
Según JustFly, la aviación ejecutiva está empezando a poner el foco en una parte de su operativa que durante años permanecía invisible para el pasajero: los vuelos de reposicionamiento o Empty Legs. Son trayectos que una aeronave debe realizar sin pasajeros para regresar a su base, posicionarse para un nuevo servicio o cumplir con una operación posterior y que, cuando las condiciones operativas lo permiten, pueden comercializarse a otros viajeros.
La aviación ejecutiva está empezando a poner el foco en una parte de su operativa que durante años permanecía prácticamente invisible para el pasajero como son los vuelos de reposicionamiento o Empty Legs.
Se trata de trayectos que una aeronave debe realizar sin pasajeros para regresar a su base, posicionarse para un nuevo servicio o cumplir con una operación posterior y que, cuando las condiciones operativas lo permiten, pueden comercializarse a otros viajeros.
Las compañías especializadas como JustFly Executive están detectando un mayor interés por este tipo de operaciones, especialmente entre viajeros que no recurren habitualmente al jet privado y que encuentran en la flexibilidad de los Empty Legs una alternativa al chárter convencional.
Según datos de la compañía, se ha experimentado un crecimiento del 30% en solicitudes de Empty Legs durante 2026 frente a 2025, mientras que el 35% de los clientes que han contratado este tipo de vuelos son nuevos usuarios de aviación privada. El precio constituye uno de los principales factores de atracción, aunque desde JustFly Executive señalan que la oportunidad no puede entenderse únicamente como un descuento.
Un Empty Leg se genera cuando una aeronave tiene que desplazarse sin pasajeros como consecuencia de una operación anterior o posterior. Por ejemplo, un avión que transporta a un cliente desde Madrid hasta Ibiza puede necesitar regresar posteriormente a Madrid para realizar otro servicio. Ese segundo trayecto tendrá que efectuarse independientemente de que lleve pasajeros o no.
La comercialización de ese desplazamiento permite al operador dar un uso adicional a una operación ya prevista, siempre que exista coincidencia entre ruta, fecha, horarios, disponibilidad de la aeronave y condiciones operativas.
Para el pasajero, la contrapartida es clara, ya que debe adaptarse a una oportunidad ya existente y, a cambio, puede acceder a una aeronave privada por un precio inferior al de contratar un chárter exclusivamente para su viaje.
La diferencia puede ser significativa. Según JustFly Executive, los Empty Legs pueden ofrecer descuentos de hasta el 75% frente al precio habitual de un vuelo chárter. El modelo ya ha comenzado a despertar interés fuera del sector especializado.
La clave, sin embargo, está en que el Empty Leg no es un producto de disponibilidad permanente. Una oportunidad puede desaparecer en cuestión de horas si cambia la operación original, se contrata la aeronave para otro servicio o varían las condiciones de vuelo.
Flexibilidad
A diferencia del chárter tradicional, donde el cliente determina origen, destino, horario y aeronave, en un Empty Leg parte de esas variables vienen determinadas de antemano. El cliente no compra únicamente un vuelo, sino que compra la posibilidad de adaptarse a una operación que ya existe.
Esta característica explica tanto el atractivo económico del modelo como su dificultad de comercialización. No basta con disponer de una base de datos de aeronaves disponibles. Es necesario identificar rápidamente las oportunidades, comprobar sus condiciones y encontrar pasajeros cuya necesidad de viaje coincida con ellas.
Según los datos de JustFly Executive, el 30% de las solicitudes proceden actualmente de clientes que nunca habían contratado un vuelo privado. El cambio resulta especialmente relevante para trayectos en los que el tiempo tiene un valor elevado.
La posibilidad de operar desde aeropuertos más próximos al origen o destino, reducir tiempos de espera y evitar determinadas conexiones puede hacer que el coste adicional respecto a la aviación comercial tenga sentido para determinados viajeros.
Para un ejecutivo, puede significar aprovechar una jornada de reuniones en otra ciudad; para una familia o un grupo, llegar directamente a su destino; y para un viajero con flexibilidad, acceder a una aeronave privada aprovechando un desplazamiento que iba a realizarse de todos modos.










