BOSTON / FILADELFIA / WASHINGTON DC. Trío de patriotas

BOSTON / FILADELFIA / WASHINGTON DC. Trío de patriotas

Texto: ÁLVARO MARTÍN / Fotos: ROSARIO OUTÓN

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Eclipsadas en muchas ocasiones por la icónica y cercana Nueva York, las ciudades norteamericanas de Boston, Filadelfia y Washington constituyen un microcosmos triangular en el que la historia patriótica de Estados Unidos, los centros de poder, una sociedad construida en sus inicios sobre la inmigración europea y unas potentes instalaciones configuran un conjunto muy atractivo para el turismo de reuniones. Sí, el Este es el origen de una superpotencia en la que también abundan las contradicciones.

 

La Guerra Revolucionaria, en referencia a la contienda por la independencia, impregna todo el noreste de los Estados Unidos, especialmente en los territorios de lo que se llamaron las Trece Colonias, los territorios rebeldes que, con la ayuda de Francia y España, lograron independizarse de la tiranía impuesta por los casacas rojas (soldados británicos ) después de un conflicto bélico que, sin duda, contribuyó a forjar la nación que hoy es toda una potencia económica y política.

Todo empezó aquí, en unos territorios en los que crecieron ciudades como Boston, Filadelfia o la capital, Washington D. C., sin olvidar, por supuesto, Nueva York o Chicago. Este triángulo en el industrial Este del país cuenta, y mucho, en el turismo y los viajes en general. De hecho, es uno de los epicentros del visitante nacional. Las calles están llenas de familias venidas de todo el país. También son destinos potentes de cara al sector mice. En definitiva, tres grandes metrópolis con infinitas opciones.

Uno de los principales puntos de inmigración hacia Estados Unidos fue Irlanda, con permiso de los italianos. Ciudades como Boston se construyeron gracias a los millones que abandonaron su isla empujados por el hambre. Siglos después, Dublín sigue siendo una muy buena opción para llegar a Boston. Por supuesto, desde Madrid y Barcelona hay vuelos directos a estas tres ciudades con compañías europeas y norteamericanas. La ventaja de hacerlo por la capital irlandesa es que en el aeropuerto de esta bella ciudad se encuentra un puesto aduanero norteamericano con agentes de este país, lo que permite llegar al destino con toda la documentación en regla. Más cómodo imposible.

BOSTON, LA IRLANDESA
Aterrizar en el Aeropuerto Internacional Logan permite accede a uno de los enclaves más « europeos » de Estados Unidos. Boston es una ciudad asequible, hasta cierto punto tranquila si se compara con la vecina Nueva York, y muy agradable para vivir. Fundada por colonos puritanos en 1630, es la capital de la región de Nueva Inglaterra y del estado de Massachusetts. Los amantes de la historia tienen aquí un filón, pues aquí se produjeron algunos de los episodios más importantes de la guerra de independencia, como el Motín del Té, la Matanza de Boston o la batalla de Bunker Hill, conmemorada con un monumento impresionante.

Es una ciudad fácil de conocer y recorrer, surcada por varios ríos, entre los que destacan el Charles, en cuyo estuario se fundó la ciudad, y el Mystic ( sí, el de la película de Clint Eastwood ). Abundan las zonas verdes, los puentes, las avenidas, los tranquilos barrios residenciales… y todo con sabor europeo, o más bien irlandés.

Dos son las sedes más importantes para reuniones : el Boston Convention and Exhibition Center ( BCEC ) y el Hynes Convention Center. El BCEC, que además acoge las ferias de mayor tamaño, es uno de los más grandes de todo el noreste del país, con 200.000 m  2 totales que albergan 83 salas de todo tipo. Por su parte el John B. Hynes Veterans Memorial Convention Center (no hay que olvidar que estamos en EE.UU.), ofrece una superficie expositiva de casi 18.000 m  2, una ballroom para 2.300 personas y hasta 38 salas de variados tamaños.

Si lo que se busca es una sede deportiva de grandes proporciones, para eso están el Boston Garden, que acoge, entre otros equipos, a los míticos Celtics ( NBA ), y el Fenway Park, el campo de los Red Sox, otro equipo de leyenda, en este caso de béisbol. Darse una vuelta por sus alrededores los días de partido es fantástico y entrar, toda una experiencia.

Pero si por algo destaca Boston es por su oferta universitaria. Cruzando el río Charles se llega al pueblo de Cambridge ( no confundir con la universidad inglesa ). Aquí se encuentran dos de los centros más prestigiosos del mundo : Harvard y el Massachusetts Institute of Technology, más conocido por sus siglas (MIT). Por supuesto, ambas instituciones tienen una variada oferta para el MICE, con auditorios, salas de reuniones y otras dependencias. Recorrer sus campus es un gusto para empaparse de la vida universitaria y de la multiculturalidad que estas instituciones propician.

Otros venues son The Lawn On D, un espacio dependiente del Citizen Bank ; el Centro de las Artes de Boston, un enorme espacio con 11 salas ; el Royal Entertainment Complex, la referencia en el Downtown ; el Back Bay Events Center, muy versátil ; el John Joseph Moakley United States Courthouse, uno de los más grandes de carácter público ; o el Museo de Ciencias, con unas interesantes posibilidades para eventos, entre otros.

Y, por supuesto, hoteles, que en Estados Unidos destacan por su gran capacidad. Entre ellos destacan The Westin Boston Waterfront, con más de un centenar de salas ; el Sheraton Boston Hotel, con 53 ; el Seaport Boston Hotel & World Trade Center, con 37 ; el Boston Marriott Copley Place, con 47 ; el Boston Park Place, con 37 ; o el Renaissance Boston Waterfront Hotel, con 13 salas. Hay muchos más.

Una vez terminada la reunión o el congreso, es hora de disfrutar de la ciudad. Lo primero es conocer su rica historia. Si se quiere, puede hacerse el Freedom Trail, incluso escoltado por casacas rojas. Este itinerario, de unos cuatro kilómetros, permite conocer todos los sitios singulares de la época de la independencia : Massachusetts State House, Old South Meeting House, The Old Corner Book Store… Llama la atención el Granary Burial Ground, un pintoresco cementerio donde descansan muchos «patriotas» ( palabra omnipresente donde las haya ).

El descanso llega en el Boston Common, un parque fantástico lleno de monumentos, niños y rica limonada, y junto a él el Boston Public Garden. Para los nostálgicos, en una calle lateral se encuentra el mítico bar Cheers, que sigue funcionando, pero que ahora es toda una atracción. Los amantes de las compras tienen a su disposición el centro, que está lleno de tiendas de todo tipo, algunas muy asequibles.

Una vez descansados, una buena opción es cruzar en dirección a Beacon Hill, otro punto bañado de historia. Para empezar, en el puerto está atracado el USS Constitution, un barco de la época en un estado impecable. Después, las calles son todo un alarde de recuerdos, con banderas de la época y restos de la revolución. Y arriba, en la colina, el monumento a la batalla de Bunker Hill, un mastodóntico obelisco al que se puede subir. La vista es espectacular.

Otra opción es Black Bay, un barrio de sabor victoriano en el que se encuentran, entre otros edificios, la Biblioteca Pública de Boston, la primera del país y que es sencillamente espectacular. Abundan también las iglesias, muy bonitas y perfectas para arrepentirse de haberse gastado demasiado en Newbury Street, una atractiva calle comercial. Dos curiosidades : hay que subir al Skywalk, un gran mirador, y hacerse la foto de rigor en la meta de la famosa Maratón de Boston, pintada de forma perenne en la calzada.

RUMBO A PHILLY
En autobús o en tren, atravesando los estados de Connecticut (capital Hartford), Nueva York ( con su famoso skyline de fondo ) y Nueva Jersey (junto a las pistas del aeropuerto de Newark), se llega en pocas horas al estado de Pensilvania. Esto es posible porque, frente a las grandes extensiones del centro y oeste del país, los estados del este tienen muy poco territorio, son muy pequeños y asequibles.

Atravesando el Benjamin Franklin, el majestuoso puente colgante que atraviesa el río Delaware y que no tiene nada que envidiar a los neoyorquinos, se llega a Filadelfia (Philly para los amigos). Al igual que Boston, es una gran capital que aúna historia y desarrollo económico, con casas del siglo XVIII, monumentos fundamentales y rascacielos de última generación. No es de extrañar que haya auténticas hordas de turistas nacionales. La cruz es que, al igual que ciudades como la californiana San Francisco, la noche saca a la luz una legión de personas sin hogar que avergüenza a cualquiera. Pura contradicción.

La referencia para el MICE es el Pennsylvania Convention Center (PHLCC), ubicado en el Market East de la ciudad, con una capacidad de hasta 10.000 personas. Su ballroom ronda las 2.000 personas de capacidad, a lo que se suman decenas de salas y una gran zona expositiva de 63.000 m  2. No puede estar mejor ubicado, justo al lado del icónico ayuntamiento y en la zona de negocios, en el Downtown.

Pero la ciudad ofrece otros muchos venues, como el Racquet Club, una entidad privada con una decena de salas ; el Museo de Ciencias del Instituto Franklin, con hasta 24 espacios ; The Union League, con 14 ; el Museo Nacional de Historia Judía Americana ; el Perelman Quadrangle, en la Universidad de Pensilvania, una institución que dispone de hasta 35 espacios ; o el Kimmel Center, especio multiusos con media docena de propuestas. En lo que respecta a hoteles, algunos de los mejor preparados son The Westin Philadelphia, el Philadelphia Marriott Downtown, el Sofitel Philadelphia o el Radisson Plaza Warwick Philadelphia.

El Downton, típica aglomeración de acero y cristal, está presidido por su bello ayuntamiento, coronado por la estatua de William Penn, otro héroe de la revolución. La foto delante de él es obligada y un buen punto de partida para conocer la parte histórica. Pero antes de llegar, mientras se callejea, uno se da cuenta de que no hay pared vacía. El arte mural es una de las señas de identidad de la ciudad, que tiene hasta rutas para conocer estas propuestas artísticas. Y para colores, nada mejor que pasear por las calles 12th y 13th, el barrio gay, con sus pasos de cebra arcoíris.

Market Street, como en otras capitales americanas, es una arteria que conduce hasta el río. En ella abundan las tiendas tipo Primark, muy asequibles, capitaneadas por la giratoria y gigantesca guitarra luminosa del Hard Rock Café, en las cercanías del PHLCC. Una vez en el río, disfrutando de las tripas del puente Benjamin Franklin, se puede dar un agradable paseo antes del « empacho » histórico.

Philadelphia acogió en 1774 el primer Congreso Continental, en el que se reunieron los representantes de las Trece Colonias que dieron lugar a los Estados Unidos. En esta ciudad se guarda como un tesoro la memoria del país, con las salas donde se reunieron los padres fundadores, el primer banco del país, casa originales conservadas… hasta el taller de la idolatrada Betsy Ross, que bordó la bandera original. La iconografía es más que evidente.

No hay que olvidar que en 1776, en el segundo Congreso Continental que tuvo lugar en la ciudad, se declaró la independencia. Esta, junto Benjamin Franklin, que vivió y trabajo como impresor aquí, y la Campana de la Libertad, con su peculiar grieta, son los tres grandes iconos de la ciudad y, por extensión, del país.

Y para terminar, no se puede abandonar la ciudad sin probar el Philly cheesesteak, un bocadillo tan grasiento como apetecible, toda una tentación tras un largo día de reuniones, turismo cultural y shopping. Pese a que la ciudad cuenta con metro, lo mejor de Filadelfia es caminar y disfrutar de sus rincones, de su pequeña Chinatown y su arte callejero, de sus monumentos y su historia viva, de su río y sus avenidas… Philly es una ciudad que sorprende y cautiva.

WASHINGTON D. C.

Una buena opción para viajar a Washington D. C. es el tren. Compañías como Antrak hacen el recorrido en un par de horas en vagones muy cómodos y con wi-fi. Además, tienen un fantástico servicio gratuito de facturación de equipaje, que permite al visitante moverse todo el día sin maletas y recogerlas en el destino sin tener que subirlas al tren.
La llegada a la estación ya da una idea de esta ciudad independiente (no pertenece a ningún estado): todo es gigantesco. Edificios federales, museos, monumentos, memoriales… No hay nada pequeño.

En lo que respecta al MICE, además de las instalaciones gubernamentales y museísticas, destaca el Ronald Reagan Building and International Trade Center  (ITCDC), con un gran anfiteatro, ballroom, sala expositiva y decenas de salas de reuniones. Otros venues son la District Winery, para todo tipo de eventos, con media docena de salas ; el National Press Club, lugar histórico con más de 15 espacios ; o la Carnegie Library, en la plaza Mt. Vernon, con una docena de dependencias para alquilar. Finalmente, un lugar singular es la Galería Renwick del Smithsonian American Museum of Art, con capacidad para 400 personas.

La Smithsonian Institution es el complejo museístico y de encuentro más grande del mundo, con un total de 19 museos y 9 centros de reuniones, jardines y hasta un zoo. Destacan el Castillo Smithsonian, el Museo de Historia Natural, el de Historia del Arte y el de Historia Americano, así como uno dedicado a los afroamericanos y otro a los indios. El de Historia del Aire y el Espacio deja sin palabras, con todo el techo cubierto de aviones y naves espaciales. Es un gigante cultural y muchas de sus sedes son venues perfectos para cualquier convocatoria.

A esto hay que añadir multitud de edificios federales y, por supuesto, los hoteles. En una capital como esta, con un apretado calendario de reuniones políticas y gubernamentales, aunque también culturales, no faltan grandes hoteles como el Marriott Marquis Washington DC (80 salas), el Sheraton Seattle Hotel (44) o el Grand Hyatt Washington (32), por citar algunos de los más grandes.

Teniendo en cuenta que Washington D. C. no fue la capital de los Estados Unidos desde sus inicios, sino que se construyó después, el trazado responde a su especial condición. Basta una línea recta para disfrutar de sus principales iconos. Desde la ciclópea estación de tren ya se vislumbra a lo lejos uno de los grandes iconos de la nación : el Capitolio, sede del Congreso de los Estados Unidos. Flanqueado por los museos del Smithsonian aparece otro símbolo incontestable : el obelisco, en realidad el memorial de George Washington. La foto es obligada, como también, la de la Casa Blanca. Por razones de seguridad solo se puede ver de lejos y, sí, decepciona. Es muy pequeña en comparación con todos los edificios ya mencionados que la rodean.

Volviendo a la línea imaginaria se atraviesa el memorial por los caídos en la Segunda Guerra Mundial hasta en el icónico lago (véase Forrest Gump), que conduce al ciclópeo memorial de Lincoln. Verdaderamente impresionante. Una vez recuperados del síndrome de Stendhal, es hora de conocer otros memoriales muy simbólicos, como el de la guerra de Corea, una patrulla de estatuas ; el de la guerra de Vietnam, con todos los nombres de los caídos ; el de Theodore Roosevelt, muy original ; o el de Martin Luther King, con mensajes que calan a orillas del Potomac. Y cruzando este río, a otra de las « joyas » del patriotismo americano : el cementerio de Arlington, una sobrecogedora necrópolis en la que están enterrados cerca de 300.000 soldados norteamericanos. Hectáreas y hectáreas de lápidas inmaculadas e idénticas y banderas con las Stars and Stripes. Una vez más, el patriotismo a flor de piel.

RECOMENDADOS

BOSTON

Boston Duck Tour
El típico tour turístico en autobús, pero con una gran diferencia: se hace a bordo de un vehículo anfibio. En su parte final, el mismo realiza una navegación por el río Charles. Una simpática experiencia en la que incluso se puede conducir durante la travesía. Es toda una institución en la ciudad y sus vehículos, cada uno con su propia decoración, verdaderos iconos.

Partido de los Red Sox
La mejor manera de conocer el denominado «deporte de América». Fenway Park es uno de los campos más famosos del país y todos sus alrededores emanan deporte y tradición. Además de los partidos se pueden hacer visitas guiadas al campo y conocer todos los entresijos de un deporte muy popular en la ciudad. No hay que olvidar hacerse una gorra con la famosa «B».

Comer en Cheers
Los amantes de las series televisivas están de enhorabuena, porque pueden disfrutar tanto del bar que aparecía en las pantallas como del original en el que se inspiró. Tomar una cerveza y unas patatas recordando las peripecias de sus personajes sienta realmente bien. Y la foto delante del cartel no tiene precio.

FILADELFIA

Degustar un Philly cheesesteak
La receta es sencilla: tiras de carne y queso hechos en la plancha e introducidos en el pan para que suelten todos los jugos y sabores en su interior. Este bocadillo nació en los años 30 y es toda una institución en la ciudad, así como en los estados aledaños. Insuperable, aunque no apto para dietas.

Emular a Rocky
Las míticas escaleras en las que entrenaba Rocky Balboa, pertenecientes al Museo de Arte, son un reto para estar en forma. Subirlas a toda velocidad y, una vez arriba, celebrarlo, es ya un ritual entre los visitantes. En la parte de abajo a la derecha se halla la estatua de este auténtico símbolo de Filadelfia.

Visitar el Reading Terminal Market
El mercado tiene sus orígenes en torno a 1890 y es uno de los más grandes y antiguos del país. Se ha convertido en lugar de peregrinación para todos los foodies que se precien. Además de disfrutar de comidas de todo el mundo, se pueden comprar productos frescos y elaborados. Toda una experiencia.

WASHINGTON D. C.

Pasear por el Jardín Botánico
Justo al lado del Capitolio, este espacio cuenta con más de 26.000 plantas exóticas. Es un lugar perfecto para descansar de tantos monumentos y museos, además de conocer la flora más sorprendente. Está dividido en distintos ecosistemas, como la selva o el desierto, y cuenta con una zona específica de orquídeas.

Museo Internacional del Espionaje
Es uno de los más visitados de la ciudad. Alberga fondos relacionados con la Guerra Fría y cuenta con cerca de 600 objetos que fueron utilizados por los agentes en su pugna por imponerse a la otra superpotencia. Hay también exposiciones históricas muy interesantes.

Jugar al béisbol
Entre monumento y monumento, esta ciudad rebosa de jardines e inmensas praderas de verde césped ideales para jugar al béisbol. De hecho siempre están llenas de chicos y chicas practicando y jugando partidos en equipos mixtos. Hay vida más allá del fútbol.

THE WESTIN BOSTON WATERFRONT
Ofrece habitaciones y suites renovadas, piscina interior con temperatura regulada, restaurantes, bares, gimnasio Westin Workout Fitness Studio y más de 8.360 m² de espacio para eventos, modulable en más de un centenar de posibilidades.
425, Summer St. Boston
Tel. +1 617 532 4600
www.espanol.marriott.com/

SEAPORT BOSTON HOTEL & WORLD TRADE CENTER
Dispone de piscina cubierta climatizada, bar, restaurante y terraza con vistas al puerto, donde se sirve cocina contemporánea. También cuenta con un gimnasio y un centro de negocios abiertos las 24 horas, además de una tienda de regalos, una cafetería y 30 salas para eventos y reuniones.
1, Seaport Ln. Boston
Tel. +1 617 385 4000
www.seaportboston.com

THE WESTIN PHILADELPHIA
Ubicado en pleno centro de la ciudad, destaca por sus instalaciones para eventos y reuniones. Las habitaciones son muy cómodas y la restauración está basada en el Winthorpe and Valentine, que sirve cocina americana contemporánea para el desayuno, el almuerzo y la cena. También alberga un centro de fitness y un centro de negocios.
Liberty Place, 99 S 17th St. Philadelphia
Tel. +1 215 563 1600
www.espanol.marriott.com

RADISSON PLAZA WARWICK PHILADELPHIA
Establecimiento muy tradicional que forma parte del National Register of Historic Places. Fue construido en 1926 en estilo renacentista inglés. Cuenta con un restaurante-asador clásico tipo años 40, bar-restaurante informal y cafetería. También dispone de gimnasio, peluquería y 10 salas de reuniones.
220, S 17th St. Philadelphia
Tel. +1 215 735 6000

www.radisson.com

GRAND HYATT WASHINGTON
Ubicado en el barrio Penn Quarter, en un rascacielos con un gran atrio interior, ofrece un total de 32 salas de reuniones. Las instalaciones incluyen un bistró moderno con chimenea, un bar, una cafetería y una tienda delicatesen. El hotel alberga una piscina cubierta climatizada y un gran gimnasio.
1000, H St. NW. Washington DC
Tel. +1 202-582-1234
www.hyatt.com

UNION OYSTER HOUSE
Es uno de los mejores restaurantes para disfrutar de las delicias costeras de Boston, el sitio para los amantes de la langosta y la crema de almejas. Abrió sus puertas en 1826 y es todo un referente en Nueva Inglaterra.
41, Union Street. Boston
Tel. +1 617 227 2750
www.unionoysterhouse.com

SOUTH STREET DINER
De los más conocidos de Boston. Durante años se ha caracterizado por estar abierto toda la noche y todos los días de la semana, algo no muy normal en la ciudad. Abrió sus puertas en 1947 y ofrece lo mejor de la cocina local.
178, Kneeland St. Boston
Tel. +1 617 350 0028
www.dinerboston.com

THE OLDE BAR
Un histórico de Filadelfia, ahora de la mano del chef José Garcés. Este famoso establecimiento ofrece dos espacios diferenciados: The Blackburn Room y The Vessel Room. Sus especialidades tienen que ver con el mar: la crema de almejas y los calamares son algunas de sus referencias más populares.
125, Walnut St. Philadelphia
Tel. +1 215 253 3777
www.theoldebar.com

TACCONELLI’S
Esta pizzería familiar, que ya va por su quinta generación, fue fundada en 1918 por un inmigrante italiano. El establecimiento es tan peculiar como deliciosas sus pizzas. Los propietarios piden al cliente que llame antes para reservar la masa de su preferencia y éste puede traer su propio vino o cerveza.
2064, E. Somerset St. Philadelphia
Tel. +1 215 425 4983
www.tacconellispizzeria.com

MINIBAR BY JOSÉ ANDRÉS
El chef asturiano de José Andrés causa sensación en Estados Unidos, en parte por su enorme labor solidaria. El restaurante tiene capacidad solo para doce comensales y las reservas hay que hacerlas con meses de antelación. Aquí el chef practica una gastronomía de autor solo al alcance de unos pocos y en constante experimentación.
855, E St. NW. Washington DC
Tel. +1 202 393 0812
www.minibarbyjoseandres.com

BEN’S CHILI BOWL
Todo un referente cultural en el corazón de Washington D. C., especializado en comida típicamente americana. Por sus mesas han pasado personajes como Duke Ellington, Miles Davis, Ella Fitzgerald o Nat King Cole. Es conocido sobre todo por sus chili dogs, sus half-smokes y sus batidos.
1213, U St. NW. Washington DC
Tel. +1 202 667 005
www.benschilibowl.com