naturales extraordinarias y vamos a reforzar infraestructuras.
¿Cómo se consigue ese salto en visitantes internacionales?
Por dos caminos. El primero es la inversión: estamos trabajando con grandes fondos, cadenas internacionales y socios estratégicos para desarrollar la industria de la hospitalidad. Necesitamos más hoteles, más resorts y ecoresorts. El segundo es la promoción: estamos presentes en ferias internacionales como Fitur, ITB, World Travel Market, IMEX… La combinación de infraestructuras y promoción tiene un efecto directo.
¿Qué papel jugarán las grandes cadenas internacionales en ese crecimiento?
Es clave. Queremos atraer inversión hotelera, y eso incluye marcas internacionales. Por ejemplo, Meliá está construyendo un hotel de cinco estrellas en Luanda y previsiblemente abrirá este año. También trabajamos con grandes actores turísticos y grupos internacionales.
¿Ve interés de compañías españolas como Barceló o RIU?
Estamos en conversaciones. RIU, por ejemplo, trabaja con grandes gestores y con operadores como TUI, y nosotros estamos trabajando con TUI. A día de hoy, lo confirmado es el proyecto de Meliá, que es el que está en marcha.
Antes mencionaba el equilibrio entre ocio y negocios. ¿Cómo se trabaja el concepto bleisure en el destino?
Es clave. La persona que viene por negocios suele tener quizá uno o dos días adicionales para disfrutar del destino. Es una forma natural de desarrollar el turismo: quien llega hoy por trabajo, mañana puede volver por ocio. Es exactamente lo que queremos.
Para que se incremente ese turismo internacional es fundamental la conectividad aérea. Hubo un vuelo directo entre Madrid y Luanda con la compañía TAAG que se interrumpió. ¿Es posible recuperar esa ruta?
Creo que sí, pero tiene que construirse con una estrategia comercial sostenible. En su momento hubo conexión por razones políticas y otras circunstancias, pero si queremos abrir una ruta como Madrid-Luanda debe basarse en demanda real, y esa demanda debe combinar turismo e interconectividad.
España mantiene relaciones económicas importantes con Angola. ¿El tráfico de negocios puede ayudar a consolidar la conectividad aérea?
El tráfico actual tiene mucho que ver con la relación económico-comercial entre España y Angola en sectores como construcción, servicios, industria, energía o petróleo. Pero para que una conexión aérea sea sólida, no debe depender solo del business: tiene que haber turismo. Si queremos una conexión aérea estable, tiene que haber demanda turística.
En esa estrategia MICE, ¿en qué punto se encuentra el proyecto del Convention Bureau de Luanda?
Lo vamos a crear ahora. La estrategia se aprobó en diciembre en Consejo de Ministros y nuestro objetivo es ponerlo en marcha próximamente. Ahora toca implementarlo y empezar a trabajar con una estructura profesional para el segmento.
Cuando Angola entre de lleno en el mercado MICE, ¿con qué destinos competirá?
Yo diría que el concepto de competencia está cambiando. Si se analiza el mercado MICE global, África representa menos del 10%. Y dentro de África, una parte enorme está concentrada en Sudáfrica, especialmente en Ciudad del Cabo, aunque también hay actividad en Egipto, Ruanda, Kenia, Tanzania, Marruecos, Túnez… El verdadero reto es que África atraiga más eventos en general.
Por tanto, ¿más colaboración continental que competencia entre destinos?
Exactamente. El tiempo de competir ha pasado, ahora es tiempo de colaborar. Hay muchos eventos que algunos destinos no pueden asegurar por capacidad, y otros sí. Hay que combinar esfuerzos. La industria está buscando nuevos lugares, nuevas experiencias, destinos menos saturados, siempre que tengan alojamiento, conectividad aérea, visados… y ahí Angola puede aportar mucho.
Además del aeropuerto, ¿qué otras infraestructuras destacaría como claves para impulsar el turismo de negocios?
Hay inversiones estratégicas muy importantes. Por ejemplo, el Corredor de Lobito, una gran infraestructura ferroviaria que conectará el Atlántico con el Índico, pasando por Angola y otros países. Es una apuesta que cuenta con inversión de la Unión Europea y Estados Unidos. Tiene impacto en mercancías y también en pasajeros.
También han anunciado la construcción de un nuevo centro de convenciones. ¿Qué nos puede adelantar?
Será uno de los mayores, con capacidad para 3.000 personas, múltiples salas y una ubicación excelente, en el centro de Luanda. Estará en la zona institucional, cerca de la presidencia y el parlamento. Es una infraestructura imponente.
Más allá del trabajo, ¿qué ofrece Luanda como destino para acompañar un evento con actividades de ocio o programas para congresistas?
Mucho. Por ejemplo, una curiosidad: mucha gente que llega desde cruceros visita la única obra de Gustave Eiffel que hay en África, el Palacio de Hierro, en Luanda. Además, está el patrimonio histórico colonial, la fortaleza con vistas panorámicas de la ciudad… También contamos con un servicio tipo City Tour Bus para recorrer la zona centro en dos o tres horas. Y en naturaleza hay recursos próximos como el Mirador de la Luna, muy cerca de la ciudad, o las Cataratas de Calandula, a unas dos horas. Angola ofrece muchísimo, incluso con poco tiempo disponible.
En el segmento MICE, además de conectividad, el factor seguridad es determinante. ¿Qué mensaje lanza al organizador internacional?
La seguridad es importantísima y lo entendemos perfectamente. Angola es una de las ciudades más seguras de África. No voy a mentir: hay delincuencia, como en cualquier sitio, pero no en términos alarmantes, y no se compara con otros países donde el riesgo puede ser mucho más elevado.
MÁRCIO DE JESUS LOPES DANIEL
MINISTRO DE TURISMO DE ANGOLA










