
El grupo Palladium abre un nuevo capítulo en su estrategia de segmentación con el lanzamiento de Bless Collection, una marca con un concepto diferente del lujo contemporáneo. La primera apertura será en Madrid el próximo mes de noviembre. Borja Martínez, director de Meetings and Events de Palladium Hotel Group para Europa, explica para Meet IN los detalles del proyecto.
¿Qué significa eso de lujo contemporáneo?
Normalmente, las marcas crean un producto y luego buscan el cliente que lo consuma. Nosotros hacemos al revés, empezamos por el cliente. Hemos diseñado el producto pensando en él. Un producto en el que siempre pasa algo (arte, moda, música…), en el que se cuidan los detalles, en el que hay una gran capacidad de adaptación.
¿En qué lugar se sitúa Bless Collection dentro del universo Palladium?
Por primera vez vamos a concentrar todo el know how del grupo en una marca cien por cien propia. En otros casos, como Hard Rock, Only You o Ayre hay partners implicados. Aquí no. Es donde queremos seguir creciendo, en la línea de productos muy personales, donde la crisis no llegó a atacar y donde sigue habiendo oportunidades de negocio.
Con tanta segmentación, ¿no hay peligro de confundir al cliente?
Antes apostábamos por el mainstream, por un concepto más convencional, un poco del gusto de todo el mundo, pero ya nos empiezan a conocer en otra faceta. Nuestra idea es jugar para ganar. Echar un poco de sal y pimienta a la hotelería, darle un giro a la experiencia que pueden tener los huéspedes. Esta es la clave.
¿Y en qué se traduce?
En muchas cosas, en detalles como ofrecer una carta de jabones y esencias… El lujo convencional ya no atrae tanto. El segmento está evolucionando. No hay que dar nada por sentado. Vivimos en la cultura del detalle. Los viajeros de negocios están cansados de encontrarse siempre con el mismo estándar de hotel. Además, vamos a darle a Bless un plus tecnológico importante. Tenemos buenos partners para ello. Y hasta aquí puedo leer…
La primera apertura, en Madrid…
Así es, en la calle Velázquez, con el Bless Hotel Madrid. Haremos un soft opening largo, de un par de semanas, en noviembre, y estará plenamente operativo en diciembre. Tendrá 111 habitaciones y 4 salas de reuniones, que unidas al foyer, podrán acoger hasta 120 personas.
Y la segunda, en Ibiza…
Aquí vamos a coger el Fiesta Cala Nova, en Santa Eulalia, al norte de la isla, para rehacerlo entero, aprovechando que la zona está en plena reconversión. Cerraremos a finales de septiembre y el nuevo Bless estará listo para mayo del año que viene. El hotel ofrecerá 151 habitaciones y 3 salones con capacidad para 180 personas.
El acuerdo con Martín Berasategui es un gran valor añadido para el proyecto.
Indudablemente. El chef es amigo de la familia Matutes y contar con él es todo un privilegio. Además de montar restaurante en Madrid y en Ibiza, Berasategui va a estar detrás de todo el concepto gastronómico de Bless Hotel Madrid, desde el catering, hasta los coffee breaks o las cenas de gala. Un lujo.
La idea es también darle mucha importancia a las actividades de ocio. ¿De qué forma?
En el hotel de Madrid tendremos terraza, piscina, disc jockey… Va a haber mucho ambiente, tanto de día como de noche, aunque de forma muy diferente. Queremos recoger ese toque vibrante que tiene la ciudad. También vamos a tener una bolera adaptada al siglo XXI con un puntito ‘canalla’ y con una coctelería de calidad.
¿Qué planes de expansión existen para la nueva marca?
Queremos un equilibrio entre el urbano y el vacacional. No buscamos identificar el enclave en que se encuentre el hotel con la marca, sino adaptarnos a la ubicación manteniendo nuestra personalidad, que es distinto. En urbano buscamos ciudades como Barcelona, Palma, París, Londres, Nueva York… En el vacacional cuadran perfectamente destinos como Marbella, Los Cabos o Playa del Carmen. Pero ya veremos… De momento, aparte de Ibiza no hay más aperturas previstas para 2019.
¿Cómo se plantea Bless Collection la oferta para reuniones y eventos?
No hablamos de caro ni de barato, sino de valor. Hay que simplificar, no intentar rizar el rizo. Lo importante es que funcione bien lo que tiene que funcionar.










