BILBAO. El patito guapo

BILBAO. El patito guapo

Carla Royo-Villanova

Compartir

Le costó, quizá porque en un tiempo no se lo quiso creer, pero Bilbao ya es una ciudad de moda. Su gran revulsivo comenzó hace veinte años con la construcción del Museo Guggenheim. Con él llegó la polémica: muchas voces en contra, pero más a favor. La calle también se modernizaba y prosperaban tiendas vanguardistas, como For, Smith and Smith o la zapatería La Palma. Veinte años después, la capital vizcaína ha comprendido que el s. XXI llegó para durar 100 años.

De aquellas tres tiendas que marcaron un antes y un después en la moda de Bilbao, no queda ninguna abierta. Sin embargo, el espíritu que inculcaron fue clave para animar al patito feo a que cambiara de plumaje. Tiendas de toda la vida y joyas de la historia comercial vasca, como la Pastelería Arrese, se unieron al cambio y a la necesidad de reinventarse sin olvidar el origen.

Desde 1852, Arrese endulza la vida con sus famosas trufas y sorprende con sus bollos de mantequilla, arroces o pasteles rusos. La emblemática tienda de la Gran Vía de Don Diego López de Haro, presume de ser de las pocas —si no la única— tiendas de Bilbao que se conserva arquitectónicamente intacta desde su inauguración en 1923. Una joya que no siempre ha sido fácil de mantener, resistiendo al apetito de la globalización.

En la misma línea, La Moderna, cuyo origen en los años veinte fue el comienzo de una generación de empresarios que acabaron importando a Bilbao lo mejor de la charcutería alemana. La gran innovación fue elaborar todo en su propia fábrica. Ofrecen productos artesanos con envases especiales preparados para el viaje.

Por su parte, La Oka se alza como uno de los mejores fabricantes de carne de la comarca. Lleva más de 30 años acercando lo mejor de la gastronomía nacional y local, y se ha convertido en una de las tiendas gourmet referencia del País Vasco.

Cambiando de tercio, la alta costura del hogar lleva bordando desde 1880. Se trata de Los Encajeros, una firma española que ha vestido hogares por todo el país, pero también los palacios de varias familias reales europeas. Vocación artesanal, los mejores materiales naturales, perfeccionismo y tradición hacen de este espacio un icono para los hogares más exigentes.

Otro giro más para llegar a la librería Joker, el paraíso de los amantes del comic en todas sus versiones, una librería que cumple la misión cultural y comercial en sus más de 300 m2, donde tienen hueco la lectura y el mundo de los juegos de mesa. Y de ahí a Boulandier, el templo de los libros antiguos y de segunda mano, entre el museo de Bellas Artes y el Guggenheim. Ningún amante de la literatura puede abandonar Bilbao sin recorrer sus estanterías.

Capital de la moda

Bilbao también es capital de la moda. A la cabeza, Javier Barroeta, discípulo y amigo de Pedro Rodríguez, uno de los maestros vivos que ha sabido compaginar la alta costura con la inmediatez que se exigen en los nuevos tiempos. Su atelier de la calle General Concha dispone de propuestas de prèt-a-couture listas para llevar. En el portal anterior está Alicia Rueda, una creadora que creció entre patrones. Sus colecciones salen con su sello inconfundible y una feminidad atemporal.

Otras tiendas apuestan por la multimarca original y bien seleccionada, como Ambali, en la calle Maestro García Rivero, atendida por tres hermanas dedicadas en cuerpo y alma a la moda más atractiva, y con el mejor de los asesoramientos. Lo suyo es la ropa y los complementos de marcas nacionales e internacionales, además de los colgantes de una de las firmas artesanas más conocidas de Euskadi: MaTxi. También hermanas, María y Txini Elorriaga comenzaron hace más de una década a diseñar utilizando la inspiración del vidrio y la plata.

Una de las más nuevas es Moss. Tras 17 años volcada en la asesoría de imagen, abrió en septiembre de 2017 una tienda multimarca con firmas tan conocidas como Pinko, Essentiel, Twin Set oDKNY.

Man 1924 fue de las primeras sastrerías bilbaínas. La tercera generación mantiene la esencia del fundador, Ambrosio Navares, adaptada a los nuevos tiempos. La herencia, cultura, naturalidad y elegancia de la tradición se juntan con la creatividad y el buen gusto para vestir al hombre que no quiere pasar inadvertido. Junto al Museo de Bellas Artes, la sastrería Lander Urquijo ofrece su propia colección de ropa y complementos masculinos. Ropa de campo, mar, ciudad o montaña en versión elegante y sofisticada.

Volver a casa después de un viaje de trabajo con los regalos más auténticos del lugar visitado es garantía de ser recibidos con los brazos abiertos, pero para quien quiera arriesgar con su propia imagen, Yolanda Aberasturi lo pone fácil. Sus salones de peluquería y belleza son una buena elección si surge la emergencia de necesitar un buen corte de pelo, un tratamiento o mejorar cuidado personal para un evento importante. Bilbao: tradición y vanguardia. Una ciudad que ha aprendido de sus errores para convertirse en el referente cultural, gastronómico y comercial de Europa.