
El catering, como parte fundamental de la restauración, es una de las piedras angulares el MICE, y cada vez más. En el campo de las reuniones y eventos corporativos, además de las propuestas de las instalaciones hoteleras, las empresas de catering han elevado sus entandares de calidad y servicio y su sector está creciendo. Espacios rompedores, innovación gastronómica acorde a las tendencias sociales y ultrapersonalización marcan las pautas de algo mucho más que alimentarse.
TEXTO ÁLVARO MARTÍN
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Las empresas especializadas en catering y restauración para eventos y reuniones, al margen de las cadenas hoteleras —que suelen contar con divisiones propias—, se han asociado tradicionalmente a las celebraciones sociales. Este ámbito de negocio sigue teniendo un peso importante, pero, como muestran las cifras, el segmento MICE gana cada vez más relevancia. Y no se trata solo de gastronomía: espacios, estímulos sensoriales y personalización forman parte de una propuesta que, en definitiva, busca crear una experiencia.
En términos generales, la industria del catering atraviesa una nueva fase «de consolidación y crecimiento», según la patronal del sector, la Asociación Profesional de Catering (AECatering). Los datos correspondientes a 2025 del estudio sectorial elaborado por DBK reflejan «la fortaleza de una actividad que continúa creciendo por encima de la media de muchos sectores de servicios». La facturación global se situó en 4.900 millones, con una previsión de alcanzar los 5.100 millones en 2026, si se mantiene la evolución actual. La actividad agrupa a cerca de un millar de empresas y emplea a unas 75.000 personas.
En el caso del catering de alta gama, tanto para actividades privadas como corporativas, la cuota alcanza el 13,2 %, equivalente a una facturación de 645 millones de euros en 2025. Según el informe de DBK, se trata del segmento más dinámico, impulsado especialmente por la evolución favorable del consumo privado y de la actividad empresarial.
No obstante, mantener esta evolución plantea desafíos. «Aspectos como la creciente concentración empresarial, el avance de los procesos de digitalización, la necesidad de mejorar la experiencia de usuario y la búsqueda de mayores niveles de eficiencia serán factores determinantes para mantener estas cifras», afirma AECatering.
RETOS Y OPORTUNIDADES
El crecimiento del sector convive con dificultades derivadas, entre otros factores, del aumento de los costes. «Uno de los principales retos es conseguir mantener el nivel de calidad gastronómica en un contexto en el que los gastos han aumentado de manera importante. El producto, especialmente determinadas materias primas, la energía, el personal, la logística y los proveedores han experimentado incrementos que afectan directamente al sector», asegura Álvaro Pedrero, director de Desarrollo de Nuevo Negocio de Grupo Eneldo.
A ello se suma un cliente cada vez más exigente, un desafío común a la organización de eventos. El equilibrio entre presupuesto y servicio resulta especialmente complejo cuando se demandan mayores prestaciones sin incrementar el gasto. «El cliente busca productos de calidad, propuestas originales, personalización y una presentación cuidada, pero también necesita que todo esté dentro de una dotación económica determinada», explica Pedrero.
En un entorno empresarial competitivo y estrechamente vinculado a los cambios sociales, el sector también debe adaptarse de forma constante. «En una situación económica cada vez más exigente, nuestras empresas han demostrado una enorme capacidad de resiliencia. Han sabido responder a los cambios regulatorios, a las tensiones inflacionistas, a la evolución de los hábitos de consumo y a las nuevas exigencias de clientes y usuarios», señalan desde AECatering.
El talento constituye otro de los grandes retos. Como rama especializada de la hostelería, el catering comparte algunos de sus problemas estructurales, entre ellos la captación y retención de profesionales. La formación, la estabilidad y el compromiso de las plantillas resultan determinantes para mantener los estándares de calidad.
LA VERSATILIDAD
Jesús Baranda, presidente de AECatering, es también el máximo responsable de Grupo Life Gourmet. Su compañía ejemplifica el grado de diversificación y especialización alcanzado por algunas empresas de catering de alta gama, tanto en el ámbito privado como en el corporativo. El grupo cuenta con Life Gourmet Catering, su marca general, y Life Gourmet Ramón Freixa, vinculada a las creaciones del chef. A ellas se suman propuestas más especializadas, como Life Organic, desarrollada en alianza con el chef Juan José López y orientada a un servicio comprometido con el medioambiente, y Life Kosher, centrada en celebraciones y tradiciones judías como el Shabbat o el Bar/Bat Mitzvah.
La variedad de perfiles empresariales es, de hecho, una de las características del sector. Junto a los servicios de restauración pertenecientes o vinculados a grandes cadenas hoteleras o a espacios concretos —Fira Barcelona, Ifema, Marqués de Riscal, Estrella Galicia o Bodegas Torres—, existen firmas asociadas a grandes chefs —Ramón Freixa, Samantha Vallejo-Nájera, Paco Roncero o Martín Berasategui—; compañías especializadas —Cobos, Cristina Oria, Mónico Catering, MICE Catering, La Blonda, En tus Fogones, Villaplana, Grupo Eneldo, Gourmet, El Alto, Tatín o El Poblet—; y grandes operadores globales que cuentan con divisiones específicas para eventos privados y corporativos, como Abades, Aramark, Compass, DO & CO o Sodexo.
Más allá de la gastronomía, otra de las grandes bazas de estas empresas es la gestión de espacios. En función de su tamaño y modelo de negocio, disponen de localizaciones propias, colaboran con espacios externos o combinan ambas fórmulas. Las principales compañías buscan incorporar a sus catálogos enclaves singulares dentro y fuera de las ciudades: museos, centros culturales, fincas, cortijos, haciendas y otros espacios destinados a la celebración de eventos. En algunos casos, la frontera entre el catering y los que acogen los eventos se diluye hasta configurar una oferta integral.
Entre las compañías con espacios propios, Mónico dispone de La Casa de Mónico, El Cortijo de Mónico, El Soto de Mónico y La Cañada de Mónico; Grupo Eneldo cuenta con Finca Astilbe y Espacio La Salle by Eneldo; El Poblet Events incorpora Jardines El Poblet, en Dénia, Masía Venta La Chata, en Benissa, Molí Canyisset, en Font d’en Carròs, y el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, en Alfauir; y La Blonda ofrece espacios como Las Tenadas, Los Cuadros, La Industrial y Torrelara. A estas localizaciones se suman aquellas con las que las empresas mantienen acuerdos de colaboración, lo que amplía considerablemente las opciones a disposición del meeting planner.
CUESTIÓN DE TENDENCIAS
El catering ha dejado de limitarse a la provisión de comida y bebida. La gastronomía ha ganado protagonismo hasta integrarse en el concepto global del evento. Muchas empresas del sector amplían sus servicios con espacios propios o asociados, infraestructura y soluciones destinadas a cubrir diferentes aspectos de la organización.
«Este año estamos percibiendo una demanda especialmente interesante en el ámbito corporativo, donde la gastronomía está adquiriendo cada vez más protagonismo. Las empresas ya no buscan algo más, crear experiencias en las que la comida, la presentación y la puesta en escena formen parte de la identidad del evento», explica Álvaro Pedrero, de Grupo Eneldo.
La especialización y la adaptación al evento ganan terreno, al igual que el storytelling. Las compañías trabajan en propuestas gastronómicas, productos, presentaciones y formatos de servicio concebidos en función de cada celebración. Ya no se trata únicamente de seleccionar un menú de un catálogo, sino de establecer una conexión entre la propuesta gastronómica, la identidad del evento y el mensaje que se pretende transmitir.
En este contexto, la gastronomía se convierte en uno de los recursos para dejar huella en los asistentes. Desde Bindu Events destacan que un catering innovador puede favorecer el networking y reforzar la percepción de calidad y sofisticación del evento. Esta concepción exige una colaboración estrecha entre el proveedor de restauración y el event planner, teniendo en cuenta factores como el perfil de los invitados, la identidad de marca o el formato del encuentro.
Junto a la personalización, la sostenibilidad gana peso. Por un lado, se traduce en estrategias de zero waste, como la reducción de residuos, la eliminación de plásticos de un solo uso, el uso de decoración reciclable, el aprovechamiento de excedentes, la colaboración con ONGs, la planificación ajustada de las cantidades o el compostaje. Por otro, impulsa la apuesta por productos de temporada y proveedores locales. Desde Esperalba Catering señalan también una mayor presencia de frutas y verduras, así como de elaboraciones más ligeras y frescas.
Otra tendencia en auge es el showcooking o, como lo denomina Grupo El Alto, culinary theatre. La elaboración pasa así a formar parte del propio espectáculo gastronómico: los asistentes pueden observar en tiempo real cómo se preparan los platos, incorporando un componente visual e interactivo al servicio.
Las estaciones interactivas y los food bars personalizados son una de sus expresiones más visibles. Barras de ramen, hamburguesas gourmet o tacos; preparación de pasta fresca o sushi en directo; tapas, crepes, flambeados y otras técnicas permiten integrar la elaboración en la experiencia. MICE Catering propone asimismo estaciones dulces y saladas, además de espacios para la preparación de cócteles con y sin alcohol y zumos naturales. «Mientras se preparan las elaboraciones, los asistentes se acercan, observan y comentan lo que está ocurriendo. Esto favorece conversaciones espontáneas y facilita el networking en eventos corporativos», señalan desde la compañía. Dependiendo de la localización y del formato, los food trucks constituyen otra alternativa.
La tecnología también gana presencia en el catering corporativo. Las posibilidades abarcan desde los pedidos a través de aplicaciones hasta los menús interactivos con realidad aumentada. Artigot Catering destaca asimismo el uso de estaciones conectadas a pantallas que permiten conocer el origen de los ingredientes o seguir determinados procesos de elaboración en directo. Estas herramientas pueden incorporarse al storytelling del evento y reforzar su componente innovador.
También las bebidas sin alcohol adquieren mayor protagonismo. Mocktails, preparados naturales, cartas de infusiones, estaciones de agua infusionada con frutas y hierbas, kombuchas y fermentados amplían una oferta que busca responder a nuevos hábitos de consumo y dejar un recuerdo duradero.
INNOVACIÓN: SERVICIO Y RED
El aumento de la competencia y de las exigencias de clientes y asistentes obliga a las empresas a explorar nuevas tendencias y nichos vinculados a los cambios sociales y empresariales. Los afterworks son una muestra de esta evolución. El tradicional encuentro después del trabajo ha adquirido en los últimos años entidad propia como formato de evento. Lo que inicialmente se desarrollaba sobre todo en establecimientos de hostelería ha pasado también a formar parte de la oferta de empresas de catering y organizadores de eventos.
El afterwork corporativo puede utilizarse para favorecer la relación entre equipos y contactos profesionales. La combinación de gastronomía con terrazas o espacios interiores permite, además, adaptar el formato a distintas épocas del año. Desde MICE Catering lo consideran «una herramienta eficaz de fidelización B2B» y destacan que este tipo de encuentro favorece dinámicas de networking más pausadas.
En estos eventos, según la compañía, cobran protagonismo las estaciones atendidas por profesionales, los maridajes y una disposición del espacio que facilite la conversación. La iluminación tenue, la música ambiental a un volumen adecuado y la combinación de mesas altas y asientos permiten favorecer la circulación y la interacción entre los asistentes en un contexto más distendido.
La innovación también se refleja en conceptos como el eatertainment, basado en la integración de gastronomía y entretenimiento para construir experiencias multisensoriales. No se trata simplemente de incorporar un espectáculo mientras se come o se bebe, sino de hacer que ambos elementos formen parte de una misma propuesta.
Grupo El Alto, compañía valenciana, plantea este tipo de experiencias mediante aromas, proyecciones en diferentes localizaciones, iluminación led sincronizada con el desarrollo del evento y platos tematizados. Estos recursos permiten construir un relato común y conectar la propuesta gastronómica con el trabajo de los event planners. Se trata, no obstante, de producciones que requieren una mayor inversión y una ejecución especialmente cuidada.
La innovación puede extenderse, asimismo, más allá del servicio de restauración. Algunas empresas buscan crear comunidades vinculadas a los eventos, la cultura y su propia propuesta gastronómica. Es el caso de Eneldo Talks, una serie de encuentros organizada por Grupo Eneldo en su Espacio La Salle by Eneldo. La iniciativa reúne a profesionales de distintos ámbitos en torno a cuestiones como el liderazgo, el bienestar y el desarrollo personal. La primera sesión contó con la psiquiatra Marian Rojas Estapé, que habló ante cerca de 300 personas sobre bienestar emocional y desarrollo personal. La siguiente tuvo como protagonista al médico y conferenciante Mario Alonso Puig.
El sector del catering afronta, por tanto, una transformación marcada por desafíos como la incorporación de nuevas tecnologías, la personalización de los servicios, la sostenibilidad, la gestión eficiente de los recursos y la captación y retención de talento. Al mismo tiempo, estas exigencias abren nuevas posibilidades de negocio y amplían el papel de estas empresas dentro de los eventos. La evolución del sector apunta así hacia un modelo en el que la alimentación constituye solo una parte de una experiencia más amplia, en la que intervienen la gastronomía, el espacio, el servicio, la tecnología y la puesta en escena.
OCHO PUNTOS CLAVE
La asociación profesional AECatering propone a sus socios, de forma genérica, ocho puntos clave que no por obvios dejan de ser importantes. El colectivo vigila por su cumplimento, que contribuye a la excelencia y la seguridad.
• Intoxicación. La buena gestión del catering influye en la seguridad de los asistentes.
• Profesionalidad. Contratar un servicio que cumpla la normativa laboral evita riesgos a los asistentes al evento. La empresa es la responsable de su seguridad.
• Cadena de frío. Hay que tener en cuenta que no todos los vehículos y procedimientos la facilitan.
• Registro sanitario. Mantenerlo actualizado es más que necesario, no solo por cumplir la normativa.
• Venues. Es importante contar con los permisos y disposiciones legales en el escenario donde se presta el servicio.
• Limpieza. El espacio, el manipulado, las medidas de higiene…
• Office de cocina. Su estado e idoneidad influye en el resultado y en los asistentes.
• Seguros. Un seguro de responsabilidad civil es necesario para garantizar todo el evento.
MUCHO MÁS QUE UN BUEN PRECIO
El planner tiene que tener en cuenta una serie de variables que pueden trastocar los resultados de su evento, en lo que a catering se refiere, y que no siempre se tienen en cuenta. En este sentido, Deleitte Catering muestra algunas de las más importantes, la primera de ellas vital: el precio es fundamental, pero siempre manteniendo un nivel acorde de calidad, un equilibrio entre estas dos variables. Un mayor desembolso no garantiza un gran resultado siempre.
La tentación de priorizar el presupuesto, si no hay más opciones, es incluso comprensible, pero como indican en Artigot Catering, puede ser un problema a largo plazo. «Un precio bajo suele venir acompañado de concesiones que no siempre son evidentes en la propuesta inicial: ingredientes de menor calidad, porciones reducidas, personal menos cualificado o presentación poco cuidada», explican. Esto obliga a una evaluación exhaustiva del presupuesto y, si es posible, degustar.
Otro elemento importante es el necesario control de las restricciones alimentarias, cada vez con un mayor impacto en la logística. No preguntar o no informar a su debido tiempo puede suponer un importante problema, recalcan estas dos compañías. Y luego, una vez conocidos los casos, hay que poder ofrecer alternativas a los asistentes.
También es problemático «no considerar el perfil del público asistente». No es lo mismo un cliente nacional o internacional, de perfil júnior o sénior, directivos o empleados… Además, es fundamental definir claramente los objetivos del evento antes de seleccionar el catering. Como explican en Artigot, no es igual un evento de networking, una cena de gala o un team building de gastronomía. «Cada uno requiere de un enfoque completamente diferente en cuanto al tipo de servicio, formato de menú y estilo de presentación».
Y todo lo anterior sin contar cuestiones propias del servicio, como lo que rodea la logística, el cálculo adecuado de las cantidades o, fundamental, la presentación de los productos; en definitiva, cuestiones técnicas que el event planner deja en manos de su proveedor de catering. De ahí que el asesoramiento y acompañamiento resulten fundamentales, cada vez más.
ÁLVARO PEDRERO
DIRECTOR DESARROLLO NUEVO NEGOCIO de GRUPO ENELDO
«La experiencia gastronómica comienza antes de probar el plato»
¿Cuáles son las principales diferencias entre un evento corporativo y uno privado? ¿O no hay tantas?
Existen diferencias, aunque cada vez encontramos más puntos en común. En ambos casos, la gastronomía tiene un papel fundamental porque es uno de los elementos que más contribuye a crear recuerdo y a definir la experiencia de los invitados. En un evento corporativo suele existir una planificación más orientada a unos objetivos concretos y la propuesta gastronómica debe adaptarse al tipo de evento, al perfil de los asistentes y a los tiempos. En los eventos privados, en cambio, la gastronomía suele estar más vinculada al componente emocional de la celebración. Hay una mayor personalización y muchas veces existe una relación muy directa entre los gustos del cliente y la propuesta que diseñamos.
¿Cuáles son sus principales clientes dentro del ámbito corporativo?
Trabajamos con grandes compañías y multinacionales, empresas nacionales, agencias y organizaciones que necesitan soluciones gastronómicas para todo tipo de eventos. Tenemos clientes que organizan convenciones y congresos de gran formato, pero también empresas que buscan una propuesta más reducida para una reunión, una presentación, una formación, un comité directivo o una celebración interna. Esta variedad hace que no podamos trabajar con una única propuesta gastronómica.
¿Cómo competir en estos tiempos?
Apostamos por una gastronomía que combine producto, creatividad y capacidad de adaptación. Buscamos nuevas formas de presentar los platos, nuevos formatos de servicio y propuestas que sorprendan al invitado sin perder nuestra esencia. La diversificación también es importante. No todos los eventos necesitan la misma gastronomía: podemos trabajar desde propuestas más informales y dinámicas hasta menús de alta exigencia gastronómica, cócteles, estaciones de cocina o formatos diseñados específicamente para una celebración. Y cada vez damos más importancia a que la gastronomía dialogue con el espacio y con el concepto del evento.










