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COPENHAGUE. Diseño vanguardista y sostenible

KAPAU tienda de varios diseñadores locales, detalle de anillos.

Copenhague se recorre a pie o en bici con la calma de las ciudades diseñadas para disfrutar. Sus barrios, conectados por puentes, invitan a ir de compras sin prisas: a pasear, mirar escaparates y descubrir un estilo de vida. Incluso los museos se convierten en tentaciones irresistibles, con tiendas tan cuidadas que permiten llevarse un pedazo de Dinamarca en la maleta.

TEXTO GELES RIBELLES
FOTOS ARCHIVO

Indre By, el centro histórico, es un excelente punto de partida para explorar la ciudad. Calles peatonales llenas de vida, plazas elegantes, edificios históricos y palacios como Amalienborg y el Palacio de Christiansborg se rodean de jardines y espacios verdes. En Strøget, una de las calles comerciales más largas de Europa, conviven grandes firmas internacionales con nombres daneses imprescindibles.

Entre las paradas obligatorias está Illums Bolighus. En esta catedral del diseño escandinavo conviven más de cuatrocientas marcas: desde los diseños clásicos de Arne Jacobsen hasta los muebles de Carl Hansen & Søn y Fritz Hansen, pasando por cerámica contemporánea, textiles de autor, joyería, objetos para el hogar y moda. Cerca, HAY House ofrece una versión más joven y accesible del diseño danés. Y en moda, marcas como By Malene Birger, Samsøe Samsøe o Ganni encarnan ese equilibrio tan nórdico entre sofisticación y comodidad, esta última con varias tiendas repartidas por la ciudad.

Conviene desviarse por las calles secundarias alrededor de Amagertorv, donde pequeñas joyerías y tiendas de accesorios apuestan por la artesanía contemporánea y los materiales sostenibles. En pleno centro, la Ny Carlsberg Glyptotek —uno de los museos más bellos de la ciudad, con su famoso invernadero— ofrece además una tienda exquisita: libros de arte, joyería inspirada en la antigüedad y objetos decorativos con vocación de pieza de colección.

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Baum und Pferdgarten.

Indre By guarda también sorpresas en las calles de Gothersgade, Vognmagergade y las vías colindantes próximas a la Filmoteca y al castillo de Rosenborg, con un buen puñado de comercios independientes. Kapau, en Gothersgade, es un espacio compartido por diseñadores daneses donde descubrir talento local difícil de encontrar fuera del país. El estilo copencore brilla en firmas como Filippa K, Holzweiler o la boutique Baum und Pferdgarten, concebida como una casa por estancias, con diseños femeninos y atrevidos. Abundan los concept stores, y muchas combinan moda, arte y café, reflejando un estilo de vida relajado que crea comunidad.

La Cabra, en Møntergade, es uno de esos cafés-tienda con una cuidada selección de moda urbana gracias a colaboraciones con marcas como Another Aspect, centrada en estilos clásicos y tejidos de gran calidad, con diseños pensados para durar y elaborados con fibras recicladas y materiales orgánicos. En Louise Roe, los objetos de decoración y los muebles conviven en una galería con café. La tienda del genial Henrik Vibskov, en Gammel Mønt 14, uno de los diseñadores daneses más creativos y premiados, es un referente. Perfumes, ropa unisex, objetos de decoración, zapatos, sombreros y piezas únicas llenan las estanterías de su boutique.

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Henrik Vibskov

Storm Fashion, en Regnegade 12, exhibe en sus llamativos escaparates ropa, pósteres, accesorios, revistas, objetos de diseño, cosméticos y calzado de marcas vanguardistas. Por su parte, Stoy, inaugurada en agosto en lo que fue un antiguo banco, reúne diseños daneses como Andersen–Andersen, Sunflower o la atractiva bisutería de Sophie Bille Brahe, con prendas atemporales y de alta calidad para hombre, mujer y niños.

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Maritime Antiques.

EL PASEO MARÍTIMO

Nyhavn, el icónico paseo marítimo construido por el rey Cristián V en el siglo XVII, es uno de los lugares más animados y turísticos de la ciudad. Está flanqueado por casas de fachadas de colores, barcos históricos y restaurantes con terrazas. Junto al canal, la calle Toldbodgade concentra algunas de las tiendas artesanas más interesantes.

Glaspusteri, el taller-tienda de Christian Edwards, ocupa lo que fue un antiguo bar de marineros de 1769. Allí, jarrones, copas, lámparas y ceniceros de vidrio soplado despliegan una explosión de color y formas únicas. Justo enfrente, Eske Storm diseña joyas de plata cincelada y piedras preciosas inspiradas en sus viajes, en culturas tribales y en lo que él mismo define como “joyas espaciales vikingas”. Su clientela incluye desde miembros de la familia real hasta residentes del barrio independiente de Christiania. En la contigua Maritime Antiques, la vista, el tacto e incluso el olor construyen una experiencia sensorial: ropa vintage, artículos de cuerda realizados de forma artesanal, cuadros y pequeños tesoros.

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Glaspusteri.

DE NØRREBRO A FREDERIKSBERG

Si hay un barrio que marca tendencias, ese es Nørrebro. Multicultural y creativo, destaca por sus tiendas independientes, artículos artesanales, piezas minimalistas y lo último en moda urbana. Jægersborggade concentra en pocos metros galerías, talleres artesanos, cerámica, joyería y pequeñas marcas de moda ética. Packyard combina marcas masculinas escandinavas con firmas internacionales, además de ediciones limitadas y colaboraciones exclusivas de zapatillas. Gagrøn inspira una forma de vida más consciente y con menor impacto ambiental gracias a sus objetos de decoración sostenibles. Mientras, Prag es un auténtico baúl de sorpresas, con zapatos, accesorios, vestidos y pañuelos de marcas reconocidas.

Más al norte, Østerbro ofrece una atmósfera elegante y tranquila, con boutiques de moda femenina, tiendas de interiorismo y delicatessen. Y, más allá, Frederiksberg atrae a los amantes del diseño. Allí se ubican las instalaciones históricas vinculadas a Carlsberg, y el Hotel Ottilia, dentro de la antigua fábrica, que ha sabido aprovechar magistralmente el espacio y diseñar cada elemento con personalidad. No hay que perderse tampoco el Radisson Collection Royal Hotel, frente al parque Tivoli, que inspiró a Hans Christian Andersen y a Walt Disney, todo un icono del diseño que conserva piezas únicas, como las sillas Egg, Drop y Swan.