DUBLÍN. ¡Vaya pintas!

DUBLÍN. ¡Vaya pintas!

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Más allá del trébol verde y el negro de Guinness, la capital irlandesa se ha convertido en una ciudad donde el buen ambiente llena las calles incluso fuera del mítico Temple Bar. Dublín lleva el ritmo trepidante de un país, que ha sabido salir del club de los parientes pobres europeos para convertirse en un icono de prosperidad. Sí, eso también implica ser una de las ciudades más caras pero, igualmente, la madre patria de las primeras low cost que se nos vienen a la cabeza en moda y aviones.

Como dijo Óscar Wilde —un ilustre dublinés— «a veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante». Frase carpetera donde las haya y posiblemente lo que pase por la cabeza de quien entre en una tienda de Penney´s en busca de la gran ganga. Admitámoslo, salir de una de estos comercios sin nada en las manos es francamente difícil. Para los más despistados, Penney´s es el nombre original de Primark. Sí, aunque la etiqueta ponga ‘Made in Bangladesh’, la exitosa firma low cost nació en Mary Street. Obviamente, la globalización implica que no sean muy diferentes los leggins que se pueden adquirir en cualquiera de las tiendas Penney’s de Dublín que en la flagship store de la Gran Vía madrileña. Pero siempre queda el regustillo de comprarlos donde todo empezó. Aparte de la sede original, hay una docena de posibilidades más.

Como la que se sitúa en O´Connell Street, uno de los grandes ejes comerciales para los amantes del tiendeo puro y duro —sin obsesionarse con originalidades—, que en cualquier caso hay que recorrer, porque aparece en todas las guías. De hecho, encontrarla es como buscar una aguja en la ciudad, en este caso la del Spire, un ¿monumento? de 120 metros que se eleva hasta el cielo normalmente gris de la capital. Desde aquí salen a ambos lados, atravesando O´Connell, dos calles peatonales tan largas que van cambiando de nombre por tramos, empezando por Henry Street, a la izquierda del Spire, y Talbot, a la derecha. Y ahí es para echarse una tarde recorriendo infinidad de establecimientos, incluso con la sensación de sentirse en casa con la familia Inditex, a precios, eso sí, muy de allí.

Grafton Street

EL ENCANTO DE LO CHIC

Al otro lado del río Liffey aparece Grafton Street, otra arteria peatonal de paseo obligado, y no solo por estar muy cerca del Trinity College. Al final de la calle, la queridísima Molly Malone, la ‘golfa del carro’ que vendía pescado. Nada más lejos del olor a marisco. Grafton Street es donde ver y dejarse ver en las tiendas. Como no podía ser de otra forma, la calle de las grandes firmas de Dublín tiene también el peligro de fundir tarjetas de crédito, sí, pero todo amenizado con la música de artistas callejeros. Entre los Armani, Chanel, Calvin Klein o Bobbi Brown, también merece la pena pasarse por los almacenes Brown Thomas, uno de los iconos de moda irlandesa. Entre otros, se pueden encontrar las creaciones de Louise Kennedy, una de las diseñadoras más reconocidas.

Grafton Street desemboca en Stephen’s Green Shopping Centre, que se ha ganado a pulso constituir una de las paradas necesarias para cualquier turista en Dublín. Y no tanto por dejarse tentar en alguna de sus 100 tiendas, sino por la estética del recinto, que recuerda a una estación de tren de principios del s. XX pintada de blanco. Ni siquiera le falta un gran reloj frente al que es inevitable hacerse el selfie de turno.

Powerscourt Townhouse Centre

No muy lejos de aquí, otro de los imprescindibles para fashion victims y para el turisteo en general es Powerscourt Townhouse Centre.  Incluso, a los que no sean muy de ir de compras, este centro comercial ubicado en una antigua mansión del s. XVIII les va a gustar. Aquí se mezclan tiendas de antigüedades, galerías de arte, refinados boutiques y restaurantes que huyen del concepto de pub irlandés, todo en un ideal ambiente georgiano.

VA DE RETRO

Hay quienes no pueden vivir sin poner un toque hípster en su vida. La opción en la capital irlandesa pasa por George St. Arcade, un mercado que lleva funcionando desde 1881 y que se considera el primer centro comercial de la ciudad. Aunque solo sea por ver su estructura victoriana de ladrillo rojo, merece la pena darse una vuelta a curiosear. En su interior se puede encontrar un poco de todo: antigüedades, objetos de segunda mano, accesorios, libros antiguos o tiendas para coleccionistas de monedas. Y también, bares y restaurantes donde reponerse de tantas buenas impresiones.

Si hay un must en Dublín es Temple Bar. Entre pinta y pinta, todavía es posible encontrar tiendas de artesanía muy auténticas y el encanto vintage de Lucy´s Lounge, un universo propio solo apto para amantes de lo diferente. Sin salir del barrio, las tendencias más actuales para ellos están en Indigo & Cloth. Para ellas, sobre todo si surge algún evento de relumbrón al que es imposible decir que no, Folkster.

MADE IN IRELAND

St. James' Gate
St. James’ Gate

No se puede dejar Dublín sin hacerse con algo verde o con forma de trébol. Las tiendas de souvenirs brotan como los champiñones, aunque Carrol´s son las más conocidas. Todo es dejarse llevar por el espíritu del shamrock, el típico trébol irlandés que puede colorear desde la ropa interior hasta los objetos más inimaginables. Otro de los motivos que más se van a encontrar son las ovejas. No hace falta salir a recorrer Irlanda para encontrarse rebaños en cualquier tipo de prenda de recuerdo. Eso sí, los más atrevidos no se volverán sin el sombrero verde de copa alta que homenajea al leprechaun, el duendecillo celta de los bosques, tan apropiado para las grandes celebraciones de San Patricio.

Y por supuesto, algo de Guinness, también desde la cabeza a los pies, pasando por el abridor de botellas, la sudadera o los vasos con las medidas para las pintas. Incluso los típicos fudges irlandeses —algo como dulce de azúcar— con esencia cervecera. Eso sí, merece la pena darse el homenaje comprándolo en la fábrica, la mayor atracción turística del país, y de paso conocer todo el proceso antes de degustar una de sus maravillosas pintas.