
El debate que se ha abierto en Ayuntamiento de Madrid sobre la decisión de imponer una tasa turística llega cuando aún los hoteleros de Barcelona están reaccionando –a favor y en contra- de la moratoria para alojamientos turísticos en la Ciudad Condal.
Tasa o no tasa turística, esa es la cuestión que se están planteando en el Ayuntamiento de Madrid. El concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, ha avanzado en la primera comisión ordinaria del área que la tasa turística podría ser incluida en el presupuesto de 2016 aunque es algo que "todavía no está decidido".
El concejal ha señalado que antes de imponer la mencionada tasa e incluirla en los presupuestos de 2016, el Consistorio tiene que estudiar tanto su legalidad como su operatividad.
Desde las filas de la oposición afirman estar en contra de la tasa turística por el “impacto negativo” que ha tenido allí donde se ha puesto en marcha.
El presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), Antonio Gil, ha solicitado ya una reunión "con la máxima urgencia posible", tanto con la alcaldesa, Manuela Carmena, como con su equipo para abordar la posible tasa turística con el fin de evaluar los efectos de la misma en la llegada de turistas a la capital.
En Barcelona, moratoria a licencias turísticas
Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona ha acordado suspender oficialmente la concesión de licencias de todo tipo de alojamientos turísticos en la ciudad, como paso previo a la creación de un Plan de Regulación del sector.
La suspensión de concesiones de licencias de alojamientos turísticos durante un año afectará a 30 licencias en trámite y nuevas peticiones, mayoritariamente de hoteles.
paralización es el primer paso del proceso de regulación de los alojamientos turísticos, que irá acompañado por una evaluación de la oferta existente en la ciudad y de la elaboración de un nuevo plan regulador para el primer trimestre de 2016.
Las reacciones a esta decisión del gobierno de Colau no se han hecho esperar. El Gremio de Hoteles de Barcelona (GHB) ha dado el visto bueno, ya que la entidad confía en que el plazo de un año para la concesión de licencias suponga una barrera a los establecimientos ilegales de la ciudad.
También el fundador y presidente de la cadena Room Mate, Kike Sarasola, ha calificado la decisión de Colau de “inteligente’ si ésta sirve para reflexionar y empujar el sector” siempre que, eso sí, la moratoria dure un año y no se amplíe a dos, por el efecto que puede tener en las inversiones en la ciudad.
Sin embargo, la llamada ‘moratoria Colau’ no está bien vista por todos los actores turísticos. El presidente del grupo hotelero Hotusa, Amancio López, ha afirmado que esta decisión es “traspasar líneas rojas” porque afecta a los proyectos que están en trámite.
En la misma línea, se ha manifestado uno de los afectados por la moratoria , Emin Capital, que adquirió la Torre Agbar para transformarla en un hotel que gestionará Grand Hyatt. Ángel Soler, socio de la firma, denunció en un debate organizado por la consultora Kreab la “inseguridad jurídica para el inversor” que genera la decisión. Solo el año pasado, el capital destinado a edificios para transformarlos en hoteles ascendió a 325 millones de euros. Muchos de esos proyectos deberán esperar al menos un año para arrancar.
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