MELILLA. El oasis del Modernismo

MELILLA. El oasis del Modernismo

Carla Royo-Villanova

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Melilla modernista

Tan hermosa como desconocida. Tan sorprendente como amable. Punto de encuentro de culturas y religiones, Melilla es una de las pocas ciudades medievales amuralladas a los pies del Mediterráneo y la segunda de España en patrimonio modernista, después de Barcelona. Superviviente de los asedios de sultanes y también del furor inmobiliario de los años 70 y 80, presume de un turismo cultural y deportivo rico en matices y de interesantes espacios para reuniones y eventos.

 

A finales del siglo XV, Pedro de Estopiñán conquista Melilla para el Ducado de Medina Sidonia. Tiempo después se integraría en el Reino de Castilla. Tuvo entonces que amurallarse para proteger a sus ciudadanos de los asedios de los sultanes. La fortificación fue ampliándose según avanzaban los siglos XVI y XVII hasta convertirse en una verdadera joya del Mediterráneo.

Es su Ciudad Vieja o “El Pueblo”, como les gusta denominarla a los melillenses, un casco antiguo donde viven 2.000 personas. Cuidada y muy bien mantenida, constituye todo un museo al aire libre y su principal reclamo turístico. La sucesión de fortalezas, almenas y torreones, con caída libre al Mare Nostrum,  hacen de su sky line un prodigio de la historia de España. Viajar en el tiempo es posible en Melilla. El siglo XVI muestra sus fosos y puentes levadizos, mientras que las cuevas del Conventico permiten revivir los asedios que obligaron a los melillenses a vivir durante meses ocultos bajo tierra.

Con la estabilidad llegó también la necesidad de ampliación. Melilla la Vieja se quedó pequeña y a principios del siglo XX, en plena época modernista, Enrique Nieto, discípulo de Gaudí y Domènech i Montaner, recibió el encargo de ampliar la ciudad. Nieto nunca abandonó Melilla y fue aquí donde dejó su mejor legado. Más de 900 edificios han convertido a la ciudad en el segundo destino de España para disfrutar de este estilo.

El bagaje histórico y arquitectónico, sumado a la buena gastronomía, la hospitalidad de sus habitantes, un clima amable y el aroma inconfundible del Mediterráneo, hacen de Melilla un lugar atractivo, original y diferente para el turismo MICE. Un marco singular para el intercambio de experiencias y la conexión del trabajo en equipo.

De apariencia escondida, es sin embargo un destino bien comunicado. Por mar, Trasmediterránea, Balearia y Naviera Armas ofrecen salidas desde Almería, Málaga y Motril. En temporada estival hay buques de alta velocidad a Málaga y Almería. Estas dos ciudades también mantienen vuelos directos, además de Madrid y Granada. En algunas épocas del año existe conexión desde Valencia. La carretera comunica Melilla con Marruecos y Argelia.

ESPACIOS PARA EVENTOS

El Palacio de Congresos y Exposiciones se encuentra en pleno centro comercial y administrativo de la ciudad. Su luminoso vestíbulo da paso a la gran Sala Auditorio, con capacidad para 350 personas, que destaca por la calidad del sonido y la iluminación. Dividida por un pasillo en butacas de patio y graderío, ofrece la más alta tecnología, una cabina de producción y tres de traducción simultánea. Su gran escenario cuenta con plataforma elevadora y camerinos.

Completan sus instalaciones dos salas de convenciones para reuniones más pequeñas (120 personas), dependencias para celebrar juntas, zonas para almacenaje, una tienda y cafetería. El Convention Bureau, bajo el paraguas de la Vice Consejería de Turismo y Transportes, ofrece todo tipo de facilidades para la organización técnica del evento: secretaría de congresos, actos en otros espacios de la ciudad o contactos de servicios externos, como alojamientos, restaurantes, desplazamientos y actividades culturales o de ocio.

En 1930, Enrique Nieto proyecta el Teatro Kursaal, en la avenida Cándido Lobera, junto al parque con el mismo nombre. Bien de Interés Cultural, forma parte del Conjunto Histórico Artístico de la ciudad y su fachada es uno de los símbolos del Modernismo melillense. En octubre de 2017, el teatro fue dedicado a uno de sus hijos más ilustres: Fernando Arrabal. Si bien está destinado principalmente a la programación lírica y teatral, son muchos los eventos, congresos y conferencias que se celebran en él. Sus 766 localidades están divididas en tres zonas y cuenta con una sala de ensayos con capacidad para 100 personas. Desde luego, un lugar diferente y con mucho encanto.

UN CRISOL DE CULTURAS

El ocio y el tiempo libre se ocupan con facilidad en Melilla, con propuestas variadas e interesantes. La playa es un aliciente en época estival, aunque sus casi dos kilómetros de arena dorada son perfectos para pasear en cualquier época del año gracias a la suavidad del clima. La bandera azul de la UE certifica su calidad y el Mediterráneo su belleza. Justo enfrente del paseo marítimo se encuentra la zona de restaurantes y tiendas. Al lado, el Parque Hernández, uno de los más bellos parterres modernistas del mundo.

Pero, sin duda, nadie querrá abandonar Melilla sin visitar alguno de sus muchos museos. Especialmente los que se encuentran en el recinto amurallado del siglo XVI. El de Museo Historia y Arqueología y el Museo Etnográfico. Ambos se encuentran en la calle de la Maestranza, junto a la bella plaza de los Aljibes. Ubicados en los antiguos almacenes de las Peñuelas, del  s. XVII, ofrecen un recorrido por la historia de la ciudad desde los primeros hallazgos arqueológicos, que datan de hace más de 10.000 años. La parte antropológica está dedicada a las comunidades sefardí y a la amazigh o bereber.

El Museo Militar, la Asociación de Estudios Melillenses, el Museo Ibáñez, la colección de Arte Sacro o el curioso Museo del Automóvil, que repasa la historia a través de los vehículos de motor, son otras opciones para los más interesados en el arte y la cultura, aunque la ciudad es en sí misma es un museo al aire libre.

La Oficina de Turismo organiza visitas guiadas a los templos religiosos que marcan la convivencia fraternal de las cuatro religiones, un ejemplo de integridad social entre católicos, judíos, musulmanes e hindúes, con sus templos y tradiciones, y una oportunidad también para sumergirse en un crisol cultural, social y gastronómico único.

Los amantes del shopping apreciarán su variado y exótico comercio, muy marcado por la situación geográfica, donde proliferan tiendas de lujosos tejidos y vajillas árabes, alegres y coloristas, o los productos de origen bereber, desde chilabas hasta babuchas, así como especias difíciles de encontrar en la Península. La plata y joyería dominan en el llamado Triángulo de Oro, con piezas de arte hebreo, hindú y musulmán, así como artesanía en cuero, tapices y cerámica.

ACTIVIDADES PARALELAS

Por su ubicación y conexiones, Melilla es un excelente punto de partida de excursiones cercanas por el Norte de África, como el Rif, el bellísimo cabo de Tres Forcas, la Mar Chica o el parque natural del Monte Gurugú. Para excursiones más largas, Venpormelilla.com organiza rutas a las grandes dunas de Erg Chebbi o a las magníficas gargantas del Todra y Dades, en el Alto Atlas marroquí.

También los deportes náuticos son reclamo durante todo el año. El puerto deportivo Noray ofrece todo tipo de incursiones en el Mediterráneo, desde tranquilos paseos en velero, hasta la pesca submarina, el buceo o el esquí acuático. Los amantes de la vela tienen aquí una cita anual con la Semana Náutica Ciudad de Melilla, una regata puntuable para el Campeonato de España de Cruceros IMS.

Con los pertinentes permisos, también es una buena opción la visita al archipiélago de las Chafarinas, que se encuentra a 27 millas náuticas a este de la ciudad autónoma española, o a la isla de Alborán, cuyo punto de acceso más cercano es precisamente Melilla, un auténtico pozo de sorpresas.

RECOMENDADOS

TRYP MELILLA PUERTO ****
Junto a la playa y el puerto deportivo, muy cerca de la Melilla modernista, de la Plaza España, de las tiendas, los restaurantes y los lugares de moda. Las habitaciones son amplias, muchas de ellas con estupendas vistas al mar. Ofrece cinco salones con luz natural y capacidad máxima para 700 personas. En el restaurante Al Moraima se pueden celebran comidas o cenas de empresa. También cuenta con un gimnasio abierto 24 Hs y un parking cubierto de 85 plazas.
Explanada de San Lorenzo, s/n
Tel. 912 76 47 47
www.melia.com

HOTEL RUSADIR ****
En pleno centro de la ciudad y muy cerca del puerto deportivo y de la playa. Moderno y funcional, fue reformado hace unos diez años. Dispone de restaurante, cafetería y un pequeño parking. El salón multiusos puede acoger reuniones y eventos de hasta 100 personas.
Pablo Vallesca, 5
Tel. 902 270 127

www.hotusa.es

PARADOR DE MELILLA ***
Ubicado en un alto del céntrico parque Lobera, desde sus habitaciones con terraza hay espectaculares vistas al mar, a la ciudad de Melilla y al monte Gurugú. Ofrece piscina ubicada en un tranquilo jardín, terraza solárium, parking gratuito, restaurante con vistas, cafetería y wifi gratuita. Dispone de un salón de 125 m2 para 70 personas en montaje de teatro.
Avda. Cándido Lobera, s/n
Tel. 952 684 940
www.parador.es

Basada en excelente materia prima y en la variedad cultural, comer bien en Melilla es tarea sencilla. Pescado, mariscos y moluscos se llevan la palma, sin olvidar el exotismo de los platos árabes ni el típico tapeo melillense, uno de los reclamos de la ciudad.

CASA JUANITO LA BARCA
Cercano a la playa, sorprende por su gran variedad de marisco y pescado fresco expuesto al público que se cocina al momento. Si la calidad es excelente, también lo es el nivel de la cocina y la atención. Y todo a un precio más que razonable.
Marqués de Montemar, 30
Tel. 660 500 387 / +34 952 67 62 02

EL CARACOL MODERNO
Uno de los mejores sitios para degustar la cocina tradicional árabe, donde no puede faltar un cuscús o un tajín, entre otros excelentes platos, ni finalizar con el aromático té moruno. Ofrece menús especiales y espacios reservados para celebraciones y comidas de empresa.
Poeta Salvador Rueda, 3
Tel. 952 675 316
www.caracolmoderno.com

BRABO
Muy buena materia prima y amplio salón para reuniones, además de una terraza con jardín y aparcamiento propio. Ofrece cocina internacional con algunas especialidades belgas y toques árabes, entre la que destacan el steak tartar, el tournedó con foie, los platos al horno y los postres caseros, regados con una amplia carta de vinos.
Carretera Farhana, s/n
Tel. 952 691 695
www.restaurantebrabo.es

EL RINCÓN DE ALICIA
Excelente cocina mediterránea a base de pescados, mariscos y moluscos, pero sobre todo de carnes preparadas con diversos cortes. Muy reconocido su helado de cuscús. De ambientación modernista, tiene capacidad para 45 personas.
Benlliure, 1
Tel. 951 328 732
abe74@hotmail.es

 

TAPEAR EN MELILLA
También es una gran opción. La ciudad presume de una ruta de tapas ciertamente tentadora. Uno de los lugares imprescindibles es La Cervecería, con gran fama entre los melillenses y los visitantes. Su variedad es enorme, desde la gigante tortilla de patata hasta los chipirones en su tinta. En La Gaviota se puede tapear o comer, pero conviene reservar porque siempre está lleno. Otros bares recomendables son Aragón, Alhambra, Buenos Aires y Ventorrillo, sin olvidar los pinchos morunos del Sevilla y o el Conde Sadia.