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Para costes ocultos, paquetes urbanos

HUGO ROVIRA
Vicepresidente de Ventas Corporativas de Meliá Hotels International

La contratación de paquetes con el alojamiento más servicios añadidos, como la plaza de parking, la conexión wi-fi, el mini-bar o la sala de reuniones empieza a ser una solución de ahorro para viajeros frecuentes y reuniones de empresa. Por eso, centrarse únicamente en abaratar la tarifa de la habitación puede salir caro en cómputo global.

Quiero invitar a una reflexión a las empresas viajeras, a las que lo hacen con frecuencia para atender sus negocios y abrir mercado y a las que organizan eventos y reuniones fuera de sus oficinas. Quiero darles un consejo, eso sí cariñoso y bienintencionado. Y es éste: persistir en negociar con los hoteles y cadenas pura y simplemente el precio de la habitación empieza a ser un error en términos de ahorro global.

Los travel manager, obligados por la situación de crisis, han empezado a revisar esos costes ocultos, esos gastos extras que hasta hace un tiempo no se tenían demasiado en cuenta, ni llegaban a consolidarse en la cuenta de viajes, pero que ahora empiezan a ser el foco de todas las miradas, desde el director general hasta el departamento financiero. Estoy hablando de las facturas de minibar, el room service, el aparcamiento, la conexión wi-fi y demás componentes añadidos que pueden hacer subir el precio del alojamiento de forma muy considerable.

Lo mismo ocurre cuando se trata de un grupo. Los servicios necesarios para una reunión, desde la sala, hasta el equipo audiovisual, pasando por el catering o cualquier tipo de personalización del acto suponen un incremento del precio que los organizadores no calibran bien cuando han conseguido atornillar una tarifa súper-súper para las habitaciones.

Desde hace un tiempo, algunas cadenas hoteleras pensamos que la solución para este tipo de clientes es el paquete. Es un modelo de éxito desde hace décadas en el segmento vacacional y puede serlo en el turismo de negocios y reuniones. En Inglaterra y Alemania, lo tienen más claro. Allí los hoteles funcionan con el DDR (Daily Delegate Rate)donde en el precio por persona está incluida no sólo la habitación, sino los servicios añadidos que necesita. En España aún no estamos muy acostumbrados a este modelo, pero está empezando a llegar.

Con la creación de paquetes de diversas configuraciones, los hoteles podemos conseguir para los viajeros frecuentes y para los grupos ahorros que pueden llegar al 30%. Esta es la clave, además de reservar con la mayor antelación posible. Estamos trabajando para ajustar los packs a distintos tipos de necesidades y es una opción que funciona. Con el tiempo, y si la tecnología lo permite, será posible autofabricarse paquetes a la carta de una forma ágil y sencilla con los servicios preferidos, eliminando los innecesarios o no prioritarios.

En todo caso, no veremos en la hotelería la locura del aéreo, con las compañías eliminando cada vez más servicios para cobrarlos posteriormente como extras. Un cierto grado de similitud en el alojamiento lo tenemos en los hoteles express, donde no existe minibar o no hay servicio de habitación o la recepción está mecanizada. Pero el viajero de negocios sigue requiriendo un nivel de calidad y no se me ocurre que se le pueda proponer cobrarle menos por la habitación si se hace él mismo la cama. Aunque quién sabe… Ya estamos curados de otros espantos.

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HUGO ROVIRA
Vicepresidente de Ventas Corporativas de Meliá Hotels International