
Música y baile siempre fueron elementos recurrentes a la hora de animar un evento. Ahora dan un paso cualitativo: la danza se ha convertido en una opción original a la hora de crear interacciones con el público gracias a tipologías como el dance mob, que pueden servir para comunicar de forma original en torno a un producto o reforzar una imagen de marca. Todo pasa por entusiasmar a los participantes.
Es la historia de un fenómeno tan masivo como inesperado. Chicago, 8 de septiembre de 2009. Veinte mil personas participan en una actuación organizada con motivo de un concierto del grupo Black Eyed Peas. El público conoce la coreografía con antelación y ejecuta perfectamente los movimientos al ritmo del tema «I gotta Feeling«. Millones de internautas ven las imágenes de este dance mob sorpresa que ha pasado a los anales del sector de los eventos como uno de sus momentos míticos.
La canción sigue siendo hoy en día un referente que inspira a muchos organizadores. La consultora Ernst & Young invitó a sus colaboradores a seguir este ejemplo como remate a dos sesiones de trabajo tras haber reunido nada menos que a 1.200 participantes en cada una. El marco: una convención internacional celebrada en Ámsterdam. Tras la breve demostración de los bailarines en escena y 20 minutos de ensayo, todos los directivos procedentes de 80 países se pusieron en movimiento delante de sus sillas al son de Black Eyed Peas. El resultado fue una ola de emoción compartida y un momento lúdico que consiguió suscitar la alegría de los asistentes, aunque no tuvieran especial talento para el baile.
El dance mob se ha convertido en una excusa exitosa para movilizar a miles de personas, cohesionar equipos y reforzar el sentimiento de pertenencia a una compañía. Se traduce en momentos de los que después se cuentan con entusiasmo a los compañeros y que se pueden recordar gracias a los vídeos. Además existen millones de opciones a la hora de personalizar el evento, ya sea a través de la música, la coreografía, la vestimenta de los participantes o la manera de integrar el logotipo de la compañía.
Más allá de los eventos internos, numerosas marcas utilizan el baile a la hora de presentar sus productos de forma diferente a la competencia o para reforzar una imagen creativa. Uniqlo o Puma por ejemplo, suelen trabajar con bailarines de danza contemporánea o de hip hop para darle más vida a las colecciones que presentan. Hace poco la marca italiana Fendi organizó un roadshow en Francia con bailarines que atraían a los transeúntes ante una de sus perfumerías. Quien les veía, veía el perfume Fan di Fendi.
Uno de los eventos más espectaculares con el baile como temática fue el organizado por Ikea en tres tiendas de Madrid. Todos los empleados, desde los dependientes hasta los guardias de seguridad, se pusieron de repente a bailar la misma coreografía ante la sorpresa de los clientes. En esta ocasión al compás de la música de Abba. Ofrecer una pausa divertida y llamar la atención para aumentar las ventas fueron los objetivos de la operación. Porque de buen humor el cliente gasta más.
Otro evento que demuestra el potencial del baile como modo de interacción es el recorrido imaginado por la coreógrafa y artista Blanca Li con motivo de la Noche en Blanco de Madrid en 2009. Esta idea inspiró otro evento posterior en París. Para que todo el mundo se lanzara a bailar, el público podía aprender unos pasos ante las pantallas gigantes instaladas en cinco lugares de la capital: danza clásica, bailes de Hollywood, hip hop, etc. Hasta 100.000 personas participaron en este espectáculo en el que los ciudadanos fueron protagonistas.
El Grand Palais de París fue acondicionado como estudio de baile durante un fin de semana. Gracias al mismo dispositivo se podían aprender pasos de más de veinte estilos de baile. Al final fueron 14.000 las personas que compartieron fiesta. Y 2.000 eran invitados de la marca de agua Evian. La integración resultó un éxito. El paraguas blanco que Blanca Li utilizó en su baile representaba al organizador.
Hay tantas opciones de eventos como estilos de baile. Sin olvidar que la danza sirve transmitir una idea de bienestar. No es necesario organizar talleres de baile para sentirse una estrella por un rato.
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