Los datos compartidos entre viajeros y proveedores condicionarán el viaje del futuro

Los datos compartidos entre viajeros y proveedores condicionarán el viaje del futuro

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Un estudio de Amadeus y la consultora The Futures Company revela la importancia que las nuevas tecnologías tendrán en un concepto del desplazamiento mucho más orientado hacia la experiencia gratificante.

Durante la próxima década y en adelante, el viaje se volverá se basará más en la colaboración, tanto en lo que se refiere al comportamiento del viajero como a la manera en que los diferentes actores del sector interactuarán con los usuarios. Según revela el estudio «Del caos a la colaboración: cómo las tecnologías transformativas darán paso a una nueva era en el sector del viaje», realizado por Amadeus y la consultora The Futures Company, la aplicación de tecnologías actuales y futuras tendrá un papel determinante en la interacción de las personas y en la transmisión (mayor y más fluida) de los datos disponibles.

La experiencia de viaje se enriquecerá en cada fase del trayecto a través de una relación mayor y más ágil con otros viajeros. El sector evoluciona hacia un escenario tecnológico en el que el viajero podrá compartir más información desde multitud de fuentes, y así aprovecharse de las experiencias de otros.

La relación de colaboración no solo se dará entre los propios viajeros, sino entre éstos y los diferentes proveedores del viaje. Esto significa, para las empresas que operan en el sector, nuevas oportunidades. Significará entender más al viajero como un socio en lugar de como un cliente: el contexto cobrará tanta importancia como la transacción o la compra. En la práctica, las empresas tendrán que familiarizarse con la gestión de ingentes cantidades de datos de clientes procedentes de muy diferentes fuentes, y tener la capacidad de interpretarlos de tal modo que dichos clientes perciban que la información que facilitan se traduce en una mayor calidad de servicio.

Las nuevas tecnologías contribuirán a mejorar la experiencia de viaje en dos aspectos: la familiarización con el destino y la experiencia adicional en él, dado que permitirán compartir más información y de mayor calidad. La tecnología tendrá poder tanto para informar como para entretener durante el viaje. Por ejemplo, con la posibilidad de hacer que el usuario «viaje en el tiempo» reproduciendo el Londres de Shakespeare, un recorrido por Pekín en la época de la dinastía Ming o explorando la historia de la seda en diferentes partes de Asia.

Gracias a la sustitución de la operativa manual y los trámites de seguridad por tecnologías más rápidas y eficientes, la facturación puede convertirse en la excepción en lugar de la norma: sofisticados sistemas de gestión de identidades y chips, las tecnologías de autentificación biométricas y la tecnología de comunicación de corto alcance (NFC) servirán para acelerar el tránsito de las personas por aeropuertos o estaciones de tren.

Otra tendencia asociada a las nuevas tecnologías es la extensión del pago con memoria: todos los abonos realizados antes y durante el viaje serán integrados, conformando un balance digital de gastos y actividades, tanto para viajeros individuales como para grupos.

Eliminar el estrés del viaje será más fácil en el futuro, gracias a nuevos sistemas de seguimiento de equipajes o los «billetes inteligentes», capaces de ayudar al viajero y gestionar por él los cambios en el caso de producirse demoras, pérdida de conexiones o cualquier otra incidencia. Por otro lado, las aplicaciones móviles sanitarias (como mHealth) permitirán a los viajeros cuidar y vigilar su salud como si estuvieran en casa.