
El nuevo gobierno contempla incluso la suspensión de la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad que debía enlazar las dos capitales con un trayecto de tan solo dos horas y 45 minutos.
La puesta en marcha del tren de alta velocidad Madrid-Lisboa estaba prevista para 2013. El tiempo de trayecto entre ambas capitales sería de dos horas y 45 minutos. Sin embargo, y a pesar de las quejas del gobierno español, que considera demasiado avanzado el proyecto para paralizarlo ahora, el ejecutivo portugués está dispuesto a suspenderlo.
Esta infraestructura sería una de las víctimas directas de la crisis económica que vive el país vecino. La línea debía contar con una extensión hasta Vigo con parada en Oporto. Según la prensa lusa, el gobierno daría prioridad a la construcción de un nuevo aeropuerto en Lisboa.
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