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«Costa Rica es el paraíso de los incentivos solidarios y responsables en plena naturaleza»

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Costa Rica_Gustavo Segura

Gustavo Segura, ministro de Turismo de Costa Rica, ha pasado por Fitur 2021 con un claro mensaje de optimismo, avalado por las cifras de entradas en el destino, actualmente en un 30% con respecto a la situación previa a la pandemia, y subiendo rápidamente… Para ello, Costa Rica está poniendo en valor algunas de sus grandes señas de identidad: naturaleza en estado puro, inmersión cultural, infraestructuras de calidad y desarrollo sostenible.

El turismo MICE será el último en recuperarse, según todas las predicciones. ¿Cuál es su estrategia a medio plazo para recuperar este segmento?

Es cierto que el viajero de negocios individual va a tardar más en recuperarse, pero no tanto los eventos de tamaño mediano. Según nuestros informes, hay un gran interés por celebrar reuniones y eventos de entre 300 y 500 personas. Costa Rica ha sido tradicionalmente un buen destino para convocatorias de esas dimensiones. Un ejemplo es el Centro de Convenciones de San José, que tiene una capacidad para 2.500 asistentes, pero la mayoría de los eventos que programa suele estar entre los 500.

¿Cómo son los protocolos sanitarios aprobados para este tipo de actividad?

Están aprobados para tres tipos de sectores que entran a jugar un rol importante en la celebración de eventos. Por un lado, los recintos y espacios de hoteles tienen su protocolo específico; por otro, los proveedores de servicios para eventos, como audiovisuales, decoración, etc. y también tenemos una normativa para organizadores. Todos están coordinados para ofrecer una experiencia segura y de calidad.

¿Los espacios han aprovechado el parón para ponerse al día en tecnología?

Sí, ha sido un buen momento para hacerlo. Los eventos híbridos están marcando la pauta, y lo seguirán haciendo en los próximos dos años. Hay una componente de presencialidad que se aprecia mucho, pero también es cierto que las posibilidades que ofrece la participación de forma remota abre otro campo que se va a desarrollar con intensidad. Costa Rica lo que ha hecho es modificar levemente la táctica, debido a las circunstancias, pero la estrategia se mantiene. Queremos ser uno de los destinos MICE de referencia en América Latina, reforzando con los valores de naturaleza y diversidad, que es nuestra gran fortaleza.

De alguna forma, la pandemia ha revalorizado ese modelo…

Llevamos décadas trabajando la sostenibilidad. La pandemia ha provocado, sobre todo durante los confinamientos, que las personas se den cuenta de que el ritmo de vida nos tenía muy desconectados con lo esencial. Cada uno tiene el suyo, pero muchos coinciden en que esa esencia está en la vuelta a naturaleza, en alimentarse mejor, en tener buenas relaciones con los seres queridos. En ese contexto, en el Instituto Costarricense de Turismo nos dimos cuenta de que una de las pocas cosas positivas de la pandemia es que no tenemos que modificar nuestra estratégica porque el mercado está empezando a buscar de forma cada vez más ávida las cosas que nosotros tenemos desde hace mucho tiempo. Más bien hemos decidido reforzar el mensaje con aspectos que tienen que ver con la sostenibilidad y que van más allá de la biodiversidad.  Costa Rica tiene una historia de 80 años sin ejército, con más recursos para la salud y la educación. Somos una sociedad altamente alfabetizada, con un 97% de la población. El éxito de la lucha contra la pandemia es la red de 1.053 centros de atención primaria, que han aliviado mucho la presión sobre los grandes hospitales. Somos una sociedad de personas felices y solidarias.

¿En qué se traduce exactamente?

Toda esta estrategia la hemos evolucionado hacia el concepto de bienestar, un destino que ofrece al visitante la posibilidad de reconectarse con lo que es esencial en la vida, y eso se expresa en muchas dimensiones: visitas a los parques naturales, inmersión en la cultura local, gastronomía saludable y sostenible, experiencias al aire libre en grupos pequeños…

Después de recuperar en torno al 30% de las visitas previas a la pandemia. ¿Qué evolución esperan?

Estamos muy contentos con estos resultados. Hay una correlación directa entre las entradas y la conectividad aérea. Dependemos históricamente de los turistas internacionales. En 2019 tuvimos 3,1 millones, mientras que el turismo nacional fue 0,5 millones. No es más que un 15%. En agosto fuimos el primer país de América Latina en abrir sus fronteras aéreas, al principio Europa y Canadá y luego a Estados Unidos. Monitorizamos a 15.000 turistas y ninguno dio positivo. Por eso nos animamos a seguir abriendo puertas a otros mercados. También eliminamos el requisito de la prueba negativa. Eso implicó el regreso de la mayoría de las aerolíneas. Desde Estados Unidos, volvieron las 6 que ya volaban más otras 2 nuevas. En Europa, de 5 compañías han regresado 4.  Solo queda British Airways. Iberia fue la primera.

También está los vuelos de Iberojet, anunciados recientemente…

Así es. Hay dos grandes noticias desde España. Desde julio Iberia empezará seguramente ya con vuelo diario, de las cinco frecuencias que tiene ahora. La otra es el inicio de vuelos de Iberojet, con dos frecuencias semanales regulares. Esto da muestra de la importancia que España tiene para Costa Rica como mercado emisor y como consolidador de pasajeros de otras partes de Europa.

De cara a los grupos de incentivo, el concepto de conexión con la población local y las posibilidades que aporta el destino para disfrutar de un turismo más responsable y solidario, ¿son una oportunidad para los programas de RSC de las empresas?

De las cosas que más nos gustan de nuestro país es que facilitamos una atmósfera para la inmersión en sus gentes y en su cultura. El 90% de la planta hotelera tiene menos de 40 habitaciones. Los proveedores turísticos son pequeños en su gran mayoría, muy ligados a su entorno. Es una buena oportunidad para entrar en contacto con la población local. Los visitantes siempre quieren sentirse como un ‘tico’ más. Hay muchos proyectos de voluntariado que se pueden realizar, como el desove de tortugas, la limpieza de playas y senderos, el apoyo a escuelas rurales… Los grupos pueden hacer trabajo social y comunitario. El ICT y los DMC ofrecen una red local de proyectos muy atractiva para estas actividades.