
La cadena Sercotel encara el futuro con resultados muy positivos. El año pasado cerró con un incremento de facturación del 32%, hasta llegar a los 33 millones de euros, toda una proeza que mejora sus previsiones más optimistas, mientras que el volumen agregado de sus 160 establecimientos, con 15.600 habitaciones, superó los 780 millones, un 7% más. La plantilla ha crecido en proporciones aún mayores, un 68%, con 220 empleados nuevos. En 2015 arrojó unas cuotas de ocupación cercanas al 75%, con 4,7 de pernoctaciones. El plan de expansión internacional también va viento en popa, con 20 hoteles incorporados ya en Colombia y Cuba.
¿Cuáles son los pilares sobre los que Sercotel asienta su prestigio?
Básicamente, nuestra propuesta se expresa en tres valores: la fuerza comercial, con sus servicios centrales y su gran poder de contratación; la tecnología, por la que siempre tratamos de estar a la última; y la solidez de la marca, que hemos ido construyendo a lo largo de más de 20 años de experiencia.
¿Cómo se segmenta su producto?
Aunque al tratarse de hoteles independientes no existen unos cánones estrictos, como en otras cadenas, los hoteles de Sercotel están catalogados en tres colecciones: Deluxe, First Class y Comfort, que representan respectivamente un 25%, un 50% y un 25% de nuestra cartera. Todos ellos cumplen unos estándares de calidad comunes basados en el confort y la excelencia, con un trato personal y cercano, que son desarrollados y supervisados por la cadena. Tenemos un nivel de fidelidad muy alto y eso significa que lo hacemos bien.
¿Y para el segmento MICE?
Contamos con una división específica que gestiona más de 100 hoteles con casi 700 salones ubicados en las zonas de mayor actividad empresarial de las ciudades. En su origen, Sercotel era una red fundamentalmente urbana. El 80% o 90% de los hoteles tenían este perfil. Ahora estamos en un 70% de urbano y 30% de vacacional. Es un segmento al que dedicamos muchos recursos.
¿En qué fase de evolución se encuentra la cadena actualmente?
Hace un par de años lanzamos el plan de internacionalización. En España tenemos poco margen de crecimiento porque nos imponemos un límite de establecimientos por destino para preservar la calidad y la exclusividad, y eso ya lo tenemos bastante cubierto con 137 hoteles. Por eso hemos trasladado el modelo de negocio a Latinoamérica, además de Andorra y Portugal, donde ya teníamos presencia. En 2014 abrimos oficina en Bogotá y a finales del año pasado habíamos incorporado 18 hoteles de varias ciudades colombianas. El último paso ha sido Cuba. Hemos abierto también delegación comercial en La Habana para atender a dos hoteles que hemos cogido en régimen de gestión, en Cayo Guillermo y Cayo Santa María, y a los que vengan en el futuro. También nos planteamos entrar en países como Ecuador, Panamá o México.
¿Y en Europa?
Aunque en estos momentos no es nuestra prioridad, estamos mirando también capitales medianas, como Praga o Bruselas, sin olvidar España, donde pueden surgir nuevas oportunidades en ciudades con potencial de ocio y negocio.
¿Cómo ve el mercado? ¿Se puede hablar claramente de recuperación?
En 2015 es cuando se ha empezado a notar de verdad el movimiento después de la dura crisis económica que hemos atravesado. Esto se ha notado sobre todo en los niveles de ocupación, que han aumentado mucho. Sin embargo, las tarifas siguen estancadas, con leves repuntes, pero en niveles bajos.
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