
Catar es una flor trasplantada en la arena que ha crecido a toda velocidad regada con los recursos del gas y el petróleo. En un movimiento inteligente, el emirato camina ahora deprisa para diversificar su economía con el acento puesto en la cultura, el deporte, la educación y la sostenibilidad. También en el turismo, al que ha dedicado ingentes inversiones que empiezan a dar fruto, sobre todo en el segmento MICE, su gran fuerte.
El mito del geógrafo griego Estrabón según el cual hubo un tiempo en el que una ardilla podía atravesar desde Gibraltar hasta los Pirineos sin pisar el suelo, saltando de árbol en árbol, podría aplicarse hoy a Doha, pero en este caso hablaríamos de un inmigrante asiático y de grúa en grúa. Aunque ambas afirmaciones resulten poco realistas, lo primero que llama la atención del viajero que pone el pie en la pujante capital de Catar es la cantidad de obras que se encuentran en cada esquina.
En apenas 40 años la ciudad ha pasado de ser una mera aldea de pescadores de perlas a una de las grandes megalópolis de Oriente Medio, inmersa en centenares de proyectos de construcción, algunos de ellos enormemente ambiciosos, desde los 8 estadios e infraestructuras para acoger el mundial de fútbol de 2022, hasta la futura Lusail City (en abierta competencia con la isla artificial de La Perla, un macroproyecto del estilo de las Palm Islands dubaitíes), pasando por el metro que atravesará de punta a punta la ciudad, el nuevo puerto, el megacentro comercial The Mall of Qatar o el mastodóntico Museo Nacional ideado por Jean Nouvel en el extremo sur de la Corniche como si fuera una rosa galáctica del desierto.
Ultramodernidad acelerada que ha tenido uno de sus últimos hitos en el rutilante aeropuerto internacional de Hamad, inaugurado poco antes del pasado verano para sustituir a la antigua infraestructura, que se encontraba ya al borde de colapso con el extraordinario crecimiento del tráfico aéreo de los últimos tiempos, impulsado en buena parte por la aerolínea de bandera, Qatar Airways, cuyas conexiones con España (Madrid y Barcelona) están a punto de alcanzar la increíble cifra de 24 frecuencias semanales.
QATAR FOUNDATION
En el desarrollo del país, sustentado en sus reservas de gas, tiene mucho que ver la omnipresente Qatar Foundation, presidida por la jequesa madre el actual emir, que dedica inmensos recursos a reducir la dependencia de la venta de combustibles fósiles, sobre todo ahora que los precios están en caída libre, con una estrategia que pivota sobre la educación, la ciencia y la investigación, pero que extiende sus ramas mucho más allá.
Sus dominios en Doha forman una ciudad dentro de la ciudad que alberga cientos de proyectos y donde también interviene la iniciativa privada, desde la Education City, en la que se han asentado universidades internacionales de indudable prestigio, como la Georgetown, hasta el Canal Al Jazeera para la Infancia. La idea es atraer talento, pero también generarlo en una población autóctona con la vida quizá excesivamente resuelta: registra la mayor renta per cápita del mundo.
Una de las innumerables patas del organismo que fuese patrocinador del FC Barcelona es el Qatar National Convention Centre (QNCC), verdadera estrella del segmento MICE abierta hace apenas tres años, un espléndido edificio del japonés Arata Isozaki, el mismo que concibió el Palau Sant Jordi de la Ciudad Condal. Su ingenioso diseño emula las ramas de un árbol de gran peso simbólico en el mundo islámico y que ha estado arraigado durante siglos en la cultura árabe como lugar de reunión de los beduinos del desierto. Las gruesas ramas de hormigón medio ocultan una majestuosa cristalera que da al conjunto una luminosidad increíble. El venue ha ganado varios premios, así como reconocimientos por sus soluciones sostenibles según las especificaciones LEED del norteamericano Green Building Council, con innovaciones que le hacen ser un 30% más eficiente.
El edificio cuenta con un teatro de 2.232 butacas, tres auditorios, 9 salones de exposición y 52 salas de reunión en 40.000 m2 complementados por un parking para 3.200 vehículos. Aquí no se ha reparado en gastos. Los asientos son de piel con tableros individuales, el monumental hall se ilumina con vanguardistas sistemas que permiten todo tipo de cambios de tonalidad y proyecciones para personalizar eventos y cuenta con detalles de decoración impactantes, como una de las seis copias que existen de Maman, la araña gigante de Louise Bourgeois, hermana de la que se encuentra frente al Museo Guggenheim de Bilbao.
EL METRO
En una ciudad donde el transporte público no está muy desarrollado, la futura llegada del metro hasta aquí, parte de una red cuya primera fase estará lista en 2019 y que concluirá las 4 líneas y 98 paradas previstas en 2026, va a instaurar una cultura de la movilidad muy diferente. Antes de eso será soterrada la autovía que pasa por delante del centro para integrar mejor todo el conjunto.
Por si no tuvieran bastante con el QNCC, este año está prevista la inauguración del Doha Exhibition and Convention Centre (DECC), otra bestialidad de metros cuadrados para ferias colosales con cinco pabellones sin columnas de los más grandes que se pueden encontrar en el mundo, y que albergará también 18 salas para reuniones. Su torre de 112 pisos, con oficinas y un hotel, está llamada a convertirse en otro icono del skyline local. El centro será una alternativa mucho más completa en la zona de West Bay al Doha Exhibition Centre (DEC), algo alejado del centro.
Dentro del recinto de la Qatar Foundation se encuentra Al Shaqab, otra extraordinaria infraestructura para grandes eventos. Se trata de un extensísimo centro ecuestre (para recorrerlo bien hay que tirar de cochecito eléctrico, como en los campos de golf) donde viven de lujo más de 400 preciosos ejemplares de raza árabe, un caballo íntimamente ligado a la historia de la familia Al Thani, la saga gobernante. Aparte de toda la actividad en torno a los animales, el espléndido pabellón y otros espacios del recinto ofertan múltiples usos.
EDUCACIÓN Y DEPORTE
Mientras vecinos con parecida evolución, como Dubái o Abu Dabi, han apostado por grandes infraestructuras de carácter lúdico para atraer el interés del mundo, como los parques temáticos o los circuitos de alta velocidad, Catar parece más orientado hacia la tecnología, la cultura, la educación y el deporte. Aspire Zone es un buen ejemplo de ello, una ciudad construida para los Juegos Asiáticos de 2006 que se ha convertido en un complejo de referencia para profesionales del fútbol, el atletismo, la natación, el baloncesto, el voleibol, la gimnasia o las artes marciales.
Las instalaciones son formidables y la labor que realiza su academia con los estudiantes también. Aquí se encuentra el estadio Khalifa, en pleno proceso de ampliación para la Copa Mundial de Fútbol, un parque de 88 hectáreas con lago incluido, un centro acuático, un reputado hospital ortopédico, el famoso Villaggio, pequeña Venecia artificial cuyas tiendas se pueden recorrer en góndola, y uno de los mejores hoteles de la ciudad, The Torch, concebido originalmente como pebetero olímpico.
El establecimiento no sólo merece una visita por su singular arquitectura, con su fachada de 3.780 bombillas y sus maravillosas vistas, sobre todo desde el restaurante de la planta 47, cuyo suelo giratorio da una vuelta entera cada hora y veinte minutos, sino para hacer prospección de cara a un futuro evento, porque ofrece salones y espacios realmente singulares envueltos en tecnología puntera. El Tea Garden, abierto el pasado mes de marzo, es perfecto para cócteles, justo encima de la piscina que está suspendida como si fuera un balcón.
MUSEO DE ARTE ISLÁMICO
Otro motivo de orgullo para los cataríes es el Museo de Arte Islámico, inmejorablemente situado en el extremo de la Corniche, el paseo marítimo que recorre la bahía. Diseñado por el premio Pritzker chino I.M. Pei, se ha convertido en un venue de primer nivel que, junto a su excepcional exposición, ofrece espacios deslumbrantes. El mejor de todos, sin duda, es el Atrium, en el corazón del edificio, que frente a la icónica escalera en espiral muestra unas vistas impresionantes, tanto de día como de noche, a través de su cristalera de 45 m de altura.
Aquí se celebran cenas para 700 comensales y puede acoger hasta 2.000 invitados en un cóctel o una recepción. En el primer piso hay un auditorio de 195 butacas y tampoco hay que dejar de lado sus dos elegantes patios para eventos en el exterior si las temperaturas no son demasiado elevadas. En torno a sus fuentes se realizan montajes para 200 y 400 personas sentadas (700 y 900 si están de pie), respectivamente. Los juegos de iluminación en algunas de estas estancias marcan la diferencia de una edificación ya de por sí singular. La oferta se completa con salas de menor tamaño, como The Majlis o IDAM, en la planta superior, más pensadas para VIPs.
Al lado se encuentra el puerto de los dhows, las embarcaciones tradicionales recuperadas para el turismo en las que organizar pequeños cruceros para tomar perspectiva de la imponente línea de rascacielos el centro de la ciudad. De noche, esta actividad se puede acompañar con una cena básica a bordo. Algunos de los edificios, ganan mucho después del atardecer, como la Tornado Tower, que atrae todas las miradas con el cambiante juego de luces que emite su fachada.
KATARA
También asomada sobre el mar se alza la ciudad cultural de Katara, un ambicioso desarrollo orientado a la concentración de manifestaciones artísticas, con una parte residencial en la que sobresalen las villas proyectadas sobre sus minicolinas, con las que el Gobierno pretende atraer a todo tipo de creadores. Por sus calles peatonalizadas se suceden propuestas de ocio de todo tipo, especialmente restaurantes de las más variadas nacionalidades.
El lugar es muy indicado para grupos numerosos. Aquí hay de todo. No es necesario moverse para pasar el día entero, incluida una sesión de trabajo o un evento en sus magníficos espacios, desde el lujoso pabellón multiusos, con capacidad para 1.500 personas, que se puede dividir en tres, hasta el anfiteatro, una versión moderna del coliseo romano pero con playa al fondo, la única de carácter público que hay en Doha. En Katara se han establecido las principales instituciones culturales del país, como la Orquesta Filarmónica, la Qatar Photographic Society o el Visual Art Centre. Además, programa festivales internacionales, conciertos de la orquesta sinfónica y representaciones teatrales en un recinto en el que también hay museos, bibliotecas y galerías de arte.
EL ZOCO
Entre tanta construcción nueva, apetece darse una vuelta por la parte más antigua de la ciudad. Para eso está Souq Waqif, un zoco que poco tiene que ver con los que pueblan las principales ciudades de Marruecos, Jordania o Egipto. En lugar de calles laberínticas y abigarradas, donde los productos se amontonan en pequeñísimas tiendas en medio de una explosión de olores y colores, el de Doha es amplio y pulcro y aunque a veces está muy concurrido, no es ni mucho menos un hormiguero.
El mercado tiene unos cien años de vida, pero ha sido reconstruido enteramente y muestra un aspecto un tanto artificial. En cualquier caso, además de comprar souvenirs, es un buen lugar para salir a tomar algo porque está plagado de cafés y restaurantes. Merece la pena acercarse al zoco del oro para ver a las mujeres tapadas de la cabeza a los pies con la abaya probándose ostentosos collares y pulseras que solo lucirán para sus maridos. También es muy curioso el zoco de los halcones, dada la tremenda afición local por la cetrería. En la zona se han asentado hoteles boutique de gran calidad, muy apropiados para pequeños grupos. Algunos de ellos ofertan espacios para reuniones y eventos primorosamente decorados.
LAS AFUERAS
Aunque la oferta MICE de Qatar se concentra en la capital, tampoco hay que descartar opciones como la del Sheikh Faisal Museum, una curiosidad a unos 25 km al oeste de Doha, en medio de una granja donde antes no había más que arena y en la que se puede asistir al entrenamiento de camellos o contemplar los emblemáticos oryx. También celebrar un encuentro profesional tanto en el museo como en alguna de las estancias de los palacetes del jeque.
La exposición, reunida a lo largo de su vida por este miembro de la familia real, es una fabulosa colección personal de antigüedades, tapices, manuscritos, armas, joyas, coranes, muebles y un sinfín de objetos. La parte más llamativa son los 600 automóviles de todas las épocas acumulados por Faisal bin Hassim Al Thani, de los que solo se exhibe un centenar. La fortificación va ampliándose e incorporando más y más piezas. Siempre hay algo nuevo cada vez que se visita.
Una parte de la muestra está dedicada a reliquias cristianas y judías, pequeño guiño a la concordia cultural de un hombre de mundo que pensaba, de forma muy acertada, que las religiones están conectadas entre sí y no se las honra con un kalashnikov en la mano. Qatar puede chocar al visitante occidental por su estricta observancia, pero está dando indicios de apertura, de alguna manera favorecida por una población en un 80% extranjera. El mundial de fútbol de 2022 será su auténtica prueba de fuego.
[useful_banner_manager banners=5 count=1]
GRAND HYATT DOHA *****
Abierto hace 6 años, responde al concepto de resort, en parte por la zona de villas adyacente, ideal para estancias largas o incentivos. Con playa y piscina, combina a la perfección ocio y negocio. Sus 340 habitaciones cuentan con terraza. Ofrece once salas de reuniones de distintas capacidades con accesos propios y veladores privados. Los jardines frente a La Perla y al lago Legtaifiya son estupendos. Está muy cerca de Katara y enfrente del centro comercial Lagoon.
West Bay Lagoon. Doha
Tel. +974 4448 1234 / www.doha.grand.hyatt.com
THE TORCH *****
El soporte de la llama olímpica durante los Juegos Asiáticos es un dechado de tecnología presidiendo Aspire Zone. En él se puede iluminar cada habitación con doce colores diferentes clicando sobre un iPad que sirve también para correr las cortinas, programar el aire acondicionado o encargar el service room. Ojo, es un dry, es decir no sirve alcohol en ningún sitio. Muchos equipos de todo el mundo y de las más variopintas disciplinas deportivas se han alojado aquí. Algunos dejaron recuerdos por los espacios comunes. Excelentes vistas panorámicas y acceso directo por un túnel elevado al centro comercial Villaggio.
Al Waab Street. Aspire Zone. Doha
Tel. + 974 4446 5600 / www.thetorchdoha.com
LA CIGALE *****
Encuadrado en el prestigioso club The Leading Hotels of the World, destaca por su seguridad, ya que suele acoger a diplomáticos. Con un emplazamiento muy céntrico, luce un estilo clásico árabe en su decoración interior, con elegantes lámparas de cristal y materiales nobles. Estupendo salón de reuniones en el piso 19 de uno de sus dos edificios con vistas 360º y sky bar en la azotea. También cuenta con la mayor ballroom de toda Doha, con capacidad para 1.300 personas. Buen sushi bar e impresionante pastelería de productos caseros accesible desde la calle.
60, Suhaim Bin Hamad Street. Doha
Tel. Tel: +974 4428 8888 / www.lacigalehotel.com
THE ST REGIS DOHA *****
Un destino en sí mismo. La marca de lujo del grupo Starwood (también cuenta con un W y el inconfundible Sheraton) tiene en Doha una auténtica ciudadela frente al mar en un terreno de casi 6.000 m2 de extensión. Disfruta de un ambiente muy cosmopolita con una interesante programación de jazz por medio de una franquicia neoyorquina y reggae on the beach los fines de semana. En el club Vintage, lujoso y clásico, se puede fumar. Con piscina olímpica exterior, gimnasio y spa. Dispone de 7 salones, el mayor de los cuales puede acoger cenas de gala para mil personas.
West Bay. Doha
Tel. + 974 4446 0000 / www.stregisdoha.com
DOHA MARRIOTT*****
Un clásico de la ciudad, a tiro de piedra del aeropuerto, en el inicio de la bahía, frente al Museo de Arte Islámico y al futuro estadio de fútbol que se construirá en una isla artificial. Consta de dos edificios, uno de ellos puramenteexecutive, que suman 362 habitaciones y suites. Con varios salones, el mayor de ellos de 630 m2. Entre su oferta de ocio destaca uno de los mejores restaurantes indios de la capital, una piscina con bar muy popular y un night club. Organiza eventos con gran tirón, incluidas fiesta estilo Ibiza.
Ras Abu Aboud Street. Doha
Tel. +974 4429 8888 / www.dohamarriott.com
SOUQ WAQIF BOUTIQUE HOTELS
Son siete hoteles-boutique más un octavo en fase de construcción, cada uno con su propia personalidad y ubicados en distintos puntos de Souq Waqif, una situación excelente, con mucha animación. El más grande de ellos, Al Mirqab, cuenta con 36 habitaciones y un auditorio de 550 plazas. El más pequeño, Bismillah, fue el primero que abrió en el zoco y solo ofrece dos suites, eso sí, espléndidas. Otro concepto de alojamiento con encanto.
Souq Waqif. Doha
Tel. +974 4433 6666 / www.swbh.com
Muchos de los mejores restaurantes de la ciudad se encuentran en los hoteles de cadenas internacionales. Qatar Tourism Authority recomienda también acercarse por La Pela, el zoco o Katara para encontrar buenos sitios:
AL MAJLIS
De los poquísimos con cocina auténticamente catarí.
Al Saa Rd. / +974 444 7417
IDAM
Para degustar la experiencia gastronómica de Alain Ducasse. Francés con toque árabe.
Museo de Arte Islámico / +974 4422 4488
QUISINE
Menú parisino servido por el chef Guy Savoy, uno de los del club Michelin.
The Pearl / +974 4002 7245
PORCINI
Posiblemente el mejor italiano de la ciudad.
The Ritz Carlton / +974 4484 8000
AL DANA
Frente a la playa, con una exquisita oferta de pescado y marisco.
Sharq Village & Spa / +974 4425 6666
PANTANOS Y ARENA
El árido paisaje que se extiende a lo largo y ancho de una península que viene a ser como la mitad de Ibiza esconde más atractivos de los que pueda parecer a primera vista. Las excursiones en 4×4 por las altas dunas del sur, los cruceros en los tradicionales dhows o los deportes acuáticos son los más demandados.
A partir de Sealine Beach Resort empiezan las emociones fuertes. Con un vehículo potente, los neumáticos convenientemente rebajados de presión y un buen guía-conductor, la navegación por las dunas reserva momentos de verdadero vértigo. Hay quien prefiere recorrerlas en moto o en quad. La excursión puede finalizar en un campamento sobre la playa donde celebrar una cena beduina al aire libre junto a la jaimas, amenizadas por grupos folclóricos locales. Puestos en faena, merece la pena llegar hasta el extremo sur del país, casi en la frontera con Arabia Saudí, donde el mar interior de Khor Al Adaid, una reserva natural catalogada por la Unesco, muestra toda su hermosura.
Justo en la otra punta del país, al norte de la ciudad de Al Khor, el escenario cambia completamente. ¿Es posible encontrar pantanos y manglares en medio del desierto? La zona de Al Thakira, al borde de un estuario, demuestra que sí. Un excelente lugar para el avistamiento de aves, sobre todo cuando la marea está baja. Sus trinos al atardecer son toda una sinfonía. Un consejo: cuidado con el firme, que puede ser resbaladizo y traicionero con la humedad. Y un secreto: visitar Purple Island, un lugar que poca gente conoce.
Un clásico al que es difícil resistirse son los cruceros a bordo de un dhow. Las pintorescas embarcaciones tradicionales árabes se ofertan en distintos tamaños para todo tipo de grupos. Además de las salidas convencionales para conocer la bahía de Doha, chartean sus servicios ajustándose a los deseos del cliente, desde un bañito alejado de la costa, hasta una sesión de snorkel. También para celebrar eventos a bordo. En los hoteles de playa se pueden reservar actividades acuáticas. Una alternativa, muy arraigada en las costumbres locales, es asistir a un entrenamiento de camellos, aunque las carreras que se organizan con estos animales solo se celebran en febrero.
Por otra parte, los amantes del shopping están de enhorabuena en Doha. Los centros comerciales que hay por toda la ciudad son gigantescos, como el City Center, el más grande de todos, el Royal Plaza Mall o el Lagoon Mall. En el Villaggio, además de comprar se puede patinar sobre hielo o montar en góndola.
Más Información:
Qatar International Adventures
www.qia.qatar.com










