GALES. El despertar del dragón

GALES. El despertar del dragón

Pablo R. Bárbara

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Para ser una pequeña nación, Gales se las arregla muy bien concentrando atractivos dirigidos al turismo MICE. Es como si el dragón rojo de la bandera hubiese despertado de su letargo para calentar con su fuego una actividad antes olvidada. Sus efectos se han dejado notar sobre todo en Cardiff, la capital, que tras un intenso pasado industrial en lento declive ha rejuvenecido completamente en la última década.

Cardiff es la capital del Reino Unido más cercana a Londres. De hecho, se encuentra a poco más de dos horas en tren o por carretera. Un plus de accesibilidad que, unido a su interesante historia como plaza fortificada por los romanos durante la ocupación de Britania, su extraordinaria evolución como punto de interés turístico tras un pasado eminentemente minero e industrial y una vocación cosmopolita que proviene del intenso tráfico comercial de su puerto la han convertido en un seductor destino de reuniones e incentivos.

Como estandarte de la excelencia del sector MICE, los galeses tienen a pocos minutos de Cardiff el Celtic Manor Resort, votado como mejor hotel de Gran Bretaña en 2011, 2012 y 2013 por los medios de comunicación especializados. Este galardonado establecimiento funciona también como activo centro de convenciones con capacidad para todo tipo de formatos. Su corazón es la Caernarfon Suite, cuyo aforo asciende hasta los 1.500 delegados. Está dotado además de numerosas salas adyacentes de distintos tamaños y con avanzado equipamiento técnico.

El resort alberga además The Lodge, el club de uno de los campos de golf más grandes, lujosos y prestigiados del mundo, que dispone asimismo de salas para conferencias y banquetes privados en un marco cargado de imágenes para la historia, como las que arrojaron la celebración de la edición de Ryder Cup de 2010.

LA CAPITAL

No resulta difícil ubicarse y desplazarse por la capital galesa. Uno de los puntos de referencia es el Castillo de Cardiff, justo en medio de la ciudad. Su historia se remonta hasta cerca de 2.000 años atrás, con la llegada de los romanos a la isla, aunque de esa época quedan ya pocas piedras. Fue en el siglo XI cuando los normandos erigieron la construcción sobre los restos del antiguo fortín, pero la versión actual data del XIX, de la mano de John Patrick Crichton-Stuart, tercer marqués de Bute, en su momento el hombre más rico del mundo, de ahí el carácter un tanto ostentoso de la edificación.

Tanto el castillo como la espaciosa zona verde que lo rodea en una extensión que llega hasta el norte de la ciudad, el llamado Bute Park, fueron donados por el noble a los ciudadanos de Cardiff en 1947, supuestamente en agradecimiento por la fortuna obtenida por el comercio de carbón y por la condonación de deudas e impuestos nunca satisfechos.

El centro histórico empieza a las puertas del castillo, una zona compacta de calles peatonales salpicada por las características arcadas victorianas. En total se pueden contar hasta seis de estos pasadizos de cristal luminoso donde conviven, codo con codo, encantadores cafés, tiendas que aún mantienen la querencia por los discos de vinilo, boutiques de moda, espacios gourmet y comercios tradicionales. Esta parte de la ciudad rivaliza con el Cardiff Market, especialmente orientado a los amantes de la gastronomía, y el enorme St David’s Shopping Center, donde se pueden realizar todo tipo de compras.

Una de las grandes ventajas de Cardiff es su accesibilidad, un dato a tener muy en cuenta si se piensa en la movilidad de los grupos. El centro concentra los edificios más representativos y destacados a distancias de paseo entre ellos. En esta zona se encuentran los más emblemáticos, como el Cardiff City Hall, que ha albergado eventos como la cumbre del Consejo Europeo bajo la presidencia del exprimer ministro británico, Tony Blair; la Cardiff University o el National Museum of Wales, uno de los mejores de Gran Bretaña, que posee la mayor colección de impresionistas y post-impresionistas del mundo fuera de París. El museo es gratis, algo común en la ciudad y posee un fantástico hall donde se celebran eventos en un marco incomparable.

MILLENNIUM STADIUM

El Millennium Stadium es una obra magnífica, otro icono de la ciudad que ha proyectado la imagen de Cardiff y de Gales por todo el mundo. Con capacidad para 74.500 personas, todas sentadas, llama poderosamente la atención su techo corredizo. El diseño de ingeniería es tan impecable que se abre o cierra en tan solo veinte minutos con un consumo de energía equivalente a unos cinco euros.

Desde luego, el estadio es un todo un símbolo, gran orgullo de los galeses, que alberga a la selecciones de rugby (casi una religión en el país) y de fútbol. Cada deporte cuenta con sus propios vestuarios (parece ser que los astros del balompié requieren de más espejos).

Además de escenario de los sobrecogedores cánticos de los aficionados y las pasiones que se desatan en torno al terreno de juego, la infraestructura ofrece una gran variedad de salas de reuniones, con posibilidad de albergar eventos de casi cualquier dimensión. Este paraíso del espectáculo dispone además de 124 suites ejecutivas con vistas al campo, ideales para pequeños encuentros profesionales o para agasajar a clientes y atender compromisos con un buen partido como telón de fondo.

BAHÍA DE CARDIFF

La bahía de Cardiff es uno de los proyectos de regeneración urbana más grandes del mundo. La idea central fue construir una barrera artificial de algo más de un kilómetro para transformarla en un enorme lago de agua dulce. Con esta megaestructura de ingeniería civil, todo el entorno costero se ha convertido en un paseo marítimo de 12 km de longitud donde se suceden todo tipo de tiendas, restaurantes, parques y zonas de ocio.

Lo que en su momento fue el mayor puerto exportador de carbón del mundo ha dado paso a un nuevo Cardiff con marinas, apartamentos y rutilantes edificios que son un emblema de la rehabilitación de la ciudad para mostrar una cara mucho más humana. Entre ellos destaca el Wales Millennium Center, cuya fachada evoca a la figura de un armadillo y que es sede de las siete mayores instituciones culturales de Gales, incluyendo la Ópera Nacional. El centro constituye también un magnífico espacio como venue singular, abierto a todo tipo de presentaciones y eventos. Por la zona se han establecido, cómo no, multitud de comercios, bares y restaurantes que atraen una vibrante vida social.

Al lado del Millennium se encuentra el Senedd o parlamento galés. La construcción es muy reconocida y admirada por su cubierta en forma de olas y por las amplias vistas de su interior sin barreras. Algunas dependencias de la asamblea se pueden utilizar como lugar de reuniones, cócteles o cenas de gala. Las sesiones del curso político están abiertas a los visitantes, que pueden seguirlas desde un anfiteatro acristalado.

La oferta para el segmento MICE en la bahía es amplia y de calidad. Destaca el Techniquest, uno de los centros expositivos de ciencia aplicada más importante del Reino Unido, sitio ideal para celebrar eventos educativos y sesiones para fomentar el trabajo en equipo. Otro destacado referente en la zona es el Doctor Who Experience, la casa de unos de los programas más populares de la BBC y que es la serie de ciencia ficción con más años en antena del mundo. De una forma interactiva, presenta a los personajes que han aparecido a lo largo de la emisión televisiva, así como disfraces, monstruos y las naves de su mundo de fantasía desbordada.

LOS ALREDEDORES

Si Cardiff se ha reconvertido en una ciudad excelente para la celebración de eventos, los alrededores y sus gentes siguen ofreciendo la esencia más pura del país. El Parque Nacional de Brecon Beacons es un verdadero paraíso para montañeros y da un juego enorme para actividades paralelas en grupo, desde el senderismo hasta la escalada o la equitación. A las puertas del parque se encuentran casas de campo como el Felin Fach Griffin Pub, un establecimiento con pocas habitaciones y trato exquisito en donde la mayor distracción es disfrutar de la comida, la bebida y el descanso. También son interesantes las visitas a destilerías de whisky centenarias, como la cercanaPenderyn, con un centro de visitantes que organiza recorridos por las instalaciones para conocer el proceso de elaboración de los malta más apreciados.

En Gales los monumentos a los caídos son muy numerosos. No en vano, la nación se ha apuntado con honor a luchar en casi todas las guerras. Para comprender la fuerza y determinación de estas gentes hay una visita que permite visualizar las durísimas condiciones en las que trabajaron durante más de un siglo para proveer de energía al mundo. El Museo Nacional del Carbón o Big Pit permite el descenso a las minas cerradas por Margaret Thatcher, la famosa Dama de Hierro, en los años 80. Un buen punto de referencia del poder de los galeses para reinventarse. Los resultados han valido la pena.