
Panamá afronta el año 2018 con dos grandes novedades que van a impulsar su ya consolidada posición en la industria mundial de las reuniones: la apertura del nuevo centro de congresos y la ampliación del aeropuerto internacional de la capital. Según la viceministra de Turismo, Jennifer Champsaur, el país tiene una clara vocación por el segmento MICE.
¿Cómo se hace para vender Panamá a los meeting planners?
Panamá es muy fácil de vender porque tiene mucho que ofrecer. Es un país con una gran estabilidad política y económica, donde nadie se tiene que preocupar por las fluctuaciones del cambio o las veleidades de otros gobiernos latinoamericanos. La conectividad aérea es excelente, gracias también a una ubicación geográfica privilegiada. Tenemos un repertorio de destinos y aerolíneas impresionante y seguimos tendiendo lazos con nuevos mercados. Además, no solo es un destino de negocios. Ofrece muchas alternativas para combinar trabajo y placer. Es un destino muy manejable. Puedes desayunar en el Pacífico y comer en el Caribe. No solo la capital, el país entero tiene grandes posibilidades.
¿En qué fase se encuentra el nuevo Centro de Convenciones Amador?
Está muy avanzado. La apertura será a finales del año que viene. Es una infraestructura pensada para ferias, congresos y eventos con capacidad para 25.000 personas y 60.000 m2 de espacio expositivo. Se encuentra justo en la entrada del Pacífico del canal, muy cerca de Panamá City, a unos 15 minutos. Además, el área de Amador se está desarrollando mucho, con una nueva terminal de cruceros, cuya construcción comenzó hace apenas dos meses, con más oferta de ocio y restauración y con una gran planta hotelera en las inmediaciones.
¿Qué va a pasar con el complejo de Atlapa?
El centro de convenciones seguirá funcionando. Fue construido en los 80, pero se le han ido haciendo remodelaciones. Hace apenas dos años acogió la Cumbre de las Américas, donde se encontraron Barack Obama y Raúl Castro. Quiero decir que está en buenas condiciones, con un magnífico anfiteatro de 2.800 plazas, y convivirá con el de Amador.
¿Cada uno estaría dedicado a una tipología de evento?
Son dos infraestructuras que se pueden utilizar indistintamente, en función de las necesidades. Evidentemente, el de Amador será más nuevo, con mejor dotación tecnológica y unas vistas formidables al canal, que es otro de sus grandes atractivos. La idea es pegar el salto organizativo en conjunto como destino MICE para poder acoger eventos de 10.000 o 15.000 participantes. La globalización hace que podamos optar no solo a congresos latinoamericanos, sino de carácter mundial.
¿Y en cuanto a la nueva terminal internacional?
Va a duplicar su capacidad. Habrá más rutas a Asia. Air China volará a partir de marzo. Ahora ya tenemos conexión con 35 países y 90 destinos. Hay destinos con los que tenemos 5 o 6 frecuencias diarias. Además, la conectividad con las grandes ciudades de Estados Unidos es excelente. Estará terminada antes de la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en enero de 2019, en la que se esperan unas 800.000 personas.
¿Cuáles son los proyectos en marcha fuera de la capital?
Está el centro de convenciones de Chitré, en la provincia de Herrera, para unas 5.000 personas, cuya inauguración está prevista para 2019, y otro en Chiriquí, en el área de Boquete, a media hora de vuelo de Panamá City, que estará totalmente integrado en la naturaleza. Está en fase inicial, quizá para 2020.
Tres ideas para actividades complementarias…
La visita al canal es obligatoria. Se puede hacer un tour guiado, un tránsito parcial del canal, visitar el museo… Es toda una experiencia. Otra actividad que está funcionando muy bien es la visita a las comunidades indígenas, sobre todo para empresas con programas de turismo responsable. La emberá, es la más cercana, a solo 45 minutos de la capital, pero se puede optar por otras en función del tiempo. También recomendaría un recorrido por la ciudad histórica. En los últimos tres años los trabajos de rehabilitación han sido intensos y ha quedado muy bonita.










