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MOSCÚ. Compras a lo grande

Miriam González

Galerías GUM de Moscú
Exterior de las galerías GUM

Un país tan vasto como Rusia solo podía tener como capital una metrópoli del tamaño de Moscú, donde es inevitable sentirse pequeño. Y no solo por las dimensiones, sino por la propia fisionomía de la ciudad: aquí todo es a lo grande. En lo que al shopping se refiere tampoco existe el concepto de moderación, y menos en el segmento del lujo, con tiendas ubicadas frecuentemente en suntuosos palacetes. El límite con lo kitsch es a veces difuso, pero a nadie deja indiferente.

 

La primera tentación inevitable al llegar a Moscú es plantarse en la Plaza Roja para sentir (porque se sienten) momentos históricos que han tenido como escenario esta explanada o los muros del Kremlin. Y no deja de ser una paradoja que casi enfrente del cuerpo embalsamado de Lenin y de las tumbas de Stalin y compañía, se ubique el centro comercial por excelencia de Rusia: las galerías GUM, toda una oda al capitalismo.

Con una enorme —no podía ser de otra forma— fachada de 242 m, las “Principales Tiendas Universales”, según su traducción al castellano, se han convertido no solo en el templo del shopping de Rusia, sino también en un atractivo reclamo turístico. A pesar de su aspecto palaciego, el edificio construido a finales del siglo XIX nunca se utilizó como tal. Eso sí, las alfombras de flores que lo rodean y la estampa idílica del conjunto invitan a pensar lo contrario.

Tras muchas vicisitudes —entre otras, ser la sede de varios ministerios en la época más dura del comunismo o su uso como mausoleo de la mujer de Stalin—, hoy se puede pasear bajo su  impresionante bóveda acristalada y deleitarse con los escaparates de firmas como Louis Vuitton, Cartier, Gucci, Jimmy Choo…Y así hasta más de 150 tiendas con el denominador común del lujo y los precios exclusivos.

Para los que necesiten acompañar tanta impresión con un refrigerio, la opción ideal es Gastronome nº 1, también dentro de GUM. Bajo ostentosas lámparas y mostradores de mármol, mantiene el lujo ambiental de la época de Stalin y es una buena oportunidad para hacerse con productos de alimentación rusos en un supermercado muy auténtico donde por supuesto, no falta el caviar.

No muy lejos de la Plaza Roja se encuentra Okhotny Ryad, aunque no a pie de calle, sino en el subsuelo. Se trata de un centro comercial subterráneo de varios niveles en el que se ubican una gran selección de tiendas un tanto más accesibles que el GUM, entre otras, casi todas las de Inditex. Eso sí, en un contexto de escaleras y barandillas de mármol, siguiendo la estética de muchas estaciones de metro de Moscú que merecen de por sí una visita por ser auténticas salas de museo bajo tierra.

Este peculiar centro comercial está en la confluencia de varias calles, como la de Tverskaya, una de las principales arterias de la ciudad y donde se vende el suelo más caro de Moscú. A lo largo de esta gran avenida encontramos tiendas que ofrecen zapatos de Pikolinos, Chie Mihara o Ras. Y en el número 14, otros de esos sitios que dejan la boca abierta. Eliseevsky es un supermercado, sí, pero no uno cualquiera. Ocupa lo que a finales del siglo XIX fue un salón literario abierto por la princesa Zinaida Volkonskaya para las tertulias de los intelectuales de la época. En 1901, los hermanos Eliseev lo transformaron en un exclusivo mercado gourmet que  hoy en día sigue manteniendo esa esencia. Merece la pena entrar a ver la decoración de paredes y techos, y ya que estamos, dejarse tentar por el caviar y el cangrejo de Kamchatka.

En la calle Petrokva y al lado del emblemático Teatro Bolshoi, los “Grandes Almacenes Universales” —o en siglas TsUM— ocupan otro edificio histórico neogótico de seis plantas con marcas como Dolce Gabbana, Alexander McQuinn o Chloé, Loewe, Balenciaga o Givenchy. La planta baja está dedicada a productos de cosmética y perfumería de alta gama.

Para el común de los mortales

Aunque Moscú se está posicionando como uno de los referentes para los amantes del shopping de lujo, también hay muchas opciones para los que tienen la economía más ajustada. La calle Arbat, con una extensión de 1 kilómetro, está llena de tiendas aptas para casi todos los públicos. Hubo un tiempo en el que la nobleza consideraba esta calle la más prestigiosa para vivir. Y hoy, es la que recorren muchos turistas arriba y abajo. Por supuesto, tiene tiendas de souvenirs cada pocos metros.

Pero para los que quieran ir en busca y captura de la famosa matrioska y también un entorno más sofisticado, la recomendación es ir hasta la calle Ilinka, donde se encuentra Gostiny Dvor, otro edificio histórico moscovita. Los Gostiny Dvor eran antiguas casas de postas y las hay por toda Rusia. En el de Moscú se pueden encontrar artesanías y recuerdos, aunque a un precio superior de lo normal. Es lo que tiene adquirirlos en tan insigne edificio, con un impresionante patio acristalado que se usa para exposiciones y ferias.

Pero si hay un lugar de compras único y que solo podría encontrarse en Moscú es Izmailovo, al noreste de la ciudad. Los fines de semana merece una visita, ya que no se trata de un simple mercadillo, sino de toda una ciudadela del souvenir que recrea edificios y monumentos rusos, hasta un mini Kremlin. En su origen, relativamente reciente, estaba concebido como espacio para celebraciones y eventos.

Para gustos, los colores de las matrioskas, aunque también es el sitio para hacerse con un ushanka —el típico gorro ruso que se compra allí y no se vuelve a usar en la vida— o artículos de piel y visón a buen precio. Y para los melancólicos: carteles de propaganda de la antigua URSS, gorras, trajes militares e, incluso, máscaras anti-gas.