
En plena recuperación del turismo corporativo global, el viajero de negocios se ha convertido en el nuevo rey del trayecto: exige más, valora el servicio y apuesta por experiencias que integren eficiencia, bienestar y responsabilidad. América, Europa y Asia están compitiendo por ofrecer viajes más conectados, digitales y sostenibles. En este escenario, aerolíneas, empresas y agencias deben adaptarse a un nuevo paradigma donde ya no basta con aterrizar: hay que hacerlo con propósito y personalización.
El viaje de negocios está viviendo una auténtica transformación. Según la Global Business Travel Association (GBTA), el gasto mundial en viajes corporativos superará los 1,5 billones de dólares en 2025, con Europa recuperando su liderazgo tras la pandemia. En este contexto, aerolíneas, empresas viajeras y travel managers redibujan el futuro de un sector que es tan competitivo como esencial. Pero más allá de las cifras, lo que está cambiando es la manera de viajar: más digital, más sostenible y más humana. La clave ya no es solo moverse del punto A al B, sino garantizar eficiencia, bienestar y un impacto positivo en el presupuesto y en el planeta.
La irrupción de la tecnología digital ha sido uno de los catalizadores de esta transformación. Desde la facilidad para reservar vuelos con un solo clic hasta la creciente implantación del wi-fi a bordo, el viajero corporativo ya no ve el viaje como una interrupción en su rutina, sino como una extensión de su jornada laboral. Incluso, como una oportunidad para integrar ocio y bienestar, lo que se conoce como bleisure. Desde luego, el tiempo es un activo incalculable, y cualquier inconveniente en el trayecto se percibe como una pérdida de productividad.
Viajar con propósito
El viajero de negocios de 2025 es un profesional que valora por encima de todo la optimización de su tiempo. Busca una experiencia de viaje fluida, desde la reserva hasta el aterrizaje, que evite largas esperas, trámites engorrosos y falta de comodidad. El wi-fi de alta velocidad y fiable es una necesidad, no un lujo. Disponer de una conectividad ininterrumpida que le permita trabajar, comunicarse y estar al tanto de las novedades desde el aire, es más que un capricho.
La productividad está ligada al bienestar y en sus viajes necesita comodidad: asientos ergonómicos, suficiente espacio para las piernas… La posibilidad de descansar o trabajar cómodamente es importante, especialmente en vuelos de larga duración. Los cambios de planes son comunes en el mundo de los negocios. Por ello, valora también la flexibilidad y la posibilidad de modificar las reservas sin penalizaciones excesivas o de elegir opciones de viaje con diferentes horarios.
Tener un servicio personalizado, ser reconocido como un cliente frecuente y recibir un trato preferencial, con acceso a salas vip, embarque prioritario y asistencia dedicada, marca una gran diferencia. De la misma manera que las opciones de comida saludable, el acceso a gimnasios en aeropuertos o incluso áreas de relajación están ganando terreno en sus preferencias de bienestar.
Además, el factor sostenibilidad cada vez tiene mayor peso. Un número creciente de empresas y sus empleados se preocupan por el impacto ambiental de sus viajes, buscando aerolíneas con políticas de sobre limitación de la huella de carbono claras y con las correspondientes certificaciones. La digitalización de todo el proceso a través de herramientas digitales es otro punto clave, desde la facturación online y el uso de tarjetas de embarque en el móvil, hasta la gestión de gastos.
Lo que piden los TMs
«El viajero de negocios no es solo alguien que se sube a un avión para asistir a una reunión. Es un embajador de la empresa. Por eso, entender sus necesidades y cuidar su experiencia es clave para nuestro trabajo diario», señala Ana Olbés, Travel Coordinator de Vestas Eólica. Los viajeros de negocios demandan mucho más que puntualidad. Buscan eficiencia operativa, conectividad, alojamiento estratégico y bienestar. «Sabemos lo que nuestros viajeros necesitan: vuelos directos, puntualidad, buena conectividad y una gestión digital ágil», resume.
La política de viajes en Vestas defiende la igualdad de todos los empleados en sus desplazamientos, sin importar el cargo que ocupen. «Nuestra política de viajes está diseñada para ser justa, eficiente y sostenible», insiste Olbés. La compañía recomienda siempre la tarifa más lógica y económica, introduce flexibilidad inteligente en la herramienta de autorreserva, con ventanas de ±3 horas en vuelos nacionales y ±6 horas en internacionales, así como aeropuertos alternativos que puedan ofrecer mejores precios. «Cada pequeño ajuste puede traducirse en grandes ahorros», comenta la travel manager.
Dentro de su estrategia, su empresa apuesta por tarifas económicas y restrictivas, «porque tenemos un bajo índice de cambios y nos compensa». Incluso en trayectos largos, las tarifas superiores no están permitidas, salvo aprobación especial del comité ejecutivo. Es una forma de cuidar el presupuesto sin comprometer la calidad del viaje, según explica.
En una empresa como Vestas, con 30.000 personas trabajando cada día en el mercado mundial de las energías renovables, la sostenibilidad está presente en todos los procesos, y eso incluye los viajes corporativos. «Somos conscientes de que más del 80% de la huella de carbono en la fabricación de nuestros aerogeneradores proviene de componentes y materias primas. Por eso, trabajamos con proveedores que comparten nuestro compromiso ambiental. No podríamos avanzar sin ellos. Hay tendencias que llevan años marcando el rumbo y seguirán haciéndolo: optimización del presupuesto, digitalización, automatización», añade la responsable de los viajes de empresa.
Para concluir, apunta que «hoy más que nunca, el foco se amplía hacia la humanización del viaje. Las empresas que quieran seguir siendo relevantes deben transformarse. Y esa transformación también toca los viajes corporativos. Porque viajar bien, con propósito y responsabilidad, es parte del modelo de negocio del futuro».
Antonello Simoncini, Travel Manager para EMEA de Ricoh Business Services, aporta otra mirada. Las demandas principales del viajero de negocios son seguridad y rapidez, tanto en los trámites de reserva como en el desarrollo del viaje». En eficiencia operativa, busca proveedores que garanticen puntualidad y gestión eficaz de incidencias. La política de viajes es homogénea para todos los perfiles, incluido el CEO: «No establecemos actividades o necesidades específicas del directivo».
En cuanto a las clases de servicio, Simoncini detalla que la Business o Premium Economy solo se permiten en vuelos de más de seis horas y en casos muy concretos: «Actualmente, estas categorías representan aproximadamente el 1,5% de todas nuestras reservas». Respecto a la sostenibilidad, el gestor de los viajes corporativos de Ricoh afirma que «las inversiones en tecnología y las políticas smart han reducido nuestras emisiones más de un 40% respecto al periodo pre-Covid. Creemos firmemente que solo reduciendo las operaciones podremos contribuir claramente a la sostenibilidad del sistema».
Lo que valoran los viajeros frecuentes
El ranking Skytrax de las mejores aerolíneas del mundo premia especialmente los factores más aspectos valorados por el viajero de negocios: puntualidad, conectividad, comodidad en cabina, calidad del servicio a bordo, lounges, eficiencia operativa o red de rutas. En el Top 5 de 2025 anunciado el pasado mes de junio, estaban Qatar Airways, Singapore Airlines, Cathay Pacific, Emirates y ANA All Nippon Airways. Entre las europeas, Air France y KLM se posicionan en el Top 20, mientras que Iberia figura como la mejor valorada de España, destacando en puntualidad y servicio Business.
Aerolíneas tradicionales ofrecen productos sofisticados: suites, cabinas First o Business con puertas aisladas, menú gourmet, salas vip, entretenimiento extenso, flotas modernas… Mientras, las low cost puras tienden a priorizar precio sobre extras, con servicios reducidos, escasa flexibilidad, menos comodidad y, en definitiva, bienestar limitado durante el viaje. Sin embargo, modelos híbridos como Iberia Express combinan lo mejor de ambos: precios competitivos, eficiencia de costes, pero con algunas amenidades de clase Business, buen catering o programa de fidelización.
El grupo Air France-KLM ha sabido reposicionarse en el segmento corporativo europeo con una estrategia de doble eje: digitalización y sostenibilidad. Para el viajero corporativo, ambas aerolíneas ofrecen además programas de fidelización adaptados a empresas, con ventajas en upgrades, flexibilidad de cambios y servicios exclusivos en aeropuertos clave como París-CDG y Ámsterdam-Schiphol.
Fernando Álvarez, director de Ventas Corporativas de Air France-KLM España, afirma: «El viajero de negocios en España ha experimentado una evolución significativa en los últimos años hacia un perfil de viajero más consciente, exigente y adaptado a las nuevas realidades del entorno laboral y tecnológico. En consecuencia, como compañía enfocada en el cliente el segmento de viajes de negocios es muy importante para nosotros.
Productos como las branded fares permiten elegir entre tarifas estándar con menos prestaciones, o tarifas Flex, con mayor flexibilidad y servicios añadidos. Programas corporativos como BlueBiz permiten acumular créditos tanto al viajero como a la empresa, con ventajas como prioridad en embarque o en listas de espera, cambios de nombre, etc. La conectividad ya no es opcional. Air France ha firmado acuerdos con compañías como Starlink para ofrecer wi-fi de alta velocidad gratuito en todas las cabinas y disponible progresivamente en sus aviones.
Plataformas digitales de reserva, herramientas OBT (Online Booking Tools) y NDC (New Distribution Capability) hacen que la gestión de viajes sea más eficiente y transparente. El viajero de negocios exige cada vez más que sus viajes no dañen su salud ni el planeta. Alojamiento cercano, opciones de alimentación saludable, espacios de descanso, gimnasio, etc. Y aerolíneas que renuevan flota usan combustibles sostenibles (SAF), manejan emisiones y mejoran la eficiencia operativa.
Por su parte, la cabinas World Business Class de KLM incluyen asientos totalmente reclinables, ropa de cama de alta calidad y menús elaborados con productos frescos y locales. Además, la aerolínea neerlandesa ofrece una de las apps más valoradas en el sector, que permite gestionar todos los aspectos del viaje, desde el check-in hasta el cambio de vuelos. Además, ha sido reconocida como una de las aerolíneas más sostenibles del mundo según el Dow Jones Sustainability Index.
Personalización e intermodalidad
«Iberia trabaja continuamente para responder a las expectativas del viajero de negocios con una propuesta de valor sólida y en constante evolución», afirma Antonio Linares, director de Ventas España, Portugal y norte de África de Iberia. Sus prioridades están claras: puntualidad, confort, conectividad, flexibilidad y personalización. Con los nuevos A350, Iberia ha renovado su clase Business, incorporando asientos cama con acceso directo al pasillo, puertas individuales para privacidad y wi-fi adaptado a cada necesidad.
Además, desde 2025, el programa de fidelización Iberia Club acumula puntos por euro gastado, reforzando la relación con el cliente. La aerolínea también apuesta por soluciones intermodales como Train&Fly y Bus&Fly, integrando vuelos con trenes AVE o buses de largo recorrido en un único billete. «Iberia ofrece distintos niveles de flexibilidad en clase Business, desde la tarifa Óptima hasta la Flexible, que permite cambios y reembolsos sin penalización incluso el mismo día del vuelo», destaca Linares.
Poniendo el foco en las aeroíneas de Oriente Medio, la incorporación del Boeing 777 renovado de Emirates en Madrid marca una nueva era en los viajes premium a la ciudad española, ya que ofrece a los clientes el galardonado servicio Premium Economy, la cabina Business Class recién configurada y una mejor experiencia de viaje desde y hacia el país. «España siempre ha ocupado un lugar destacado dentro de la red global de la aerolínea, y estamos deseando ofrecer a nuestros clientes las mejores experiencias de viaje fly better», señala Monika White, directora de Emirates en España.
Con base en Dubái, Emirates combina conectividad global con una propuesta de lujo que seduce al viajero corporativo. Su Business Class en el A380, donde vuela desde Dubái a destinos como Bangkok, Hong Kong o Perth, incluye asientos cama, comidas gourmet inspiradas en la gastronomía regional, bar a bordo y una de las mejores ofertas de entretenimiento del mercado, con hasta 6.500 canales a la carta. Asimismo, ha invertido en soluciones digitales para la gestión de iajes y ha anunciado la incorporación progresiva de SAF en sus operaciones.
Su eterna competidora Qatar Airways, elegida por Skytrax como la Mejor Aerolínea del Mundo 2025, es referencia en calidad de servicio y refuerza su liderazgo en el segmento corporativo. Su Qsuite, disponible en gran parte de la flota de largo radio, se ha convertido en el estándar de lujo de la clase Business: asientos que se convierten en suites individuales permiten privacidad total, posibilidad de configurar suites dobles e incluso cabinas compartidas para grupos de trabajo o para reunirse durante el vuelo. La conectividad, con wi-fi de última generación, y su hub en Doha, premiado como el mejor aeropuerto del mundo, recientemente ampliado, se posiciona como uno de los más modernos y conectados a nivel global, completan una experiencia diseñada para ejecutivos globales.
Tecnología y eficiencia
Con una fuerte presencia en el mercado estadounidense, Delta se distingue por su enfoque en la tecnología y la eficiencia, hasta el punto de que se ha consolidado como una de las aerolíneas preferidas por el viajero de negocios. Su clase Delta One ofrece suites privadas con puertas, garantizando privacidad y confort. Es líder en la implementación de wi-fi gratuito para miembros de su programa SkyMiles en muchos vuelos, una ventaja competitiva clave para el viajero de negocios. Sus salones Delta Sky Club son muy valorados por su calidad y comodidad, y su atención al cliente es excelentemente percibida. Para el viajero corporativo, Delta ofrece programas como Business Traveler y Corporate Priority, que brindan beneficios personalizados, embarque y asientos preferentes, flexibilidad en cambios y reconocimiento a bordo.
Pero las mejoras de cara al viajero frecuente no son patrimonio de las grandes compañías que despuntan en el ranking de Skytrax. Ahí está el esfuerzo de Iberia Express y otras munchas que pelean por su cuota de mercado en el Business Travel, con un modelo híbrido que combina eficiencia operativa con una experiencia de cliente personalizada y de alta calidad, especialmente en su clase Business. Su propuesta destaca por ofrecer vuelos en conexión, servicio premium y programa de fidelización, sin perder el enfoque en precios competitivos.
La aerolínea opera vuelos domésticos, europeos y de media distancia, como Marrakech o El Cairo, con un enfoque bien recibido por el viajero corporativo, que valora la multifrecuencia, flexibilidad y buen precio. También la excelente puntualidad, de las mejores del mundo entre las compañías de bajo coste, y la amabilidad de sus tripulaciones, reconocida por sus clientes. En su clase Business, Iberia Express ofrece servicios como salas vip, fast track, menús premium elaborados con DO&CO, entretenimiento digital desde el dispositivo del pasajero y una boutique a bordo con marcas exclusivas.
Por otra parte, sus programas de fidelización (Avios y Club Express), incluyen descuentos y precios atractivos incluso en clase Business. En 2024, el número de pasajeros Business creció un 15% respecto a 2023, alcanzando un récord de satisfacción. Como señala isabel Rodríguez, directora Comercial de Iberia Express, «el objetivo es ofrecer una experiencia que supere expectativas, incluso volando en una low cost, brindando eficiencia, puntualidad y alta calidad».
En definitiva, el viajero de negocios de hoy ya no acepta concesiones: busca que sus desplazamientos sean ágiles, conectados, flexibles y con propósito. Las aerolíneas que saben escucharle, anticiparse a sus necesidades y cuidar no solo su confort, sino también su impacto social y medioambiental, son las que marcan la diferencia. Porque viajar bien deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad.
DEL SATÉLITE AL ASIENTO
La conectividad ha dejado de ser un extra para convertirse en el auténtico pasaporte del viajero de negocios. Lo que antes era un servicio caro, lento y limitado, hoy es una necesidad básica al mismo nivel que la puntualidad o la seguridad. El teléfono encendido a 10.000 metros de altura, la videollamada desde un aeropuerto remoto o la posibilidad de descargar un informe en segundos forman ya parte del día a día del profesional que vuela.
Durante años, la oferta de wi-fi a bordo fue un terreno frustrante. Costes desorbitados, velocidad mínima y cortes constantes hicieron que muchos viajeros optaran por desconectarse. Sin embargo, la revolución tecnológica en los satélites de órbita baja (LEO) está cambiando las reglas. Acuerdos como el de Air France con Starlink, o el despliegue de OneWeb en colaboración con aerolíneas como Qatar Airways o British Airways, prometen una conectividad a bordo casi tan rápida como la de una oficina terrestre. Y, en muchos casos, con un detalle clave: gratuita para el pasajero.
El valor añadido es evidente. Según un estudio de Collins Aerospace, el 82% de los viajeros corporativos considera que el acceso a internet fiable es un factor determinante al elegir aerolínea. No se trata de responder un correo, sino de mantener la productividad en vuelo. Los directivos esperan poder trabajar en la nube, compartir documentos pesados, participar en reuniones virtuales o, simplemente, continuar su jornada sin interrupciones.
El reto no acaba en la cabina. Los aeropuertos también compiten en conectividad, ofreciendo redes wi-fi de alta capacidad, estaciones de recarga rápidas, cabinas privadas para videollamadas y espacios de coworking en salas vip. Ámsterdam-Schiphol fue pionero en instalar zonas de trabajo digitalizadas, mientras que hubs como Doha o Changi en Singapur han integrado oficinas completas en tránsito.
EL RETO ESTÁ EN MEDIR
Si hay un término que atraviesa hoy todas las conversaciones sobre movilidad corporativa es sostenibilidad. Lo que comenzó como un compromiso reputacional se ha transformado en un mandato empresarial. El reto, sin embargo, está en medir. ¿Cómo calcular de forma precisa el impacto ambiental de cada desplazamiento? Herramientas como Amadeus Cytric o plataformas de reporting basadas en la metodología IATA RP1726 están permitiendo a travel managers integrar datos de CO₂ en sus informes, generando transparencia y ayudando a tomar decisiones más informadas. Algunas compañías incluso han vinculado sus KPIs de viajes a objetivos de reducción de emisiones, premiando a los equipos que cumplen con prácticas sostenibles.
La sostenibilidad, además, se ha convertido en un elemento de bienestar y orgullo corporativo. Para muchos profesionales jóvenes, trabajar en una empresa que cuida su huella ambiental es tan importante como el salario o la flexibilidad laboral. No se trata solo de sentirse bien, sino de sentirse parte de un propósito común. En este sentido, los viajes corporativos del futuro no serán únicamente más eficientes y digitales, sino también más conscientes.










