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MELÓN. Agua bendita

Rico en magnesio, calcio, sodio y potasio, la procedencia del melón es objeto de discusiones. No está claro si su origen se encuentra en Asia Central o en África. Lo  que sí es cierto es que se han encontrado representaciones suyas en tumbas de faraones egipcios que datan de hace 4.400 años.

En el s. III, algunos libros de horticultura romanos ya contaban los secretos de su cultivo. Su llegada a España se debe a la invasión árabe y mucho más tarde, en el s. XV, acabaría en Francia, donde era un manjar apreciado en la corte acompañado de moscatel. La conquista de América extendió su consumo por todo el continente.

Hasta hace unos años, nuestro país era el primer exportador mundial. En la actualidad Ecuador, Colombia, Francia o EEUU son los que suelen aparecer la primera posición del ránking. Sin embargo, quien se lleva la fama mundial es la pequeña localidad madrileña de Villaconejos, tan popular por este producto que incluso a sus habitantes se les conoce como meloneros, aunque su verdadero gentilicio es el de conejeros.

El melón es una curcubitácea que puede estar todo el año en el mercado, aunque la variedad más apreciada, la conocida como “piel de sapo”, que pertenece a la especie de melón verde, se encuentra en verano. Otras variantes verdes son el rochet, de piel lisa, y el tendral, con corteza gruesa y rugosa. También hay melones amarillos, con piel de este color y pulpa blanca; galias, de tono verdoso y pulpa casi blanca; y los cantaloup, de tonalidad anarajanda, al igual que nos honeydew.

Entre sus propiedades nutritivas, destaca su aportación de vitaminas A, C, E, B1, B2, B3 y B5. Los minerales que contiene ayudan a transmitir los impulsos nerviosos, a mejorar las funciones celulares y a potenciar el rendimiento muscular. En menor proporción, el hierro, el zinc y el selenio también están presentes en esta fruta.


Cómo escogerlo

El melón, cuando está maduro, presenta un olor dulce y delicado muy característico. Si no tiene fragancia, es mejor dejarlo envuelto en papel de periódico a temperatura ambiente durante un par de días. Si el frutero lo permite, es bueno cogerlo entre las dos manos y sacudirlo ligeramente. Si se escucha como un chapoteo, significa que está demasiado maduro y ha empezado a deteriorarse. Cuanto más pese en relación a su tamaño más zumo y pulpa tendrá. Si es grande y pesa poco, puede estar pasado. Es mejor evitar aquellos que estén deformados o que presenten cicatrices o magulladuras.

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