
Tras la inauguración del AVE Barcelona-París, Renfe suprimió el tren nocturno que comunicaba ambas ciudades en 11 horas y media, 15 y media desde Madrid.
El 15 de diciembre empezó a funcionar la línea directa Barcelona-París en AVE, sin necesidad de cambiar de tren en Figueras y con una duración del trayecto de 6 horas y 25 minutos. El mismo día se suprimió el servicio Elipsos, uno de los últimos tren-hotel de Europa. La ducha en el vagón y el restaurante abierto durante toda la noche marcaban la diferencia de este tren con respecto a otros tren-cama.
Sin embargo, el producto dejó de ser competitivo ante las múltiples posibilidades de conexión aérea y perdió incluso su razón de ser ante la llegada del AVE. El trayecto de Barcelona a París duraba 11 horas y media. Además, con una única frecuencia al día no podía competir con los cinco servicios diarios del AVE actual.
El Elipsos también funcionaba desde Madrid, con una duración del viaje de 15 horas y media. Hoy por hoy, desde la capital española los viajeros tienen la posibilidad de desplazarse en alta velocidad hasta Marsella en un trayecto de 7 horas, y desde allí continuar hasta París o cualquier otro destino francés.
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