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NAVARRA. Más allá de los Sanfermines

Los Sanfermines de Pamplona son una oportunidad magnífica para disfrutar de la fiesta durante los primeros días de julio, aunque otras localidades marcan también la pauta de la alegría y hospitalidad de los navarros.

Los Pirineos Navarros brillan por su gran riqueza natural y paisajística. La tranquilidad está presente en forma de naturaleza salvaje con el peculiar olor del rocío y la hierba verde, con bosques de castaños y hayas que invitan al paseo por los senderos que recorren los valles, mostrando el encanto rural de sus pueblos.

Aquí se ubican enclaves como Aezkoa, con sus hórreos; valle de Baztan y sus palacios, el valle de la Ultzama, los rasos de Urbasa o los pasos por los que entra el Camino de Santiago en Navarra.

La Cuenca de Pamplona sorprende por sus espacios verdes, sin multitudes, en cualquier época del año (exceptuando la semana del 6 al 14 de julio con los Sanfermines). Ciudad perfecta para dejar a un lado el estrés y dejar que el tiempo transcurra desde una terraza de la Plaza del Castillo, tomando algo, en pleno centro histórico.

Observar el ambiente de la calle mientras se degusta un pincho acompañado de un buen vino de la Denominación de Origen Navarra es también un plan muy apetecible, antes o después de pasear por parques como la Ciudadela o la Taconera, o dejarse llevar entre la arquitectura de sus calles llenas de historia y arte, el Claustro de la Catedral de Santa María y la interesante exposición Occidens, que puede verse en su interior.

La Zona Media de Navarra ofrece la posibilidad de alojamiento en sitios tan peculiares como el Parador Nacional Príncipe de Viana en Olite y disfrutar del sinuoso camino que dibuja la Ruta Jacobea, que atraviesa de este a oeste esta parte de la provincia. Muy recomendables la localidades de Sangüesa, Puente la Reina, Estella-Lizarra o Viana, con un importante patrimonio  histórico y cultura.

La Ribera presenta alojamientos para todos los gustos y precios. Desde los establecimientos hoteleros de Tudela, pasando por el reconocido balneario de Fitero, hasta las casas rurales o albergues. Resulta muy curiosa la estancia en las cuevas de Valtierra, singulares viviendas construidas bajo tierra. También merece una visita el Parque Natural de las Bardenas Reales, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, donde se pueden realizar numerosas rutas señalizadas: a pie, en bicicleta, caballo o con vehículo de motor.

Completan el paisaje los olivos de los Valles de Queiles y del Alhama, y los viñedos que producen caldos con Denominación de Origen. La capital de la Ribera, Tudela, es una ciudad perfecta para descubrir la mezcla de culturas cristiana, árabe y judía.

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