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Ciudad de México / VICENTE FERRIO

«En México, la recomendación personal y los contactos tienen mucho peso»

Vicente Ferrio_Mexico

El granadino Vicente Ferrio ha trabajado durante décadas como ingeniero en numerosos países del mundo, especialmente en México. Ahora, reconvertido en coach, divulgador y escritor, sigue viviendo gran parte del año en la capital mexicana, una ciudad que sorprende por sus infinitas posibilidades y en la que las relaciones laborales se basan en gran medida en el aspecto humano.

TEXTO Á. GUARDIA FOTO V.F.


Vicente Ferrio
(Granada, 1974) es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos de formación, aunque hace tiempo empezó a evolucionar «hacia una faceta más humanista, conectando el fenómeno humano con el área técnica». También se ha formado en coaching, escritura, liderazgo, emprendimiento y gestión del cambio en personas y organizaciones.

«Durante más de veinte años trabajé como ingeniero y directivo internacional, fundamentalmente en el sector de las infraestructuras, dirigiendo proyectos en varios países. Hoy mi vida profesional es bastante distinta: escribo libros, imparto formación, creo cursos y contenidos, doy conferencias y acompaño a profesionales y emprendedores en procesos de cambio y reinvención», explica.

En concreto, ha publicado varios libros relacionados con el desarrollo profesional, las transiciones de carrera, la iniciativa emprendedora y la construcción de una vida a la medida de cada uno: Crea tu Plan B, El síndrome del buscador, Inteligencia profesional y Soy más que mi trabajo. Además, es el creador del podcast laboral «El síndrome del buscador».

Actualmente, vive a caballo entre Ciudad de México y Granada y trabaja por cuenta propia bajo su marca profesional, Vicente Ferrio, y a través de Sincroniza tu Talento, el proyecto desde el que desarrolla buena parte de su actividad de formación, creación de contenidos y acompañamiento profesional.

Vicente ejemplifica un fenómeno híbrido de expatriado: hace unos años vivía en un país extranjero y hoy se encuentra a caballo entre ese país y España. «Llegué a México en 2007, aunque para entonces ya llevaba unos cuantos kilómetros de vida internacional a mis espaldas». Su profesión de ingeniero le llevó a vivir y trabajar durante más de veinte años en diferentes países. «He pasado por España, Portugal, Brasil, Bolivia, Nicaragua, Estados Unidos y México, entre otros destinos, gestionando proyectos, empresas y equipos internacionales», detalla.

La llegada

Vicente llegó con la imagen que muchos españoles tienen de México antes de conocerlo: «Un país enorme, colorido, intenso, alegre, algo caótico, y una idea construida inevitablemente a base de estereotipos como películas, noticias, tacos, mariachis y algunos tópicos más».

Pero lo que descubrió fue muy diferente: «La realidad me resultó muchísimo más interesante. Lo primero que descubres es que hablar de México como una sola cosa es casi imposible. Es un país gigantesco, diverso y lleno de contrastes». También descubrió una sociedad mucho más sofisticada, internacional, mestiza y compleja de lo que imaginaba. «México me enseñó que los países siempre son bastante más interesantes que nuestros prejuicios sobre ellos, y eso solo se comprueba viajando mucho», recuerda.

Ahora bien, la adaptación no fue tan fácil como pudiera parecer. Aunque el idioma ayuda, los códigos no son los mismos: «En España somos bastante directos. En México se cuidan mucho más las formas, la relación personal y el contexto. Hay que aprender a escuchar lo que se dice y, a veces, también lo que no se dice».

Según apunta, «en los negocios la confianza personal tiene mucho peso. Antes importa saber quién eres, cómo trabajas y qué relación puedes construir». El café, la comida o una conversación aparentemente informal pueden ser tan importantes como una presentación del proyecto de turno. «México me ayudó a entender que, aunque los negocios se fraguan en las empresas, antes que nada los hacen las personas», sentencia.

Relaciones laborales

Este granadino explica que, en México, a la hora de trabajar hay una dimensión relacional muy importante: «La recomendación personal, la confianza y la red de contactos tienen muchísimo peso. En determinados sectores primero tienes que construir credibilidad y confianza, y eso exige paciencia».

También considera muy importante «dejar muy claros desde el principio los alcances, fechas, condiciones de pago y responsabilidades». Además, en lo que respecta a clientes y estrategias de venta, quizás por influencia de Estados Unidos, México es un país muy dinámico y con muchas oportunidades, pero la confianza no se consigue en una sola reunión, sino poco a poco, a través del trato personal.

Sus años de trabajo le han permitido conocer bien a sus compañeros mexicanos. «Profesionalmente destacaría la capacidad de trabajo y de adaptación. He conocido equipos que responden a situaciones muy complejas con mucha flexibilidad y aguante».

Por otra parte, hay dos aspectos laborales no muy positivos que México comparte con España: el presencialismo y la falta de conciliación. «Tradicionalmente sí ha existido bastante presencialismo, pero está cambiando. Al igual que en muchos sitios, la pandemia aceleró el trabajo híbrido y muchas empresas en México trabajan ya con esquemas mucho más flexibles». La conciliación, por su parte, «sigue siendo una asignatura pendiente» en determinados ámbitos.

En Ciudad de México, además, hay que añadir las distancias y el tráfico. «Puedes trabajar ocho horas y dedicar otras dos o tres al tráfico, y eso cambia completamente la ecuación. Por eso creo que el verdadero debate ya no debería ser cuántas horas estamos en el trabajo, sino cuánta vida nos queda después de trabajar».

Dentro de su aventura vital mexicana, la capital ocupa un lugar destacado. «Tiene mucha cultura y ocio, llena de museos, mercados, restaurantes, parques, librerías, conciertos, barrios distintos y una oferta infinita. Y algo aún más importante: su gente. Es una ciudad donde resulta relativamente fácil conocer personas, hacer planes, improvisar una comida y terminar hablando varias horas».

Por supuesto, no todo es de color de rosa. Vicente señala dos aspectos que hay que tener en cuenta: los enormes problemas de tráfico, que hacen que cuando viene a España solo quiera pasear, y la seguridad, que obliga a mantener ciertas precauciones. Estas nunca están de más, pero tampoco deben impedir disfrutar de un país y una ciudad inmensos.