
Los viajeros serán controlados en base a tres categorías. Según los responsables el sistema se basa mas en la localización de personas peligrosas y menos en la detección de objetos que puedan implicar un riesgo a bordo.
Con motivo de la asamblea anual de la asociación de aerolíneas Iata, celebrada estos días en Singapur, han sido presentados los puestos de control de identidad y seguridad que serán instalados en los próximos años en los aeropuertos de todo el mundo. Los filtros se basarán en tres categorías de viajeros: «conocido», «normal» o «seguridad reforzada». La identificación de la persona se realizará a través de la lectura del iris.
Un chip instalado en el pasaporte o documento de viaje incluirá la información que el pasajero deberá contrastar con la registrada en los archivos policiales del aeropuerto. El viajero conocerá con antelación a qué grupo pertenece para dirigirse en consecuencia hacia el control adecuado.
La falta de implicación a la hora de transmitir datos entre los diferentes países, criticada por Interpol en el mismo evento, dificultaría la identificación de los pasajeros peligrosos. Aquellos sobre los que se dispone de menos información entrarían por defecto en la categoría «seguridad reforzada».
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