
En época de crisis, la primera cuenta de las empresas que sufre recortes es la de los viajes. Y esto se hace sin efectuar un análisis previo que confirme si no se está suprimiendo un factor generador de valor.
Tras preguntar a directores financieros y otros gestores que nunca salen de sus despachos, se me ocurren diez mandamientos que, ¡por favor, señor o señora travel manager!, no se le ocurra respetar:
1. Considere los viajes profesionales como una herramienta prescindible para aumentar el valor de la empresa. ¿Cree realmente que viajar no significa aumentar la cifra de negocio de la entidad, además de instruir a los empleados, ampliar su cultura y el conocimiento del mundo desenvolverse mejor en el ámbito profesional? Sí, dejen de viajar, para qué, y así no se deformarán sus maletas.
2. No negocie tarifas con las compañías aéreas. No se beneficie del hecho de que hay 230 aerolíneas asociadas a IATA dispuestas a ofrecerle todos los destinos del mundo a precios coherentes con su política.
3. Escoja los viajes más largos, los trayectos que incluyan numerosas escalas, incluso de varios días, para que el viajero pueda descansar o visitar tranquilamente el país en caso de que le apetezca.
4. Deje las negociaciones en manos de una Travel Management Company (TMC) y privilegie las aerolíneas y otros operadores que ya tienen acuerdos con ellos. De este modo comprobará que siempre le hacen viajar en el mejor asiento… en primera clase, evidentemente. También se llevará una alegría cuando vea la factura.
5. Incentive que el viajero compre sus desplazamientos directamente por Internet, sin avisar a dónde ni cuándo va. Es la mejor manera de “perderse”, con la garantía de que la empresa no podrá localizarle, sobre todo en caso de catástrofe natural, atentado o secuestro.
6. Permita que las millas y otros beneficios de programas de fidelización recaigan directamente en la cuenta de los empleados. Nada mejor para facilitar unas vacaciones en familia sin costes. Deje que los empleados reserven sus viajes por Internet. Es la mejor manera de “perderse”
7. Recurra a las compañías low cost en caso de huelgas, condiciones meteorológicas adversas, volcanes y otras catástrofes climatológicas. Es la mejor solución para estar en forma, porque no dejará de correr de mostrador en mostrador en el aeropuerto, sin encontrar ningún interlocutor que le ayude. También aporta otra solución para el buen reposo: las noches de sueño en los aeropuertos.
8. Rechace los contratos corporate. ¿Para qué sirven? ¿Solo para pagar por servicios como la flexibilidad en los horarios o la posibilidad de hacer cambios de una manera más cómoda? Minucias.
9. Anime al viajero para que exija hoteles de cinco estrellas con el objetivo de evacuar el estrés y la fatiga derivada de su viaje. Recomiende un uso sin moderación y no controle el impacto de su coste en la rentabilidad del viaje.
10. Recomiende los desplazamientos en coche de alquiler de alta gama, para dar una imagen de empresa “supersolvente” y que no escatima en gastos.
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ABDELAZIZ BOUGJA
Travel Manager de Veolia










