Inicio DESTINOS MEET IN BT & MICE LEIPZIG. El año del milenio

LEIPZIG. El año del milenio

Javier Carrión

Leipzig celebra en 2015 un aniversario muy especial: el 20 de diciembre cumple sus primeros mil años de existencia. Una efeméride que se conmemora por todo lo alto en esta ciudad ferial, la más antigua de Alemania, capaz de organizar cien congresos anuales en su CCL (Congress Center Leipzig) y vinculada de forma especial a la música y a algunos de sus grandes genios, como Bach o Mendelssohn.

Veinticinco años después de la Reunificación alemana, Leipzig ya no es solo una las ciudades más estratégicas del este germano, sino uno de los destinos urbanos más dinámicos y populares de Europa. Ciudad universitariadesde 1409 y con un carácter marcadamente comercial, está considerada hoy la ciudad ferial más antigua de Alemania, estatus que conserva desde 1497. Trescientos años antes, en 1165, ya contaba con el derecho de mercado. De ahí que este año Leipzig celebre no solo sus 1.000 años de existencia documentada, sino también los 850 de la Leipziger Messe, su afamada feria comercial.

Antaño, este era un punto neurálgico para la circulación de mercancías en el corazón de Europa, tanto por su Vía Real, que se iniciaba en Kiev y llegaba hasta Santiago, como por la conocida como Vía Imperial, que procedía de Escandinavia y tenía como punto de destino Italia. Ahora, cuando alguien escucha su nombre, no puede dejar de pensar en ferias como la del Libro, la Auto Mobil International o la Feria OTWorld, por mencionar las más conocidas en Europa.

La Feria de Leipzig es el primer recinto ferial y de exposiciones de la ciudad, con un destacado dinamismo, iniciado en la época de la antigua República Democrática Alemana (RDA), cuando el espacio se transformaba dos veces al año en el más importante escaparate de intercambio entre este y el oeste del país. Renovadorecientemente, el resplandeciente complejo se enriquece con la firma de más de 20 artistas de renombre que han diseñado salas, paredes, escaleras, esculturas y otras obras integradas de forma permanente.

Por otro lado, las antiguas construcciones feriales del casco viejo y sus pasajes han sobrevivido al tiempo y son las herederas de las antiguas lonjas medievales, que florecieron en sus calles, y que constituyen una de las principales atracciones para los paseantes que se acercan hasta Leipzig y palpan el ambiente cosmopolita de esta ciudad de intercambios comerciales.

Ese impulso creció vertiginosamente tras la reunificación de las dos Alemanias en 1990. Las ferias especializadas constituyeron el motor del nuevo recinto, complementado  por su consolidada posición como punto de encuentro para importantes congresos que se siguen celebrando desde 1996 en el Congress Center Leipzig (CCL), elegido recientemente el mejor centro de congresos de Europa por la revista británica Business Destinations, y en un puñado de hoteles especializados en el segmento MICE. Los jueces del concurso alabaron del CCL, receptor de un centenar de grandes reuniones cada año, la distribución del propio edificio, pero sobre todo la flexibilidad de su centro de conferencias por su estructura modular.

CIENCIA Y CULTURA

Una gran parte de estos actos están organizados por destacadas instituciones científicas y también por la célebre Universidad, donde impartieron clases profesores de la talla del químico Wilhelm Ostwald o el físico Werner Heisenberg, y donde cursaron sus estudios desde el mismísimo Goethe, hasta Leibniz o Lessing. En total, más de 30 premios Nobel fueron alumnos o profesores en esta prestigiosa universidad que alberga otras joyas, como la Biblioteca Albertina, restaurada en los años 90 del pasado siglo, o la facultad de Medicina, que celebra en 2015 su 600 aniversario.

Por otro lado, ya en la ciudad y respondiendo a ese legado científico, se pueden contara hasta 150 institutos y clínicas, entre ellos los del Instituto Max-Planck, la Sociedad Fraunhofer, el Campus de Medios de Comunicación o el Bio City Leipzig.

Y como no podía ser de otra manera, Leipzig es también una ciudad de estudiantes muy viva. Unos 35.000 residen aquí recordando quizás otro sitio emblemático de la ciudad: el Pasaje Mädler, donde en el siglo XVI se encontraba la Bodega de Auerbach. Este curioso lugar era muy frecuentado por Goethe, joven estudiante en la ciudad durante tres años, y quizás por ello lo incluyó como uno de los escenarios de su famoso Fausto. Dos esculturas, situadas delante de las escaleras de entrada al restaurante, muy recomendable por su tipismo, recuerdan al inmortal escritor.

Junto a toda esta impronta científica y cultural, la infraestructura para el turismo MICE sigue aportando novedades. La última de ellas está protagonizada por el zoo de la ciudad, que el próximo otoño se convertirá en otra opción más para organizar eventos gracias a los nuevos espacios incorporados, con capacidad hasta 1.200 asistentes, todo ello entre su variada fauna formada por cerca de un centenar de animales exóticos y más de 1.500 especies botánicas.

El parque se une a otros lugares de moda de la ciudad, que también ceden sus salas para esta clase de eventos, como el famoso Spinnerei, la antigua fábrica de algodón, con decenas de artistas, galeristas, cafés, cine, teatro y hasta un hotel con cuatro apartamentos. Su propietario, Bertran Schultze, lo ha convertido en el indiscutible referente cultural en Leipzig con una fórmula secreta que radica en el envidiable equilibrio que ha encontrado entre negocio y arte.

EL PESO DE LA MÚSICA

Leipzig, la ciudad más poblada del estado de Sajonia, por delante de la histórica Dresde, está perfectamente comunicada gracias a su aeropuerto internacional, que mantiene varias conexiones diarias con puntos de enorme tráfico, como Fráncfort, Múnich o Dusseldorf. Desde este aeródromo es muy sencillo llegar al recinto ferial, situado antes de entrar al centro de la ciudad, o al casco viejo, en solo quince minutos.

En el corazón de Leipzig se encuentra la Hauptbahnhof, la estación terminal ferroviaria más grande de Europa, que cumple su primer centenario también en 2015 y que sigue siendo, como en sus orígenes, un magnífico punto de partida para iniciar el recorrido por la ciudad. De sus vías salió el primer tren de larga distancia en Alemania, en 1839. Hoy en día, con sus casi 300 m de anchura, un espacio donde podría entrar el Titanic, cuenta con un centro comercial repleto de tiendas y servicios, así como 27 andenes recubiertos de arcos de acero, desde donde parten trenes hacia otros destinos germanos: tres horas hacen falta para llegar a Hamburgo, tres y media para Fráncfort y apenas un ahora para acercarse a la capital, Berlín.

Ya sea por tren o por avión, al llegar a Leipzig el viajero se sorprende por su variada oferta cultural, no solo limitada a la música. Los historiadores recuerdan que en 1481 se imprimió el primer libro en la ciudad y que sólo en 50 años habían aparecido más de 1.300 títulos entre obras litúrgicas, teológicas, filosóficas y de matemáticas; o que en 1650 se publicó el primer diario del mundo en esta ciudad.

Sin embargo, las conexiones históricas de Leipzig con la música acaban apabullando al visitante. Aquí fue dondeJohann Sebastian Bach actuó como organista y cantor del famoso coro de Santo Tomás; donde Felix Mendelssohn creó el primer conservatorio alemán, la actual Escuela Superior de Música y Teatro; el lugar en el que Robert y Clara Schumann tuvieron sus primeros éxitos y donde Richard Wagner, nacido en Leipzig, recibió su primera formación musical.

En el museo dedicado a Bach, situado enfrente de una de las entradas de la iglesia de Santo Tomás, se pueden escuchar todas, absolutamente todas, las grabaciones de este compositor y cantor a lo largo de la historia, aunque hay que armarse de paciencia y de visitas si se quiere escuchar el completo repertorio archivado.

El otro gran museo musical de la ciudad, en honor de Mendelssohn, abre en la última residencia del músico fallecido en Leipzig en 1847. Estuvo abandonada en los tiempos de la RDA, pero ahora se puede admirar con algunos muebles originales en su primer piso. La mayor sorpresa del museo –ojo, no hay que perdérsela aunque la puerta parezca siempre cerrada en su planta baja–- es que cualquier visitante puede sentirse un director de orquesta en un simulador con trece altavoces que simbolizan los principales instrumentos musicales. Da igual que se tenga mucha o escasa idea a la hora de enfrentarse a una partitura. Sólo hay que elegir una pieza del célebre compositor y disfrutar en una sala ambientada con diferentes colores con la ayuda de una batuta imaginaria. Una experiencia para no olvidar.

Y es que Leipzig vive la música durante todo el año, con un programa muy amplio de actividades  que pocas ciudades pueden igualar en Alemania. Si hay que elegir una, resultaría imprescindible escuchar alguna actuación del coro de Santo Tomás, de  800 años de antigüedad, en el interior de la iglesia del mismo nombre, los viernes y los sábados, otro clásico de Leipzig, con su centenar de jóvenes menores de 18 años vestidos de “marineritos” que se sienten orgullosos de pertenecer a la agrupación vocal más antigua del país. Dentro de este  templo de 1212, que fue testigo de la introducción de la Reforma por parte de Martín Lutero, descansan los restos de Bach y fuera de él se levanta su estatua más famosa, inaugurada en 1908.

ECOS DE LA REUNIFICACIÓN

La iglesia de San Nicolás es, sin embargo, la más grande y más antigua de la ciudad. Su fachada oeste resalta por su estilo románico, pero es su interior lo que más impresiona es su perfección clásica, que se puede admirar en el techo, las columnas con forma de palmeras y su colorido general. Levantada en la plaza más vieja de Leipzig, fue aquí donde se desarrollaron desde 1982 las llamadas “Oraciones del Lunes”, que en 1989 se transformaron en las manifestaciones que acabaron sellando el fin de la RDA.

Sus habitantes recuerdan especialmente la concentración de más de 70.000 personas del 9 de octubre de 1989, clave en el impulso decisivo a la reunificación de Alemania. Muchos de aquellos hombres y mujeres desaparecieron y sus fotos fueron colocadas por sus familiares en las ventanas exteriores de este templo. Ahora estas ventanas enrejadas pasan casi desapercibidas ante la deslumbrante belleza de  las columnas convertidas en palmeras del interior de la iglesia y de los cercanos patios destinados ahora al shopping.

No hace falta alejarse demasiado del casco antiguo de Leipzig para reconocer la arquitectura gris qué caracterizó a la ciudad durante sus casi 40 años de pertenencia a la RDA. En los extrarradios se ven con facilidad los bloques de viviendas de la época. Sin ir tan lejos, basta con acercarse a Augustusplatz, a cinco minutos a pie desde la estación Central, para encontrar algún bloque de viviendas en un marco donde destacan otros edificios históricos, como la Ópera, el Edificio Alto de Kroch –el primer rascacielos de Leipzig–, con su campanario de imitación veneciana, la Gewandhaus o Casa de la Música y la Torre Panorama de la Universidad, de 142 m, en el número 9 de la plaza. Hoy, en la parte más alta de este edificio, después de subir por un ascensor hasta la planta 29, se puede disfrutar de una buena comida en su restaurante de cocina internacional y de una asombrosa panorámica de este Leipzig festivo desde su mirador. Uno más de los innumerables motivos para elegir este soberbio enclave germano.

[useful_banner_manager banners=5 count=1]

STEIGENBERGER GRANDHOTEL HANDELSHOF *****
Todo un clásico en el centro de la ciudad. Junto a la antigua Bolsa de Leipzig, presidida por la estatua de Goethe, y el Viejo Ayuntamiento. Cuenta con 137 habitaciones, un exclusivo spa y seis salas de reuniones, de entre 30 y 230 m2, en la planta de conferencias, perfectamente equipadas. La mayor de ellas puede albergar a 260 personas. Su restaurante-brasserie Le Grand propone platos de la cocina internacional con una excelente carta de vinos.
Salzgäßchen, 6
Tel. +49 341 3505810
www.steigenberger.com

THE WESTIN LEIPZIG ****
Un hotel ideal para organizar conferencias y congresos, a solo 5 minutos a pie de la Estación Central. En su oferta destacan más de 50 combinaciones de salas de conferencias con capacidad hasta 700 participantes. También dispone de una exclusiva sala de juntas en el piso 27, con una de las panorámicas más bellas de Leipzig. Sus 436 habitaciones y suites son amplias e insonorizadas. Sus cuartos de baño sorprenden por su decoración en granito negro. Los servicios del establecimiento más grande de la ciudad se complementan con sauna, gimnasio y piscina.
Gerberstraße 15,
Tel. +49 341 988 0
www.westinleipzig.com

PENTAHOTEL LEIPZIG ****
Situado a diez minutos de la Estación Central y a cinco de Augustusplatz, ofrece 356 habitaciones con conexión gratuita de wi-fi y televisión con canales de pago también sin coste. En el centro de bienestar, con piscina cubierta, destaca su zona de spa con sauna, bañera de hidromasaje y gimnasio, así como una sala de juegos con billares y Wii. En su gran lobby, el pentalounge, se encuentra la recepción, el restaurante para desayunos y comidas y una amplia barra de bar. También dispone de varias salas para conferencias.
Großer Brockhaus, 3
Tel. +49 341 1292760
www.pentahotels.com

AUERBACHS KELLER
En 1525, el médico y catedrático de universidad Heinrich Stromer de Auerbach abrió un bar para estudiantes en la bodega de su casa y lo llamó Auerbachs Keller. Goethe lo frecuentó con mucha asiduidad durante los tres años que pasó en la ciudad como alumno y ahora, quinientos años después, el local se ha convertido en el restaurante más famoso de Leipzig. En la Gran Bodega, construida entre 1912 y 1914, se sirven principalmente platos de la cocina burguesa sajona y comida que pueda acompañarse con cerveza. En la actualidad, está abierto a diario desde las 12 h.
Mädler Passage
Grimmaische Strasse, 2-4
Tel. +49 341 216100
www.auerbachs-keller-leipzig.de

PANORAMA TOWER
Disfruta de una de las mejores panorámicas desde su atalaya del piso 29 en un rascacielos de Augustplatz. El restaurante permite elegir entre cuatro espacios que llevan los nombres de Ciudad del Cabo, Tokio, Nueva York y San Petersburgo, este último con bar independiente incluido. Sus chefs proponen una cocina joven, atrevida y muy creativa, con constantes cambios en los menús. Tiene capacidad para almuerzos o cenas de hasta 500 personas. Merece la pena subir a la plataforma exterior, que forma parte del restaurante, a una altura de 120 m.
Augustusplatz, 9
Tel. +49 341 7100590
www.panorama-leipzig.de

GASTHAUS BARTHELS HOF
Uno de los restaurantes clásicos que celebra este año el milenario de la ciudad  con un menú antiguo de degustación compuesto por cinco platos (49 euros, sin bebidas). Platos de ternera (preparados a la vieja usanza, 1508-1900), el “Leipziger Allerlei”, un guiso creado tras las guerras napoleónicas que mezcla verduras y mariscos (1815), el “Leipziger Lerche”, un delicioso postre de almendras y nueces (1876) con abundante cerveza Gose (1900). En el corazón de la ciudad, junto a la plaza del Viejo Ayuntamiento, en el único pasaje ferial conservado en Leipzig que envuelve a sus visitantes en un ambiente renacentista.
Hainstraße, 1
Tel. +49 341 141310

www.barthels-hof.de

EL MUNDO DE PORSCHE (4 h)
En este edificio, que tiene forma de diamante gigante, se organizan visitas guiadas a través de la propia fábrica y por el museo de la escudería deportiva. Durante el tour, el visitante puede experimentar la sensación de subirse a alguno de los lujosos vehículos que construye la marca,  pilotar un prototipo de carreras (Cayenne), acompañado siempre por un instructor oficial, y ver desde el centro de control situado en lo alto del edificio el circuito anexo de velocidad y la pista para vehículos todo terreno. Eso sin olvidarse de una comida en su restaurante, situado al lado de los viejos prototipos de la fábrica.
www.porsche-leipzig.com

EXCURSIONES ACUÁTICAS
Aunque pueda parecer sorprendente, al encontrarse en el interior de Alemania, es muy sencillo acceder a un paquete de excursiones acuáticas en Leipzig: emocionantes descensos de rafting en el Kanupark; surf, kite-surf o voleyplaya en el Camp David Sport Resort de Schladitzer Bucht; paseos en kayak o canoa en los canales de Plagwitz (Karl-Heine es el más romántico de todos); o apasionantes aventuras en vehículo anfibio en el lago Störmthaler.

VIAJE NOSTÁLGICO A LA RDA  (1,5 h)
El Trabant, conocido popularmente como Trabi, fue el único coche autorizado en la antigua República Democrática Alemana y ahora es casi un objeto de culto. Se fabricaba a un precio tan barato que el modelo acabó convirtiéndose en el “coche del pueblo”. En Leizpig existe la posibilidad de conducirlo por las calles de la ciudad en un “Trabi Safari”, una experiencia ciertamente distinta y llamativa.
www.trabi-erleben.de