Ciudad de México. FLAVIO MARTÍN / Grupo Edelvives

Ciudad de México. FLAVIO MARTÍN / Grupo Edelvives

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Que México mantiene unos enormes lazos culturales con España está fuera de toda discusión. Por eso no es de extrañar que haya una gran relación comercial y profesional, con miles de empleados cruzando el Atlántico en ambos sentidos. Flavio Martín es un claro ejemplo: editor en Grupo Edelvives, reside desde algo más de un año en la antigua México DF (actual Ciudad de México), donde desarrolla su trabajo, un lugar, según él, «colorido y con gente muy cálida», con un cultura empresarial muy diferente y en el que hay que tener cuidado en materia de seguridad.

 

Ciudad de México es una megaurbe en la que trabajar como expatriado puede ser todo un universo de sensaciones, positivas y negativas. Una cultura distinta, pese a los lazos culturales, y unos usos empresariales diferentes pueden complicar la adaptación. Eso sí, nunca faltan cosas que ver y sentir.

Flavio Martín, que lleva algo más de una año allí trabajando para Grupo Edelvives, reconoce que todavía no se ha aclimatado: «Es muy difícil adaptarse para un español; al menos para mí lo está siendo: el caos, el desorden, el tráfico o la contaminación hacen el día a día sumamente complejo. Solo llegar al trabajo ya supone participar en una dura ginkana… o en un auténtico jumanji: terremotos, socavones, un amenazante volcán de fondo… Por no olvidar la altitud, más de 2.000 metros, que al llegar ya notas, y a la que también puedes tardar en acostumbrarte. Las desigualdades sociales y la seguridad también son algo a lo que tienes que acostumbrarte y que no resulta fácil», confiesa.

CUESTIÓN DE TRABAJO

La cultura empresarial mexicana es bastante distinta: «el impago es alto, también lo que nosotros consideramos ‘falta de formalidad’ está al orden del día. Quedas con alguien y no va, abandonan un trabajo a medio hacer… Pero no todo es negativo: en general, hay una enorme abnegación, capacidad de sacrificio y entrega al trabajo. Más de lo que pudiera imaginarse, más a veces de lo razonable. He visto reuniones a media noche para organizar el trabajo de las siguientes horas», detalla este madrileño que ya ha viajado a otras ciudades mexicanas, como Guadalajara y Oaxaca, tanto por ocio como por trabajo.

Editor y corrector, Flavio Martín está acostumbrado a trabajar a ambos lados del Atlántico, por lo que puede hablar con mucho criterio sobre las diferencias laborales. «Aquí se trabajan más horas y más días al año que en España, por lo que he visto, y los días de vacaciones son menos. Se ganan con antigüedad. Desgraciadamente, eso no es sinónimo de mayor productividad o eficacia. En mi experiencia, que es muy corta, he visto una tendencia al individualismo y a la opacidad que dificultan los avances», asegura.

Por otra parte, Flavio destaca aspectos muy positivos en Ciudad de México. «Me imaginaba que este sería un lugar exótico y colorido, con buenas playas y buenas gentes, con mucha tradición propia y fuerte personalidad… y ha coincidido con la realidad. Además, los mexicanos son estupendos en su mayoría, muy cálidos y acogedores», asegura. En contraste, la experiencia le ha permitido dejar atrás algunas de las cosas que menos le gustan de España: «No echo de menos en absoluto el mal humor, el enfado y la queja constante que nos acompañan, incluso la agresividad en el día a día. Tampoco la falta de color y de alegría que aquí encuentras hasta en los lugares más insospechados y contra toda lógica».


SEGURIDAD

Empresarios y trabajadores españoles miran con recelo la seguridad del país azteca cuando han de desplazarse, y tienen motivos. Precaución y normalidad son las claves. «La percepción sobre lo seguro que es el lugar varía mucho según la persona. Aun así, es cierto que pasan muchísimas cosas terribles todos los días y que las cifras son espeluznantes», reconoce. Según él, ciertas regiones del país no las puedes visitar y dentro de Ciudad de México algunos barrios es mejor no pisarlos, incluso en pleno centro… Por supuesto, de noche hay que aumentar las precauciones, cuando recogen los puestos de comida que ocupan las aceras. «Debes saber muy bien en qué zona estás y cómo volver a casa», explica.

En este sentido, Flavio asegura que no conviene llamar la atención con relojes, ropa cara o mostrando el móvil. Según él, también es importante no hacer cosas como ir solo ebrio de madrugada y, si sucede, llevar cuidado. «Los taxis que se cogen en la calle no siempre son seguros. Lo mejor es utilizar un servicio de teletaxi o Uber. Los cuerpos de seguridad del Estado tampoco son tan fiables como en Europa, eso me impactó mucho al llegar aquí», reconoce. «En fin, siendo extranjero esto debe cuidarse en cualquier lugar del mundo, pero aquí un poco más», insiste.

En el otro lado se hallan cuestiones que debemos aprender de los mexicanos: «La paciencia y la tranquilidad frente a situaciones de vida mucho más extremas que las nuestras, y la capacidad de disfrutar y ser feliz, pese a todo y contra todo».

NOSTALGIA

Pese a que está muy cómodo en el país, como todos los expatriados tiene tiempo de pensar en lo que ha dejado atrás durante este periodo de tiempo: «Echo de menos principalmente a los familiares y seres queridos, como suele ser habitual. También mi ciudad, Madrid, sus calles, su arquitectura…». Además, pone sobre la mesa un aspecto importante que constatan muchos viajeros: la necesidad de reivindicar la sociedad española frente a otras. «También echo de menos el orden. Sí, sí, a un español puede extrañarle, pero tenemos un país mucho más ordenado de lo que creemos. También la seguridad, y el jamón serrano, y las raciones de oreja a la plancha…, todo con una buena cañita bien tirada, como debe ser».