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LISBOA. Setenta veces siete

Fernando Sagaseta

Tan cercana, tan entrañable, tan luminosa… La capital portuguesa rezuma tal encanto por cada una de sus siete colinas que invita a repetir y repetir la visita las veces que haga falta. Golpeada por la crisis como el resto del sur de Europa, Lisboa no ha cedido al desánimo y desde hace un par de años muestra un vigor renovado que se palpa en su inquieta vida cultural, en las nuevas aperturas hoteleras y en su clara vocación por abrazar las últimas tendencias sin perder un ápice de su añejo sabor.

Los posos vigentes del pasado fenicio, romano, árabe y cristiano, el singular emplazamiento a orillas de la desembocadura del río Tajo, el esplendor de la época dorada de los descubrimientos, el urbanismo ilustrado del Marqués de Pombal tras el atroz terremoto de 1755, los aires vanguardistas del Parque das Nações, los azulejos y la ropa tendida en las fachadas de los barrios tradicionales, ese aire cosmopolita alimentado por la inmigración de las colonias, la mirada enigmática de Fernando Pessoa a las puertas del café A Brasileira, el estimulante perfumechic de las noches del Chiado, el dulce lamento del fado rodando por las cuestas o subiendo a los miradores … La combinación no puede ser más irresistible.

Es difícil encontrar un destino para el mercado MICE español con tantos puntos a su favor como Lisboa. Primero, indudablemente, por su cercanía. La accesibilidad por tierra, a pesar del abandono del proyecto del AVE con Madrid, es práctica y sencilla al encontrarse en territorio de la misma península. Organizar un viaje en autocar es, como quien dice, de un día para otro, sin que el trayecto resulte agotador.

En avión, se puede resolver en cuestión de una hora o poco más. Además, el aeropuerto, en casi permanente estado de ampliación y mejora, se encuentra extraordinariamente próximo al centro, pegado a lo que llaman Segunda Circular. Tanto es así que durante el aterrizaje la panza del avión es como si acariciase las azoteas de los edificios. Eso significa que los traslados se realizan en apenas 15 minutos con tráfico normal. Los amantes del transporte público deben saber también que el metro llega hasta allí desde hace unos años.

La capital portuguesa gana en cada visita. Sus dimensiones humanas permiten recorrerla con verdadero placer, ya sea a pie (aunque los tobillos sobre tacones pueden sufrir de lo lindo por sus irregulares aceras empedradas), o tomando uno de sus simpáticos tranvías, tan idiosincrásicos como los autobuses de Londres. Últimamente se ven muchos tuk-tuks, esos triciclos motorizados de origen asiático, serpenteando con turistas por las intrincadas calles.

LA BAIXA
La parte baja (La Baixa), construida con tiralíneas para favorecer la actividad comercial con ultramar, gira en torno a las dos plazas más emblemáticas de la ciudad: el Rossio y Terreiro do Paço. Una de las galerías de arcadas de esta última alberga el Pátio da Galé, desde donde se controlaba el tráfico de mercancías en los tiempos del rey José I, y que sirve como espacio para reuniones y eventos después de su restauración en 2011. El claustro, de 1.500 m2, da para una cena de gala bien nutrida, de alrededor de 1.200 comensales, nada menos. El invierno, un cubrimiento móvil de cristal aísla el lugar manteniendo la luminosidad. Junto a él se encuentra la Sala do Risco, donde antiguamente se diseñaban las embarcaciones, en la que se pueden montar banquetes para 600 personas.

Al otro lado de la plaza, donde se ubicaba la Bolsa de valores de Lisboa, Torreão Nascente es ahora un venue gestionado, como el anterior, por Lisboa Convention Bureau. Llamativo por sus numerosas columnas bajo los techos abovedados, resulta idóneo para cócteles de hasta 300 personas, que pueden continuar con un paseo por la singular Rua Augusta hasta la estación de tren del Rossio, con su imponente estilo neomanuelino.

Continuando por la Avenida da Liberdade, algo así como la Castellana de la capital, y pasando la plaza del Marqués de Pombal, hay más posibilidades de espacios, como Estufa Fría, hacia el norte, en un esquinazo del parque de Eduardo VII, donde pueden caber hasta 1.500 invitados en formato cóctel; o Campo Pequeño, en el noreste, la plaza de toros de atractiva arquitectura neomudéjar reconvertida en centro comercial, con su techumbre retráctil y su estupendo pabellón de 1.250 m2.

Quizá el mayor espacio que se pueda contratar en la ciudad es el estadio del Benfica, donde se han llegado a organizar eventos para 7.000 personas. El complejo ofrece multitud de salas de las más variadas capacidades. Con la rivalidad que genera el fútbol, no se puede pasar por alto el estadio José Alvalade, del Sporting, que se encuentra detrás de la Universidad, también con numerosas posibilidades.

PARQUE DAS NAÇÕES
Aunque poco tiene que ver con las esencias más íntimas de la ciudad, los lisboetas están orgullosos y satisfechos del trabajo realizado en el Parque das Nações, una amplia zona industrial a lo largo del Tajo que en 1998 fue elegida para acoger la Exposición Universal. Como ha ocurrido en otras ciudades con la misma experiencia, la regeneración urbana, unida al uso alternativo de los pabellones construidos, ha dado lugar a una interesante alternativa de ocio y negocio a diez minutos en coche del centro.

Junto al estupendo paseo fluvial para recorrer a pie, en bici o, incluso, en teleférico, se pueden encontrar  grandes venues, como el Pabellón Atlántico, ahora rebautizado comercialmente como MEO Arena, y el Oceanarium, uno de los acuarios más reconocidos del mundo, que dispone de tres salas de reuniones, un magnífico atrio de 800 my un auditorio de 120 plazas. Entre los gigantes del MICE también se encuentra por aquí la Feria Internacional de Lisboa (FIL), con una colección de salas y espacios que sería muy prolijo enumerar.

Otra posibilidad en esta parte de la ciudad donde no faltan buenos hoteles, restaurantes, centros comerciales y una marina con oferta de actividades para incentivos, es el Casino Lisboa. El que fuera Pabellón del Futuro de la Expo se ha transformado desde 2006 en el templo del juego —con permiso del de Estoril—, pero también un venue que alberga un moderno auditorio con aforo para 643 personas y con acceso independiente desde la calle. En el galáctico Central Bar se realizan proyecciones espectaculares personalizadas para toda clase de eventos. Además, cuenta con tres restaurantes. Por cierto, la cercana e icónica torre Vasco da Gama, que en sus tiempos se podía visitar para acceder al mirador de 145 metros de altura, es ahora un hotel de 5 estrellas del grupo Sana.

BELÉM
En la boca de salida al Atlántico, el barrio de Belém, incorporado al municipio de Lisboa a mediados del siglo XIX, es el que entronca con el pasado más esplendoroso de Portugal, con la época de las expediciones de Vasco de Gamaa la India y de los grandes descubrimientos. El mejor vestigio de la zona, poblada de grandes monumentos, es el sensacional Monasterio de los Jerónimos, patrimonio de la humanidad de la Unesco, que atrae a riadas de turistas.

Esa particular mezcla de gótico tardío y renacentismo, que en el país tomó el nombre de estilo manuelino, tiene en el edificio su máximo exponente, una auténtica joya profusa en motivos arquitectónicos y decorativos, muchos de ellos de inspiración marinera. También acoge los restos del conquistador, de varios monarcas y de los dos poetas más universales de la literatura portuguesa: Luis de Camões y Fernando Pessoa.

Pues bien, en este marco incomparable, como dirían algunas guías de viaje un tanto trasnochadas, se pueden celebrar eventos a partir de las 6 de la tarde, que es cuando finalizan las visitas. Para cócteles o actos de bienvenida, nada como el claustro, ante el que es imposible quedar indiferente y donde pueden caber hasta un millar de invitados. Además, están disponibles para los eventos privados el jardín interior y el refectorio, de 335 m2. Casi enfrente del conjunto, la Torre de Belém, otro de los monumentos más importantes de todo el país y con la misma catalogación de la Unesco que el monasterio, también se ofrece como venue, tanto en el exterior como en el interior, donde hay  una estancia para 80 personas sentadas.

A cuatro pasos, en uno de los laterales de la ajardinada Praça do Imperio, se alza el Centro Cultural de Belém,que fue construido en 1992 con motivo de la presidencia portuguesa de la entonces Comunidad Europea. Actualmente funciona como centro de convenciones y espacio para ferias, exposiciones, conciertos, congresos o lo que se le proponga. Consta de dos auditorios, uno de 1.700 butacas con cuatro pisos de palcos y otro de 600, así como 14 salas de distintos tamaños para reuniones desde 30 hasta 250 personas, algunas con buenas vistas al monasterio y a la zona monumental. Otra de las estrellas del lugar es la amplia terraza asomada sobre el Tajo, aunque hay otras dos más.

En el mismo edificio, que es como una gran fortaleza de piedra, se sitúa el Museu Coleção Berardo, donde se encuentra posiblemente la mayor muestra de arte contemporáneo de la ciudad. Entre piezas de expresionismo abstracto, cubismo, minimalismo y abundante arte pop ofrece varios espacios para convenciones, cócteles, cenas de gala e, incluso, fiestas con dj. También se pueden utilizar la terraza, el jardim da água exterior y el hall de entrada. Por supuesto, las visitas privadas de la exposición permanente se pueden incluir en el paquete. El empresario Joe Berardo, que es uno de los más ricos del país, sigue con el criterio de entrada gratuita para el público en general como forma de contribuir a la difusión del arte.

Sin irse muy lejos surgen más posibilidades para eventos y reuniones. Por ejemplo, el Museu da Marinha, que ocupa parte del Monasterio de los Jerónimos y que en una de sus dependencias aledañas cuenta con un espacio como el Pavilhão das Galeotas, donde se pueden organizar almuerzos o cenas para 250 comensales rodeados de galeras de recreo históricas. Si se trata de presentaciones de pie o cócteles el aforo sube hasta los 400. Por la noche se crea un ambiente muy especial.

En la misma zona, una de las novedades de la temporada es la apertura del Museo de Nacional dos Coches, inaugurado el pasado mes de mayo. Después de estar paralizada durante algún tiempo su construcción y en medio de cierta polémica por la conveniencia de abordar el gasto, lo cierto es que el rutilante edificio de Paulo Mendes es ya una realidad. Su colección de carruajes antiguos es fantástica. Desde luego, estos vehículos, algunos de ellos verdaderos delirios ornamentales, merecían un lugar donde exhibirse tras estar amontonados en el Picadeiro Real, el edificio histórico que se encuentra justo enfrente. Tanto uno como otro ofrecen espacios para grupos.

El Picadeiro, que fue fundado por la reina Amelia de Orleans, organiza cenas y cócteles en el pabellón principal para 300 personas sentadas y 400 de pie. Aquí se han mantenido algunos carruajes del s. XVIII, mucho más holgados que antes. Una galería lateral también suele ser utilizada para eventos. En el caso del nuevo inmueble, cuenta con un auditorio de 340 plazas y sus amplios espacios dan pie a la atención de otras necesidades. Un poco más allá está el Lisboa Congress Centre, con innumerables posibilidades.

Para finalizar, nadie puede irse del barrio, ni siquiera de la ciudad, sin probar los mundialmente conocidos pastelitos de Pastéis de Belém, un establecimiento con casi 180 años de antigüedad que tiene su origen en los trabajadores y el clero expulsados del Monasterio de los Jerónimos tras la Revolución Liberal de 1820. La receta es el secreto mejor guardado del país y se ha ido transmitiendo de generación en generación hasta llegar a Miguel Clarinha, su actual gerente. Con un método de trabajo artesanal, los cincuenta pasteleros de la fábrica elaboran una media de 20.000 piezas diarias (40.000 en verano), todas ellas crujientes y en su punto idóneo de cremosidad. El local engaña desde fuera, porque en su interior hay espacio hasta para 400 personas. En proyecto está la terraza, que abrirá a finales de año. Una manera de asegurar que Lisboa siga sabiendo tan bien.

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EPIC SANA LISBOA *****
Con apenas tres añitos de vida, todo huele a nuevo en este vanguardista establecimiento enclavado en Amoreiras, a poca distancia de la plaza del Marqués de Pombal, en el que llaman la atención sus ascensores panorámicos que suben y bajan por la fachada, así como las piezas de arte contemporáneo y las flores que se pueden encontrar en cada rincón. Muy orientado a grupos y convenciones, ofrece 311 habitaciones y 13 de salas de reuniones que ocupan 1.700 m2. Otro de sus puntos fuertes es el Up Scale Bar, con una estupenda infinity pool. Todo muy chill out, para cócteles sofisticados. Buen restaurante de 250 plazas con cortinas divisorias para crear reservados. El spa está muy cuidado y ofrece todo tipo de tratamientos. El gimnasio cuenta con personal trainer.
Avda. Eng. Duarte Pacheco, 15
Tel. +351 211 597 305
[email protected]

PESTANA PALACE *****
Un verdadero oasis de lujo, clasicismo y distinción cerca de la zona monumental de Belém y del Lisboa Congress Centre, con shuttle gratuito al centro. El extraordinario palacete del s. XIX declarado Monumento Nacional, que alberga incluso una capilla para eventos, se complementa con dos edificios adjuntos de construcción más actual donde se encuentran la mayoría de los salones de reuniones, todo ello en medio de un frondoso jardín con piscina. Aún hay más espacios para eventos en las antiguas caballerizas, cruzando la calle, un venue singular donde los haya. El spa y el gimnasio tienen vistas al parterre.
Rua Jau, 54
Tel. 351 213 615 600
[email protected]

POUSADA DE LISBOA *****
La novedad más reciente de la capital. Abierta el pasado mes de junio en la mismísima Praça do Comércio, replica el concepto español de Paradores bajo la gestión privada del grupo Pestana. El edificio, un antiguo ministerio con espectacular escalinata, recrea en toda su decoración la Era de los Descubrimientos. Ofrece 90 habitaciones y un par de salones de estilo palaciego, cada uno con capacidad para alrededor de 150 personas y con buenas vistas. En el patio de los desayunos, con cúpula móvil, también se pueden organizar cócteles.
Praça do Comércio, 31-34
Tel. +351 218 442 001
www.pousadas.pt

NH LIBERDADE ****
Excelente situación, en la principal avenida de la ciudad, para un hotel pequeñito (83 habitaciones, 25 de ellassuites), práctico y coqueto que va a iniciar la transformación hacia el selecto grupo Collection de NH. Las vistas desde su terraza con piscina son posiblemente las mejores de la ciudad, y ya es difícil porque está plagada de miradores. Alberga tres salas con luz natural para unas 40 personas en formato teatro.
Avda. da Liberdade, 180
Tel. +351 213 514 060
[email protected]

TIVOLI LISBOA *****
A pesar de su aspecto un tanto old fashioned, sigue siendo de los clásicos del segmento MICE en la capital. Dispone de 306 habitaciones y un restaurante con extraordinarias vistas. El sky bar también es un gustazo. Hace unos 5 años abrió un centro de convenciones en un edificio restaurado del s. XIX, donde hay diversas salas en dos pisos, la mayor de ellas para unas 150 personas. La cadena cuenta con otro hotel anexo de 4* que tiene acceso a los espacios para reuniones y a la piscina exterior.
Avda. da Liberdade, 185
Tel. +351 213 198 915
[email protected]

TRYP LISBOA AEROPORTO ****
Inaugurado hace un año, no parece un hotel de aeropuerto y eso juega totalmente a su favor. Gestionado por el grupo local Hoti Hotels, pero bajo franquicia de Meliá, muestra un aire fresco, moderno y animado. Dispone de 157 habitaciones y un centro de convenciones de 20 salas con entrada propia. Además, un amplio aparcamiento, spa y transfer gratuito al aeropuerto, aunque se puede ir perfectamente andando.
Rua C, Aeropuerto Internacional de Lisboa
Tel. + 351 218 425 000
[email protected]

GAMBRINUS
Histórico establecimiento, de los mejores de Lisboa, especializado en pescados y mariscos de exquisita calidad. Sitio de encuentro de artistas, políticos y personalidades de todo pelaje desde hace casi 80 años, debido a su atmósfera íntima y a la extraordinaria amabilidad de su personal, muy bien dirigido por Dário Afonso, que suma ya varias décadas de experiencia en el local, y por su socia Ana Seoane. Los grupos pequeños se pueden acoplar en un salón con capacidad para 20-30 personas.
Rua das Portas de Santo Antão, 23
Tel. +351 213 465 208
[email protected]

CAFÉ LISBOA
Situado en el Teatro Nacional de San Carlos, en pleno Chiado, lleva la marca de José Avillez, uno de los chefs de referencia en Portugal, que atesora dos estrellas Michelin en su restaurante Belcanto. Se puede tomar un café, picar algo, comer, cenar o beber una copa a cualquier hora entre las doce del mediodía y la medianoche, los siete días de la semana. También sirve en la terraza de la plaza.
Largo de São Carlos, 23
Tel. + 351 211 914 498
www.cafelisboa.pt

SILK CLUB
Mucho más que un restaurante. Con unas vistas envidiables desde lo alto de un edificio en pleno barrio de Chiado, practica un sofisticado concepto, renovado a principios de año, en el que mezcla gastronomía japonesa con una estética de club que se puede disfrutar también tomando un cóctel a media tarde o bailando hasta las tantas. Utilizando los espacios exteriores e interiores tiene capacidad para banquetes 90 de personas o bufé para 280.
Rua da Misericórdia, 14
Tel. +351 913 009 193
www.silk-club.com

KAIS
De los sitios más recomendables de la ciudad para grupos numerosos. En la zona de Santos, a los pies del río, este antiguo hangar de reparación de tranvías en el que aún permanecen las grúas luce una peculiar arquitectura de hierro, ladrillo visto y grandes cristaleras con árboles. Jugando con los cuatro elementos (agua, aire, tierra y fuego) crea una atmósfera realmente especial, sobre todo por la noche. Sirve comida internacional con toque portugués y tiene parte de discoteca en el exterior. La zona de arriba cuenta con espacio para 400 personas sentadas y la bodega de abajo, para unas 200.
Rua da Cintura. Santos
Tel. +351 213 932 931
[email protected]

ZAMBEZE
Otro lugar con impagables vistas desde su terraza de 300 m2, al comienzo de la Alfama. Abierto en 2012, ofrece platos de origen mozambiqueño y portugués con un toque creativo. Interesante decoración, con gran presencia de la célebre cerámica de Bordao Pinheiro y de Vista Alegre.
Calçada Marquês de Tancos. Ed. EMEL
Tel. +351 218 877 056

[email protected]

LOS CUATRO ELEMENTOS

Aunque Lisboa ya es en sí misma un impagable incentivo, aún se le puede sacar más jugo a la ciudad con una serie de actividades al alcance de cualquier grupo, desde una excursión en catamarán por el río con fiesta incluida o una ruta turística en tuk-tuk por las intrincadas calles de la Alfama, hasta una noche de juerga en el Bairro Alto o Las Docas. En sus alrededores, la capital portuguesa cuenta además con un trío de ases en la manga: Cascais, Estoril y Sintra.

Una de las propuestas más completas que se pueden organizar en la capital portuguesa es la que ofrece la agenciaEvents by TLC (www.eventsbytlc.com), que el año pasado abrió delegaciones en Madrid y Barcelona. Se trata del Tour de los Cuatro Elementos, que consiste en una regata desde Las Docas hasta la localidad de Oeiras (agua), desde allí un recorrido en jeeps por la sierra de Sintra (tierra), seguido de un vuelo en helicóptero sobre la línea de la costa hasta Cascais (aire), para terminar con barbacoa en una de las playas cercanas a Lisboa (fuego).

Mucho más barato, aunque con solo dos elementos (tierra y agua), sale el Hippotrip (www.hippotrip.com), un autobús anfibio que hace divertidas rutas por la ciudad con simpáticos animadores a bordo y que se convierte en barco para seguir el periplo por el Tajo hasta más allá de la Torre de Belém. Toda una experiencia de 90 minutos.

Por otra parte, se han puesto muy de moda los tuk-tuks para llegar hasta los callejones más angostos de la Alfama, el barrio más antiguo de Lisboa. Empiezan a verse algunos modelos eléctricos (www.ecotuktours.com), algo de agradecer porque el ruido de estos triciclos con motor es molesto como el de un moscardón. También hay tranvías —no se entiende la ciudad sin ellos— que se pueden privatizar (www.carristur.pt).

Para disfrutar del magnífico río, lo mejor es embarcarse en un catamarán como el que ofrece WaterX (www.waterx.co.pt). Construido especialmente para la celebración de eventos y con capacidad para 145 personas, cuenta con todas las comodidades para montar un cóctel, una cena o una fiesta a bordo. El cliente elige el destino. La empresa acaba de incorporar un monocasco para 40-50 y en noviembre recibe otro catamarán de 60 plazas. También cuenta con speedboats y y barcos para hacer regatas.