MALASIA. La sonrisa del tigre

MALASIA. La sonrisa del tigre

Fernando Sagaseta

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Con sus altibajos —como todo el mundo—, Malasia forma parte de los tigres asiáticos de segunda generación que han experimentado un extraordinario desarrollo en las últimas décadas. Una sociedad a la última que mantiene, sin embargo, su fuerte carga tradicional y cultural marcada por las tres comunidades que la pueblan: malaya, china e india. El modelo de convivencia que propone, amable y colorista, unido a su envidiable entorno natural, hacen del país un excelente opción tanto para reuniones como para incentivos.

Menos inestable políticamente que Tailandia, más cordial que China, menos caótica que India, más rica culturalmente que Corea o Taiwán… No es por comparar, pero dentro de su entorno asiático Malasia coge puntos por todos los lados, aunque no sea una gran conocida para el turista español, y menos para el mercado de las reuniones e incentivos. Una realidad que debería cambiar, porque el país reúne argumentos sobrados para ello.

Valga el tópico, una vez más, para comprobar cómo la modernidad y las costumbres ancestrales se dan la mano en una gran capital como Kuala Lumpur, donde los rascacielos compiten entre sí por agarrar las nubes, mientras la vida rueda lenta y tranquila en las tradicionales construcciones de madera de Kampong Baru, que han sido incluidas en los últimos itinerarios diseñados por la oficina de turismo.

Una ciudad donde tan pronto se puede escuchar buen jazz en clubs sofisticados de talante “europeo” —leáse, por ejemplo, el No Black Tie—, como perderse entre templos budistas de Chinatown o acabar pintándose la mano de gena en un puesto callejero de Little India. Un curioso crisol donde predominan los malayos (cerca del 60%), que aportan la impronta islámica (eso sí, relajada al estilo oriental), pero con una fuerte presencia de ciudadanos de origen chino (en torno al 20%) e indio (algo menos del 10%). Por supuesto, un cóctel de religiones que se manifiestan con franca tolerancia.

Y todos ellos bajo la atenta mirada de un rey de reyes, que cambia cada cinco años entre los sultanes de los distintos estados malayos. ¡Posiblemente la única monarquía rotatoria del mundo!, aunque sin poder efectivo, porque su sistema político está calcado del Reino Unido, la potencia colonial de la que se independizó en 1957.

Pero eso es otra historia. La de hoy dice que Malasia es un caramelo, porque el cambio de moneda (el ringgit) permite unos precios más ajustados que algunos de sus vecinos, porque cuenta con infraestructuras de primer orden —tanto en aeropuertos, como en planta hotelera o venues para reuniones y congresos—, y porque su naturaleza es una explosión de experiencias, sobre todo en Borneo, la isla que comparte con Indonesia y el pequeño sultanato de Brunéi, y que constituye uno de los grandes pulmones verdes de la Tierra junto con la Amazonía, a pesar de los daños provocados por el cultivo intensivo del aceite de palma.

KUALA LUMPUR CITY CENTRE

Volviendo  a la capital, y perseguido por la sombra icónica de las Petronas las torres gemelas más altas del mundo, con sus 452 m de altura el Centro de Convenciones es la referencia para el segmento MICE, un complejo que desde su apertura, hace diez años, ha estado siempre de lo más ajetreado, en parte gracias a su estupenda situación, al formar parte de todo el entramado del Kuala Lumpur City Centre (KLCC), que se extiende en torno al parque del mismo nombre, uno de los mejores oasis de la gran urbe, aunque no el único.

Entre sus cifras destacan las 3.000 plazas del Plenary Hall, los más de 12.000 m2 de espacios expositivos sin columnas, el teatro de 500 butacas, un par de salones de banquetes donde caben 2.000 y 750 invitados, respectivamente, otro auditorio con un aforo de 1.800 y 23 salas de distintos tamaños que pueden acoger entre 50 y 250 delegados. Además, está ampliando su oferta con un nuevo edificio que abrirá en 2018. Uno de los grandes reclamos del centro es su capacidad para dar de comer, y con calidad, a todo tipo de visitantes, porque tiene menús de cinco cocinas distintas.

Otra de sus ventajas es que se encuentra en el mismo complejo donde están las Petronas —que se pueden visitar reservando con bastante antelación—, el parque, un excelente centro comercial (Suria KLCC) y el acuario de la ciudad, además de estar conectado, sin necesidad de salir a la calle, con el hotel Trader’s (impresionante su piscina en la azotea con vistas a las torres gemelas), enfrente del Mandarin Oriental y a pocos minutos del Gran Hyatt y del futuro W, en construcción. Casi un destino en sí mismo.

Aunque Kuala Lumpur no escapa al defecto de tantas metrópolis de dificultar el paseo con grandes vías rápidas y calles más pensadas para los vehículos que para el peatón, lo cierto es que está acometiendo ambiciosos proyectos para adquirir un carácter más humano, con nuevas aceras y espacios para caminar. Los resultados ya se pueden ver en los alrededores de Old Market Square, donde también se celebran eventos al aire libre junto a la Clock Tower, construida en 1937 en honor de Jorge VI, padre de la actual reina británica. También son notables los esfuerzos para rehabilitar edificios antiguos en medio de tanta construcción moderna.

TOURISM MASTER PLAN

Pero lo que tiene más orgulloso al gobierno municipal es el Tourism Master Plan 2015-2025, con un total de 47 iniciativas que pretenden duplicar los visitantes al final del periodo, hasta alcanzar los 16 millones. Los detalles se pueden consultar en una interesante exposición  abierta en el Museo de la Ciudad, en una de las esquinas de la plaza Merdeka, de obligada visita, no solo por ser el lugar donde se declaró la independencia y donde ondea una de las banderas más altas del mundo, sino por los extraordinarios edificios históricos que alberga, tanto de corte victoriano como joyas de la arquitectura mogola (islámica).

Uno de los propósitos urbanísticos más interesantes, al margen de la construcción de un rascacielos de 620 m que se colocaría en el tercer puesto del ranking mundial por altura, es la plantación de 100.000 árboles de aquí a 2020. Intención loable, porque la verdad es que la ciudad no está mal dotada de parques, aunque se encuentren algo dispersos. Solo hay que darse una vuelta por el ya mencionado KLCC, el Metropolitan, el Titiwangsa, el Tun Abdul Razak  Heritage Park o el KL Forest Ecopark.

Especialmente primoroso es el jardín botánico de Perdana, en una exclusiva colina de toque muy british —no en vano era el antiguo club de campo— y con excelentes vistas, que se ofrece también para la organización de eventos privados. Además de la Bamboo Playhouse, construida el pasado mes de marzo, ideal para cócteles y presentaciones a orillas del estanque, el complejo ofrece actividades al aire libre de todo tipo y está conectado con el Museo Nacional a través de un túnel peatonal.

CON HISTORIA

Kuala Lumpur tiene una historia, estrechamente emparentada con los mineros y la extracción del estaño. Su mismo nombre, que significa algo así como “confluencia fangosa” —donde se juntan los ríos Gombak y Klang—, inspira el musical Mud, que se representa hace más de un año en el teatro Panggung Bandaraya y que es una buena aproximación para comprender la evolución de la ciudad. Merece la pena.

Este pasado ha dejado su impronta en unos cuantos venues de interés. Empezando por el Heritage Centre, unbungalow colonial muy bien restaurado; siguiendo por la antigua estación de ferrocarril, construida en 1910 en pleno corazón de la ciudad y rehabilitada en 1986; y terminando por el Malaysia Tourism Centre, otro edificio histórico donde se celebró la primera sesión del Parlamento y que cuenta con un mini-auditorio, un anfiteatro y varios espacios más para pequeñas reuniones.

Entre los espacios más modernos hay que citar el KL Performing Arts Centre, abierto en 2005, un icono que ha ganado varios premios de arquitectura; la torre de comunicaciones Menara, la más alta del sudeste asiático —ni que decir tiene que las vistas son soberbias—; el Royal Selangor Visitor Centre, algo más alejado de la ciudad, pero interesante en cualquier caso; o el AK Rooftop, una magnífica azotea donde los eventos se lucen como en pocos sitios.

Para necesidades de mayor envergadura, hay estadios y pabellones por doquier, como el Negara, que ha resistido bien el paso del tiempo; el Badminton Stadium, con capacidad para 5.000 espectadores; o el estadio Merdeka, gloria nacional que abrió sus puertas el mismo año de la independencia. Aquí fue donde Mohamed Ali disputó el campeonato mundial de los pesos pesados contra Joe Bugner en 1975. Hoy es un lugar que atrae conciertos multitudinarios de primer orden.

Con un toque un poco más canalla y para eventos de prolongación nocturna, está cobrando auge un proyecto muy reciente —no llega a un año— llamado TREC, acrónimo de “Taste, Relish, Experience and Celebrate”. Se trata de una zona atiborrada de bares, restaurantes y clubes donde todo es posible, especialmente en el Zouk KL, un edificio entero con 11 espacios diferentes, lo último de lo último en sonido e iluminación discotequera y muchas ganas de captar eventos. La zona, junto al campo de golf Royal Selangor, está en plena expansión, con varias aperturas más previstas para los próximos meses. Y sí, también hay un bar de tapas regentado por un español.

PUTRAJAYA

A excepción del Parlamento, todo el cuerpo administrativo central de Malasia se mudó hace unos años a Putrajaya, una ciudad de nueva construcción y enteramente planificada desde cero, al estilo de Brasilia o Camberra. Eso significa que luce un aspecto un tanto artificial, con amplias y limpias avenidas, tráfico ordenado y enormes zonas residenciales donde casi todos los habitantes son funcionarios de ministerios y dependencias oficiales, incluido el jefe del Gobierno.

El lugar es agradable y tiene la ventaja de encontrarse mucho más cerca del aeropuerto que Kuala Lumpur, que está a nada menos que 70 km de las pistas de aterrizaje. Toda una excursión. Menos mal que el tren KLIAExpress cubre el trayecto en 28 minutos hasta el centro de la capital (al menos es lo que asegura la publicidad) por unos 10 euros al cambio.

En el sitio más privilegiado de Putrajaya, una colina desde la que se divisa toda la ciudad, se encuentra el centro internacional de convenciones (PICC), abierto en 2003, un curioso edificio que parece una estupa con sombrero —aunque el arquitecto se inspiró en la hebilla de un cinturón real— y cuyo interior está bañado en luz gracias a sus grandes cristaleras. El auditorio puede acoger hasta 2.800 delegados, y el Dinner Hall, a unos 2.000 comensales, una estancia realmente espectacular. Por supuesto, cuenta con muchas más salas de menor tamaño, así como terrazas de estupendas vistas para desahogo de las reuniones.

La capital administrativa también cuenta con algún otro venue  interesante, como la Marina, con varios espacios para reuniones y eventos que se pueden complementar con paseos y pequeños cruceros. En el mismo complejo hay un hotel de la cadena Pullman. Otro sitio muy agradable es el jardín botánico, de una gran riqueza, que está aún creciendo. Allí también están abiertos a organizar encuentros de todo tipo.

De regreso a Kuala Lumpur, y para rematar la estancia, las posibilidades son variadísimas. Desde un recorrido en helicóptero, hasta los itinerarios gastronómicos lanzados por el Kuala Lumpur Tourism Bureau (KLTB). El KL Pass permite la entrada a una veintena de sitios por una cantidad fija diaria. Los amantes del shopping también pueden perder un poco la cabeza, porque hay opciones para aburrir, y los que busquen juerga, también la encontrarán, porque es de esas ciudades que parece no dormir nunca.

EL LUJO DE VOLAR CON QATAR AIRWAYS
Qatar Airways ofrece un total de 14 conexiones semanales, tanto desde Madrid como de Barcelona, para volar a Kuala Lumpur, un total de 28 vuelos vía Doha que conectan España y Malasia cada semana. La aerolínea cuenta con una gran experiencia entre ambos países, ya que en 2015 operó el transporte de doce viajes MICE, organizados por empresas españolas. Una excelente oportunidad además para probar el nuevo B787 Dreamliner —una maravilla de avión— y su fantástica clase Business, con la mejor butaca del mundo, según Skytrax, en la que los kits de aseo personal son de Giorgio Armani y los pijamas de Missoni. Además, el servicio de restauración es individualizado y su sistema de entretenimiento, soberbio. Solo se puede decir que el trayecto, de unas 14 horas en dos tramos, se hace corto.

GRAND MILLENNIUM KUALA LUMPUR *****
Su situación es excelente, en el corazón de Bukit Bintang, con los grandes centros comerciales al lado, en una de las mejores zonas de ocio nocturno de Kuala Lumpur y a 15 minutos andando de las torres gemelas. Cuenta con 468 habitaciones, entre ellas 16 suites, y 13 salas de  reuniones, algunas de ellas renovadas recientemente. La más grande puede albergar a 300 personas en montaje de teatro. La cadena Millennium tiene su origen en Singapur, la sede en Londres y cuenta con 160 establecimientos en todo el mundo, la mayoría en propiedad.
160, Jalan Bukit Bintang. Kuala Lumpur
Tel. + 60 3 2117 4888

sales.gmkl@millenniumhotels.com

ST. REGIS KUALA LUMPUR *****
Un derroche de lujo, glamur y clasicismo recién llegado a la capital, donde todo huele a nuevo y donde abundan las lámparas de cristal, los diamantes y los paños forrados de cuero. Hasta un enorme caballo de mármol negro, original de Fernando Botero, en el bar. Inspirado en el deporte del polo, ha sido diseñado con las máximas medidas de seguridad. Las habitaciones estándar parecen suites, con 63 m2 y ¡vestidor! Extraordinaria calidad en todos sus espacios para reuniones, que son muchos, especialmente la Grand Ballroom, con techos de 12 m de alto y posibilidad de forrar la estancia entera con pantallas gigantes para proyecciones 360º.
No. 6, Jalan Stesen Sentral 2. Kuala Lumpur
Tel. + 60 3 2727 1111

www.stregiskualalumpur.com

MANDARIN ORIENTAL KUALA LUMPUR *****
Pegadito al centro de convenciones de KL y a las Petronas, es otro exponente del lujo clásico. Con 643 habitaciones, se encuentra en pleno proceso de renovación para darle un aire más local, algo que se nota en la cantidad de obras de artistas malayos que cuelgan de las paredes. La remodelación de los salones para eventos es muy reciente. Muchos de ellos miran al Parque KLCC. El lounge de la planta 24 es estupendo y la infinity pool, rodeada de rascacielos, produce una sensación fantástica. Los aficionados al golf tienen un simulador para practicar y cuenta con restaurantes de todos los colores.
Kuala Lumpur City Centre. Kuala Lumpur
Tel. +60 3 2380 8888

mokul-reservations@mohg.com

SHANGRI-LA’S TANJUG ARU RESORT & SPA *****
En un enclave privilegiado de los alrededores de Kota Kinabalu, este excelente resort típicamente vacacional es una buena opción también para convenciones e incentivos. Además de grandes salones, el mayor de ellos para 1.200 personas, cuenta con todos los ingredientes añadidos: playa, maravilloso spa con vistas a las islas de coral, embarcadero, gran oferta gastronómica… Como se suele decir: una experiencia memorable.
No. 20 Jalan Aru. Tanjung Aru. Kota Kinabalu
Tel.  + 60 8832 7888

www.shangri-la.com/kotakinabalu/tanjungaruresort

LE MERIDIEN KOTA KINABALU *****
Inmejorable situación frente al mar, en la capital del estado de Sabah, para un hotel con una recientísima renovación, muy llamativa y vanguardista sobre todo el lobby, con sus cambios de color, que bebe de la inspiración local: desde rocas del monte Kinabalu, hasta el bambú o las estrellas del firmamento, que aquí se ven más brillantes. Su sala más grande puede albergar a 370 invitados y la piscina de la 3ª planta es magnífica. En proyecto, subir dos pisos más.
Jalan Tun Fuad Stephens Sinsuran. Kota Kinabalu
Tel. + 60 8832 2222

www.lemeridienkotakinabalu.com

FOUR POINTS BY SHERATON SANDAKAN****
Abierto en 2012, es de lo mejor que se puede encontrar en Sandakan, la segunda ciudad en importancia de Sabah, en la isla de Borneo. Asomado sobre la bahía, ofrece siete salas para reuniones. La mayor de ellas tiene capacidad para 500 personas y acceso a la terraza y a la infinity pool. El lounge es también un lugar muy agradable, todo acristalado con vistas al mar.
Sandakan Harbour Square. Sandakan
Tel. + 60 8924 4888

www.fourpointssandakan.com

REBUNG
El restaurante del afamado chef Ismail Ahmad, toda una celebridad en el país y embajador de la cocina malaya. Se encuentra en el jardín botánico de Perdana y dispone de amplios espacios, salón privado y terraza exterior. En total puede acoger a unos 500 comensales. Ofrece clases y talleres gastronómicos a grupos. Como dice el propio Ahmad, su propuesta es darle modernidad a las recetas tradicionales de la abuela. Ideal para grupos.
No. 1 Jalan Tanglin. Taman Botani Perdana.
Kuala Lumpur. Tel. + 60 3 2276 3535

www.restoranrebungdatochefismail.com

COLISEUM CAFÉ
Cuando los japoneses invadieron el país durante la II Guerra Mundial, de los pocos establecimientos que respetaron en la zona de Little India fue este pequeño restaurante porque se comía muy bien. Abierto en 1921, hoy en día sigue siendo un clásico que mantiene el sabor colonial en su decoración, apenas intacta, y en algún que otro camarero que lleva décadas sirviendo en el mismo local. Gastronomía china muy sabrosa con toques occidentales. 98, Jalan Tuanku Abdul Rahman. Kuala Lumpur.
Tel. +60 3 2692 6270

www.coliseum1921.com

MARINI’S 57
Uno de esos sitios mágicos con vistas 360º sobre la capital de Malasia y donde mejor salen las fotos con las Petronas de fondo, sobre todo de noche. Lo del 57 es por la planta en que se encuentra. Además del restaurante italiano, ofrece diversos espacios que se pueden privatizar, especialmente para cócteles y afterworks. Very, very trendy.
Level 57. Menara 3 Petronas. Persiaran KLCC. Kuala Lumpur
Tel. +60 32386 6030

www.marinis57.com

ENGLISH TEA HOUSE
Un buen sitio para grupos no muy numerosos, estratégicamente asomado sobre la bahía de Sandakan, dotado con espacios al aire libre y con todo el aroma colonial que le confiere el nombre. Ofrece menús a buen precio con referencias indiscutibles, como el fish & chips.
No. 2002, Jalan Istana. Sandakan
Tel. + 60 8922 2545

www.englishteahouse.org

NARICES Y TROMPAS

El estado de Sabah, al noreste de la isla de Borneo, es una de las grandes joyas naturales de Malasia, un edén de vida salvaje con especies endémicas, como el extraño mono narigudo o el simpático elefante pigmeo. Junto con el vecino Sarawak, constituye también un lugar privilegiado para contemplar al imponente orangután, que solo habita en esta isla y en la de Sumatra, en Indonesia. Un incentivo aquí es como jugar al Libro de la Selva.

Sabah atesora una incalculable riqueza medioambiental, con cientos de especies animales y vegetales únicas, algunas lamentablemente en peligro de extinción y que vale la pena cuidar. Así lo hacen, y con mucho mimo, en elSepilok Orang Utan Rehabilitation Center (SOURC), un proyecto pionero para recuperar ejemplares enfermos o huérfanos hasta que son capaces de vivir en completa libertad. Los dos momentos del día en que son alimentados atraen a numerosos turistas.

Lo mismo ocurre en el cercano Bornean Sun Bear Conservation Centre (BSBCC), abierto hace apenas un año por el entusiasta naturalista Wong Siew Te, que hace la misma labor con unos 40 ejemplares de osos malayos, los más pequeños del mundo, casi extinguidos en muchas partes de Myanmar, Tailandia, Camboya, Laos o Vietnam. En ambos centros ofrecen programas de apadrinamiento.

También son los más diminutos de su especie los elefantes pigmeos de Borneo, que se pueden avistar con un poco de suerte —estos sí, en total libertad— a lo largo del río Kinabatangan. Tomando como centro de operaciones alguno de los resorts de cabañas de madera —con aire acondicionado y todo— que se suceden en sus orillas, como las del Borneo Nature Lodge, la aventura en la selva está servida. Aquí organizan salidas en barca a distintas horas del día, según del tiempo, en busca de sus trompas y de los prominentes órganos olfativos que lucen los singulares monos narigudos, de los apenas quedan 7.000 ejemplares.

Sandakan, la segunda ciudad de Sabah, es el punto de conexión. Aunque existen alertas desde aquí hastaTawau, en la frontera con Indonesia, tras los casos de secuestro —principalmente en la costa— que se han registrado a manos del grupo terrorista de origen filipino Abu Sayyaf, lo cierto es que el turismo no ha remitido mucho en la zona, en todo caso el de origen occidental.

En Sandakan vale la pena darse una vuelta por el templo budista de Puu Jih Shih, sobre todo para disfrutar de sus extraordinarias vistas, y por la iglesia de St. Michael & All Angels, una de las pocas construcciones de piedra. También es una atracción la casa-museo de Agnes Keith, donde zambullirse en la vida cotidiana durante la dominación británica a través de los ojos de la autora de Land Below the Wind, una de sus novelas ambientadas en la región. Tampoco hay que perderse una cena en el restaurante del hotel Nak, un establecimiento con historia, con una excelente cocinera y con una coqueta azotea.

Parada obligada es también la capital del estado, Kota Kinabalu, una apacible ciudad con un festival muy colorista que tiene lugar en mayo, el Tadau Kaamatan. Los locales se dedican con entusiasmo al open house, una práctica extendida en Malasia por la que invitan a los foráneos a su hogar para compartir sus costumbres. Con comida y bebida abundante se puede plantear la coronación del monte Kinabalu, la montaña más alta del país y del sudeste asiático, con sus 4.095 m, declarado patrimonio de la Unesco, patrimonio de todos.